San José Manyanet y Vives, presbítero y fundador
fecha: 17 de diciembre
n.: 1833 - †: 1901 - país: España
canonización: B: Juan Pablo II 25 nov 1984 - C: Juan Pablo II 16 may 2004
hagiografía: Vaticano
n.: 1833 - †: 1901 - país: España
canonización: B: Juan Pablo II 25 nov 1984 - C: Juan Pablo II 16 may 2004
hagiografía: Vaticano
Elogio: En Barcelona, en España, san José Manyanet y Vives, presbítero, que
fundó las Congregaciones de Hijos e Hijas de la Sagrada Familia, para que, a
ejemplo de la santa Familia de Nazaret, Jesús, Maria y José, todas las familias
se orientaran hacia la perfección.
Patronazgos: Protector de la familia cristiana
Josep Manyanet nació el 7 de enero de 1833
en Tremp (Lleida, España), en el seno de una familia numerosa y cristiana. Fue
bautizado el mismo día y, a la edad de 5 años, fue ofrecido por su madre a la
Virgen de Valldeflors, patrona de la ciudad. Tuvo que trabajar para completar
los estudios secundarios en la Escuela Pía de Barbastro y los eclesiásticos en
los seminarios diocesanos de Lleida y Urgell. Fue ordenado sacerdote el 9 de
abril de 1859. Tras doce años de intenso trabajo en la diócesis de Urgell al
servicio del obispo, en calidad de paje y secretario particular, mayordomo de
palacio, bibliotecario del seminario, vicesecretario de cámara y secretario de
visita pastoral, se sintió llamado por Dios para hacerse religioso y fundar dos
congregaciones religiosas.
Contando con la aprobación del obispo, en
1864 fundó a los Hijos de la Sagrada Familia Jesús, María y José, y en 1874, a
las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret, con la misión de imitar,
honrar y propagar el culto a la Sagrada Familia de Nazaret y procurar la
formación cristiana de las familias, principalmente por medio de la educación e
instrucción católica de la niñez y juventud y el ministerio sacerdotal.
Con oración y trabajo constantes, con el
ejercicio ejemplar de todas las virtudes, con amorosa dedicación y solicitud
por las almas, guió e impulsó a lo largo de casi cuarenta años la formación y
expansión de los institutos, abriendo escuelas, colegios y talleres y otros
centros de apostolado en varias poblaciones de España. Hoy, los dos institutos
están presentes en países de Europa, las dos Américas y África.
Especialmente llamado por Dios para
presentar al mundo el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret, escribió varias
obras y opúsculos para propagar la devoción a la Familia de Jesús, María y
José, fundó la revista La Sagrada Familia y promovió la erección, en Barcelona,
del templo expiatorio de la Sagrada Familia, obra del arquitecto siervo de Dios
Antonio Gaudí, destinado a perpetuar las virtudes y ejemplos de la Familia de
Nazaret y ser el hogar universal de las familias.
El beato Josep Manyanet predicó
abundantemente la Palabra de Dios y escribió también muchas cartas y otros
libros y opúsculos para la formación de los religiosos y religiosas, de las
familias y de los niños, y para la dirección de los colegios y
escuelas-talleres. Sobresale «La Escuela de Nazaret y Casa de la Sagrada
Familia» (Barcelona 1895), su autobiografía espiritual, en la cual, mediante
unos diálogos del alma, personificada en Desideria, con Jesús, María y José,
traza todo un proceso de perfección cristiana y religiosa inspirada en la
espiritualidad de la casa y escuela de Nazaret. También «Preciosa joya de
familia» (Barcelona 1899), una guía para los matrimonios y familias, que les
recuerda la dignidad del matrimonio como vocación y la importante tarea de la
educación cristiana de los hijos. Para la formación de los religiosos escribió
un libro de meditaciones titulado «El espíritu de la Sagrada Familia», en donde
describe la identidad de la vocación y misión de las religiosas y religiosos
Hijos de la Sagrada Familia en la sociedad y en la Iglesia.
