San Medardo de Noyon, obispo
fecha: 8 de junio
n.: c. 475 - †: 560 - país: Francia
otras formas del nombre: de Vermandois
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 475 - †: 560 - país: Francia
otras formas del nombre: de Vermandois
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Soissons, de nuevo en la Galia, san
Medardo, obispo de Vermandois (San Quintín), que trasladó su sede de esta
ciudad a la de Noyon, desde la cual trabajó por convertir al pueblo del
paganismo a la verdadera doctrina de Cristo.
patronazgo: patrono de agricultores,
bodegueros, cerveceros y fabricantes de paraguas; por una buena cosecha, y para
pedir la liberación de militantes encarcelados, por la lluvia, el dolor de
muelas, la fiebre y la enfermedad mental.
Medardo es el santo favorito entre los
campesinos del norte de Francia, y su culto se remonta a la época de su muerte,
en el siglo VI. Ese culto recibió aliento por las leyendas que se fabricaron en
torno al nombre del santo, así como por la veneración que siempre se le ha
tributado como benefactor y protector de los sembradores y los viñateros.
Medardo nació en Salency, localidad de
Picardía, alrededor del año 470; su padre era un noble franco, y su madre una
galo-romana. El chico fue enviado a recibir su educación a un lugar que ahora
se conoce con el nombre de Saint Quentin, donde permaneció algún tiempo en el
estado laico; pero a la edad de treinta y tres años fue ordenado sacerdote. Los
poderes de Medardo como predicador y misionero fueron tan extraordinarios, que
se le eligió como sucesor del obispo Alomer, a la muerte de éste. Se afirma,
aunque sin el respaldo de alguna autoridad, que san Medardo fue consagrado por
san Remigio de Reims, cuando éste era ya un anciano. También san Medardo debe
haber sido un hombre entrado en años, pero su energía era la de un muchacho
joven, puesto que, a pesar de que su diócesis era muy extensa, la recorrió
siempre que se le presentó la oportunidad de aumentar la gloria de Dios y
combatir la idolatría.
Muy probablemente, el resto de la historia
del santo no sea más que pura invención. Se dice que, a raíz de una incursión
de los hunos y los vándalos, trasladó su sede de Saint Quentin a Noyon y que,
eventualmente, se hizo cargo de la diócesis de Tournai. A partir de entonces, y
durante quinientos años, Noyon y Tournai estuvieron unidas bajo el mismo
obispo. De entre los datos legendarios, se puede extraer uno que es histórico:
fue san Medardo quien impuso el velo a la reina santa Radegunda y
la bendijo como diaconesa, en circunstancias que se detallan más adelante en
esta obra, bajo la fecha del 13 de agosto. La muerte de san Medardo, ocurrida
en una fecha completamente incierta, enlutó a toda su provincia, donde era
considerado como un verdadero padre en Dios.
Por noticias de Fortunato y de san
Gregorio de Tours sabemos que la fiesta de san Medardo se celebraba en aquellos
días con gran solemnidad. Las tradiciones populares en Salency, ciudad natal
del santo, le atribuyen la institución de una antiquísima costumbre que aún se
practica, conocida como el «Rosiére». Cada año, el día de la fiesta de san
Medardo, la doncella que haya observado la conducta más ejemplar en todo el
distrito, marcha escoltada por doce muchachos y doce jovencitas hasta la
iglesia, donde se la corona con rosas y se le ofrece un regalo. A veces se
presenta a san Medardo con un águila que extiende las alas por encima de su
cabeza, como una alusión a la leyenda de que, cierta vez, cuando el santo era
muy joven, un águila lo protegió de esta manera contra la lluvia. Tal vez por
aquel acontecimiento se relaciona a san Medardo con las variaciones del clima.
Los campesinos tienen la firme creencia de que si llueve el día de san Medardo,
habrá lluvia en los cuarenta días siguientes; pero en cambio, si el 8 de junio
es un día sereno y despejado, habrá cuarenta días consecutivos de buen tiempo.
En ocasiones se representa al santo en compañía de san Guardo, a quien,
erróneamente se señalaba como su hermano gemelo y que, como a tal conmemoraba
el Martirologio Romano anterior en la misma fecha. Por alguna razón
desconocida, en la Edad Media, las imágenes de san Medardo aparecían con la
boca muy abierta, como si estuviese riendo a carcajadas («le rire de Sain
Médard»), y también por entonces se le invocaba para aliviar el dolor de
muelas. Resulta imposible saber con certeza si la actitud riente de las
imágenes tiene algo que ver con los padecimientos dentales.
A juzgar por el número de las notas
inscritas en el BHL., del No. 5863 al 5874, se podría pensar que el material
para la biografía de san Medardo era abundante. Sin embargo, la mayoría de esas
fuentes de información son poco dignas de confianza. A pesar de que el poeta
Venancio Fortunato era amigo de santa Radegunda y más o menos contemporáneo del
santo, es poquísimo lo que dice en su poema sobre la historia, aunque se
extiende en demasía sobre una serie de hechos triviales y de milagros
improbables. La antigua biografía en prosa (c. 600) que también se atribuye a
Fortunato, no es suya, pero parece mucho más digna de confianza. El mejor de
los textos es el que editó Bruno Krusch en MGH., Auctores Antiquissimi, vol.
