SERMÓN LIII (440)
Misit dominas manum suam et tetigit os meum et dixit mihi etc. Ecce constitui te super
gentes et regna.
Cuando predico suelo hablar del desasimiento y del hecho de que el hombre se libre
de sí mismo y de todas las cosas. En segundo término [suelo decir] que uno debe ser informado
otra vez en el bien simple que es Dios. En tercer término, que uno recuerde la
gran nobleza que Dios ha puesto en el alma para que el hombre, gracias a ella, llegue
hasta Dios de manera milagrosa. En cuarto término [me refiero] a la pureza de la natura
divina… el resplandor que hay en la naturaleza divina, es cosa inefable. Dios es un Verbo,
un Verbo no enunciado.
Dice Agustín
441: «Toda la Escritura es inútil. Si se dice que Dios es un Verbo, se lo
enuncia; [mas] si se dice que Dios no está enunciado, entonces es inefable». Pero resulta
que Él es algo; ¿Quién puede enunciar este Verbo? No lo hace nadie fuera de quien es
este Verbo. Dios es un Verbo que se enuncia a sí mismo. Donde se halla Dios, allí enuncia
este Verbo; donde no está, no habla. Dios se ha enunciado y se halla sin enunciar. El
Padre es una obra enunciativa y el Hijo es un enunciamiento operante
enuncia; [mas] si se dice que Dios no está enunciado, entonces es inefable». Pero resulta
que Él es algo; ¿Quién puede enunciar este Verbo? No lo hace nadie fuera de quien es
este Verbo. Dios es un Verbo que se enuncia a sí mismo. Donde se halla Dios, allí enuncia
este Verbo; donde no está, no habla. Dios se ha enunciado y se halla sin enunciar. El
Padre es una obra enunciativa y el Hijo es un enunciamiento operante
442. Lo que hay enmi fuero íntimo, sale de mí; aun cuando lo pienso solamente, mi palabra lo revela y, sin embargo, permanece dentro de mí. Igualmente, el Padre enuncia al Hijo, sin hablar, y
Este, no obstante, permanece en Él. También he dicho varias veces que la salida de Dios
es su entrada. En la misma medida en que yo me hallo cerca de Dios, Él se enuncia a sí
mismo en mi fuero íntimo. Todas las criaturas racionales, cuanto más salen de sí mismas
en sus obras, tanto más entran en sí mismas. No es así en las criaturas corpóreas: cuanto
más obran, tanto más salen de sí mismas. Todas las criaturas quieren enunciar a Dios en
todas sus obras; hablan todas lo más aproximadamente que pueden, mas a Él no lo saben
enunciar. Quiéranlo o no, gústeles o no: todas quieren enunciar a Dios y Él, sin embargo,
permanece sin ser enunciado.
Este, no obstante, permanece en Él. También he dicho varias veces que la salida de Dios
es su entrada. En la misma medida en que yo me hallo cerca de Dios, Él se enuncia a sí
mismo en mi fuero íntimo. Todas las criaturas racionales, cuanto más salen de sí mismas
en sus obras, tanto más entran en sí mismas. No es así en las criaturas corpóreas: cuanto
más obran, tanto más salen de sí mismas. Todas las criaturas quieren enunciar a Dios en
todas sus obras; hablan todas lo más aproximadamente que pueden, mas a Él no lo saben
enunciar. Quiéranlo o no, gústeles o no: todas quieren enunciar a Dios y Él, sin embargo,
permanece sin ser enunciado.
440 Atribución: «Fray Eghart». El texto bíblico proviene de la Epístola de la Vigilia del nacimiento de
San Juan Bautista (23 de junio).
441 Cfr. Augustinus, Sermo 117 c. 5 n. 7; y Augustinus, De doctr. christ. 1 c. 6. n. 6.
442 Según interpretación de Quint (t. II p. 530 n. 1) el Padre es «locutor de la Palabra, o sea, el Hijo» y
el Hijo «la Palabra del Padre por la cual todo fue originado y creado». El giro sería conscientemente antitético.
Maestro Eckhart, Obras Alemanas, Tratados y Sermones
David dice: «Su nombre es el Señor» (Salmo 67, 5). «Señor» significa lo mismo que
la superposición de un señorío; «siervo» implica una sujeción
443. Algunos nombres son propios de Dios y se hallan desprendidos de todas las otras cosas, como «Dios». «Dios», este nombre es el nombre más propio de Dios, como «hombre» es el nombre del ser humano.Un hombre siempre es un ser humano, por estúpido o sabio que sea. Séneca
dice
dice
444: «Es ruin el hombre que no llega más allá del hombre»… Algunos nombres tienen
un apego [accidental] a Dios, como «paternidad» y «filiación»
un apego [accidental] a Dios, como «paternidad» y «filiación»
445. Donde se habla de "padre» se sobreentiende «hijo». No puede haber ningún padre que no tenga hijo, y ningún hijo que no tenga padre; pero ambos contienen en sí, más allá del tiempo, un solo
ser eterno… En tercer lugar: algunos nombres significan una elevación hacia Dios y [al
mismo tiempo] una vuelta hacia el tiempo. También en la Escritura se menciona a Dios
con muchos nombres. Digo yo: Cuando alguien conoce algo en Dios y le pone un nombre,
esto no es Dios. Dios se halla por encima de [los] nombres y de [la] naturaleza. Leemos
que un hombre bueno imploraba a Dios en sus rezos queriendo darle un nombre.