Las obras del Padre Manyanet crecieron
entre muchas dificultades: ni le faltaron varias dolorosas enfermedades
corporales que le atormentaron durante toda su vida. Pero su indómita
constancia y fortaleza, nutridas con una profunda adhesión y obediencia a la
voluntad de Dios, le ayudaron a superarlas. Minada su salud por unas llagas
abiertas en el costado durante 16 años -que él llamaba «las misericordias del
Señor»-, el 17 de diciembre de 1901, esclarecido en virtudes y buenas obras,
volvió a la casa del Padre, en Barcelona, en el colegio Jesús, María y José, el
centro de su trabajo y rodeado de niños, con la misma sencillez que caracterizó
toda su existencia. Sus últimas palabras fueron la jaculatoria que había
repetido tantas veces: «Jesús, José y María, recibid cuando yo muera el alma
mía». Sus restos mortales descansan en la capilla-panteón del mismo colegio
Jesús, María y José, continuamente acompañados por la oración y el
agradecimiento de sus hijos e hijas espirituales y de innumerables jóvenes,
niños y familias que se han acercado a Dios, atraídos por su ejemplo y sus
enseñanzas. Fue canonizado por SS Juan Pablo II el 16 de mayo de 2004.
fuente: Vaticano
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4550
Beata Matilde del Sagrado Corazón Téllez Robles, virgen y fundadora
fecha: 17 de diciembre
n.: 1841 - †: 1902 - país: España
canonización: B: Juan Pablo II 21 mar 2004
hagiografía: Vaticano
canonización: B: Juan Pablo II 21 mar 2004
hagiografía: Vaticano
Elogio: En Don Benito, localidad cercana a
Badajoz, en España, beata Matilde del Sagrado Corazón Téllez Robles, virgen,
que, contemplando en el prójimo la imagen de Cristo, se consagró con afable
diligencia al auxilio espiritual y, sobre todo, material de los pobres, y fundó
la Congregación de Hijas de María, Madre de la Iglesia.
Matilde Téllez Robles nace en Robledillo
de la Vera (Cáceres - España) el 30 de mayo de 1841, en un día de plenitud
primaveral inundado por la luz de la solemnidad litúrgica de Pentecostés.
Recibe las aguas bautismales en la iglesia parroquial al día siguiente de su
nacimiento. Era la segunda de los cuatro hijos de Félix Téllez Gómez y de su
esposa Basilea Robles Ruiz. En noviembre de 1841, el padre, por su profesión de
notario, se establece con su familia en Béjar (Salamanca), ciudad notable por
su industria textil.
En esta ciudad va creciendo la pequeña
Matilde; recibe una formación cultural básica, propia de su clase social media,
y una esmerada formación religiosa, iniciada en el ambiente profundamente
cristiano de su hogar. Guiada por su madre, ya desde pequeña comienza a amar
intensamente al Señor y a ejercitarse en la práctica de la oración y en las
virtudes, con una tierna devoción a la Virgen y una gran compasión por los
necesitados y los pecadores.
Todavía muy joven, Matilde hace su opción
radical y definitiva por Cristo, decidiendo entregarse de lleno a Él y a buscar
corazones que le amen. Su madre la apoyará siempre en este empeño, pero su
padre, la obliga a alternar en la vida de sociedad, limitándole además el
tiempo que pasa en la iglesia. Ella, obediente, se adorna y alterna luciendo su
gracia juvenil. Pero aún así, su inclinación por las cosas de Dios es
manifiesta, y, al fin, D. Félix, vencido por la constancia de su hija, la deja
en libertad para que siga el camino por ella elegido.
Matilde continúa intensificando su vida
espiritual; su devoción a la Virgen la lleva a una profunda intimidad con Jesús
Eucaristía, a quien ama apasionadamente. Aun «¡en medio del invierno ardía al
acercarme a un sagrario!», nos dice en sus escritos. A los 23 años es elegida
presidenta de la asociación de Hijas de María, recién establecida en Béjar, y
poco después la nombran enfermera investigadora de las Conferencias de San
Vicente de Paúl. Ella, en su ardiente deseo de ganar corazones para Jesús,
exclama ante el sagrario: «¡Mi dueño, Jesús amante! El mundo está lleno de
necesidades. Todos tienen corazón. Yo voy a por los que pueda. Yo te los
traeré».
Conjugando la contemplación con la acción,
Matilde se lanza por largos años a una intensa actividad apostólica con niñas y
jóvenes, pobres y enfermos; trabaja con las Hijas de María, da catequesis, atiende
la escuela dominical, prepara para el matrimonio cristiano y acompaña a jóvenes
vocacionadas; recorre alegre la ciudad en todas las direcciones para llevar
consuelo y ayuda a cualquier enfermo o necesitado, «visitando a su amante Jesús
en la persona de sus pobres».
