domingo, 13 de septiembre de 2015

San Amado de Remiremont - San Colombino de Lure - San Venerio de Tino - San Amado de Sion 13092015

San Amado de Remiremont

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San Amado de Remiremont, abad
En los Vosgos, de Neustria, san Amado, presbítero y abad, el cual, célebre por su austeridad, ayunos y amor a la soledad, presidió sabiamente el monasterio de Habend, que había fundado junto con san Romarico.
El primero (desde el punto de vista cronológico) de los dos santos de este nombre que se conmemoran hoy, nació en Grénoble, de una familia galo-romana. Era todavía un niño cuando le llevaron a la abadía de Agaunum, donde pasó más de treinta años de su vida, primero como estudiante, después como religioso y, por fin, como un ermitaño en una cueva vecina al monasterio. Ahí vivió solo, sin otro alimento que las verduras y legumbres cosechadas por él en su huerto. Como éste era un pequeño cuadro de tierra y producía con mucha abundancia, se dijo después que la Providencia intervenía para ayudarle. Al perseverar en todas sus virtudes y al mejorar las gracias recibidas, llegó a llamar la atención de san Eustasio, cuando éste visitó Agaunum, en el año 614, a su regreso de Italia. Tanto se interesó por el ermitaño, que le instó hasta convencerlo para que regresara con él a Luxeuil y se convirtiera en un monje de su monasterio.

La obra más importante de san Amado fue la conversión de Romárico, un noble merovingio que tenía su castillo en Habendum, en las riberas del Mosela. La obra comenzó cierto día en que san Amado cenaba a la mesa de Romárico y éste preguntó lo mismo que antes había preguntado a Cristo otro joven rico: «¿Qué debo hacer para poseer la vida eterna?» Amado señaló una bandeja de plata, diciendo que representaba la riqueza a la que Romárico estaba esclavizado y, entonces, agregó las palabras del Señor: «Vende eso y todo lo que tengas, distribuye el dinero entre los pobres y tendrás un tesoro en el cielo. Después, sígueme». Romárico tomó estas palabras muy a pecho y las interpretó al pie de la letra: pagó generosamente a su servidumbre y la despidió; todos sus bienes, con excepción de Habendum, los dio a los pobres y a la Iglesia, e ingresó al monasterio de Luxeuil. Más tarde, alrededor del año 620, el noble convertido fundó un doble monasterio con la regla de san Columbano y san Amado fue su primer abad. Aquel monasterio se encontraba en los terrenos de Habendum y, posteriormente, en recuerdo de su fundador, se llamó Remiremont (Romarici Mons). Se dice que en los primeros tiempos de existencia del monasterio, hubo una amarga disputa entre Amado y Romárico, por una parte, y Eustasio por la otra, en la que estaba complicado un monje de Luxeuil, llamado Agresio. Pero aquel desdichado, que parece haber sido el instigador de la querella, tuvo un mal fin, puesto que murió asesinado (se dice que por un marido a quien engañó) y, al morir, se restableció la paz.

San Amado murió hacia el año de 630 en amable amistad con san Eustasio y los monjes de Luxeuil. Durante sus últimos años, volvió a llevar la existencia solitaria de antaño, en una celda aparte, cultivando su huerto y cuidando a las abejas; sólo concurría al coro los domingos y en las grandes fiestas. Su amigo Romárico se hizo cargo de la dirección de las dos comunidades y, a su muerte, también a él se le veneró como santo.

La biografía escrita en latín (impresa en el Acta Sanctorum, sept. vol. IV) de la que fue autor un monje de Remiremont, prácticamente contemporáneo del santo, fue reeditada por B. Krusch en Monumenta Germaniae Historica, Scriptores Merov, vol. Iv, pp. 215-221; Krusch llega a la conclusión de que el documento no merece ninguna confianza y que fue «fabricado» en el siglo nueve. El asunto no está del todo claro, puesto que, de todas maneras, la biografía parece haber sido escrita por lo menos cincuenta años después de la muerte de san Amado. Para una posición contraria a la de Krusch, ver a Besson en Zeitchrift für Schweitzerische Kirchengeschich te, vol. I (1907), pp. 20-51; cf. la Analecta Bollandiana, vol. XXVI, pp. 342-343.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
 



San Colombino de Lure

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San Colombino, abad de Lure (Francia), discípulo de San Columbano, irlandés y riquísimo comerciante, que abandonó su patria para ir a predicar la fe a los francos, 610.


San Venerio de Tino

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En la isla de Tino, en el golfo de la Spezia, en la Liguria, san Venerio, eremita.



San Amado de Sion

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San Amado de Sion, obispo y confesor
En Breuil-sur-le-Lys, en la Galia Ambianense, tránsito de san Amado, obispo de Sion, muerto en el destierro al que le condenó el rey visigodo Teodorico III.
El segundo Amado de este día llegó a ser obispo de Sion (Sitten), en lo que es ahora el territorio de Suiza, en el año de 660. Casi nada sabemos sobre él hasta unos dieciséis años después, cuando, por razones desconocidas, el rey Thierry III de Austrasia lo desterró al monasterio de Péronne, donde san Ultan, hermano del fundador san Fursey, era el abad. En el año de 686, murió san Ultan, y san Amado quedó al cuidado de san Mauronto en la abadía que acababa de fundar en Breuil de Flandes. Cuando iba en camino de su nueva prisión, san Amado pidió permiso para cambiar de ropa en la iglesia de Cambrai. Le señalaron un cuartito completamente desprovisto de muebles y, al quitarse la capa, como no tenía donde colgarla, la dejó en suspenso sobre el rayo de luz del sol que entraba por el ventanuco. Pero no fue, por supuesto, a causa de aquel incidente pueril e imaginario, que san Mauronto se arrodilló ante san Amado al verlo llegar y le pidió perdón por ser su guardián, sino a las virtudes del obispo y a lo injusto de su posición.
En el monasterio de Breuil, por el ejemplo y las palabras, incitó a los monjes al fervor y a la humildad. El obispo custodiado vivía en una celda aparte, cerca de la iglesia, y se ocupaba en la meditación y la contemplación. Así vivió varios años con aquellos monjes, hasta que los dejó para convertirse en su mediador ante Cristo en su gloria, alrededor del año 690. En los martirologios (incluido el antiguo Martirologio Romano) hubo confusión entre Senonensis (la actual Sens, en Francia) y Sedunensis (la actual Sitten, en Suiza), por lo que hacia el siglo X se inscribió equivocadamente en las dos sedes. Sin embargo, su asignación a la sede de Sion en Valais es segura.
Hay dos biografías en latín de este santo, una impresa en el Acta Sanctorum, sept. vol. IV y la otra en el catálogo del MSS. hagiográfico, de Bruselas, II y pp. 44.45. Cf. también a Duchesne en Fastes Épiscopaux, vol. t, p. 246, y vol. n, p. 239.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI




 
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