miércoles, 24 de febrero de 2016

San Etelberto, rey - Beato Constancio Sérvoli de Fabriano, religioso presbítero (24 de febrero)

San Etelberto, rey

fecha: 24 de febrero
†: 616 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Ethelberto, Etelberto de Kent
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Canterbury, en Inglaterra, san Etelberto, rey de Kent, que fue el primero de los príncipes de los anglos convertido a la fe de Cristo por el obispo san Agustín.
refieren a este santo: San Agustín de Canterbury
Eteleberto, rey de Kent, se casó con una princesa cristiana llamada Berta, que era la hija única de Chariberto, rey de París. Etelberto concedió a su esposa plena libertad para practicar su religión y Berta llevó consigo a Inglaterra a Liudardo, un obispo francés, quien ofició en la dedicación de la iglesia de San Martín de Canterbury. La tradición habla de la piedad y las amables virtudes de Berta, que indudablemente impresionaron mucho a su marido. Sin embargo, Etelberto no se convirtió sino hasta la llegada de san Agustín y sus compañeros. Los misioneros, enviados por san Gregorio el Grande, desembarcaron en Thanet, desde donde se comunicaron con el rey Etelberto, anunciándole su llegada y las razones de su viaje. Etelberto les rogó que permanecieran en la isla y pocos días más tarde, fue personalmente a escucharles. Su primera conversación con ellos se llevó al cabo al aire libre, pues el rey temía que empleasen alguna magia o encanto, y en aquella época se creía que la magia no producía ningún efecto a cielo abierto. Etelberto se sentó bajo una encina y recibió amablemente a los misioneros; después de escucharles, les dio permiso de predicar al pueblo y de convertir a cuantos pudieran. Igualmente les dijo que él no podía abandonar por el momento a sus dioses, pero que velaría porque los misioneros fuesen bien tratados y no les faltase nada. Beda cuenta que les entregó la iglesia de San Martín para que pudiesen «cantar salmos, orar, ofrecer la misa, predicar y bautizar». Las conversiones empezaron a multiplicarse, y Etelberto y la corte no resistieron largo tiempo a la predicación. Fueron bautizados en Pentecostés del año 597. A la conversión del rey siguió la de millares de sus súbditos.
El rey dio permiso a San Agustín y sus compañeros de reconstruir las antiguas iglesias y de construir otras nuevas; pero, a pesar de su celo por la propagación de la fe, no obligó a sus súbditos a cambiar su religión. Como lo dice expresamente Beda, Etelberto había aprendido de sus maestros que el servicio de Cristo tenía que ser voluntario. Etelberto trataba a todos sus súbditos con la misma bondad, aunque sentía especial afecto por los que se habían convertido al cristianismo. Su gobierno se distinguió por el empeño que puso en mejorar las condiciones de vida de sus súbditos; sus leyes le ganaron el aprecio de Inglaterra, en épocas posteriores. En Canterbury regaló tierras y edificios al arzobispo, quien construyó ahí la catedral llamada «Christ Church» y, fuera de las murallas, la abadía y la iglesia de San Pedro y San Pablo, que más tarde se llamó de San Agustín. Etelberto fundó el nuevo obispado de Rochester en sus dominios y construyó la iglesia de San Andrés. En Londres, que formaba parte del territorio del rey de los sajones del este, construyó la primera catedral de San Pablo. Por su medio abrazaron la fe cristiana Saberlo, rey de los sajones del este, y Redvaldo, rey de los anglos del este, si bien Redvaldo recayó más tarde en la idolatría. Después de cincuenta y seis años de reinado, Etelberto murió el año 616 y fue sepultado en la iglesia de San Pedro y San Pablo, donde descansaban los restos de la reina Berta y de san Liudardo. Hasta la época de Enrique IV, había siempre una lámpara encendida frente a su sepulcro. Las diócesis de Westminster, Southwark y Northampton celebran su fiesta; la diócesis de Nottingham y el Martirologio Romano conmemoran su nombre.
San Etelberto es un modelo por la nobleza de su conversión. La acogida que dio a los misioneros y su gesto de escucharles sin prejuicios son un caso extraordinario en la historia. Con su actitud de no imponer la fe a sus súbditos, a pesar de su celo por propagarla, favoreció enormemente la obra de los misioneros. La violencia ha sido siempre enemiga de la fe, aun en los casos en que parece favorecerla momentáneamente, pues está en oposición con el espíritu del Señor y la esencia misma del cristianismo. El mundo será evangelizado por la oración, la predicación y el ejemplo, no por la violencia, la persecución y la tiranía.
La Historia Eclesiástica de Beda es prácticamente nuestra única fuente sobre la vida de San Etelberto (a quien él llama Edilcberto). Gregorio de Tours hace dos alusiones al matrimonio de Berta con el príncipe de Kent, pero sin llamarle por su nombre. Los Jucios de Etelberto, con glosas y notas, se hallan en Libermann, Gesetze der Angelsachsen. Entre las obras de carácter general mencionaremos la de F. M. Stenton, Anglo-Saxon England (1943). Según el benedictino S. Brechter, Etelberto no recibió el bautismo sino hasta el año 601.
Imagen: sello postal inglés de 1997, dibujo de Clare Melinsky: San Agustín de Canterbury bautiza al rey Etelberto.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1034 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=675