Desde joven siente la llamada a la vida
religiosa y ya entonces recibe ante el sagrario la inspiración de fundar un
Instituto religioso. Así se lo comunica al Papa Pío IX en carta del 4 de mayo
de 1874. Pero su padre vuelve a probar a su hija impidiéndole realizar su
vocación, a causa del clima político anticlerical de aquella época en España.
Matilde entre tanto sufre en silencio, ora y espera, alentada por su director
espiritual, D. Manuel de la Oliva, sacerdote filipense, hasta que por fin su
padre le concede la ansiada autorización. Ella exulta de gozo en acción de
gracias a Dios y rápidamente lo prepara todo para iniciar la fundación con
siete jóvenes de las hijas de María, que se han comprometido a seguirla en la
vida religiosa.
El 19 de marzo de 1875, solemnidad de San
José, deben reunirse todas para la celebración eucarística en la Parroquia de
Santa María y desde allí marchar a la casa preparada para iniciar la vida
religiosa. Pero de las siete jóvenes comprometidas sólo una se presenta: María
Briz. Ante esta gran prueba, Matilde no se desalienta. Fortalecidas con el pan
de la Eucaristía, ella y su única compañera se dirigen gozosas, con heroica
intrepidez, a la «casita de Nazaret», como Matilde la denomina. En esta casa
tratan de imitar a la Sagrada Familia de Nazaret, viviendo con mucho amor y
alegría en recogimiento y oración, en humildad y pobreza, sin contar con nada y
plenamente confiadas en la Providencia. En la casa no tienen todavía sagrario,
pero las acompaña una imagen de la Virgen ante la que oran y a quien se lo
consultan todo. Pocos días después, conjugando siempre la contemplación y la
acción, reciben un grupo de niñas huérfanas en casa, dan clase a niñas pobres y
atienden a los enfermos en sus domicilios. Su testimonio evangélico va
atrayendo a algunas jóvenes a unirse a ellas, a pesar de las críticas de
quienes consideran la fundación como una locura.
El 23 de abril de 1876, el obispo de
Plasencia, D. Pedro Casas y Souto, autoriza provisionalmente la Obra con el
título de «Amantes de Jesús e Hijas de María Inmaculada»; y el 20 de enero de
1878 Matilde y María visten el hábito religioso en Plasencia. A últimos de
marzo de 1879 la comunidad se traslada de Béjar a Don Benito (Badajoz), donde
instalan el noviciado, acogen niñas huérfanas, ponen clase diaria y dominical,
atienden a los enfermos en sus casas y ayudan a los pobres. En la comunidad se
respira el espíritu de Nazaret y toda la vida de la casa gira en torno al
sagrario, ante el cual, turnándose, las Hermanas pasan varias horas todos los
días. También la Virgen recibe un culto especial. El 19 de marzo de 1884, el
mismo obispo erige canónicamente la Obra como Instituto religioso de derecho
diocesano, y el 29 de junio, la Fundadora con otras Hermanas emiten la profesión
religiosa.
De su fuerte experiencia eucarística brota
su ardor evangelizador y la ardiente caridad que todos admiran. «¡Sea toda la
vida un acto de amor!», repite a sus Hermanas. Y así lo ven en ella: es una
vida llena de Dios, en continua oración y volcada a la vez en los hermanos.
Multiplica sus atenciones maternales con las nuevas comunidades, es la
animadora de la Obra, la Regla viviente. Su sencillez, su prudencia, su bondad
e inalterable alegría atraen a todos. Pobres y ricos se acercan confiados a ella,
pues para todos tiene una atención, un consejo y una sonrisa.
Aunque sólo cuenta 61 años, su organismo
está ya muy agotado, a causa de los sufrimientos, del intenso trabajo, de las
enfermedades, y presiente gozosa que se acerca la hora de su unión definitiva
con el Señor. En efecto, al salir temprano de viaje, el 15 de diciembre de
1902, sufre un fuerte ataque de apoplejía, y en las primeras horas del día 17,
rodeada de sus hijas, en medio de una gran paz, vuela a la casa del Padre. Fue
beatificada por SS Juan Pablo II el 21 de marzo de 2004.
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El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
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