Algunos aprovechan lo vivido por ellos, otros pagan con porrazos no haberlos tenido en cuenta
Por: Salvador Casadevall | Fuente: Catholic.net

Por: Salvador Casadevall | Fuente: Catholic.net
Cuando uno recuerda su infancia, ellos eran los que enseñaban cosas que no salen en ningún libro: ahora podríamos decir que los abuelos son los que son capaces de relatar cosas que no salen en la TV.
Ellos eran los que relataban cosas a los más chicos y a medida que uno crecía se iba alimentando de sus consejos: consejos que se iban metiendo en uno sin que te dieras cuenta.
En aquel entonces muchas de la forma de ser de uno eran actitudes heredadas de los abuelos. Pasaban a ser tuyas, eran parte de tu personalidad.
Y ello había ocurrido sin que te dieras cuenta. De ahí el valor. Entraban a formar parte del como eras y ya no te podías desprender de lo que se había metido en tu alma, en tu ser.
Cada día se tiene más conciencia de la importancia que tiene para la personalidad futura del hombre los primeros años de vida.
¿Y quienes son los que tienen más tiempo para charlar con los nietos? No hay duda que son los abuelos.
Todo tipo de comunicación, significa dedicarle tiempo y tener algo que decir.
Nadie les gana a los abuelos en tener cosas para contar. Solamente con contar lo vivido ya tienen toda una vida para transmitir.
Después de 70 años de control comunista en Rusia, la gente todavía hoy se pregunta, de ¿dónde puede haber venido el resurgimiento religioso, cuando el Muro de Berlín se vino abajo?. De las abuelas.
Ellas fueron las que conservaron la historia de la Navidad, de los Tres Reyes Magos y de la Estrella de Belén. Ellas y ellos se cansaron de contarlo a los nietos. Y esta llamita que estaba allí, un día se hizo fogata.
El Partido Comunista que controló todo, se había olvidado de las abuelas.
Más de una vez, mirando para atrás, cuando una ya ha crecido, se encuentra que gracias a algún consejo dado por el abuelo, al menos, uno en la vida se ahorró un problema.
“Sarna con gusto no pica”, frase de la abuela. En cinco palabras era un tratado de sabiduría.
Era sentirse ligado a los mayores en su experiencia. Era como un archivo, que siempre teníamos a mano. Ahora diríamos que eran nuestra computadora, a la cual se podía siempre recurrir.
Lo que no tiene la computadora de hoy, es la caricia humana que siempre acompañaban sus enseñanzas. Uno aprendía sintiendo que era amado.
Pero al mismo tiempo se tenía conciencia que su propia vida la teníamos que vivir, teniendo memoria del pasado: era una ayuda para no equivocarse, para ayudar a no equivocarse, porque todos de alguna manera, alguna vez, nos equivocamos. La memoria, la experiencia de ellos, era una ayuda.
La primera vez que uno se equivoca es falta de experiencia.
La segunda vez que te equivocaste en lo mismo ya es estupidez.
La tercera, no la puedo decir porque es una expresión demasiado subida de tono, para decirla aquí.
La transmisión de lo que vivieron es la verdadera sabiduría de la vida.
No es romper con el pasado, sino asimilarlo, incorporarlo,
Los hijos, los nietos por lo general preguntan: son preguntones.
Hay la edad del “porque”, después crecen y llegan a una edad que creen saberlas todas, hasta que un día se tropiezan con una pared, chocan, y entonces es la hora de acordarse de aquello que le dijeron.
Si se recurre a la memoria, se aprende, siempre hay algo que aprender. Había una abuela que decía que quería vivir 100 años para aprender algo nuevo.
Hay que tener la humildad para dejarse enseñar.
En esta época de hoy somos todos maestros, solo falta prender el televisor y desde almuerzos, entrevistas y programas de cualquier clase, todo el mundo opina, se hace el maestro, todo el mundo sabe de todo, todo el mundo se ve capaz de enseñar y dictar cátedra.
En todo tiempo los jóvenes, con ánimo innovador, han querido desentenderse del pasado. Hoy, muchos de ellos, predican la ruptura total con el pasado.
Nada dejan en pie.
La orientación que los abuelos pueden dar a su nietos, lo que verdaderamente les sirve, es la experiencia de vida, que en definitiva es lo que uno ha vivido.
Son páginas que siempre les interesa, si uno pone la habilidad en el relato, haciéndolo tipo cuento o aventura. La imaginación del chico, hace que lo que el abuelo cuenta, les atraiga.
Cuidado cuando te dicen que el pasado, no sirve para nada.
En el pasado se encuentra la fuente de la experiencia, que sirve para no cometer errores y para hacer mejor, lo que ya en el pasado fue bueno.
Cuando uno tiene 15 años dice: “ufa viejo, ya me tienes cansado....”
Cuando uno tiene 25 años dice: “bueno está bien”.....pero sigue para el lado que quiere ir.
Cuando uno ya tiene más de 40 años dice: “viejo, te puedo pedir un consejo?”.......
Cuando uno tiene más de 60 años dice: “pucha, no tengo más a mi viejo para saber que opina......”
La vida siempre ha pasado, primero por los abuelos y después por los padres.
Algunos aprovechan lo vivido por ellos, otros pagan con porrazos no haberlos tenido en cuenta.
