San Proclo, monje
fecha: 19 de febrero
†: c. 970 - país: Italia
otras formas del nombre: Prodo
canonización: culto local
hagiografía: Abel Della Costa
†: c. 970 - país: Italia
otras formas del nombre: Prodo
canonización: culto local
hagiografía: Abel Della Costa
En
Bisignano, cerca de Cosenza, en Calabria, san Proclo, monje, que, muy bien
formado doctrinalmente, se convirtió en heraldo de la vida monástica.
San
Proclo fue discípulo de san Nilo,
y su fama de santidad nos llega precisamente a través del relato de la vida del
gran abad, escrito en el siglo XII, donde dice: «...el beatísimo y
santísimo Proclo, hombre de grandísima erudición en las letras humanas,
el cual había hecho de su mente un arca de obras tanto profanas como sacras.
Antes de hacerse monje, siendo aun joven, en su tierra llevaba esta forma de
vida: permanecía en ayuno todo el día hasta el caer de la tarde, dedicado a la
lectura y absteniéndose de comidas cocidas al fuego y de bebibas gustosas;
desde la víspera hasta el amanecer visitaba todas las iglesias del lugar
recitando el salterio entero y haciendo a las puertas de cada iglesia tantas
postraciones como se había prescripto, y que sólo Dios sabe. Entrado en la vida
monástica, fue revestido por nuestro Santo Padre Nilo del hábito de la vida
virtuosa, se sujetó a tanta abstinencia y a tan rígida ascética, que mortificó
efectivamente sus miembros terrenos, y recibió molestísimas enfermedades hasta
su último suspiro.»
No
tenemos otros datos acerca del santo. La noticia de que fuera tan erudito hace
pensar en alguien que tuviera un origen ilustre, y el hecho de que se sometiera
a tan ásperas penitencias era frecuente en quienes abandonaban no sólo el
mundo, sino una vida mundana, tras una radical conversión; pero todo esto no
son sino conjeturas que podemos hacer a partir de la escasa memoria que nos ha
llegado. Debió haber muerto hacia el 875, y se conservó el culto en Bisignano,
aunque en la actualidad no hay ninguna iglesia de la diócesis dedicada a él.
La
«Vita» de san Nilo, de gran valor histórico, fue impresa en griego y latín por
los Bolandistas en Acta Sanctorum, septiembre, VII, pág 285ss. el párrafo
citado se encuentra en la pág. 307.
Abel Della Costa
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o última modificación relevante: 18-2-2013
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=629
San Bonifacio de Lausana, obispo
fecha: 19 de febrero
n.: c. 1180 - †: c. 1260 - país: Bélgica
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 1180 - †: c. 1260 - país: Bélgica
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En el monasterio de Camera, cerca de
Bruselas, en Brabante, sepultura de san Bonifacio, que fue obispo de Lausana y
después abrazó la vida ascética junto al monasterio cisterciense del lugar.
patronazgo: protector contra la fiebre.
San
Bonifacio nació en Bruselas. A los diecisiete años fue e estudiar a París, donde
llegó a ser uno de los más conocidos profesores de la Universidad. Permaneció
siete años en dicha ciudad; pero, a raíz de una disputa entre los maestros y
los estudiantes, los discípulos se negaron a seguir asistiendo a las clases de
Bonifacio. Esto lo decidió a transladarse de París a Colonia, donde enseñó en
la escuela de la catedral durante dos años, hasta que fue elegido obispo de
Lausana. Trabajó celosa e infatigablemente en su diócesis durante los ocho años
de su episcopado. Fue víctima de numerosos ataques de quienes le comprendían
mal. Tal vez sus relaciones con la Universidad de París le habían hecho perder
el hábito de tratar con tacto a las gentes difíciles, pues el santo parece
haber denunciado desde el pulpito las debilidades de su clero.
Habiendo incurrido en la enemistad del emperador
Federico II, Bonifacio fue atacado y gravemente herido en 1239. Persuadido de
que no era apto para desempeñar el puesto de obispo, fue a Roma a rogar al papa
que le permitiese renunciar al gobierno de la diócesis; y el papa accedió a su
deseo. El santo volvió a Bruselas, donde se refugió en un convento de
religiosas cistercienses, cuya abadesa le había invitado. Su amor a la regla
del Cister le movió a vivir en dicha abadía hasta su muerte, aunque nunca
ingresó en la orden. Se considera a san Bonifacio el primer obispo sin sede,
predecesor de los corepíscopos de la Edad Media. Existen abundantes pruebas de
que, durante los dieciséis o más años que residió en La Cambre, consagró varias
iglesias y altares y ejerció otras funciones episcopales. Su culto fue aprobado
para la Orden Cisterciense en 1702.
Aparte de las dos cortas biografías que se hallan en
Acta Sanctorum, febrero, vol. III, se encontrará un gran número de
informaciones sueltas en las crónicas, privilegios, etc. J . F. Kieckens, Etude
historique sur St. Boniface (1892), se sirvió en ese tipo de documentos, como
también el P. Rattinger en los dos artículos que publicó en Stimmen aus
María Laach (1896), y A. Simón y R. Aubert en Boniface de Bruxelles (1945).
Imagen: talla en una puerta de madera del monasterio de La Cambre
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert
Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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