San Walfrido, abad
fecha: 15 de febrero
†: c. 765 - país: Italia
otras formas del nombre: Walfredo, Galfrido, Wilfrido della Gherardesca
canonización: Conf. Culto: Pío IX 12 sep 1861
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 765 - país: Italia
otras formas del nombre: Walfredo, Galfrido, Wilfrido della Gherardesca
canonización: Conf. Culto: Pío IX 12 sep 1861
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Palazzolo, en la Toscana, san Walfrido, abad, que después de haber tenido cinco
hijos decidió, junto con su esposa, abrazar la vida monástica.
Walfrido
o Galfrido della Gherardesca, nació en Pisa, donde llegó a ser un próspero y
estimado ciudadano. Se casó con una joven de la que estaba profundamente
enamorado y tuvo cinco hijos y, por lo menos, una hija. Después de muchos años
de matrimonio, Walfrido tenía dos amigos -el uno era pariente suyo y se llamaba
Gundualdo, el otro era un corso llamado Fortis-, que vivían como él, en el
mundo, pero se sentían también inclinados a la vida religiosa. Juntos
discutieron sobre el futuro y un sueño les llevó a escoger Monteverde, entre
Volterra y Piombino, para fundar un nuevo monasterio. Determinaron seguir la
regla benedictina de Monte Casino. Además de su propia abadía de Palazzuolo,
construyeron también, a veinticinco kilómetros, un convento para mujeres, donde
sus respectivas esposas y Ratruda, la hija de Walfrido, tomaron el velo.
La
nueva fundación atrajo muchos novicios. Al poco tiempo, se contaban ya sesenta
monjes, incluyendo a Gimfrido, el hijo predilecto de Walfrido, y a Andrés, el
único hijo de Gundualdo que, con el tiempo, llegaría a ser el tercer abad del
monasterio y escribiría la vida de san Walfrido. Gimfrido era ya sacerdote,
pero en un momento de tentación, huyó del convento, llevando consigo hombres,
caballos y documentos que pertenecían a la comunidad. Walfrido, muy angustiado,
envió algunos hombres a buscarle. Al tercer día, orando con sus monjes por el
arrepentimiento y el regreso de su hijo, Walfrido pidió a Dios que enviase al
joven una señal que durase toda su vida y el mismo día, Gimfrido fue hecho
prisionero y volvió arrepentido al monasterio, pero con el dedo mayor mutilado
al extremo que nunca más pudo volver a servirse de él. Walfrido gobernó
prudente y sabiamente la abadía durante diez años. Gimfrido le sucedió en el
gobierno y fue un magnífico superior, a pesar de su antigua caída. El culto a
san Walfrido fue confirmado en 1861.
Ver
en Acta Sanctorum, febrero, vol. II. la vida escrita por Andrés; cf. igualmente
Mabillon, vol. III, pt. 2, pp. 178-184.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=589
San Sigfrido de Växjö, obispo
fecha: 15 de febrero
†: c. 1045 - país: Suecia
otras formas del nombre: Sigurd, Siegfried
canonización: CL (C: Adrián IV 1158?)
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 1045 - país: Suecia
otras formas del nombre: Sigurd, Siegfried
canonización: CL (C: Adrián IV 1158?)
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Växjö, en Suecia, san Sigfrido, obispo, el cual, oriundo de Inglaterra,
evangelizó con gran paciencia a aquellas gentes y bautizó a su rey Olaf.
patronazgo: apóstol y
patrono de Suecia.
refieren a este santo: San David de
Västeras, San Esquilo de
Strängnäs
La
vida de San Sigfrido es relativamente oscura, ya que sus biógrafos se
contradicen. Una narración afirma que después de la conversión del rey Olaf
Tryggvasson de Noruega (quien fue confirmado por Alfegio, obispo de
Winchester), el monarca rogó al rey inglés, Etelredo, que le enviase
misioneros. Sigfrido, que era un sacerdote de York o de Glastonbury, fue
elegido para ir a Noruega, junto con otros dos obispos, Juan y Grimkel. Los
misioneros no se limitaron al país, sino que pasaron también a Suecia, que había
recaído en la idolatría después de haber sido evangelizada por san Anscario.