IV, parte II, pp. 67-73. La biografía que escribió Radbod alrededor del 1080,
está colmada de informaciones, pero todas son muy sospechosas. El propio Radbod
era un obispo en la doble diócesis de Noyon y Tournai; y hay razones para
pensar que, en su tiempo, se enfrentó con algún partido poderoso que se oponía
a la unión de las diócesis y creía afirmar su posición al demostrar que la
unidad de las dos sedes databa de varios siglos atrás y se fundaba en un
precedente establecido por el muy venerable san Medardo. Parece increíble que,
si en realidad San Medardo llegó a ser obispo de Tournai, hayan dejado de
mencionar el hecho Gregorio de Tours, Venancio y muchos otros cronistas
antiguos. Ni siquiera se sabe con certeza si la transferencia de la sede a
Noyon haya tenido lugar en los tiempos de san Medardo.
Nota de ETF: he dejado sin
modificar la expresión «impuso el velo a la reina santa Radegunda y la bendijo
como diaconesa», malsonante en la actualidad. En realidad el P. Guinea, traductor
de la obra, no hace ninguna aclaración al respecto, que bien lo hubiera
merecido. En todo el Butler, 4 gruesos volúmenes, se utiliza tres veces la
expresión: dos referida a santa Radegunda, y una referida a santa Olimpia,
santa de inicios del siglo V: «Santa Olimpia se ofreció a san Nectario, obispo
de Constantinopla, para recibir el diaconado, y se estableció en una espaciosa
casa con cierto número de vírgenes que querían consagrarse a Dios.» (Butler,
vol 4, pág. 583). He buscado información al respecto y, al menos
superficialmente, no encuentro ninguna aclaración, pero da la impresión de que
en los dos (tres) casos, el autor se ha limitado a reproducir una expresión
vigente en la época, donde la palabra «diácono» seguramente aun fluctúa entre
su sentido técnico de «primer grado del sacerdocio ordenado» y su sentido
etimológico de «servidor» (de la comunidad, especialmente de los pobres). Como
sea, en los casos de Radegunda y Olimpia da la impresión de que el nombre de
«diaconesa» sirve para identificar que serán religiosas de lo que hoy
llamaríamos vida activa o semicontemplativa, o bien que son consagradas como
religiosas pero no son vírgenes (Radegunda es casada y Olimpia viuda), lo cual
fue impedimento para la consagración en muchas épocas (de hecho, Radegunda
tiene que amenazar a Medardo con la venganza divina para que la consagre, pero
puede haber allí otro problema, político más que canónico, ya que el marido de
Radegunda, Clodoveo, era temible, y Medardo posiblemente no quería enfadarlo.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=1945
San Maximino de Aix, obispo
fecha: 8 de junio
†: s. I inc. - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: s. I inc. - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En la población de Aix-en-Provence, en
la Galia, san Maximino, a quien se atribuye el inicio del cristianismo en esta
ciudad.
Las investigaciones históricas han
fracasado hasta hoy en los intentos de conseguir informaciones concretas
respecto a san Maximino de Aix, a quien el Martirologio Romano conmemora en
este día, pero cuyo culto no se encuentra registrado en ninguno de los
documentos antiguos. Ni siquiera se sabe con certeza en qué siglo vivió. Por
otra parte, abundan los datos sobre el santo en las leyendas de Provenza sobre
el arribo de las «Tres Marías» (María Magdalena, María de Cleofás y Salomé) y
sus compañeros, una tradición que se consideraba auténtica hasta fines de la
Edad Media, pero que, según datos fidedignos, no se conocía en Provenza antes
del siglo XI.
De acuerdo con la leyenda, Maximino fue
uno de los setenta y dos discípulos de Nuestro Señor que partieron de Palestina
después de la Ascensión, en compañía de santa María Magdalena, santa Marta, san
Lázaro, santa María Cleofás, santa María Salomé y otras gentes que conocieron a
Cristo, para evangelizar la región de Provenza. Maximino se estableció en Aix,
de donde llegó a ser el primer obispo. Cuando santa María Magdalena estaba en
la agonía, fue llevada desde la cueva de Sainte Baume, donde había vivido hasta
entonces, hacia un lugar sobre el camino, conocido ahora como el «Saint Pilón»,
a donde llegó san Maximino para darle el viático. A corta distancia del «Saint
Pilón» se encuentra la iglesia de San Maximino, que fue construida en reemplazo
de otra más antigua dedicada al mismo santo y que, al parecer, contenía sus
reliquias y las de María Magdalena. El cuerpo de san Maximino fue trasladado en
1820 a la ciudad de Aix, de la que es patrón principal. Se dice que la supuesta
cabeza de santa María Magdalena aún se conserva en la antigua cripta de San
Maximino.
Nota de ETF: Debe notarse que, puesto que
lo único que poseemos sobre Maximino es su leyenda, y ésta, como muestra
Butler, no es verdaderamente antigua, no poseemos realmente nada fuera del
nombre: ni el oficio, ya que el hecho de que fuera un obispo es sólo una
suposición sobre la base de que fue el fundador de una cristiandad local, pero
en el elogio del Martirologio falta toda referencia de que se trate de un
obispo; ni tampoco la fecha, ya que la clasificación en el siglo I proviene
exclusivamente de la leyenda, y no está avalada ni por inscripciones ni por
fuentes independientes. El propio Butler lo ubica, con dudas, en el siglo V, y
una nota final del mismo volumen señala que la leyenda de Maximino parece
haberse originado por la traslación a la Provenza de ciertas reliquias que se
encontraban en Aydat, cerca de Billom, en Auvernia. Los mejores santorales
disponibles en el web (Santi e beati, Ökumenisches Heiligenlexikon, Catholic Encyclopedia),
incluso si mencionan a san Maximino de Aix en esta fecha, omiten todo
desarrollo de su biografía.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1943
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