Beato - Escipión Jerónimo Brigéat de Lambert | |
Beato Escipión Jerónimo Brigéat de Lambert, presbítero y mártir
En el mar frente a Rochefort, en el litoral del norte de Francia, beato Escipión Jerónimo Brigéat de Lambert, presbítero y mártir, que, siendo canónigo de la diócesis de Avranches, durante la Revolución Francesa fue encerrado, por su condición de sacerdote, en una nave anclada, donde murió de inanición.
Nació el 9 de junio de 1733 en Ligny, siendo su padre, Francisco, consejero y receptor de finanzas. Lo apadrinó en el bautismo, el mismo día de su nacimiento, el obispo de Toul, monseñor Bégon. Luego de estudiar en su pueblo natal, marchó al colegio de La Marche en París, y de allí pasó al seminario de San Luis donde obtuvo el título de maestro en Artes. Pasa después al seminario de San Sulpicio y se ordena sacerdote en 1756. Más tarde hará el doctorado (1760) en el colegio de Navarra. Vicario general de Avranches en 1761, perseverará en este cargo hasta 1788 durante tres episcopados sucesivos. En esta última fecha es nombrado gran decano del cabildo de la catedral. Suprimidos por la Revolución los cabildos, debió abandonar su residencia y el 30 de septiembre de 1791 deja Avranches para marchar a su natal Ligny. Firme enemigo del juramento constitucional, es arrestado el 16 de mayo de 1793 y encarcelado en el exconvento carmelita de Bar-sur-Ornain. En marzo de 1794 se decreta su deportación y sale con otros hacia Rochefort el 15 de abril. Embarcado en el Washington, él fue voluntario enfermero de sus hermanos sacerdotes, animándolos con sus palabras y su ejemplo de paciencia y perseverancia en la recta fe. Consumido de trabajos y miserias murió el 4 de septiembre de 1794. Fue beatificado el 1 de octubre de 1995 por el papa Juan Pablo II.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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Beato José Pascual Carda Saporta | |
Beato José Pascual Carda Saporta, presbítero y mártir
En Oropesa, en la provincia valenciana de Castellón, en España, beato José Pascual Carda Saporta, presbítero de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, que sufrió gloriosamente el martirio durante la contienda española, en la cruel persecución contra la Iglesia.
Nace en Villarreal de los Infantes (Castellón de la Plana) el 29 de octubre de 1893 en una familia muy religiosa. En ese ambiente germina pronto su vocación sacerdotal, e ingresa en el colegio de San José de Tortosa, donde ya estaba su hermano Blas, que también moriría mártir en 1936. Se adhirió a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús. Era aún subdiácono cuando es enviado al seminario de Tarragona como prefecto, y se ordena sacerdote el 25 de mayo de 1918. De ahí marcha al seminario menor de Belchite, de la archidiócesis de Zaragoza, en el que está cuatro años. Vuelve entonces al seminario de Tarragona, esta vez de prefecto de teólogos, y dos años más tarde lo mandan a México, costándole mucho sacrificio dejar España. Pero se aclimató bien a su nuevo destino y llegó a querer mucho a su gente, a la que sirvió en el Templo de San Felipe de Jesús de la capital mexicana, como confesor y predicador, hasta que el gobierno expulsó a los Operarios en febrero de 1926 y entonces volvió a España. Es destinado a Valencia como director espiritual del colegio de vocaciones y en octubre de aquel mismo año 1926 es destinado a Toledo y, un poco más tarde, al seminario de Valladolid como director espiritual. A los dos años va a Zaragoza y en septiembre de 1929 es nombrado rector del seminario de Belchite; al año siguiente se malogra una nueva ida suya a México, desde donde le obligaron a volverse.
Destinado en Valencia, allí vive la trágica noche del 11 de mayo de 1931 cuando tantas iglesias y casas religiosas son dadas al fuego y al saqueo. Se marcha a Burgos y está allí hasta 1934 cuando es nombrado rector del seminario de Ciudad Real. En junio de 1936 estaba dando ejercicios espirituales en Tortosa y al conocer los sucesos del 18 de julio, inicio de la Guerra Civil, volvió rápidamente a Ciudad Real. Como debió dejar el seminario, consiguió pasaporte para su pueblo, pero al bajar del tren el 26 de agosto le esperaban los milicianos y lo llevaron detenido al exconvento de dominicas. El 4 de septiembre lo sacaron en una camioneta y lo fusilaron en las cercanías de Oropesa. A los que iban a fusilarle les dio su reloj y les agradeció el que le dieran el martirio. Fue beatificado por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995 en el grupo de nueve sacerdotes operarios diocesanos martirizados en diversos días del año 1936.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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