Ahí trabajaron bajo la protección del arzobispo de Bremen, y Sigfrido se
estableció en Växjö, donde tuvo ocasión de convertir al rey de Suecia, que se
llamaba también Olaf, y le bautizó en una fuente de Husaby, conocida como la
fuente de san Sigfrido, en la cual se obraron muchos milagros. San Sigfrido
llevó adelante su trabajo misional durante muchos años, con gran éxito, y fue
sepultado en la iglesia de Växjö. La tradición añade muchos detalles sobre las
dificultades que el santo debió superar. Se cuenta que al llegar a Växjö,
plantó una cruz y construyó una iglesia de madera, en la cual predicaba y celebraba
los divinos misterios. Convirtió a los doce principales personajes del lugar y
uno de ellos, que murió poco después, recibió cristiana sepultara. La verdad de
la fe se impuso con tal fuerza que, al poco tiempo, toda la región de Värend
era ya cristiana. La fuente en que San Sigfrido bautizaba a los catecúmenos se
llamó, durante mucho tiempo, con los nombres de los doce primeros convertidos,
que estaban grabados en ella. Se dice que san Sigfrido consagró a dos obispos
para la Gothlandia oriental y la occidental. Sus tres principales colaboradores
eran sus tres sobrinos: el sacerdote Unamán, el diácono Sunamán y el subdiácono
Vinamán.
Al
cabo de varios años, San Sigfrido confió el cuidado de su diócesis a sus tres
sobrinos y se consagró a predicar el Evangelio en las provincias distantes.
Durante su ausencia, un cuerpo de tropa, por odio al cristianismo y por
codicia, saqueó la iglesia de Växjö y asesinó a Unamán y sus hermanos. Los
asesinos enterraron los cuerpos de los mártires en el bosque y arrojaron las
cabezas en un foso de donde fueron recuperadas más tarde, y colocadas en un
santuario. Se cuenta que las cabezas hablaron en dicha ocasión. El rey resolvió
ejecutar a los asesinos, pero San Sigfrido le rogó que les perdonara. Sin
embargo, Olaf les condenó a pagar una importante multa y la entregó al santo;
pero éste, a pesar de su extrema pobreza y las dificultades por las que pasaba
para reconstruir su iglesia, no quiso aceptar ni un céntimo. San Sigfrido
poseía en grado heroico el espíritu apostólico; predicó el Evangelio también en
Dinamarca. Se dice que fue canonizado por el Papa Adrián IV, el Pontífice
inglés que había trabajado celosamente por la propagación de la fe en las
regiones del norte de Europa, cien años después de san Sigfrido. Los suecos
honran al santo como a su apóstol.
Sería
imposible discutir aquí la intricada y oscura historia de la conversión de
Suecia. Bastará con hacer referencia a dos magníficos artículos: el de Edmund
Bishop, en Dublin Review, enero de 1885, sobre todo pp. 182-189, y el L. Bril,
Les premiers temps du Christianisme en Suede, en Revue d´historie
eclésiastique, octubre de 1911. Ambos autores afirman que no se puede admitir
sin examen todo lo que dice Adam de Bremen (a quien se cita con frecuencia como
primera autoridad en este punto), porque trata de hacer recaer sobre la
diócesis de Bremen parte de la gloria de la conversión de la Península
Escandinava, dejando en la penumbra la obra de los misioneros ingleses. Por
otra parte, ambos autores atribuyen cierta importancia a los datos que se
encuentran en las biografías de san Sigfrido, aunque es absolutamente cierto
que la más antigua de ellas no es anterior al siglo XIII y que todas están
influenciadas por la leyenda. Dichas biografías se encuentran en Scriptores Rerum
Suecicarum, vol. II, pte. I, pp. 345-370. La mejor biografía moderna parece ser
la del sueco T. Schmid, Den hl. Sigfid (1931). Cf. Trois légendes de St.
Sigfrid, en Analecta Bollandiana, vol. LX (1942), pp. 82-90. Acerca de la obra
de C. J. A. Oppermann, English Missionaries in Sweden (1937), ver Analecta
Bollandiana, LVII (1939), pp. 162-164. Parece que hay razones para dudar de que
san Sigfrido haya sido inglés.
Imagen: Mural en la iglesia de Överselö: Lo que sostiene en la mano es un cubo con las cabezas de lso tres sobrinos, que es como aparece siempre en su iconografía. Toda esa pintoresca iglesia sueca es bella para conocer.
Imagen: Mural en la iglesia de Överselö: Lo que sostiene en la mano es un cubo con las cabezas de lso tres sobrinos, que es como aparece siempre en su iconografía. Toda esa pintoresca iglesia sueca es bella para conocer.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
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