martes, 15 de septiembre de 2015

Beato Pascual Penadés Jornet - Beato Ladislao Miegon - Beato Pablo Manna - Beato Giuseppe Puglisi 15092015

Beato Pascual Penadés Jornet

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233 Mártires de la persecución religiosa en Valencia (1936)
El 11 de marzo de 2001 SS Juan Pablo II beatificó a 233 mártires de la Guerra Civil Española, que tienen en común, además, que fueron ejecutados en la región de Valencia, España, o por proceder de esa región su causa de beatificación fue cursada en este grupo.
l nombre del beato José Aparicio Sanz encabeza la lista de 233 mártires pertenecientes a distintos subgrupos que dieron testimonio cruento de su fe en Valencia, España, en el contexto histórico de la Guerra Civil española. Cada uno de ellos está inscripto en la fecha de su martirio, pero puesto que fueron beatificados todos juntos por SS Juan Pablo II el mismo día, 11 de marzo de 2001, reseñamos aquí con la información del sitio del Vaticano, al par que en cada fecha correspondiente se podrá encontrar -en la medida en que la consigamos- la información individual.
Durante el primer semestre de 1936, después del triunfo del Frente Popular, formado por socialistas, comunistas y otros grupos radicales, se produjeron atentados a la religión más graves que los que se venían produciendo desde el inicio de la Segunda República, con nuevos incendios de templos, derribos de cruces, expulsiones de párrocos, prohibición de entierros y procesiones, etc., y amenazas de mayores violencias.

Éstas se desataron, con verdadero furor, después del 18 de julio de 1936 (formal inicio de la guerra civil). España volvió a ser tierra de mártires desde esa fecha hasta el 1 de abril de 1939, pues en la zona republicana se desencadenó la mayor persecución religiosa conocida en la historia desde los tiempos del Imperio Romano, superior incluso a la de la Revolución Francesa. Fue un trienio trágico y glorioso a la vez, el de 1936 a 1939. Al finalizar la persecución, el número de mártires ascendía a casi diez mil: 13 Obispos; 4.184 Sacerdotes diocesanos y seminaristas, 2.365 Religiosos, 283 Religiosas y varios miles de seglares, de ambos sexos, militantes de Acción Católica y de otras asociaciones apostólicas, cuyo número definitivo todavía no es posible precisar.

El testimonio más elocuente de esta persecución lo dio Manuel de Irujo, ministro del Gobierno republicano, que en una reunión del mismo celebrada en Valencia -entonces capital de la República-, a principios de 1937, presentó el siguiente Memorándum:

«La situación de hecho de la Iglesia, a partir de julio pasado, en todo el territorio leal, excepto el vasco, es la siguiente: a) Todos los altares, imágenes y objetos de culto, salvo muy contadas excepciones, han sido destruidos, los más con vilipendio. b) Todas las iglesias se han cerrado al culto, el cual ha quedado total y absolutamente suspendido. e) Una gran parte de los templos, en Cataluña con carácter de normalidad, se incendiaron. d) Los parques y organismos oficiales recibieron campanas, cálices, custodias, candelabros y otros objetos de culto, los han fundido y aún han aprovechado para la guerra o para fines industriales sus materiales. e) En las iglesias han sido instalados depósitos de todas clases, mercados, garajes, cuadras, cuarteles, refugios y otros modos de ocupación diversos. f) Todos los conventos han sido desalojados y suspendida la vida religiosa en los mismos. Sus edificios, objetos de culto y bienes de todas clases fueron incendiados, saqueados, ocupados y derruidos. g) Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de causa por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tan sólo en la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en las poblaciones. Madrid y Barcelona y las restantes grandes ciudades suman por cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de sacerdote o religioso. h) Se ha llegado a la prohibición absoluta de retención privada de imágenes y Objetos de culto. La policía que practica registros domiciliarios, buceando en el interior de las habitaciones, de vida íntima personal o familiar, destruye con escarnio y violencia imágenes, estampas, libros religiosos y cuanto con el culto se relaciona o lo recuerde.»


Y el cardenal arzobispo de Tarragona, Francisco Vidal y Barraquer (1868-1943), que se hallaba refugiado en Italia y fue invitado por el Gobierno republicano en 1938 para que regresara a su diócesis, dijo:

«¿Cómo puedo yo dignamente aceptar tal invitación, cuando en las cárceles continúan sacerdotes y religiosos muy celosos y también seglares detenidos y condenados, como me informan, por haber practicado actos de su ministerio, o de caridad y beneficencia, sin haberse entrometido en lo más mínimo en partidos políticos, de conformidad a las normas que les habían dado?». Y añadía: «Los fieles todos, y en particular los sacerdotes y religiosos, saben perfectamente los asesinatos de que fueron víctimas muchos de sus hermanos, los incendios y profanaciones de templos y cosas sagradas, la incautación por el Estado de todos los bienes eclesiásticos y no les consta que hasta el presente la Iglesia haya recibido de parte del Gobierno reparación alguna, ni siquiera una excusa o protesta.»

