San Pedro de Jesús Maldonado Lucero, presbítero
y mártir
fecha: 11 de febrero
n.: 1892 - †: 1927 - país: México
canonización: B: Juan Pablo II 22 nov1992 - C: Juan Pablo II 21 may 2000
hagiografía: Mártires Mexicanos
n.: 1892 - †: 1927 - país: México
canonización: B: Juan Pablo II 22 nov1992 - C: Juan Pablo II 21 may 2000
hagiografía: Mártires Mexicanos
En
Chihuahua, en México, san Pedro de Jesús Maldonado Lucero, presbítero y mártir,
que, arrestado durante la persecución contra la Iglesia mientras administraba
el sacramento de la Eucaristía, alcanzó el triunfo del martirio al ser golpeado
mortalmente en la cabeza.
Ver más información en:
Mártires mexicanos (1915-1937)
Mártires mexicanos (1915-1937)
Nació
en Sacramento, Chihuahua, el 8 de junio de 1892, hijo de Apolinar Maldonado y
de Micaela Lucero. Tenía 17 años cuando sintió la vocación y, por los consejos
de sus maestros, ingresó al Seminario Conciliar de Chihuahua. Las condiciones
de pobreza por las que atraviesa el Seminario, en especial la deficiente
alimentación, fueron la causa de que se desarrollara débil y enfermizo. En 1918
fue enviado a El Paso, Texas, para recibir las órdenes sagradas, pues el Señor
Obispo de Chihuahua estaba enfermo. Le fue conferida la ordenación sacerdotal
por el Obispo Don Jesús Schuler, S.J., la mañana del 25 de enero de 1918, en la
Catedral de San Patricio. Celebró su Primera Misa en la Parroquia de la Sagrada
Familia, Chihuahua, el 11 de febrero, festividad de la Virgen de Lourdes. Su
salud no fue muy buena ya que incluso por ese motivo tuvo que renunciar al
encargo de su Parroquia de Jiménez; posteriormente, el 1° de enero de 1924, fue
nombrado párroco de Santa Isabel, en donde permaneció hasta su muerte, en 1937.
Encendió el entusiasmo y la piedad en sus feligreses. Se incrementaron
sobremanera la adoración nocturna y la adoración perpetua al Santísimo
Sacramento. Fomentó el amor y devoción a la Santísima Virgen María en sus
diversas advocaciones.
En
1926 se desató la persecución religiosa, se suspendió el culto público, se
cerraron templos, seminarios y escuelas; sin embargo, hasta 1929 no se
registraron mayores conflictos debido a la sensatez de las autoridades de
Chihuahua; fue hasta 1931-1932, cuando se desató una nueva persecución en
Chihuahua, se persiguió y desterró a sacerdotes, se cerraron templos, se obligó
a maestros a firmar declaraciones y adhesiones impías, se prohibieron manifestaciones
de protesta. En 1934, el Padre Maldonado fue preso y desterrado a El Paso,
Texas, en donde no permaneció mucho tiempo y en cuanto regresó a Santa Isabel,
se dirigió al rancho "El Pino", en donde permaneció un año, hasta que
en 1936 decidió quedarse en un poblado cerca de Santa Isabel, "La Boquilla
del Río", donde una heroica familia cristiana convirtió su casa en
oratorio, en el que casi públicamente celebraba los actos de culto.
La
Semana Santa de 1936 la celebró con especial solemnidad. El Viernes Santo
realizó los oficios divinos. Terminando el sermón del pésame, una persona lo
llamó para que fuera a confesar a unos enfermos en un lugar peligroso de la
parroquia. Al regreso fueron sorprendidos a balazos, que les llovían por todos
lados. El 10 de febrero de 1937, Miércoles de Ceniza, se dedicó a confesar e
imponer ceniza, cuando se presentaron un grupo de hombres armados y
alcoholizados, que iban a aprehender al Padre, y aunque los pobladores
quisieron ocultarlo, finalmente fue arrestado. Echaron al Padre andando por
delante de los caballos, descalzo; y seguido por algunas personas, tomaron el
camino a Santa Isabel. El Padre comenzó a rezar el rosario y todos contestaban,
menos los esbirros, que en ocasiones trataban de echarle el caballo encima. Así
recorrió casi tres kilómetros, hasta llegar a Santa Isabel.
Arribaron
a la Presidencia y sólo el padre pasó la puerta de entrada; el Presidente
Municipal lo tomó de los cabellos y le propinó un golpe. Al llegar al segundo
piso, Andrés Rivera, cacique de los políticos de la región, lo recibió con un
tremendo pistolazo en la frente, quebrándole el cráneo en círculo y saltándole
casi el ojo izquierdo. De allí, los esbirros, siguieron golpeando al indefenso
sacerdote con las culatas de los rifles, arrastrándole por la escalera hasta el
segundo piso. Allí quedo tirado, inconsciente, bañado en su sangre inocente y,
apretando el relicario sobre su pecho, permaneció hasta el momento de su
muerte. Los malhechores se dispersaron.
Aún
con vida fue socorrido por unas mujeres que lo llevaron a Chihuahua al Hospital
Civil, en donde recibió la absolución, la santa unción y la bendición papal. En
la madrugada del día siguiente murió. El cadáver fue llevado a la casa
episcopal y ataviado con todas las vestiduras sacerdotales; en un sencillo
ataúd fue colocado en la capilla ardiente que se improvisó en la sala
Cementerio de Dolores, para después ser llevado al Cementerio de Dolores, en el
lote de la familia Enríquez. Se hizo el diseño de un sencillo monumento, y en
él la inscripción «Tú eres sacerdote». El sangriento asesinato del padre
Maldonado provocó la molestia de la población, que pese a las amenazas, se
movilizó en una manifestación pidiendo el respeto y la libertad de culto.
fuente: Mártires
Mexicanos
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o última modificación relevante: ant 2012
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