domingo, 7 de febrero de 2016

Beato Pío IX, papa - Beata Ana María Adorni, viuda y fundadora (7 de febrero)

Beato Pío IX, papa

fecha: 7 de febrero
n.: 1792 - †: 1878 - país: Italia
otras formas del nombre: Giovanni Maria Mastai Ferretti
canonización: 
B: Juan Pablo II 3 sep 2000
hagiografía: Vaticano
En Roma, beato Pío IX, papa, que proclamó la verdad de Cristo, a quien estaba íntimamente unido. Instituyó muchas sedes episcopales, promovió el culto de la santísima Virgen María y convocó el Concilio Vaticano I.
Giovanni Maria Mastai-Ferreti, Papa Pío IX, nació en Senigallia, Marcas, en 1792 y murió en Roma, en 1878. Procedente de la pequeña nobleza italiana, se ordenó sacerdote en 1819. Era obispo de Imola desde 1832 y cardenal desde 1840. En 1846 fue elegido para suceder en el Papado a Gregorio XVI, y ejerció el ministerio petrino por 32 años. Lo que sigue es el fragmento dedicado al nuevo beato en la homilía de SS Juan Pablo II en la misa de beatificación, el 3 de septiembre del 2000:
Al escuchar las palabras de la aclamación del Evangelio: "Señor, guíanos por el recto camino", nuestro pensamiento ha ido espontáneamente a la historia humana y religiosa del Papa Pío IX, Giovanni Maria Mastai Ferretti. En medio de los acontecimientos turbulentos de su tiempo, fue ejemplo de adhesión incondicional al depósito inmutable de las verdades reveladas. Fiel a los compromisos de su ministerio en todas las circunstancias, supo atribuir siempre el primado absoluto a Dios y a los valores espirituales. Su larguísimo pontificado no fue fácil, y tuvo que sufrir mucho para cumplir su misión al servicio del Evangelio. Fue muy amado, pero también odiado y calumniado.
Sin embargo, precisamente en medio de esos contrastes resplandeció con mayor intensidad la luz de sus virtudes: las prolongadas tribulaciones templaron su confianza en la divina Providencia, de cuyo soberano dominio sobre los acontecimientos humanos jamás dudó. De ella nacía la profunda serenidad de Pío IX, aun en medio de las incomprensiones y los ataques de muchas personas hostiles. A quienes lo rodeaban, solía decirles: "En las cosas humanas es necesario contentarse con actuar lo mejor posible; en todo lo demás hay que abandonarse a la Providencia, la cual suplirá los defectos y las insuficiencias del hombre".
Sostenido por esa convicción interior, convocó el concilio ecuménico Vaticano I, que aclaró con autoridad magistral algunas cuestiones entonces debatidas, confirmando la armonía entre fe y razón. En los momentos de prueba, Pío IX encontró apoyo en María, de la que era muy devoto. Al proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción, recordó a todos que en las tempestades de la existencia humana resplandece en la Virgen la luz de Cristo, más fuerte que el pecado y la muerte.

fuente: Vaticano
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=499





Beata Ana María Adorni, viuda y fundadora

fecha: 7 de febrero
n.: 1805 - †: 1893 - país: Italia
canonización: 
B: Benedicto XVI 3 oct 2010
hagiografía: Zenit.org
En Parma, beata Ana María Adorni, viuda, fundadora de la Congregación «Pía Casa de las Pobres de María Immaculada».
«Si ha existido en la vida una persona feliz, esa soy yo», decía muy segura de sí misma la madre Anna María Adorni (1805 - 1893), pese a que había sufrido la muerte de su esposo y sus seis hijos. Nació y creció en la localidad de Fivizziano, en la provincia de Massa y Carrara al norte de Italia. A los 15 años sufrió la muerte de su padre. Quería ser monja capuchina pero debió someterse a la voluntad de su madre y contrajo matrimonio en 1826 con Antonio Domenico Botti a quien quiso mucho. Sólo tres meses después enfrentó la muerte de su madre. Su marido murió cuando ella tenía 39 años, luego de cuatro meses de una gran enfermedad en la que le supo dar todos los cuidados. Quedó sola con cuatro hijos (dos de ellos habían muerto ya siendo muy pequeños): Poldino de 16, Alberto de 7, Guido de 4 y Celestina de 3 meses. 
Anna Maria sintió el llamado de hacerse viuda consagrada, a dedicarse a las obras de caridad, especialmente con los presos: «era muy comprometida con los presos, con quienes nadie se interesaba», dice el padre Camera, postulador de la causa de beatificación. «Y no se trataba de visitar la prisión como medio de escape. Ella siempre estaba muy comprometida [...] Vivió esta maternidad hacia aquellos que no eran sus hijos».
Luego vinieron otros momentos de dolor: murieron siendo todavía niños, sus hijos Guido, Alberto y Celestina. Sólo se quedó con Poldino, quien luego se fue al monasterio Benedictino y falleció a los 26 años. Pese a todos estos sucesos, Anna María no perdía la esperanza. Muchos hombres de fe quedaban admirados por su actitud y algunos la buscaban para pedirle consejo. Entre ellos san Juan Bosco, el obispo Domenico Maria Villa, el beato Andrea Ferrari, arzobispo de Milán. 
Varias mujeres quisieron seguir su ejemplo y así nació la llamada Pía Unión de Damas visitadoras de la cárcel bajo la protección de los Sagrados Corazones de Jesús y María, una asociación de mujeres voluntarias especializadas en la pastoral carcelaria. Anna María tomó en alquiler una casa para las mujeres que salían de la cárcel para que pudieran reinsertarse en la sociedad. También recibía allí a las niñas huérfanas en riesgo. El 1 de mayo de 1857, junto con ocho compañeras, dio inicio a la nueva congregación Esclavas de María Inmaculada de Parma. Dos años más tarde pronunció con ellas los votos privados de castidad, obediencia y pobreza. 
Estas mujeres se comprometieron a consagrar su vida religiosa a la recuperación de las mujeres caídas, la tutela de quienes estuvieran en peligro, la materna asistencia de los desamparados y huérfanos. «No sólo iban a visitarlas sino que se comprometían a insertarlas en la sociedad con un trabajo. Ellas las acogían para asegurar así el futuro», dice el padre Camera.
El obispo de Parma Andrés Miotti confirmó los estatutos de esta comunidad el 28 de enero de 1893. Anna Maria murió el 7 de febrero siguiente, sólo nueve días después de este hecho. «Vistió el hábito religioso prácticamente en el lecho de muerte», comenta su postulador. La fama de santidad de Anna María comenzó a expandirse rápidamente. Se registraron 57 presuntos milagros que se habían hecho gracias a su intercesión. Además muchos hablaban de milagros que la beata había hecho en vida: «El Señor ha obrado en su vida. Tuvo una fe muy bella porque ella confiaba en sus confesores, en las mediaciones humanas, buscaba entender qué cosa quería el Señor, momento tras momento y esta fe la llevaron muy alto. Creo que los milagros que hizo se debieron a esta fe», concluye el padre Camera.
Basado en el escrito de Carmen Elena Villa para Zenit, en la semana d ela beatificación.
fuente: Zenit.org
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=4915

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