A los sacerdotes, religiosos y seglares que entregaron sus vidas por Dios el pueblo comenzó a llamarles mártires porque no tuvieron ninguna implicación política ni hicieron la guerra contra nadie. Por ello, no se les puede considerar caídos en acciones bélicas, ni víctimas de la represión ideológica, que se dio en las dos zonas, sino mártires de la fe. Los mártires que hoy beatifica el Santo Padre demuestran la unidad y diversidad eclesial y esta celebración resulta pastoralmente significativa, porque ve unidos en un único rito a muchos mártires de una misma archidiócesis y tiene las siguientes características:

-la representatividad eclesial del grupo de mártires,pues hay sacerdotes, religiosos y seglares, que son expresión de los numerosos carismas y familias de vida consagrada;

-la representatividad de la Iglesia en España, porque este grupo representa 37 diócesis. Todos ellos se encontraban en Valencia desarrollando sus respectivos ministerios y actividades apostólicas y algunos de ellos han sido unidos en el proceso por competencia, en base a la normativa canónica vigente;

-el elevado número de sacerdotes seculares y de seglares, pues es la primera vez que son beatificados 40 miembros de los presbíteros diocesanos de Valencia (37) y Zaragoza (3), así como 22 mujeres y 20 hombres y jóvenes, miembros de la entonces floreciente Acción Católica Española y de otras asociaciones de apostolado seglar, de todas las edades, profesiones y estado social;

-el actual contexto pastoral favorable, que ha despertado interés en las diócesis españolas hacia esta página gloriosa de la reciente historia. Ésta había quedado un tanto olvidada, pero testimonia la fe y la fidelidad de la Iglesia en España y, más en concreto, en Valencia que tuvo sus orígenes a principios del siglo IV en el martirio del diácono Vicente. El desarrollo de los procesos, las correspondientes catequesis y la "fama martyrii" han llevado a las comunidades cristianas a un mayor interés y devoción hacia los mártires.

Por ello, la beatificación de todos ellos juntos es sumamente oportuna y es de desear que susciten una vida cristiana más intensa, un mayor fervor espiritual y un renovado interés por mantener viva la memoria de estos gloriosos testigos de la Fe.
fuente: Vaticano



Beato Ladislao Miegon

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Beato Ladislao Miegon, presbítero y mártir
Cerca de Munich, en la región de Baviera, en Alemania, beato Ladislao Miegon, presbítero y mártir, que desde Polonia, dominada por un régimen dictatorial ofensivo ante Dios y los hombres. a causa de su fe fue llevado al campo de concentración de Dachau, donde el tormento le coronó de gloria eterna.
Nació en Samborzec (Polonia) el 30 de noviembre de 1892 en el seno de una familia numerosa, que lo educó en la fe. Hizo sus estudios en el seminario de Sandomierz y se ordenó sacerdote el 2 de febrero de 1915. Estuvo de vicario sucesivamente en las parroquias de Modliborzyce, Bodzentyn, Glowaczow, Staszow e liza. En 1919 se hizo capellán militar y estuvo con las tropas polacas en la guerra entre los polacos y los bolcheviques, ganándose varias medallas. En 1928 estuvo destinado en Lublín y en 1934 en Gdynia, siempre en trabajo pastoral con los marinos, logrando construir una iglesia y un centro social para ellos. Tras el ataque alemán a Polonia, estuvo con las tropas, atendiendo a los heridos en el hospital militar. Capturado, obtuvo la libertad gracias a un pastor protestante alemán y se dedicó nuevamente a la atención de los soldados heridos. Arrestado y encarcelado en Rothenburg, pasó en abril de 1940 al campo de concentración de Buchenwald y en 1942 pasó al de Dachau (15 de julio), donde dos meses más tarde, maltratado y enfermo, falleció el 15 de septiembre. Sacerdote celoso y entregado a su ministerio, soportó con paciencia las miserias de los campos de concentración. Fue beatificado el 13 de junio de 1999 por el papa Juan Pablo II.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003


Beato Pablo Manna

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Beato Pablo Manna, presbítero
En Nápoles, en Italia, beato Pablo Manna, presbítero del Pontificio Instituto para Misiones Extranjeras, que fue misionero en Birmania, si bien por razones de salud tuvo que dejarlo, dedicándose a la evangelización, a la predicación de la palabra de Dios y a favorecer la unión de los cristianos.
El Beato Padre Paolo Manna, nace en Avellino (Italia) el 16 de Enero de 1872.

