viernes, 19 de febrero de 2016

Beata Isabel Picenardi, virgen - San Beato de Liébana, monje y presbítero (19 de febrero)

Beata Isabel Picenardi, virgen

fecha: 19 de febrero
fecha en el calendario anterior: 20 de febrero
n.: 1428 - †: 1468 - país: Italia
otras formas del nombre: Isabel de Mantua
canonización: 
Conf. Culto: Pío VII 10 nov 1804
hagiografía: Santi e Beati

En Mantua, en Lombardía, beata Isabel Picenardi, virgen, la cual, habiendo vestido el hábito de la Orden de los Siervos de María, se consagró a Dios en su casa paterna y recibió frecuentemente la comunión eucarística. Se dedicó a la celebración de la Liturgia de las Horas, a la meditación de las Sagradas Escrituras y a la devoción a la Santísima Virgen.
La beata Isabel Picenardi nació en Mantua entre el 1428 y el 1430, del noble cremonense Leonardo y de la mantuana Paola Nuvoloni. El padre estaba al servicio del Marqués de Mantua, Gonzaga, y aspiraba para su hija un matrimonio con algún noble de la ciudad; pero ella, en cambio, había decidido permanecer virgen como María, a quien rendía una intensa devoción. La decisión venía ciertamente influenciada por su frecuentación de los hermanos Siervos de María, del vecino convento de San Bernabé, que en 1448 habían pasado a la reciente Congregación de la Observancia.
Vistió el hábito de los «Mantelados» (como se los llamaba) a los 20 años, los cuales permanecían en sus propias casas, pero manteniendo entre ellos el vínculo de religiosos. Su vida consagrada fue breve e intensa, aunque no presentó exterioridades de relieve.
Llegó a quedar pronto huérfana de madre, y después de la muerte de su padre, ocurrida en 1465, dejó la casa paterna, retirándose a una casa de su hermana Orsina, casada con Bartolomé Gorni, en una celda a ella reservada. Vivía en el barrio de «El Cisne», no lejos de la iglesia de San Bernabé de los Siervos de María, a la cual asistía cada día a recibir la Eucaristía, cosa rarísima para el uso de la época; se confesaba con el padre Bernabé de Mantua y recitaba el Oficio Divino con los religiosos. Por su gran devoción a la Virgen, muchos se dirigían a Isabel para obtener la intercesión de la Madre de Dios.
Un año antes de la muerte, de la cual presagió el momento, hizo testamento dejando el propio breviario y trescientos ducados a los Siervos. Murió el 19 de febrero de 1468; al preparar el cuerpo se vio que llevaba cilicio y una rugosa faja penitencial. Fue sepultada en la tumba de la familia en San Bernabé, y tuvo enseguida fama de santidad y de obrar milagros, entre ellos la salvación de una niña caída en el lago y que había permanecido media hora bajo el agua. Hay un fresco datado en 1475 que la presenta vestida con el hábito de los Siervos. Su cuerpo, debido a las supresiones francesas de 1799, fue trasladado a la iglesia del noble oratorio del castillo de Tor di Pecenardi, en la región de Cremona, y luego fue depositado en la iglesia parroquial del lugar. El Papa Pío VII, el 20 de noviembre de 1804, aprobó el culto, extendido a la Orden de los Siervos y a las diócesis de Mantua y Cremona.
Traducido para ETF de un artículo de Antonio Borrelli.
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=633





San Beato de Liébana, monje y presbítero

fecha: 19 de febrero
†: c. 802 - país: España
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En la región cántabra de Liébana, en Hispania, san Beato, presbítero y monje del monasterio de San Martín de Turieno, que defendió la fe contra la herejía adopcionista y escribió un célebre Comentario sobre el Apocalipsis.
Hacia fines del siglo VIII gobernó la diócesis de Toledo el obispo Elipando, quien había caído bajo la influencia del sutil resurgimiento de la herejía nestoriana, que sostenía que Cristo era sólo Hijo adoptivo de Dios Padre. Elipando propagó mucho esta doctrina, predicándola abiertamente. Pero Dios suscitó un nuevo David contra aquel Goliat, en la persona de un sacerdote llamado Beato, monje del convento asturiano de Liébana. Al enterarse de los errores de Elipando, Beato determinó contrarrestar el mal que hacía el obispo y le combatió de palabra y por escrito. En esta tarea le ayudó Eterio, quien fue más tarde obispo de Osma de Cataluña. Los defensores de la fe tuvieron gran éxito y atrajeron a la ortodoxia a grandes multitudes. Esto llegó pronto a oídos del obispo, quien montó en cólera y escribió una violenta carta al abad Fidel, dignatario de gran importancia en Asturias. En dicha carta acusaba a Beato de no ser más que un campesino errante (y otras cosas peores), que osaba oponerse al arzobispo de Toledo y a la misma Iglesia. Eterio, según él, era un jovenzuelo que se había dejado engañar por la vana elocuencia de Beato. El arzobispo daba orden de hacer caer a Beato en la cuenta de sus errores y de castigarle, si no se corregía. El abad mostró la carta a Beato, quien para responder, escribió un libro con Eterio, en el que ambos se esforzaron por exponer, sin gran claridad, la doctrina ortodoxa. Alcuino, que había ejercido cierta influencia sobre Beato, dijo de él que era «un erudito de vida tan santa como su nombre».
Diez años antes de publicar el «Liber adversus Elipandum», en el 776, san Beato había escrito un «Comentario sobre el Apocalipsis», que fue muy leído durante todo el medioevo. Se conservan varios manuscritos con ilustraciones de gran valor artístico, que se conocen con el nombre genérico de «beatos». Es probable que san Beato haya sido también el autor de algunos himnos de la liturgia mozárabe. Nuestro santo ha sido confundido con el san Beato que fue sepultado en Valcavado. El monasterio en que vivió en Liébana, cerca de Santander, fue probablemente el de San Martín, que más tarde se llamó de Santo Toribio. Su nombre no figura en el Nuevo Martirologio Romano.
Ver Acta Sanctorum, febrero, vol. III; Florez, España Sagrada, vol. XXXIV, pp. 378-389; Gams, Kirchengeschichte von Spanien, vol. II, pte 2, pp. 275-281; y DHG., vol. VII, cc. 89-90. Ver igualmente Mateo del Alamo, Los comentarios de Beato al Apocalipsis y Elipando, en Miscellanea Giovanni Mercati, vol. II (Studi e Testi, vol. CXXII, 1946); y H. A. Sanders, Beati in Apocalipsim libri duodecim (American Academy in Rome, 1930). Puede verse en esta página algunas reproducciones de «beatos». En 2006, con el patrocinio del gobierno de la comunidad de Cantabria, se editó un «beato del siglo XXI», es decir, el texto del comentario del Beato de Liébana junto con iluminaciones realizadas por el artista cántabro José Ramón Sánchez, en la Biblioteca de ETF puede encontrarse una edición en pdf de esa obra.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=636

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