Entonces dijo un hermano: «¡Cállate, estás deshonrando a Dios!» No sabemos encontrar
ningún nombre que le podamos dar a Dios. Mas, nos está permitido [usar] los nombres
con los cuales lo han llamado los santos a quienes Dios ha santificado para ello en sus
corazones, inundándolos con divina luz. Y para ello debemos aprender en primer lugar
cómo hemos de rogar a Dios. Debemos decir: «Señor; te imploramos y te alabamos con
los mismos nombres que Tú has santificado así en los corazones de tus santos, inundándolos
con tu luz»… En segundo lugar hemos de aprender a no dar ningún nombre a
Dios como si pensáramos que al hacerlo lo hubiésemos alabado y ensalzado suficientemente;
porque Dios se halla «por encima de nombres» y es inefable.
El Padre, a partir de todo su poder, enuncia al Hijo y en Él a todas las cosas. Todas
las criaturas son un hablar de Dios. Así como mi boca habla de Dios y lo revela, así lo
hace el ser de la piedra, y por la obra se llega a conocer más que por las palabras. La
obra realizada por la naturaleza suprema a causa de su poder supremo, no puede ser
comprendida por la naturaleza que se halla por debajo de ella. Si obrara lo mismo, ya no
se encontraría por debajo de ella: sería igual. Todas las criaturas desean imitar en sus
obras el hablar de Dios. Mas, es muy modesto lo que saben revelar. Aun el hecho de que
los ángeles supremos asciendan y toquen a Dios, es tan desigual en comparación con
443 En alto alemán medio se habla de «übersetzunge» y «undersetzunge» de acuerdo con «superpositio
» y «subiectio» en latín.
444 Seneca, Naturales quaestiones I praef. 5.
445 Cfr. Quint (t. II p. 532 n. 3) Con los nombres de Dios que tienen un «apego» («zuohaften» de
«adhaesio» en latín) se piensa en aquellos que indican los accidentes de Dios.
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Maestro Eckhart, Obras Alemanas, Tratados y Sermones
aquello que hay en Dios, como el blanco al negro. Es muy disímil
ser eterno… En tercer lugar: algunos nombres significan una elevación hacia Dios y [al
mismo tiempo] una vuelta hacia el tiempo. También en la Escritura se menciona a Dios
con muchos nombres. Digo yo: Cuando alguien conoce algo en Dios y le pone un nombre,
esto no es Dios. Dios se halla por encima de [los] nombres y de [la] naturaleza. Leemos
que un hombre bueno imploraba a Dios en sus rezos queriendo darle un nombre.
Entonces dijo un hermano: «¡Cállate, estás deshonrando a Dios!» No sabemos encontrar
ningún nombre que le podamos dar a Dios. Mas, nos está permitido [usar] los nombres
con los cuales lo han llamado los santos a quienes Dios ha santificado para ello en sus
corazones, inundándolos con divina luz. Y para ello debemos aprender en primer lugar
cómo hemos de rogar a Dios. Debemos decir: «Señor; te imploramos y te alabamos con
los mismos nombres que Tú has santificado así en los corazones de tus santos, inundándolos
con tu luz»… En segundo lugar hemos de aprender a no dar ningún nombre a
Dios como si pensáramos que al hacerlo lo hubiésemos alabado y ensalzado suficientemente;
porque Dios se halla «por encima de nombres» y es inefable.
El Padre, a partir de todo su poder, enuncia al Hijo y en Él a todas las cosas. Todas
las criaturas son un hablar de Dios. Así como mi boca habla de Dios y lo revela, así lo
hace el ser de la piedra, y por la obra se llega a conocer más que por las palabras. La
obra realizada por la naturaleza suprema a causa de su poder supremo, no puede ser
comprendida por la naturaleza que se halla por debajo de ella. Si obrara lo mismo, ya no
se encontraría por debajo de ella: sería igual. Todas las criaturas desean imitar en sus
obras el hablar de Dios. Mas, es muy modesto lo que saben revelar. Aun el hecho de que
los ángeles supremos asciendan y toquen a Dios, es tan desigual en comparación con
443 En alto alemán medio se habla de «übersetzunge» y «undersetzunge» de acuerdo con «superpositio
» y «subiectio» en latín.
