domingo, 18 de diciembre de 2016

San Winebaldo de Hildesheim, abad - Beata Nemesia Valle, virgen (18 de diciembre)

San Winebaldo de Hildesheim, abad

fecha: 18 de diciembre
n.: 701 - †: 761 - país: Alemania
otras formas del nombre: Winnibaldo, Wunebaldo, Wynbaldo, Vinebaldo de Heidenheim
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Elogio: En el monasterio de Hildesheim, en Baviera, san Winebaldo, abad, que, inglés de origen, con su hermano el obispo san Willibaldo siguió a san Bonifacio y le ayudó en la evangelización de los pueblos germánicos.
Patronazgos: patrono de los novios y de los trabajadores de la construcción.

El 7 de febrero referimos que san Ricardo, que era anglosajón, hizo una peregrinación a Roma con sus dos hijos, san Wilibaldo y san Winebaldo, y que murió en Lucca. Los dos jóvenes prosiguieron hacia Roma, donde Wilibaldo decidió hacer una peregrinación a Tierra Santa. Winebaldo, que desde niño había sido muy delicado de salud y estaba entonces enfermo, se quedó en Roma. Allí estudió siete años y se consagró con toda su alma al servicio divino. Después volvió a Inglaterra, donde persuadió a varios amigos y parientes que le acompañasen de nuevo a Roma. En la Ciudad Eterna se consagró a Dios en la vida religiosa. El año 739, san Bonifacío hizo su tercera visita a Roma y persuadió a Winebaldo de que partiese con él a evangelizar la Germania. San Winebaldo recibió la ordenación sacerdotal en Turingia y tomó a su cuidado siete iglesias, a las que administró desde Sulzenbrücken, cerca de Erfurt. Como los sajones le persiguiesen, fue a evangelizar en la región de Baviera. Al cabo de algunos años de incansable trabajo, volvió a reunirse con san Bonifacio en Mainz; pero como no pudo establecerse allí, fue a reunirse con su hermano, que era obispo de Eichstätt. Wilibaldo quería construir un monasterio doble que fuese un modelo de piedad y un centro de saber para las numerosas iglesias que había fundado, y rogó a Winebaldo y a su hermana santa Walburga que acometiesen la empresa.
Así pues, Winebaldo se dirigió a Heidenheim de Würtemberg, donde abrió un claro en un bosque y empezó por construir una serie de pequeñas celdas para él y sus monjes. Poco después, construyó un monasterio para sus discípulos y un convento para santa Walburga y sus religiosas. Los paganos, molestos por los esfuerzos que hacía san Winebaldo por someterlos a las reglas de la moral cristiana, trataron de darle muerte; pero el santo logró escapar de la celada y siguió predicando el Reino de Dios. Supo mantener entre sus monjes el espíritu monástico, enseñándoles sobre todo la perseverancia en la oración y exhortándolos a no perder nunca de vista la vida de Cristo, que era el modelo al que debían conformarse y conformar a los paganos. San Winebaldo sometió los dos monasterios a la regla de San Benito. San Winebaldo, que estuvo enfermo durante muchos años, tenía en su celda un altar para celebrar la misa cuando no podía salir. La enfermedad entorpeció su trabajo misional, pues no podía hacer viajes largos. En cierta ocasión en que fue a Würzburgo, llegó casi moribundo al santuario de San Bonifacio en Fulda. Tres semanas después, sintiéndose mejor, emprendió el viaje de vuelta; pero en la siguiente población tuvo que guardar cama una semana más. Al cabo de tres años de sufrimientos casi continuos, el santo se preparó para morir. Falleció en los brazos de su hermano y de su hermana el 18 de diciembre del año 761, después de haber exhortado tiernamente a sus monjes. Hugeburga, la religiosa de Heidenheim que escribió la vida del santo, cuenta que en su sepulcro se obraron varias curaciones milagrosas. Y también san Ludgerio escribe en la biografía de san Gregorio de Utrecht: «Winebaldo fue muy amado por mi maestro Gregorio; con los grandes milagros que obra después de su muerte muestra lo que fue su vida».
El mejor texto de la fidedigna biografía escrita por Hugeburga es el que publicó Holder-Egger, en Monumenta Germaniae Historica, Scriptores, vol. XV, pp. 106-117. Se encuentran algunos datos más en el Hodoporicon de san Wilibaldo, escrito también por Hugeburga. Ciertos detalles de la vida de san Winebaldo proceden de la correspondencia de san Bonifacio, de la vida de santa Walburga, y de la primera parte de Die Regesten der Bischöfe von Eichstätt de F. Heldingfelder (1915). Véase también "Analecta Bollandiana", vol. XLIX (1931), pp. 353.397; y W. Levison, England and the Continent ... (1946).
Imágenes: Iluminación con la figura de san Winebaldo en el Pontificale Gundecarianum, siglo XI. Busto-relicario, que seguramente habrá contenido parte del craneo del santo; fabricado en 1350 en Nüremberg, se encuentra en la parroquia católica de San Nicolás en Scheer, Wurttemberg.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4556





Beata Nemesia Valle, virgen

fecha: 18 de diciembre
n.: 1847 - †: 1916 - país: Italia
canonización: 
B: Juan Pablo II 25 abr 2004
hagiografía: Vaticano

Elogio: En Borgari, cerca de Turín, en Italia, beata Nemesia (Julia) Valle, virgen del Instituto de Hermanas de la Caridad, que se dedicó de modo extraordinario a la formación y dirección de los jóvenes según el Evangelio, siguiendo por el camino de los mandamientos del Señor por amor al prójimo.

