San Etelberto, rey
fecha: 24 de febrero
†: 616 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Ethelberto, Etelberto de Kent
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 616 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Ethelberto, Etelberto de Kent
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Canterbury, en Inglaterra, san Etelberto, rey de Kent, que fue el primero de
los príncipes de los anglos convertido a la fe de Cristo por el obispo san
Agustín.
refieren a este santo: San Agustín de
Canterbury
Eteleberto,
rey de Kent, se casó con una princesa cristiana llamada Berta, que era la hija
única de Chariberto, rey de París. Etelberto concedió a su esposa plena
libertad para practicar su religión y Berta llevó consigo a Inglaterra a
Liudardo, un obispo francés, quien ofició en la dedicación de la iglesia de San
Martín de Canterbury. La tradición habla de la piedad y las amables virtudes de
Berta, que indudablemente impresionaron mucho a su marido. Sin embargo,
Etelberto no se convirtió sino hasta la llegada de san Agustín y
sus compañeros. Los misioneros, enviados por san Gregorio el
Grande, desembarcaron en Thanet, desde donde se comunicaron con
el rey Etelberto, anunciándole su llegada y las razones de su viaje. Etelberto
les rogó que permanecieran en la isla y pocos días más tarde, fue personalmente
a escucharles. Su primera conversación con ellos se llevó al cabo al aire
libre, pues el rey temía que empleasen alguna magia o encanto, y en aquella
época se creía que la magia no producía ningún efecto a cielo abierto.
Etelberto se sentó bajo una encina y recibió amablemente a los misioneros;
después de escucharles, les dio permiso de predicar al pueblo y de convertir a
cuantos pudieran. Igualmente les dijo que él no podía abandonar por el momento
a sus dioses, pero que velaría porque los misioneros fuesen bien tratados y no
les faltase nada. Beda cuenta que les entregó la iglesia de San Martín para que
pudiesen «cantar salmos, orar, ofrecer la misa, predicar y bautizar». Las
conversiones empezaron a multiplicarse, y Etelberto y la corte no resistieron
largo tiempo a la predicación. Fueron bautizados en Pentecostés del año 597. A
la conversión del rey siguió la de millares de sus súbditos.
El
rey dio permiso a San Agustín y sus compañeros de reconstruir las antiguas
iglesias y de construir otras nuevas; pero, a pesar de su celo por la
propagación de la fe, no obligó a sus súbditos a cambiar su religión. Como lo
dice expresamente Beda, Etelberto había aprendido de sus maestros que el
servicio de Cristo tenía que ser voluntario. Etelberto trataba a todos sus
súbditos con la misma bondad, aunque sentía especial afecto por los que se
habían convertido al cristianismo. Su gobierno se distinguió por el empeño que
puso en mejorar las condiciones de vida de sus súbditos; sus leyes le ganaron
el aprecio de Inglaterra, en épocas posteriores. En Canterbury regaló tierras y
edificios al arzobispo, quien construyó ahí la catedral llamada «Christ Church»
y, fuera de las murallas, la abadía y la iglesia de San Pedro y San Pablo, que
más tarde se llamó de San Agustín. Etelberto fundó el nuevo obispado de Rochester
en sus dominios y construyó la iglesia de San Andrés. En Londres, que formaba
parte del territorio del rey de los sajones del este, construyó la primera
catedral de San Pablo. Por su medio abrazaron la fe cristiana Saberlo, rey de
los sajones del este, y Redvaldo, rey de los anglos del este, si bien Redvaldo
recayó más tarde en la idolatría. Después de cincuenta y seis años de reinado,
Etelberto murió el año 616 y fue sepultado en la iglesia de San Pedro y San
Pablo, donde descansaban los restos de la reina Berta y de san Liudardo. Hasta
la época de Enrique IV, había siempre una lámpara encendida frente a su
sepulcro. Las diócesis de Westminster, Southwark y Northampton celebran su
fiesta; la diócesis de Nottingham y el Martirologio Romano conmemoran su nombre.
San
Etelberto es un modelo por la nobleza de su conversión. La acogida que dio a
los misioneros y su gesto de escucharles sin prejuicios son un caso
extraordinario en la historia. Con su actitud de no imponer la fe a sus
súbditos, a pesar de su celo por propagarla, favoreció enormemente la obra de
los misioneros. La violencia ha sido siempre enemiga de la fe, aun en los casos
en que parece favorecerla momentáneamente, pues está en oposición con el
espíritu del Señor y la esencia misma del cristianismo. El mundo será
evangelizado por la oración, la predicación y el ejemplo, no por la violencia,
la persecución y la tiranía.
