martes, 14 de junio de 2016

San Eliseo Profeta - Santa Clotilde de Francia (14 de junio)

San Eliseo Profeta

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San Eliseo, santo del AT 

El profetismo fue una de las instituciones del Antiguo Testamento más originales y fecundas para la fe bíblica, por eso, además de la celebración de cada profeta por separado, conviene evocar el conjunto.

Eliseo fue un profeta hebreo que vivió en Israel entre 850 y 800 a.E.C. Fue escogido como el sucesor del profeta Elías durante el reinado de los reyes JoramJehúJoacaz y Joás.
En hebreo, su nombre es Elisha (אֱלִישַׁע), una abreviación de Elishúa, que en español significa "Dios es mi salvación".2 Eliseo es considerado uno de los «Padres del Carmelo».
Sus milagros son narrados en la Biblia en el Segundo Libro de Reyes.
Hijo de Safat, Eliseo era un pastor-agricultor que nació y habitó en Abel-mehola.
Al parecer, Eliseo era un hombre calvo y poseía una gran fortaleza física ya que era capaz de arar la tierra dirigiéndo una yunta de doce bueyes. Mientras llevaba a cabo mencionada actividad, Eliseo fue llamado por Elías.

fuente: Wikipedia

De acuerdo a la narración del Primer libro de los reyes (capítulo 19), Elías huyó de Jezabel, la esposa del rey Acabquien lo había amenazado de muerte y huyó a Judá. En el camino se quedó dormido dos veces y un ángel lo asiste y le ordena que vaya al monte Horeb caminando durante cuarenta días y se quede en una cueva. Es allí donde Yahvé-Dios lo consuela, mostrando su «espíritu» y le ordena que vaya a Damasco con la instrucción de ungir a Hazaelcomo rey de Siria, a Jehú como rey de Israel y a Eliseo como profeta y también su sucesor.
Al pasar Elías frente a Eliseo, mientras éste último araba la tierra con una yunta de doce bueyes, le colocó su manto y pasó de largo. Eliseo comprendió éste gesto simbólico y se apresuró a alcanzar a Elías que se alejaba, rogándole que le permitiera ir a despedir a sus padres antes de irse con él. Sacrificó a los bueyes y; asando sus carnes en los asperes de la yunta, hizo un festín de despedida invitando a los lugareños. Concluido esto siguió a Elías para estar a su servicio. Elías lo consideró como si fuera su hijo.




Santa Clotilde de Francia

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  Santa Clotilde  
La historia cristiana y política de Francia, en sus orígenes, se vincula en torno a tres personajes que de manera diferente desempeñaron un papel importantísimo. Ellos son San Remigio, obispo de Reims, Santa Clotilde y su marido, el rey Clodoveo.
El primero, por dar a Francia una consolidación espiritual; la segunda por haber influido, a través de su santidad, en la conversión de su marido y de los nobles que colocaron las primeras bases políticas de la nación.   Clotilde era hija de un rey arriano y nació en Lyón, Francia, alrededor del año 475. Después de la muerte de sus padres, fue entregada a la piadosa tía Caratena que la educó en la religión católica.
El nombre Clotilde, de origen germánico, significa: «famosa en las batallas» y ella realizó este programa en plenitud, no  a través de armas homicidas sino por su obra sabia, paciente y resignada al lado de su violento marido, a quién condujo en el camino de la conversión.   Clotilde era una princesa de estupenda belleza física y de modales gentiles y delicados. Clodoveo se enamoró perdidamente de ella y la desposó en unas bodas que se celebraron con grandes pompas.
Junto al marido pagano, irascible, ambicioso y guerrero, Clotilde representaba la cortesía, la bondad y la piedad cristiana. Tuvo cinco hijos que desgraciadamente heredaron el carácter belicoso del padre.   La reina empezó su obra paciente de persuasión y buen ejemplo con el objetivo de conducir  al marido en el camino de la fe cristiana, animada en todo momento por el obispo San Remigio.
El orgulloso soberano prometió convertirse al Dios de Clotilde si conseguía derrotar a sus enemigos y desbaratar sus planes de unificar las tribus gálicas y franca en un solo reino. En efecto el rey logró vencer a los alemanes que lo amenazaban en la región del río Rin. Fue entonces que Clodoveo, aclamado rey de los francos junto a sus generales pidió a Remigio el bautismo. Para esta ocasión la Catedral de Reims fue preparada para la fiesta con luces, cantos y flores.
Al entrar en el templo sagrado Clodoveo preguntó a Remigio. «¿Este es el Reino de los Cielos, del cual me habló Clotilde?» «No, respondió el obispo, pero es el comienzo y el camino que lleva a la gloria y la felicidad de Dios».    Clotilde no fue santa solamente por su misión de esposa al guiar a su marido a la conversión, sino también por las virtudes que se manifestaron de manera más evidente luego de la muerte del rey.
Los hijos se enredaron en sangrientas luchas y todos murieron a espada, dejando a la madre viuda en medio de una terrible angustia y tremendo dolor. Después de esto se retiró a la ciudad de Tours, cerca del sepulcro de San Martín. Allí sobresalió  por su actividad religiosa, por su obra de caridad y por el apoyo que prestó para la construcción de Iglesias y Monasterios.
Falleció en el año 545 a los setenta años de edad. Su memoria permanece viva como una bendición para todo el pueblo que, de inmediato, la veneró como santa, no sólo por su obra  misionera sino también por su dolor de viuda y su martirio de madre.
Su fiesta se celebra, generalmente, el día 3 de junio y nosotros le reservamos este día por ser el primer día libre en la liturgia.

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