De consumidor de pornografía a ayudar a otros a dejarla: «Estas son las claves para salir»
Javier Alonso conoce el problema desde dentro. Ahora ofrece un curso para comprender la pornografía, prevenirla en los hijos y aprender a romper el hábito.

Un hombre con ordenador y móvil
Javier Alonso sabe por experiencia lo difícil que puede resultar romper con la pornografía. Tras años de consumo, logró dejarla y hoy explica qué ocurre en el cerebro, qué heridas pueden esconderse detrás del hábito y cómo recuperar la libertad.
En el curso online «Comprender, Prevenir y Romper con el Contenido Sexual Explícito», de Aula Mucha Vida, ofrece herramientas prácticas tanto para quienes luchan contra la pornografía como para padres, educadores y parejas que quieren comprender el problema, prevenirlo y saber cómo afrontarlo sin miedo ni silencios.
Con Javier Alonso hablamos de este tema...
- La pornografía es como una especie de secuestro a tu cerebro. Un sistema de recompensa, al sistema de recompensa.
La pornografía es un hiper estímulo. Hackea esa fuerza motriz, en este caso la sexualidad, para que acabes prefiriendo ese estímulo a una relación real. Eso es lo que tiene la hiperestimulación. ¿Cómo lo hace? Pues muy sencillo. Al final genera picos de dopamina enormes. La dopamina es la hormona de la recompensa.
Y lo que hace tu córtex prefrontal, que es la parte que da dirección a tu cerebro, inhibe ciertos comportamientos y a partir de ahí se genera ese secuestro. Entonces, poco a poco, tu cerebro, y especialmente si es un cerebro menos maduro como el de los jóvenes, pues va queriendo más, más y está en constante escalada.

Javier Alonso, es el director del curso online "Comprender, prevenir y romper con con el contenido sexual explícito"
- Afecta al próximo, a tu mujer, en este caso, y al resto del círculo familiar o de amistad. Mira, lo curioso de la pornografía es que es una droga invisible que en un principio uno no se da cuenta de lo que está pasando.
¿Por qué la persona no se da cuenta de que está ingiriendo una especie de veneno? Es como si te pones a comer grasas saturadas o comida industrial. Hoy no notas nada, ni mañana ni a lo mejor dentro de cinco años, pero dentro de 20, sí.
La pornografía poco a poco va deformando la mirada. Te empuja para que prefieras ese contenido a unas relaciones a lo mejor más reales.
En mi caso fue un consumo más moderado, pero lo que sí note es que cuando dejé de consumir totalmente, mis relaciones mejoraron. Y no solamente a nivel sexual, sino también a nivel de relación.

La "gracia" de Dios
El problema de la pornografía empieza con quien hace clic
- Si. Y si la dejaran de consumir se darían cuenta de que la realidad es mucho mejor que el laberinto donde están ahora mismo metidos.