Beato Constancio Sérvoli de Fabriano, religioso presbítero

fecha: 24 de febrero
fecha en el calendario anterior: 25 de febrero
†: 1481 - país: Italia
canonización: 
Conf. Culto: Pío VII 22 sep 1821 
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Ascoli Piceno, en Italia, beato Constancio Sérvoli de Fabriano, presbítero de la Orden de Predicadores, que se distinguió por su austeridad de vida y su celo en promover la paz.
La bondad y piedad de Constancio era conocida y admirada ya desde su niñez. En cierta ocasión en que los médicos habían desahuciado a su hermanita, Constancio Bernocchi rogó a sus padres que se arrodillaran con él junto al lecho de la enferma para orar por su curación. Sus padres lo hicieron así y la niña quedó instantáneamente curada. Al crecer, Constancio entró en la Orden de Santo Domingo, en el convento de Santa Lucía, a los quince años de edad. Según parece, recibió el hábito de manos del beato Lorenzo Ripafratta, quien era entonces prior de ese convento de estricta observancia. Constancio fue uno de los que trataron de reformar el convento de San Marcos de Florencia y durante su profesorado en esa ciudad, dio por primera vez muestras de poseer el don de profecía. Por ejemplo, presenció en espíritu la muerte de san Antonino, como lo menciona la bula de Clemente VII sobre la canonización de dicho santo. Se cuenta también que Constancio había recibido del cielo el poder de obrar milagros. Además de su propio oficio, desempeñó también el de pacificador en los tumultos populares.
Constancio no tenía el espíritu alegre de otros muchos santos de su orden. Generalmente estaba triste. Como alguien le preguntase por qué reía tan raras veces, Constancio respondió : «Porque no sé si mis acciones agradan a Dios». Rezaba todos los días el oficio de los muertos; también rezaba con frecuencia el salterio entero, que conocía de memoria. Recomendaba a otros la misma devoción y decía que, cuando quería obtener una gracia, rezaba el salterio por esa intención y la obtenía infaliblemente. Con la ayuda del concejo municipal, reconstruyó el convento de Ascoli, donde vivió y murió, a pesar de que el pueblo de Fabriano le rogó repetidas veces que fuese a pasar los últimos años en su tierra natal. Su fama de santidad era tan grande, que las gentes consideraban como un privilegio el hablarle o tocar su hábito. El senado y el concejo de la ciudad declararon que su muerte era «una calamidad pública» y pagaron los gastos de un pomposo funeral. El culto del beato Constancio fue confirmado en 1821.
La fuente más fidedigna sobre el beato, es Mortimer, Maîtres Généraux O.P., quien subraya la actividad teológica de Constancio y su influencia en la reforma de la Orden de Santo Domingo, siguiendo los pasos del beato Raimundo de Cápua. Ver también Procter, Lives of the Dominican Saints.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 736 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=676

No hay comentarios:

Publicar un comentario