La
Historia Eclesiástica de Beda es prácticamente nuestra única fuente sobre la
vida de San Etelberto (a quien él llama Edilcberto). Gregorio de Tours hace dos
alusiones al matrimonio de Berta con el príncipe de Kent, pero sin llamarle por
su nombre. Los Jucios de Etelberto, con glosas y notas, se hallan en Libermann,
Gesetze der Angelsachsen. Entre las obras de carácter general mencionaremos la
de F. M. Stenton, Anglo-Saxon England (1943). Según el benedictino S. Brechter,
Etelberto no recibió el bautismo sino hasta el año 601.
Imagen: sello postal inglés de 1997, dibujo de Clare Melinsky: San Agustín de Canterbury bautiza al rey Etelberto.
Imagen: sello postal inglés de 1997, dibujo de Clare Melinsky: San Agustín de Canterbury bautiza al rey Etelberto.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1034 veces
ingreso
o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=675
Beato Constancio Sérvoli de Fabriano, religioso
presbítero
fecha: 24 de febrero
fecha en el calendario anterior: 25 de febrero
†: 1481 - país: Italia
canonización: Conf. Culto: Pío VII 22 sep 1821
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 25 de febrero
†: 1481 - país: Italia
canonización: Conf. Culto: Pío VII 22 sep 1821
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Ascoli Piceno, en Italia, beato Constancio Sérvoli de Fabriano, presbítero de
la Orden de Predicadores, que se distinguió por su austeridad de vida y su celo
en promover la paz.
La
bondad y piedad de Constancio era conocida y admirada ya desde su niñez. En
cierta ocasión en que los médicos habían desahuciado a su hermanita, Constancio
Bernocchi rogó a sus padres que se arrodillaran con él junto al lecho de la
enferma para orar por su curación. Sus padres lo hicieron así y la niña quedó
instantáneamente curada. Al crecer, Constancio entró en la Orden de Santo
Domingo, en el convento de Santa Lucía, a los quince años de edad. Según
parece, recibió el hábito de manos del beato Lorenzo
Ripafratta, quien era entonces prior de ese convento de estricta
observancia. Constancio fue uno de los que trataron de reformar el convento de
San Marcos de Florencia y durante su profesorado en esa ciudad, dio por primera
vez muestras de poseer el don de profecía. Por ejemplo, presenció en espíritu
la muerte de san Antonino, como lo menciona la bula de Clemente VII sobre la
canonización de dicho santo. Se cuenta también que Constancio había recibido
del cielo el poder de obrar milagros. Además de su propio oficio, desempeñó
también el de pacificador en los tumultos populares.
Constancio
no tenía el espíritu alegre de otros muchos santos de su orden. Generalmente
estaba triste. Como alguien le preguntase por qué reía tan raras veces,
Constancio respondió : «Porque no sé si mis acciones agradan a Dios». Rezaba
todos los días el oficio de los muertos; también rezaba con frecuencia el
salterio entero, que conocía de memoria. Recomendaba a otros la misma devoción
y decía que, cuando quería obtener una gracia, rezaba el salterio por esa
intención y la obtenía infaliblemente. Con la ayuda del concejo municipal,
reconstruyó el convento de Ascoli, donde vivió y murió, a pesar de que el
pueblo de Fabriano le rogó repetidas veces que fuese a pasar los últimos años
en su tierra natal. Su fama de santidad era tan grande, que las gentes
consideraban como un privilegio el hablarle o tocar su hábito. El senado y el
concejo de la ciudad declararon que su muerte era «una calamidad pública» y
pagaron los gastos de un pomposo funeral. El culto del beato Constancio fue
confirmado en 1821.
La
fuente más fidedigna sobre el beato, es Mortimer, Maîtres Généraux O.P., quien
subraya la actividad teológica de Constancio y su influencia en la reforma de
la Orden de Santo Domingo, siguiendo los pasos del beato Raimundo de Cápua. Ver
también Procter, Lives of the Dominican Saints.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 736 veces
ingreso
o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=676
No hay comentarios:
Publicar un comentario