can.: pre-congregación
país: Francia - †: c. 649
país: Francia - †: c. 649
En Verdún, en la Galia, san Pablo, obispo, que,
habiendo abrazado la vida monástica, fue después elevado a la sede episcopal de
esta ciudad, en la que promovió el culto divino y la vida regular de los
canónigos.
Beato Pedro Igneo, monje y
obispo
fecha: 8 de febrero
†: 1089 - país: Italia
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 1089 - país: Italia
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Albano, en el Lacio, beato Pedro, llamado «Igneo» por haber pasado ileso por el
fuego, que fue monje de Valumbrosa y después obispo de Albano, trabajando
siempre sin tregua para restaurar la disciplina eclesiástica.
El
Martirologio Romano menciona el día 8 de febrero al "beato Pedro, llamado
«Igneo» por haber pasado ileso por el fuego". Una notable descripción de
este incidente se encuentra en una carta que parece ser auténtica, dirigida por
los ciudadanos de Florencia al Papa Alejandro II, la cual el abad Atto ha
consignado en su «Vida de San Juan Gualberto». En la epístola se trataba de la
agitación popular que surgió por la introducción simoníaca de Pedro de Pavía en
aquella sede; pedían que se mostrara el juicio de Dios, haciendo pasar a alguna
persona la prueba del fuego. Los habitantes apelaron a los monjes de
Valleumbrosa. Por mandato del abad, el monje Pedro, cuyo nombre de familia era
el de Aldobrandini, intentó hacer la prueba. Estaban preparados dos grandes montones
de leña, de 3 metros por 1.50 metros de ancho, y 1.30 cm. de alto, separados
por un espacio de sólo 0.610 m. de ancho. Pedro ofreció la misa con gran
devoción, mientras una multitud de cerca de tres mil personas allí congregadas
rezaba fervorosamente. Estando la leña ya en plena combustión, Pedro se quitó
la casulla, y quedándose en alba, manípulo y estola, dirigió una oración a
Dios, en la cual suplicaba al Altísimo, que en testimonio de su aborrecimiento
a la simonía, lo preservara incólume entre las llamas, como los tres jóvenes
del Antiguo Testamento preservados en el horno de Babilonia. Entonces,
«intrépido de espíritu y con rostro alegre, después de hacer la señal de la
cruz y llevando un crucifijo en la mano, el monje, con majestuosa solemnidad,
pasó por entre el fuego, sin recibir ningún daño ni en su cuerpo, ni en ninguna
de las prendas que llevaba». Los escritores declaran que ante sus ojos las
llamas parecían extender el alba, y que los pies de Pedro se hundían hasta los
tobillos en las cenizas al rojo vivo, pero que ni siquiera el vello de sus
piernas se había quemado. Habiendo hecho el recorrido, el monje se volvió, e
iba sobre sus pasos, pero el pueblo no se lo permitió. Estaban satisfechos de
que Dios hubiera hablado tan claramente. Poco tiempo después, por el fallo
oficial del Papa Alejandro II, Pedro de Pavía fue destituido de la sede de
Florencia. Por otro lado el monje Pedro, después de haber sido nombrado abad en
otro monasterio, fue llamado a Roma, hecho cardenal, obispo de Albano por san
Gregorio VII, y enviado como legado a las misiones de los estados italianos, a
Francia y Alemania. Generalmente se admite que murió el 8 de febrero de 1089.
Respecto
de estas ordalías (o juicio divino) por el fuego, hay innumerables historias,
muchas de las cuales parecen basarse en pruebas dignas de confianza, de
religiosos místicos de todas partes del mundo, especialmente del Lejano
Oriente, que ejecutaron esta misma proeza. Andrew Lang ha coleccionado algunas
de ellas en su Magic and Religión (pp. 270-294), pero hay muchas otras. Véanse
también las páginas excelentes por J. F. Rinn en Sixty Years of Psychical
Research (New York, 1950), pp. 582-585. Sobre el beato, véase el
Kirchenlexikon, vol. IX, c. 1915; y de
Mann The Lives of the Popes, vol. VI, p. 302, que señala que hay otra
evidencia contemporánea corroborada por la carta de los florentinos. Un corto
ensayo literario sobre la Vita e Gesta di S. Pietro ígneo, por I. M. Pieroni,
se publicó en Prato en 1894. Parece muy probable que la prueba del fuego
propuesta por Francesco di Puglia en el caso de Savonarola, que terminó en
fracaso y trajo por resultado la caída del gran reformador, debe haber sido
sugerida por el caso histórico de Pedro ígneo 400 años antes. La carta de los
ciudadanos de Florencia se ha publicado muchas veces; puede encontrarse en
Migne, PL., vol. CXLVI, cc. 693-698, y en el Acta Sanctorum, julio, vol. III,
pp. 353-359. Cf Benedicto XIV (Lambertini), De... beatificatione, vol. IV, II,
6.
Nota de ETF: aunque en muchos sitios (e incluso en la imagen que hemos conseguido) lo consignan como santo, el Martirologio habla de «beato». No parece haber ninguna confirmación oficial de culto.
Nota de ETF: aunque en muchos sitios (e incluso en la imagen que hemos conseguido) lo consignan como santo, el Martirologio habla de «beato». No parece haber ninguna confirmación oficial de culto.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 545 veces
ingreso
o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=512
No hay comentarios:
Publicar un comentario