San Severiano de Calcedonia | |
Obispo y Mártir
En el año 451, se reunieron en Calcedonia el cuarto Concilio ecuménico, contra la herejía monofisita de Eutiques que se estaba propagando rápidamente en la Iglesia oriental. Las diócesis se hallaban divididas en partidos, que en algunos casos escogían obispos rivales y rehusaban la comunión a los del partido contrario. la mayoría de los monjes de Palestina aceptaron, sin discutirla, la decisión del Concilio contra la herejía, pero hubo bastantes excepciones. El principal de los rebeldes fue Teodosio, que tenía suficientes partidarios como para expulsar a Juvenal, el obispo de Jerusalén y apoderarse de la sede. A ello añadió una sangrienta persecución en la ciudad. Teodosio se dedicó a devastar todo el país, aunque en algunos sitios encontró cristianos decididos a permanecer en la ortodoxia; entre ellos se distinguió Severiano, obispo de Escitópolis, quien recibió en premio la corona del martirio, pues los soldados se apoderaron de él, le arrastraron fuera de la ciudad y le asesinaron.
Oremos
Dios todopoderoso y eterno, que concediste a San Severiano luchar por la fe hasta derramar su sangre, haz que, ayudados por su intercesión, soportemos por tu amor nuestras dificultades y con valentía caminemos hacia ti que eres la fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Nuestra Señora de Bon Port, Dol
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San Maximiano de Ravenna | |
En Ravena, en la provincia de Flaminia, san Maximiano, obispo, que cumplió con fidelidad su función episcopal y luchó contra los herejes de la época en favor de la unidad de la Iglesia.
Fue consagrado por el Papa Vigilio en 546 y murió el 22 de febrero del año 556. Era muy estimado del emperador Justianiano y de toda su corte por su piedad y por el acierto con que dirigía los negocios de su iglesia, distinguiéndose muy particularmente en la devoción a la Santísima Virgen.
Oremos
Señor, tú que colocaste a San Maximiano de Ravenna en el número de los santos pastores y lo hiciste brillar por el ardor de la caridad y de aquella fe que vence al mundo, haz que también nosotros, por su intercesión, perseveremos firmes en la fe y arraigados en el amor y merezcamos asi participar de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
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