Beata Albertina Berkenbrock, virgen
y mártir
fecha: 15 de junio
n.: 1919 - †: 1931 - país: Brasil
canonización: B: Benedicto XVI 20 oct 2007
hagiografía: Vaticano
n.: 1919 - †: 1931 - país: Brasil
canonización: B: Benedicto XVI 20 oct 2007
hagiografía: Vaticano
En Saõ Luís, Imaruí, Brasil, beata
Albertina Berkenbrock, virgen y mártir.
Albertina Berkenbrock nació el 11 de abril
de 1919 en Saõ Luís, municipio de Imaruí, al norte de Brasil, y fue bautizada
el 25 de mayo sucesivo. Su familia, profundamente católica, provenía de
Westfalia (Alemania). Frecuentaban regularmente la iglesia y rezaban todos los
días en el hogar. La beata vivió en este ambiente propicio, donde sus padres
pusieron los cimientos de su fe sencilla y pura. Su formación religiosa
prosiguió con la catequesis de preparación para los sacramentos.
De su sentido cristiano de la vida nacía
su inclinación a la bondad, a la piedad y a la virtud, en la medida en que una
niña de 12 años podía comprenderlas y vivirlas. La beata tenía dos puntos de
referencia espirituales: la Virgen Madre de Dios y san Luis Gonzaga. Su
ambiente familiar, su sensibilidad de niña, su formación religiosa y su
profunda devoción a san Luis constituyen los presupuestos para identificar en
su alma no sólo una honestidad natural, sino también la plena conciencia del
sentido de pecado y de la custodia de su pureza.
Tres palabras son particularmente
recurrentes en los testimonios de quienes conocieron a Albertina: «delicada»,
«modesta» y «reservada». Otro elemento que emerge con fuerza de los testimonios
es su gran sentido de caridad, que manifestaba acompañando a las niñas más
pobres, jugando y compartiendo con ellas su pan. Lo hacía, en particular, con
los hijos de Idanlício, su asesino, que trabajaba para su familia; esto tenía
un mérito especial porque eran de raza negra y en esa región, de colonización
germánica e italiana, existía un fuerte sentimiento racista.
Idanlício Cipriano Martins tenía 33 años y
vivía con su mujer y sus hijos cerca de la casa de los Berkenbrock. El 15 de
junio de 1931, hacia las cuatro de la tarde, Albertina estaba apacentando el
ganado de su familia cuando el padre le pidió que fuera a buscar un buey que se
había alejado. En el camino encontró a Idanlício, que se ofreció a ayudarle.
Con engaño, la condujo a un bosque cercano pidiéndole tener una relación
sexual. Albertina se opuso con firmeza para salvaguardar su pureza, e Idanlício
intentó violarla. Al no lograrlo, el hombre extrajo una navaja y le cortó la
garganta, causándole la muerte en el acto. Albertina tenía doce años y medio.
Dos días después se celebró su funeral.
Los habitantes de Saõ Luís y de muchas aldeas vecinas participaron con gran
conmoción, no sólo por el modo trágico como había muerto, sino sobre todo por
el heroísmo con el que había defendido su pureza. En el lugar del martirio se
construyó posteriormente una capilla dedicada a santa Inés -otra virgen mártir
de los primeros siglos del cristianismo-, a la que acudían sin cesar multitudes
de peregrinos para pedir gracias a través de Albertina.
En 1952, en la misma capilla en la que
Albertina había recibido en 1928 la primera Comunión, se reunió el tribunal
eclesiástico de la archidiócesis de Florianópolis para incoar el proceso de
beatificación y canonización. Con la división de la archidiócesis y la creación
de la diócesis de Tubarão, los pastores de esta nueva circunscripción
eclesiástica se encargaron de promover la causa. Fue beatificada el 20 de
octubre de 2007, en Tubarão (Brasil), bajo el pontificado de Benedicto XVI.
fuente: Vaticano
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=4747
Beato Clemente Vismara, presbítero
fecha: 15 de junio
n.: 1897 - †: 1988 - país: Birmania
canonización: B: Benedicto XVI 26 jun 2011
hagiografía: Zenit.org
n.: 1897 - †: 1988 - país: Birmania
canonización: B: Benedicto XVI 26 jun 2011
hagiografía: Zenit.org
EN Mong Ping, Myanmar, beato Clemente
Vismara, presbítero del Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras, que
por su trabajo apostólico y social en favor del pueblo birmano mereció ser
llamado "Patriarca de Birmania".
El padre Vismara desarrolló su labor 65
años en el país asiático, de 1923 al 1988, con un solo viaje a Italia en 1957
por enfermedad. Murió el 15 de junio de 1988 en Mong Ping, en la diócesis de
Kengtung --en la frontera con China y Laos--. Inmediatamente fue invocado como
«protector de los niños» -recuerda el padre Gheddo, también misionero- «porque
vivió siempre entre 200-250 huérfanos que recogía en los pueblos destruidos por
la guerra o dispersos por el hambre y la enfermedad». Fundó seis parroquias,
construyó iglesias y capillas, escuelas, hospitales y orfanatos, y enseñó a los
tribales una agricultura más moderna.
«Clemente murió a los 91 años, pero
escribía que no se sentía anciano porque era aún útil a muchos niños y personas
abandonadas (discapacitados, leprosos, viudas solas, opiómanos, ladrones
expulsados de los pueblos), a quienes recogía en su misión, mantenía y trataba
con la ayuda de las religiosas de María Niña», continúa el padre Gheddo.
El milagro que abrió la puerta a la
beatificación fue la curación milagrosa de un niño de 10 años, Joseph Tayasoe,
que "cayó de un árbol desde cinco metros de altura y se golpeó la cabeza
con una gran piedra; perdía sangre por nariz y oídos, tenía el cráneo con una
fractura apreciable a simple vista. Estuvo cuatro días en coma, y después de
orar al padre Vismara se despertó de improviso y pidió de comer, completamente
curado, sin consecuencia alguna ni tratamientos en los años sucesivos. Hoy, a
sus 16 años -relata el P. Gheddo en 2006- es un chico totalmente normal".
Su sepultura en Mong Ping es meta no sólo
de muchos católicos, sino también de protestantes, budistas, animistas y
musulmanes. Hombre de mucha oración, siempre sereno y lleno de gozo, aún en las
grandes dificultades y sufrimientos de una vida transcurrida entre pueblos en
guerra, hambre y miseria, ladrones y bandidos de carreteras, y aislamiento en
la selva con el médico más cercano a dos días de viaje. «Clemente es el
auténtico misionero al servicio de los pobres y de los últimos -añade el padre
Gheddo-, comprometido en el campo educativo y social, capaz de dar la vida por
su pueblo, pero también, y ante todo, testigo y anunciador de Jesucristo con su
vida».
Redactado sobre un artículo de la agencia
Zenit, sin mención de autor, de 2006, ante la aprobación del milagro de la
causa de beatificación.
fuente: Zenit.org
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