444 Seneca, Naturales quaestiones I praef. 5.
445 Cfr. Quint (t. II p. 532 n. 3) Con los nombres de Dios que tienen un «apego» («zuohaften» de
«adhaesio» en latín) se piensa en aquellos que indican los accidentes de Dios.
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aquello que hay en Dios, como el blanco al negro. Es muy disímil
446 lo que han recibido todas las criaturas [juntas], sin embargo, desearían expresar lo máximo de lo que son capaces.
Dice el profeta: «Señor, tú dices una cosa y yo entiendo dos» (Salmo 61, 12).
Cuando Dios le habla al fuero íntimo del alma, ella y Él son uno solo; mas, tan pronto
como esto cae [hacia fuera], es dividido
Dice el profeta: «Señor, tú dices una cosa y yo entiendo dos» (Salmo 61, 12).
Cuando Dios le habla al fuero íntimo del alma, ella y Él son uno solo; mas, tan pronto
como esto cae [hacia fuera], es dividido
447. Cuanto más ascendemos con nuestro conocimiento,
tanto más somos uno en Él [el Hijo]. Por ello, el Padre enuncia al Hijo todo el
tiempo en la unidad y derrama en Él a todas las criaturas. Estas piden todas entrar otra
vez allí de donde emanaron. Toda su vida y su ser, todo esto es un clamor y un volver
corriendo hacia aquello de donde salieron.
El profeta dice: «El Señor ha extendido su mano» (Jerem. 1, 9), y [con ello] se refiere
al Espíritu Santo. También dice: «Ha tocado mi boca» y luego: «Me ha hablado» (Jeremías
1, 9). La boca del alma es la parte suprema del alma, a este hecho se refiere [el
alma] y dice: «Ha puesto su palabra en mi boca» (Jeremías 1, 9)… éste es el beso del
alma: ahí se encuentran boca con boca, ahí el Padre engendra a su Hijo en el alma y ahí
se le «habla» a ella. Ahora dice: «Observa que hoy te he elegido y te he colocado sobre
[el] pueblo y [los] reinos» (Jeremías 1, 10). Dios promete elegirnos «hoy», allí donde no
hay nada y donde, sin embargo, existe el «hoy» en la eternidad. «Y te he colocado sobre
[el] pueblo»… esto quiere decir sobre todo el mundo; de él debes estar libre… «y sobre
[los] reinos»… esto quiere decir: Lo que es más de uno, es demasiado porque debes morir
para todas las cosas y ser in-formado otra vez en lo alto donde moraremos en el Espíritu
Santo.
Que Dios, el Espíritu Santo, nos ayude a lograrlo. Amén.
446 «Es muy disímil [en comparación con lo que hay en Dios]» agrega Quint en su versión al alemán
moderno (t. II p. 733).
447 «Esto (= este Uno) es dividido tan pronto como cae (hacia fuera, o sea, desde lo más íntimo del
alma, desde la chispa, a las potencias anímicas y desde allí a las criaturas, por medio de los sentidos)»
(Quint, t. II, p. 536 n. 4).
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tanto más somos uno en Él [el Hijo]. Por ello, el Padre enuncia al Hijo todo el
tiempo en la unidad y derrama en Él a todas las criaturas. Estas piden todas entrar otra
vez allí de donde emanaron. Toda su vida y su ser, todo esto es un clamor y un volver
corriendo hacia aquello de donde salieron.
El profeta dice: «El Señor ha extendido su mano» (Jerem. 1, 9), y [con ello] se refiere
al Espíritu Santo. También dice: «Ha tocado mi boca» y luego: «Me ha hablado» (Jeremías
1, 9). La boca del alma es la parte suprema del alma, a este hecho se refiere [el
alma] y dice: «Ha puesto su palabra en mi boca» (Jeremías 1, 9)… éste es el beso del
alma: ahí se encuentran boca con boca, ahí el Padre engendra a su Hijo en el alma y ahí
se le «habla» a ella. Ahora dice: «Observa que hoy te he elegido y te he colocado sobre
[el] pueblo y [los] reinos» (Jeremías 1, 10). Dios promete elegirnos «hoy», allí donde no
hay nada y donde, sin embargo, existe el «hoy» en la eternidad. «Y te he colocado sobre
[el] pueblo»… esto quiere decir sobre todo el mundo; de él debes estar libre… «y sobre
[los] reinos»… esto quiere decir: Lo que es más de uno, es demasiado porque debes morir
para todas las cosas y ser in-formado otra vez en lo alto donde moraremos en el Espíritu
Santo.
Que Dios, el Espíritu Santo, nos ayude a lograrlo. Amén.
446 «Es muy disímil [en comparación con lo que hay en Dios]» agrega Quint en su versión al alemán
moderno (t. II p. 733).
447 «Esto (= este Uno) es dividido tan pronto como cae (hacia fuera, o sea, desde lo más íntimo del
alma, desde la chispa, a las potencias anímicas y desde allí a las criaturas, por medio de los sentidos)»
(Quint, t. II, p. 536 n. 4).
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