Beato Sebastián de Aparicio, religioso
fecha: 25 de febrero
n.: 1502 - †: 1600 - país: México
canonización: B: Pío VI 17 may 1789
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: 1502 - †: 1600 - país: México
canonización: B: Pío VI 17 may 1789
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Puebla de los Ángeles, en México, beato Sebastián Aparicio, que, siendo pastor
de ovejas, se trasladó de España a México, donde reunió con su trabajo una
notable fortuna con la que ayudó a los pobres, y tras haber enviudado dos
veces, fue recibido como hermano laico en la Orden de los Hermanos Menores, en
la cual falleció casi centenario.
patronazgo: patrono de los
constructores de carreteras.
Siendo
muy niño, Sebastián de Aparicio, natural de España, cuyos padres eran pobres,
tuvo que ocuparse de cuidar el ganado. A los quince años, entró al servicio de
una viuda en Salamanca; pero, viéndose expuesto a las tentaciones, pasó a
servir de ayuda de cámara a un hombre muy rico. Un año después, fue a trabajar
en una granja de Sanlúcar de Barrameda, lugar de donde partían los barcos que
iban a América. Como el trabajo del campo podía combinarse con la oración y
contemplación, el beato permaneció ahí ocho años, durante los cuales ganó
suficiente dinero para dotar a sus hermanas. Viéndose de nuevo asaltado por la tentación,
huyó de Sanlúcar y decidió partir a América.
Se
estableció en México, en la Puebla de los Angeles, donde empezó por dedicarse a
la agricultura. Más tarde inició un negocio de transportes de mercancía y
correo entre Zacatecas y México. Construyó algunas carreteras y, a fuerza de
trabajo, llegó a ser rico. Empleaba su dinero en obras de caridad, dotando a
las doncellas, alimentando a los pobres y prestando a los campesinos, sin
exigirles que le pagasen. El prestigio de Sebastián, así entre los españoles
como entre los indios, era inmenso; las gentes apelaban a su juicio para
resolver las disputas. A pesar de su riqueza, el beato vivía muy austeramente,
dormía sobre una estera y comía como un pobre. En 1552, se retiró de los
negocios y compró una propiedad en las cercanías de la ciudad de México; allí
llevó una vida más retirada durante veinte años, entregado al cultivo y la cría
de ganado. A los sesenta años se casó con una mujer pobre, a ruegos de los
padres de ésta. Cuando murió su esposa, el beato se casó de nuevo; pero en
ambos casos el matrimonio no llegó a ser consumado, por consentimiento mutuo de
los cónyuges. Después de la muerte de su segunda esposa, cuando tenía setenta
años, el beato se vio atacado por una peligrosa enfermedad y fue desahuciado
por los médicos. A pesar de ello, recobró la salud. Considerando esto como un
aviso del cielo, regaló todas sus posesiones a las clarisas y tomó el hábito de
la Tercera Orden de San Francisco.
Pasó
algún tiempo al servicio de las clarisas; pero después, sintiéndose llamado a
la vida conventual, ingresó en el monasterio de los Frailes Menores de la
Observancia, en la ciudad de México. No obstante su edad, Sebastián fue un
novicio fervoroso y ejemplar, muy humilde y perfectamente obediente. Sus superiores
le enviaron primero a Tlaxcala y más tarde a Puebla a un convento de más de
cien frailes, donde pasó los veintiséis últimos años de su vida en el humilde y
fatigoso oficio de limosnero. Se cuenta que los ángeles acompañaban al anciano
en sus largos y azarosos viajes y que le mostraban el camino. El beato poseía
un poder especial sobre las bestias y domaba instantáneamente las mulas y aun
las fieras. Acostumbraba conducir un carro tirado por bueyes para transportar
el grano y los alimentos que las gentes le regalaban para el sostenimiento de
su numerosa comunidad; jamás tuvo la menor dificultad con los bueyes, que
obedecían al sólo movimiento de sus labios. El beato Sebastián vivió hasta los
noventa y cinco años. Una de las grandes penas de sus últimos días fue que no
podía recibir la comunión, pues su estómago era ya incapaz de retener los
alimentos. Cuando le llevaron a su celda el Santísimo Sacramento para que lo
adorase, el beato, transportado de gozo, pidió que le bajasen del lecho al
suelo y allí se tendió en adoración y acción de gracias. Fue beatificado en
1789.
Ver
M. Cuevas, Historia de la Iglesia en México, vol. I, Léon, Auréole Séraphique, vol. I, pp. 313-319.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=687
Beato Domingo Lentini, presbítero
fecha: 25 de febrero
n.: 1770 - †: 1828 - país: Italia
canonización: B: Juan Pablo II 12 oct 1997
hagiografía: Santi e Beati
n.: 1770 - †: 1828 - país: Italia
canonización: B: Juan Pablo II 12 oct 1997
hagiografía: Santi e Beati
En
Lauria, en la Lucania, beato Domingo Lentini, presbítero, que en su lugar de
origen, y hasta su muerte, ejerció un fructuoso y variado ministerio, cimentado
en una vida de humildad, oración y penitencia.
El
beato Domingo Lentini nace en la ciudad de Lauria, el 20 de noviembre de 1770,
de Macario y Rosalía Vitarella, de pobre condición económica. Ya a los 14 años
sigue su vocación religiosa. En 1793 es ordenado diácono, y al año siguiente
presbítero. Inflamado por el Espíritu Santo, es descrito por contemporáneos
como «un ángel en el altar», incluso por sus frecuentes éxtasis. Domingo se
dedica con todas sus fuerzas a la confesión, evangelización, predicación y
catequesis, no sólo en Lauria, sino en los pueblos de los alrededores. Las
predicaciones cuaresmales, misiones, homilías, tocan el corazón de todos,
infundiendo la fe en sus auditorios.
Junto
a Jesús crucificado, tiene tierna devoción a la Madre Dolorosa. Hombre de
profunda cultura, que se pone a disposición de todos. Por treinta años, niños y
jóvenes convierten su pobre casa en una verdadera escuela católica. Enseña
gratuitamente letras y ciencia, mientras observa una estrictísima pobreza
voluntaria. Viendo a Cristo en los necesitados, dona cuanto modestamente posee:
vestimentas, panes y el poco dinero. Vive en continua y áspera penitencia:
comida frugal, mortificación corporal, vestimenta sencilla, cilicios y
flagelaciones, poquísimo sueño y el suelo por colchón. Con éstas y otras obras
penitenciales, se ofrece a Dios Padre en expiación por nuestros pecados. El
Señor lo dota con variados carismas: de profecía, de escudriñamiento de
corazones, de milagros. El 25 de febrero de 1828, después de una agonía vivida
en completo abandono místico, el siervo bueno y fiel es llamado a tomar parte
en la alegría de su Señor.
La
glorificación de Domingo Lentino comienza inmediatamente, con sus funerales,
celebrados en Lauria por siete días consecutivos, y con gran participación de
pueblo. Su cuerpo permanece todo el tiempo flexible y cálido, y exhala un suave
perfume. Curaciones prodigiosas y numerosas conversiones ocurridas frente a su
tumba consolidan y acrecientan la fama de santidad. Es finalmente beatificado
por SS Juan Pablo II en Roma, el 12 de octubre de 1997.
Sintetizado
y traducido para ETF de un artículo de Ferdinando Del Duca.
fuente: Santi e Beati
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Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
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