Santa Verónica, santa del NT
fecha: 4 de febrero
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Mujer piadosa que enjugó el rostro de
Jesús camino del calvario; la leyenda la ha identificado con distintos
personajes, entre ellos la hemorroísa. En algunos lugares se celebraba el 12 de
julio, aunque debe aclararse que esta devoción popular no sólo no está en el
Martirologio Romano actual, sino que tampoco estaba -oficialmente- en el
anterior.
patronazgo: patrona de los fotógrafos,
lavanderas, costureras, tejedores de lino y comerciantes, contra las
hemorroides, y para pedir una buena muerte.
Pocas leyendas cristianas son tan conocidas y
estimadas como la de santa Verónica. En ella se dice que Verónica limpió
compasivamente el rostro de Jesús, cuando el Señor cayó bajo el peso de la cruz
en su marcha al Calvario. La popularidad de este relato no tiene nada de
extraño, puesto que toca una fibra muy íntima del corazón de los cristianos.
Por otra parte, la versión que dice que Verónica era esposa de un oficial
romano, constituye un ejemplo conmovedor de desprecio del respeto humano. Sin
embargo, es necesario confesar que, si bien la leyenda es muy antigua, se apoya
en una tradición muy vaga. Además, se ha identificado a Verónica con diversos
personajes. Los orígenes de estas creencias populares están más relacionados
con la milagrosa imagen del rostro de Cristo sobre un lienzo, que con los
motivos de amor y caridad de Verónica. Según una de las versiones más
difundidas en occidente, Verónica se trasladó a Roma después de la muerte de
Cristo y curó al emperador Tiberio con la preciosa reliquia; a su muerte, la
santa legó el lienzo al Papa san Clemente. Una versión francesa de la leyenda
identificó a Verónica con la esposa de Zaqueo (Luc. 19:2-10); cuando éste
abrazó la vida eremítica (con el nombre de Amadour o Rocamadour), Verónica fue
a evangelizar el sur de Francia. Otras versiones la identifican con Marta, con
la hija de la cananea (Mat. 15:22-28), con una princesa de Edessa y con la
esposa de un oficial galo romano. La versión más antigua es la de un suplemento
latino de las "Actas de Pilato" o "Evangelio de Nicodemus."
El documento data del siglo IV o V, pero el suplemento es posterior. El nombre
latino del suplemento es "Cura Sanitatis Tiberii" ("La Curación
de Tiberio"); en él se identifica a Verónica con la mujer que padecía de
flujo de sangre (Mat. 9:20-22). La misma identidad se le atribuye en otros
documentos.
También se ha especulado mucho sobre el nombre de
Verónica. Por ejemplo, se ha dicho que la imagen del lienzo de Verónica se
conocía con el nombre de "vera icon" ("imagen verdadera") y
que, por ello, se dio a la santa el nombre de Verónica. Por otra parte, en el
oriente se llamaba a la que padece hemorragias "Berenice", es decir
"Triunfadora", desde antes de que se le relacionara con la imagen
milagrosa. En su polémica "Contra Celsum" de principios del siglo
III, Orígenes afirma que los valentinianos llamaban a la enferma por
hemorroísa, "Prounike" y que la consideraban como uno de los
prototipos de la sabiduría; según el mismo autor, Celso confundió a la enferma
con una virgen cristiana.
Ninguno de los martirologios más antiguos menciona a
santa Verónica tampoco la conmemora actualmente el Martirologio Romano. San
Carlos Borromeo suprimió su fiesta y su oficio en la diócesis de Milán. A
principios del siglo XV, cuando empezaba a introducirse la forma actual de la
devoción del Via Crucis, se hablaba en Jerusalén de la casa de santa Verónica;
pero la estación del Via Crucis que se refiere a la santa se introdujo poco a
poco. Por ejemplo, dicha estación no existía aún en Viena, en 1799.
Es muy posible que una mujer compasiva haya enjugado
realmente el rostro del Señor en el camino al Calvario, y los cristianos hacen
bien en meditar sobre ello y en honrar la memoria de dicha mujer. En San Pedro
de Roma se conserva el lienzo original; pero es imposible garantizar su
autenticidad.
Los bolandistas discuten la cuestión en febrero y en
julio, a propósito de la identificación de Verónica con la hemorroísa. Existe
una literatura muy abundante sobre santa Verónica. Además de la obra de K.
Pearson, Die Fronika (1887), existe un excelente estudio de von Dobschütz,
Christusbilder, que el autor continúa en su artículo "Das Schweisstuch der
Verónica" en el Monatschrift F. h. Kunst (1909); véase también a P.
Perdérizet, en De la Véronique et de St. Véronique ("Seminarium
Kondokovianum", 1932, pp. 1-16). Véase también H. Leclercq, en DAC., vol.
VII, cc. 224-225 y 2458-2459. Algunos autores atribuyen a Mabillon la idea de
que el nombre de Verónica proviene de "vera icon"; pero dicha idea se
encuentra ya en el Speculum Ecclesiae de Giraldus Cambrensis; Thurston, Holy
Year of Jubilee (1900), pp. 58, 152-153 y 193-195, cita todo el pasaje. En la
época de Dante y Petrarca estaba muy de moda la devoción al lienzo que se
conserva en la basílica de San Pedro; según parece, dicha reliquia, en la que
ya no se distingue la Santa Faz, ha estado en San Pedro desde el tiempo del
Papa Juan VII (705-707 PC.). Acerca de la sexta estación de Jerusalén, cf.
Revue Biblique, vol. I (1892), pp. 584 ss., y H. Vincent en Le Lien, feb. de
1951, pp. 18-26.
Imagen: Derick Baegert, «Cristo con la cruz y Verónica con el sudario», 1477-78, óleo sobre tabla, 200 x 98 cm, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. La iconografía sobre Verónica y la santa faz es inmensa, lo mismo que la difusión de la devoción en España, donde recibe a veces el nombre de santa Marcela.
Imagen: Derick Baegert, «Cristo con la cruz y Verónica con el sudario», 1477-78, óleo sobre tabla, 200 x 98 cm, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. La iconografía sobre Verónica y la santa faz es inmensa, lo mismo que la difusión de la devoción en España, donde recibe a veces el nombre de santa Marcela.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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