Julia, es el nombre que sus padres, Anselmo Valle y María Cristina Dalbar, eligen para ella. Nació en Aosta el 26 de junio de 1847, y en el mismo día es bautizada en la antigua iglesia de San Orso. Huérfana de madre a los cuatro años, su educación es confiada a parientes paternos, primero, y luego maternos. Cuando tiene once años es enviada a Francia, a Besançon, a un pensionado perteneciente a las Hermanas de la Caridad. La separación de la familia es un nuevo dolor para ella, una nueva experiencia de soledad que la orienta hacia una profunda amistad con «el Señor que tiene a su lado a su mamá».
En Besançon aprende bien la lengua francesa, enriquece su cultura, llega a ser habilidosa en los trabajos femeninos, madura una delicada bondad que la hace amable y atenta hacia los otros. Después de cinco años, Julia regresa a su tierra, pero no encuentra más su casa en Donnas. Su padre se ha vuelto a casar y se ha mudado a Pont Saint Martín. Encuentra una situación familiar tensa, donde la convivencia no es fácil. Su hermano Vicente no soporta: se va de la casa y no se sabrá nada más de él. Julia se queda y en su soledad nace el deseo de buscar aquello que la familia no le puede dar, de comprender a aquellos que viven la misma experiencia de dolor, de encontrar gestos que expresen amistad, comprensión, bondad para todos. En este periodo, en Pont Saint Martín se habían establecido las Hermanas de la Caridad. Julia encuentra allí su maestra de Besançon; las hijas de santa Juana Antida Thouret la ayudan, la animan. Observa el estilo de vida donado a Dios y a los otros y decide ser una de ellas. Cuando su padre le presenta la propuesta de un buen matrimonio, Julia no vacila: ha decidido que su vida será toda donada a Dios: desea solamente ser Hermana de la Caridad.
En 1866 Julia entra con alegría en el camino del noviciado. Cada día descubre aquello que debe perder o conquistar: «Jesús despójame de mi misma y, revísteme de Vos. Jesús por ti vivo, por ti muero» es la oración que la acompaña y la acompañará a lo largo de su vida. Al fin del noviciado, con el habito religioso recibe un nombre nuevo: Hermana Nemesia. Es el nombre de una mártir de los primeros siglos. Del nombre hace su programa de vida: testimoniar su amor a Jesús hasta las últimas consecuencias, a cualquier precio, para siempre. Es enviada a Tortona, al Instituto de san Vicente. Encuentra una escuela primaria, cursos de cultura, un pensionado, un orfanato. Enseña en la escuela primaria y en los cursos superiores la lengua francesa. La Hermana Nemesia está presente donde hay un trabajo humilde para desarrollar, un sufrimiento para aliviar, donde un disgusto impide relaciones serenas, donde la fatiga, el dolor, la pobreza limitan la vida. Hermanas, huérfanos, alumnos, familias, pobres, sacerdotes del vecino seminario, soldados de la gran casa de Tortona recurren a ella, la buscan como si fuera la única hermana presente en la casa.
A los cuarenta años es nombrada superiora de la comunidad. Su caridad no tiene limites. En Tortona la llaman «nuestro ángel». Pero la mañana del 10 de mayo de 1903, las huérfanas y las pupilas encuentran un mensaje de la Hna. Nemesia para ellas: «Me voy contenta, las confío a la Virgen. Las seguiré en cada momento del día.» Parte a las 4 de la mañana, después de 36 años. En Borgaro, pequeño pueblito cerca de Turín, existe un grupo de jóvenes que espera ser acompañado por un nuevo camino, hacia la donación total a Dios en el servicio a los pobres: son las novicias de la nueva provincia de las Hermanas de la Caridad. El método de formación usado por la Hna. Nemesia es siempre el mismo: el de la bondad, de la comprensión que educa a la renuncia por amor, de la paciencia que sabe esperar y encontrar el camino justo que conviene a cada una. La superiora provincial, que tenía un carácter «en perfecta antítesis con el suyo» disentía de este método. Ella aplicaba un método rígido, fuerte, inmediato. Esta forma de ver generaba relevantes contrastes que desembocaban en reproches y humillaciones. La Hna. Nemesia acogía todo en silencio, sonriendo continuaba su camino, sin apuro, sin dejar sus responsabilidades: «De estación en estación, recorremos nuestro camino en el desierto, y si el desierto es sordo, Aquel que te ha creado siempre escucha». Han pasado trece años de su llegada a Borgaro, y llega el momento de la última ofrenda de una vida donada totalmente por amor: El 18 de diciembre de 1916 muere la Hna. Nemesia muere. Es beatificada por SS Juan Pablo II el 25 de abril de 2004.
fuente: Vaticano
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4558

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