San Fandila, presbítero y mártir
fecha: 13 de junio
†: 853 - país: España
otras formas del nombre: Fándilas
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 853 - país: España
otras formas del nombre: Fándilas
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Córdoba, en la región hispánica de
Andalucía, san Fandila, presbítero y mártir, que en la persecución desencadenada
por los sarracenos, en tiempo del emir Mohamed I, fue decapitado por su fe en
Cristo.
refieren a este santo: Santos
Anastasio, Félix y Digna
San Fándilas nació en Cádiz, España, al
principio del siglo IX, en tiempos de la ocupación musulmana. Después de haber
hecho sus estudios en Córdoba, buscó seguir la vida religiosa y entró al
monasterio de Tabán. Como se señaló por la santidad de su vida y dio ejemplo de
las más altas virtudes, los religiosos del monasterio vecino de San Salvador
solicitaron sus servicios como sacerdote. A pesar de su enérgica resistencia,
fue elevado a la dignidad sacerdotal y prosiguió con mayor fervor sus
penitencias, sus vigilias y sus oraciones; se aplicó a la humildad y a la
práctica de todas las virtudes. Abrasado por un celo ardiente para defender la
fe, se presentó un día ante el juez y le predicó, elocuentemente, la doctrina
del Evangelio. Expuso la perversidad de Mahoma y declaró que todos aquellos que
se adhieren a su religión corrompida, serán castigados con suplicios eternos.
El juez lo hizo arrestar inmediatamente y dio cuenta del incidente al rey. Este
mostró una exagerada indignación, dio rienda suelta a una cólera desmesurada,
ordenó el arresto del obispo, la matanza de cristianos y la venta de las
mujeres en subasta pública. Felizmente, los gobernadores, estimando que no
había proporción ninguna entre esta sentencia y la causa que la había motivado,
se abstuvieron de ejecutarla. Sólo Fándilas fue arrestado y llevado a la
muerte. Le cortaron la cabeza, y su cuerpo fue colgado de una horca al borde
del Guadalquivir. Esto pasó hacia el año 852. La vida de este santo nos fue
conservada por san Eulogio de
Córdoba.
El relato puede verse en Memorial de
Santos, de san Eulogio de Córdoba, vol. III, c. VII; P. L. CXV, col 804-805.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2008
Beato Gerardo de Clairvaux, monje
fecha: 13 de junio
†: 1138 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 1138 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En el monasterio de Clairvaux, en
Borgoña, beato Gerardo, monje, hermano de san Bernardo, que, doctrinalmente
preparado, demostró una especial prudencia y acertado criterio en el campo de
la espiritualidad.
El hermano menor y el favorito de san Bernardo,
el joven Gerardo, no formaba parte del grupo de muchachos, parientes y amigos,
que acompañaron al primero a Citeaux y recibieron el hábito junto con él. Por
aquel entonces Gerardo estaba demasiado preocupado en ver la mejor manera de
realizar sus proyectos de entrar en el ejército, para prestar atención a las
exhortaciones de Bernardo. Sin embargo, poco tiempo después, cuando el joven
soldado fue gravemente herido durante el sitio a Grancy y luego pasó largo
tiempo en la prisión, reflexionó en cosas más serias, reconoció en su fuero
interno la vanidad de la gloria de este mundo y, al quedar libre, fue en busca
de su santo hermano y se puso a sus órdenes.
Al tomar los hábitos, se convirtió en la
mano derecha de san Bernardo, a quien acompañó a Clairvaux. En su cargo de
celador, no se limitó a cumplir con eficacia los trabajos domésticos de la
abadía, sino que adquirió una extraordinaria habilidad técnica en los diversos
oficios y, tanto los albañiles como los herreros, labradores, zapateros y
tejedores, recurrían a él para recibir instrucciones y dirección. Semejantes
actividades exteriores no intervenían para nada en su vida espiritual; Gerardo
era un modelo de obediencia y de fervor religioso. Cierta vez, en 1137, cuando
iba camino de Roma con San Bernardo, cayó gravemente enfermo en Viterbo; su
estado se hizo crítico y todos pensaban que iba a morir; pero san Bernardo se
puso en oración y pidió que su hermano recuperase la salud, por lo menos para
ir a morir a casa, y la petición fue concedida. Gerardo quedó sano
temporalmente y, al año siguiente, volvió a enfermar. Poco antes de morir,
exclamó con voz fuerte y una sonrisa feliz en los labios: «¡Oh, cuan bueno es
que Dios sea el Padre de los hombres y cuánta gloria tienen los hombres en ser
hijos de Dios!» En un sermón que aún se conserva, san Bernardo rindió un
tributo elocuente y conmovedor a la memoria de su hermano Gerardo.
Los bolandistas imprimieron en Acta
Sanctorum, junio, vol. III, los mejores pasajes referidos a san Gerardo en el
Magnum Exordium, la obra que narra la memoria del primer siglo del Císter.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
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