Entra en los Salvatorianos en 1887 donde permaneció sólo algunos años. No era este, en efecto, su camino. Este se le abrió seguro y luminoso tras la lectura de revistas misioneras que le fascinaron irresistiblemente. Deja la Congregación en 1891. Paolo comprendió inmediatamente que esa era su auténtica vocación: sería misionero. Sin tardanza escribe al Seminario de donde procedían las revistas.

El 14 de agosto de 1891 es aceptado definitivamente, a la edad de 19 años, en el Seminario de Misiones Extranjeras de Milán (actual PIME), donde encuentra finalmente su ambiente. El Seminario nació en Italia en 1850 para preparar a sacerdotes italianos para las misiones. Recibe su ordenación sacerdotal el 19 de mayo de 1894 con sólo 22 años, y fue enviado en 1895 a Birmania oriental (Asia) donde trabaja durante 8 años entre los indígenas de la tribu Ghekku y donde funda la misión de Mombló.
Se hizo célebre por sus conocimientos lingüísticos y por sus métodos de inculturación. Declaraba que no quería predicar allí como lo hacía en Europa:
«Me dirigiré a mis ovejas en su propia lengua, respetaré sus tradiciones, integraré sus locuciones y sus maneras de pensar en mi trabajo de evangelización.»
En 1901 regresa a Italia aquejado por su precaria salud, a reponerse, así lo hace por tres veces, hasta que en 1909 se queda definitivamente en Italia, pero no fue un misionero frustrado, se dedica entonces a promover la sensibilización y concientización misionera de los cristianos de su propio país. Fue un animador excepcional gracias a su pluma. Durante 40 años y hasta su muerte cumplió su vocación y su misión de escritor y periodista. De él se dice que era «apóstol de la pluma»
En 1909 publica su primer libro en el que revela su temperamento de fuego. En 1924 fue nombrado Superior General de su Instituto Misionero que se fusionará con el Instituto Misionero de Roma. Y estos fueron los comienzos del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras (PIME) cuyo primer Superior General fue é mismo. En 1927 emprende un largo viaje de 14 meses que lo llevó a visitar sus misioneros por Asia, América y otras misiones.
Escribió sus impresiones y señala los problemas urgentes de la Iglesia misionera, se adelantó al Vaticano II ya que lo expresado con claridad se encuentran hoy en los documentos:
-AD GENTES sobre la actividad misionera de la Iglesia,
-UNITATIS REDINTEGRATIO sobre el ecumenismo
-y NOSTRA AETATE sobre la actitud de la Iglesia ante las religiones no cristianas.
La creación de un Secretariado para fomentar la Unión entre cristianos y no cristianos fue la coronación de las esperanzas expresadas por el Padre Manna en 1941. Pero su mayor mérito sigue siendo la Fundación de la Unión Misional del Clero, hoy Pontificia Unión Misional, con la ayuda del hoy Beato Mons. Guido María Conforti, Obispo de Parma y fundador del Instituto Misionero Javeriano.
La Obra del Padre Paolo Manna, la Pontificia Unión Misional, fue aprobada por el Papa Benedicto XV el 31 de octubre de 1916, y del Padre Paolo dijo SS el Papa Pablo VI: «su nombre debería figurar con letras de oro en los anales de la misión.»
fuente: Obras Misionales Pontificias



