Santos Mártires del monasterio de San Dio, monjes y mártires
fecha: 8 de febrero
†: c. 485 - país: Turquía
otras formas del nombre: Mártires de Constantinopla
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
†: c. 485 - país: Turquía
otras formas del nombre: Mártires de Constantinopla
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
Conmemoración de los santos monjes
mártires del monasterio de San Dío, en Constantinopla, que fueron asesinados
cruelmente por su defensa de la fe católica, con ocasión del envío de la carta
del papa san Félix III contra el patriarca Acacio.
Se conoce con el nombre de Monasterio de San Dio a un
cenobio fundado por san Dio «el
Taumaturgo» en Constantinopla, en los últimos años del
siglo IV, época del emperador Teodosio el Grande. El monasterio, que funcionaba
bajo la regla de los «acemetas» -monjes que se turnaban para que la alabanza a
Dios fuera continua, las 24 horas- fue considerado un modelo de piedad y virtud
durante el siglo V, y por tanto gozó de gran prestigio en la vida religiosa
constantinopolitana. Pero sobre todo, la ortodoxia de los monjes, y su adhesión
incondicional a la sede romana y al concilio de Calcedonia, les dio un papel
destacado en los confusos acontecimientos eclesiásticos e imperiales del fin
del siglo V en Constantinopla.
A pesar de que el Concilio Ecuménico de Calcedonia
había clarificado de modo definitivo la cuestión cristológica fundamental de las
dos naturalezas de Cristo, de modo que se había hallado la fórmula para afirmar
su plena humanidad sin menoscabo de su divinidad, y su plena divinidad sin
menoscabo de su humanidad, los monofisitas, que pretendían una única naturaleza
en Cristo, ganaban terreno, y habían conseguido que dos sedes de la importancia
de la de Alejandría y de Antioquía estuviesen en poder de patriarcas
monofisitas. La cuestión era compleja, y no involucraba problemas sólo
dogmáticos, sino también de equilibro de poderes entre las tres sedes
principales de Oriente -las dos mencionadas y Constantinopla-. En este
contexto, y con el ascenso de un nuevo emperador, Zenón, el patriarca de
Constantinopla, Acacio, buscó a su manera pacificar la Iglesia por medio de una
fórmula de fe de compromiso, el «Henoticón», que si bien dejaba afuera a los
monofisitas declarados, en la práctica implicaba dejar sin efecto el concilio
de Calcedonia, y además se hacía a espaldas de la sede romana. Todo esto
ocurría en el año 482.
Los monjes acemetas enviaron un informe a Roma
declarando la cuestión, y el papa Simplicio envió
tres legados a Constantinopla para pedir explicaciones e intervenir en nombre
de la sede romana en tan trascendental asunto. Pero los legados se vendieron
por dinero y la posición de Roma fue desatendida. Nuevamente fueron los monjes
acemetas quienes, comprendiendo el peligro letal para la fe que hubiera sido
una firma de los legados papales aceptando el Henoticón, enviaron un mensajero
a Roma. En el interín murió Simplicio y fue elegido papa Félix II,
quien convocó un sínodo que depuso a los legados, y tomó cartas personales en
la cuestión del Henoticón, la vigencia del conclio de Calcedonia, y la
autoridad del patriarca de Constantinopla. También esta carta fue remitida por
mediación de los monjes de San Dio. Sin embargo, la reacción del emperador y de
Acacio, lejos de clarificar la cuestión abriendo el camino a una verdadera
pacificación de la Iglesia, no se hizo esperar: los partidarios del partido
constantinopolitano irrumpieron en la celebración del monasterio y mataron a
algunos monjes como prueba de poder, lo que dio inicio al llamado "cisma
de Acacio", que duró unos 20 años, y fue uno de los tantos precursores de
lo que siglos más tarde sería la ruptura con Roma que se mantiene hasta hoy.
Lamentablemente, desconocemos tanto los nombres, como
la cantidad de monjes muertos en defensa de la ortodoxia y la unidad de la
Iglesia, así como la fecha histórica de su martirio. El Cardenal Baronio los
inscribió el 8 de febrero en el primer Martirologio Romano.
Ver Acta Sanctorum, febrero II, págs. 161-162, con
todos los fragmentos documentales relevantes. La cuestión del cisma de Acacio y
el Henoticón forma parte de la historia general de la Iglesia y puede leerse en
cualquier obra de esa temática. Puede ser interesante verla en la «Historia de la Iglesia», de Jedin (comp), tomo II (ed.
española Herder, 1980), ya que en el capítulo XXII tenemos contado el problema
desde una perspectiva, por así llamarla, "constantinopolitana",
mientras que en el capítulo XXXIX -de otro autor- se cuentan los mismos hechos
desde una perspectiva "romana"; como curiosidad, ninguno de los dos
ponentes menciona el martirio de los monjes, posiblemente porque en la
perspectiva historiográfica no lo consideren un desencadenante decisivo del
cisma.
Abel
Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: 7-2-2013
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=507
can.: culto local
país: Francia - †: s. VI
formas del nombre: Jacuto
país: Francia - †: s. VI
formas del nombre: Jacuto
En Bretaña Menor, san Iacuto, abad, hermano de los
santos Winwaldo y Guethnoc, que construyó cerca del mar el monasterio que
después llevó su nombre.
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