Javier Alonso concentra toda su experiencia en la licha contra la adicción en el curso online "Comprender, prevenir y romper con el contenido sexual explícito"
- A ver, yo recomendaría terapia, aunque también hay grupos de apoyo. El problema de la pornografía es muy grave hoy en día. Y lo he percibido últimamente gracias a las charlas que doy en los colegios que me permiten, por así decirlo, acceder a la intimidad de muchas personas.
Por ejemplo, he visto un patrón de joven a día de hoy, de 25 a 30 años, que consumía pornografía desde los 12 o 13 años, pero a día de hoy su problema no es la pornografía: es el sexo de pago en la prostitución, las webcams, los onlyfans, en fin, toda esta serie de cosas que son adicciones muy graves.
Lo primero que les recomendaría sería querer dejarlo. Te parece una obviedad, pero la mayor parte de gente que no lo deja es porque no quiere. Entonces deberían desarrollar un por qué y un para qué.
El segundo paso es reemplazar ese hábito por algo que genere de verdad plenitud, como puedan ser hacer deporte o profundizar en las relaciones. En fin, una dopamina lenta que te genere recompensa más a largo plazo.
También recomendaría poder localizar el momento en el que hay intención de consumir pornografía.
Por ejemplo, hace una década, cuando me pasaba, solía ser cuando estaba solo de viaje y pernoctaba en hoteles. Ese era el contexto.
Hay que analizar el contexto de donde estoy, qué hora es, por qué me estoy haciendo eso.
Una parte muy interesante también es preguntarte que te lleva a tener este comportamiento.
Hay que ser consciente de esas debilidades concretas y de heridas que te llevan a este comportamiento. Y debes hacerte una pregunta que a veces es más incómoda: ¿En el fondo qué estoy buscando? ¿De qué estoy huyendo cuando me adentro en esos comportamientos? Y compartirlo con alguien es muy interesante.
Hace 14 años compartí este asunto con una persona que se dedicaba a ayudar a gente, y me ayudó mucho. Con cuatro o cinco conversaciones que tuve con ella cambié.
- Prevenir.
Tienen que hablar con sus hijos lo antes posible. Hoy en día ya puedes hablar con un niño de ocho o nueve años sin problemas. Además, y esto también lo explico en el curso, doy claves para afrontar ese tipo de conversaciones.
Hay que tener conversaciones con tu hijo no solamente cuando ocurren, sino antes de que ocurran...
Pero lo más importante es no culpabilizar. Transmitir a tu hijo que está en un terreno seguro, y que le puedes escuchar para saber que ha pasado exactamente.
Hay que generar conversaciones, pero que no sea de un triste domingo por la tarde, sino que sea algo recurrente, que sea en el día a día, y puedes aprovechar situaciones sobre una película o esta escena que ha pasado... lo aprovechas para tener conversaciones de manera muy natural.
En el curso trato de como afrontar las conversaciones delicadas. Y muchas veces pensamos que hay que tenerlas en una mesa encerrados en una habitación, así como estamos tú y yo. Y eso a veces genera incomodidad. Debes hacerlas en movimiento: corriendo, caminando, conduciendo, cocinando... Y sin mirar tanto a los ojos, porque así la gente se siente más libre y cuando caminas o estás en movimiento, pues eres más creativo y estás con más libertad.
- Me empeñé en dejarlo. Sentía desasosiego y me sentía mal conmigo mismo. Y comencé a leer mucho sobre el tema.
Y también encontré a una coach que me ayudó. Me hacía preguntas sobre cuando lo hago y el por qué...
Me ayudó en un 90%, y luego la fe sin duda me ayudó también para superarlo del todo.
Aunque yo que me considero más una outsider del cristianismo. Culturalmente era cristiano, pero no iba a misa de pequeño, pues me convertí ya de adulto y la fe para mí ahora es la esencia de la vida. Y eso para mí ha sido la clave final.
- El curso está dirigido a los padres, educadores o adictos a la pornografía. Son tres perfiles muy distintos.
Para una persona que lucha contra la pornografía le daré las claves para entender bien lo que es la pornografía y dónde viene su consumo de pornografía.
También le voy a interpelar con preguntas y le voy a dar las claves para que pueda romper con ese hábito.
A los padres les voy a dar claves para que comprendan mejor la problemática hacia sus hijos, y que puedan también tener conversaciones con ellos. Somos, creo, la primera generación de padres que se enfrenta a esto. Ningún padre, si vas hacia atrás en la historia, ha hablado con su hijo de pornografía, ni siquiera de sexo.
Este es un tema nuevo, casi se podría decir en experimentación. Por eso doy claves muy sencillas y muy concretas.
Y también esta dirigido a las mujeres. Es verdad que la pornografía afecta menos a mujeres y tradicionalmente ha sido así. Pero necesitan conocer este asunto para que puedan comprender mejor a sus maridos, a sus parejas.
Y es que hay una desconexión entre lo que el hombre piensa y siente, y lo que la mujer piensa y siente también.
Y está el colectivo de los educadores y profesores, para que también puedan afrontar estas temáticas con sus alumnos, y que puedan hablar sin tapujos de estos temas, y de esta manera ayudar a sus alumnos, pero no tanto desde el moralismo o desde la prohibición, sino de forma propositiva.




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