Beato Giuseppe Puglisi

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Beato Giuseppe Puglisi, presbítero y mártir
En Palermo, Italia, beato Giuseppe Puglisi, presbítero y mártir, asesinado por la mafia en represalia a su tarea pastoral.
Don Giuseppe Puglisi nació en la ciudad de Palermo, en el barrio Brancaccio, calle Faraone N° 8, el 15 de Septiembre de 1937, hijo de un zapatero, Carmelo, y de Giuseppina Fana, modista; matado por la mafia en el mismo barrio el 15 de septiembre, día de su 56° cumpleaños.
En 1953 entró en el Seminario del la Diocesis de Palermo y fue ordenado sacerdote el 2 de Julio de 1960. Desde 1961 desarrolló diversas tareas pastorales, así como de enseñanza en distintos colegios e institutos. En  1969 fue escogido vice-rector del seminario menor de la diócesis de Palermo.
Desde los primeros años de su ministerio, cuidó a los jovenes y tuvo interés en las problematicas sociales de los barrios marginados de la ciudad.
Prestó atención a los trabajos del Concilio Vaticano II y difundió enseguida, entre los fieles, los documentos, con especial cuidado a la renovación de la liturgia, a los documentos de los laicos, al valor del ecumenismo y de las iglesias locales. Su deseo siempre fue el de encarnar el anuncio de Jesus Cristo en el territorio, haciéndose cargo de todos los problemas para hacerlos propios de la comunidad cristiana.
El 1 de octubre de 1970 fue designado párroco de Godrano, un pequeño pueblo de la provincia de Palermo afectado por una sangrienta lucha entre familias, donde se quedó hasta el 31 de Julio de 1978, logrando reconciliar con la fuerza del perdón a las familias destrozadas por la violencia.
En este periodo unió sus fuerzas con las de Lia Cerrito y otros miembros del Movimiento Cruzada del Evangelio (desde 1987 “Presencia del Evangelio”) fundado en 1947 por el fraile siciliano Placido Rivilli. Asimismo durante estos años se empeñó en las batallas sociales de otra zona degradata de la periferia oriental de la ciudad, el “Descargador” en colaboración con el centro de la zona de los “Decollatos” dirigido por las Asistentas Sociales Misioneras, entre ellas Agostina Aiello.
En el mismo 1978 fue eligido pro-rector del seminario de Palermo y al año siguiente fue nombrado director del Centro Vocaciones Diocesano, así como poco tiempo más tarde, vice delegado regional del Centro Vocaciones y director del Centro Regional Vocaciones y miembro del Consejo Nacional. A los estudiantes y a los jóvenes del Centro Diocesano Vocaciones dedicó largos años con mucha pasión y, a través de unos “campi-scuola”, realizó un camino formativo ejemplar desde el punto de vista pedagogico y cristiano. En Palermo y en otras partes de Sicilia fue animador de numerosos movimientos como “Presencia del Evangelio”, Acción Católica, “Equipe Notre Dame”, “Caminar Juntos”.
Desde mayo 1990 desarrolló su ministerio sacerdotal también en la “Casa de la Virgen de la Acogida” en Boccadifalco, obra del Cardenal Ernesto Ruffini, en favor de las jovenes mujeres y chicas-madres en dificultad.
En 1990 fue parroco en la parroquia San Gaetano de Brancaccio, y desde Octubre de 1992 también tuvo el encargo de director espiritual de los seminaristas del curso propedéutico de la diocesis de Palermo. En noviembre de 1993 inauguró en Brancaccio el centro “Padre Nuestro” que se volvió en punto de referencia para los jóvenes y las familias del barrio. Colaboró con los laicos de la zona, de la asociación intercondominial, para reivindicar los derechos civiles del barrio, denunciando colusiones y malavida y padeciendo amenazas e intimidaciones. Es en este contexto que fue asesinado, cerca de su casa, en la plaza Anita Garibaldi 5, el dìa de su cumpleaños, el 15 de Septiembre de 1993.
Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Santa Orsola, en la capilla de San Euno, de propriedad de la homónima cofradía laical, pero en abril 2013 ha sido trasladado a la catedral.
Su actividad pastoral -tal como ha sido reconocido también por las investigaciones judiciales- ha constituido el móvil del homicidio. Por este motivo, enseguida después del delito, numerosas voces se han levantado pidiendo el reconocimiento del martirio. 
En recuerdo de su empeño, innumerables son las escuelas, los centros sociales, las estructuras deportivas, las calles y las plazas a él tituladas en Palermo, en toda Sicilia, en Italia. Y no sólo allí sino en los Estados Unidos, en el Congo y en Australia. Desde 1994, el 15 de septiembre, aniversario de su muerte, marca el inicio del año pastoral de la diócesis de Palermo.
Tras los correspondientes procesos canónicos fue beatificado el 25 de mayo de 2013 en el estadio Barbera de Palermo. Su vida y su muerte han sido testimonios de su fidelidad al único Señor y han desvelado la maldad y la total incompatibilidad de la mafia con el mensaje evangélico.
«El creyente que haya tomado en seria consideración su propia vocación cristiana, por la que el martirio es una posibilidad ya anunciada en la revelación, no puede excluir esta perspectiva del propio horizonte de vida. Los 2000 años del nacimiento de Cristo han sido marcado por el persistente testimonio de los mártires» (Juan Pablo II, Incarnationis Mysterium, n.10).




 
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