Comentarios al autor: salvadorcasadevall@yahoo.com.ar
Si te gustan estas reflexiones y quieres profundizar en más temas, ya están disponibles los dos primeros libros de Lydia y Salvador Casadevall aquí
Ellos eran los que relataban cosas a los más chicos y a medida que uno crecía se iba alimentando de sus consejos: consejos que se iban metiendo en uno sin que te dieras cuenta.
En aquel entonces muchas de la forma de ser de uno eran actitudes heredadas de los abuelos. Pasaban a ser tuyas, eran parte de tu personalidad.
Y ello había ocurrido sin que te dieras cuenta. De ahí el valor. Entraban a formar parte del como eras y ya no te podías desprender de lo que se había metido en tu alma, en tu ser.
Cada día se tiene más conciencia de la importancia que tiene para la personalidad futura del hombre los primeros años de vida.
¿Y quienes son los que tienen más tiempo para charlar con los nietos? No hay duda que son los abuelos.
Todo tipo de comunicación, significa dedicarle tiempo y tener algo que decir.
Nadie les gana a los abuelos en tener cosas para contar. Solamente con contar lo vivido ya tienen toda una vida para transmitir.
Después de 70 años de control comunista en Rusia, la gente todavía hoy se pregunta, de ¿dónde puede haber venido el resurgimiento religioso, cuando el Muro de Berlín se vino abajo?. De las abuelas.
Ellas fueron las que conservaron la historia de la Navidad, de los Tres Reyes Magos y de la Estrella de Belén. Ellas y ellos se cansaron de contarlo a los nietos. Y esta llamita que estaba allí, un día se hizo fogata.
El Partido Comunista que controló todo, se había olvidado de las abuelas.
Más de una vez, mirando para atrás, cuando una ya ha crecido, se encuentra que gracias a algún consejo dado por el abuelo, al menos, uno en la vida se ahorró un problema.
“Sarna con gusto no pica”, frase de la abuela. En cinco palabras era un tratado de sabiduría.
Era sentirse ligado a los mayores en su experiencia. Era como un archivo, que siempre teníamos a mano. Ahora diríamos que eran nuestra computadora, a la cual se podía siempre recurrir.
Lo que no tiene la computadora de hoy, es la caricia humana que siempre acompañaban sus enseñanzas. Uno aprendía sintiendo que era amado.
Pero al mismo tiempo se tenía conciencia que su propia vida la teníamos que vivir, teniendo memoria del pasado: era una ayuda para no equivocarse, para ayudar a no equivocarse, porque todos de alguna manera, alguna vez, nos equivocamos. La memoria, la experiencia de ellos, era una ayuda.
La primera vez que uno se equivoca es falta de experiencia.
La segunda vez que te equivocaste en lo mismo ya es estupidez.
La tercera, no la puedo decir porque es una expresión demasiado subida de tono, para decirla aquí.
La transmisión de lo que vivieron es la verdadera sabiduría de la vida.
No es romper con el pasado, sino asimilarlo, incorporarlo,
Los hijos, los nietos por lo general preguntan: son preguntones.
Hay la edad del “porque”, después crecen y llegan a una edad que creen saberlas todas, hasta que un día se tropiezan con una pared, chocan, y entonces es la hora de acordarse de aquello que le dijeron.
Si se recurre a la memoria, se aprende, siempre hay algo que aprender. Había una abuela que decía que quería vivir 100 años para aprender algo nuevo.
Hay que tener la humildad para dejarse enseñar.
En esta época de hoy somos todos maestros, solo falta prender el televisor y desde almuerzos, entrevistas y programas de cualquier clase, todo el mundo opina, se hace el maestro, todo el mundo sabe de todo, todo el mundo se ve capaz de enseñar y dictar cátedra.
En todo tiempo los jóvenes, con ánimo innovador, han querido desentenderse del pasado. Hoy, muchos de ellos, predican la ruptura total con el pasado.
Nada dejan en pie.
La orientación que los abuelos pueden dar a su nietos, lo que verdaderamente les sirve, es la experiencia de vida, que en definitiva es lo que uno ha vivido.
Son páginas que siempre les interesa, si uno pone la habilidad en el relato, haciéndolo tipo cuento o aventura. La imaginación del chico, hace que lo que el abuelo cuenta, les atraiga.
Cuidado cuando te dicen que el pasado, no sirve para nada.
En el pasado se encuentra la fuente de la experiencia, que sirve para no cometer errores y para hacer mejor, lo que ya en el pasado fue bueno.
Cuando uno tiene 15 años dice: “ufa viejo, ya me tienes cansado....”
Cuando uno tiene 25 años dice: “bueno está bien”.....pero sigue para el lado que quiere ir.
Cuando uno ya tiene más de 40 años dice: “viejo, te puedo pedir un consejo?”.......
Cuando uno tiene más de 60 años dice: “pucha, no tengo más a mi viejo para saber que opina......”
La vida siempre ha pasado, primero por los abuelos y después por los padres.
Algunos aprovechan lo vivido por ellos, otros pagan con porrazos no haberlos tenido en cuenta.
Comentarios al autor: salvadorcasadevall@yahoo.com.ar
Si te gustan estas reflexiones y quieres profundizar en más temas, ya están disponibles los dos primeros libros de Lydia y Salvador Casadevall aquí
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