Santo Domingo de Silos, abad
fecha: 20 de diciembre
n.: c. 1010 - †: 1073 - país: España
canonización: pre-congregación
hagiografía: Monasterio de Santo Domingo de Silos
n.: c. 1010 - †: 1073 - país: España
canonización: pre-congregación
hagiografía: Monasterio de Santo Domingo de Silos
Elogio: En el monasterio de Silos, en la región de Castilla, en España, santo
Domingo, abad, el cual, siendo ermitaño, restauró después este monasterio que
estaba relajado, introdujo allí la disciplina y favoreció día y noche la
alabanza divina.
Patronazgos: patrono de los pastores y de los
prisioneros, protector contra la rabia, los perros amenazadores y los insectos.
Cuenta la tradición que santo Domingo vino
al mundo en el año mil de la era cristiana, en la pequeña villa de Cañas, que
en aquellos tiempos pertenecía al reino de Navarra (actualmente provincia y
comunidad de La Rioja), dentro de una familia de noble linaje. Ya desde niño,
asistía a los Oficios Divinos con tal gravedad y cordura, que revelaba en él un
profundo espíritu de fe. Después de ejercer cuatro años el oficio de pastor,
los padres de Domingo quisieron secundar los deseos del muchacho de consagrarse
a Dios, por lo que le dedicaron como clérigo, tal vez con patrimonio de la
familia, al servicio y ayuda del sacerdote de la parroquia, con el cual
aprendió los Salmos de David, el canto eclesiástico y el Evangelio, ensayándose
en la lectura y la comprensión de los libros de la Sagrada Escritura,
pasionarios y homilías de los Santos Padres que más frecuentemente se recitaban
en los Oficios Divinos. No nos consta con certidumbre si hizo toda la carrera
eclesiástica en su pueblo, ya que solía haber una especie de seminarios
parroquiales, o bien cursó lo que llamaríamos hoy teología en la ciudad
episcopal de Nájera. Lo cierto es que don Sancho, obispo de esta ciudad, se
decidió a conferir a Domingo el presbiterado cuando apenas contaba con
veintiseis años, edad a la que los otros clérigos recibían solamente el
diaconado.
Después de una breve experiencia
eremítica, a los treinta años, decidió ingresar en el monasterio benedictino de
San Millán de la Cogolla. En los primeros tiempos de vida monástica, se dedicó
Domingo a completar su formación intelectual, aprovechando la rica biblioteca
del monasterio; allí estudió a Esmaragdo y, sobre todo, el famoso códice de San
Millán, que contenían las promulgaciones dogmáticas de los concilios ecuménicos
de la Iglesia y otros particulares. A los dos años de profeso, el abad le
nombró maestro de los jóvenes que se educaban en el monasterio.
Semejante encumbramiento moral tan
rápidamente conquistado, no pudo menos de suscitar ciertos recelos en algunos
religiosos que, más antiguos de la casa, podían creerse postergados. Por
envidia o buena fe, se puso en tela de juicio su virtud y la objetividad de sus
ideales. "Fácil es", decían, "obedecer cuando la obediencia trae
consigo honores y cuando el trabajo se ve recompensado con el cariño y el
agradecimiento. Confíesele una misión más dura y entonces veremos el verdadero
valor de la obediencia". Fue entonces nombrado prior de Santa María de
Cañas. El priorato se encontraba en un estado lamentable: desmantelado, sin
enseres, sin bienes y sin libros. Con esfuerzo y gran acierto en el manejo de
los negocios temporales, arregló las cuentas atrasadas y fomentó el cultivo en
las propiedades del monasterio, de suerte que poco tiempo después pudo ya vivir
de su trabajo y del de sus monjes, y procurar al priorato lo más preciso en
ropas, ornamentos de iglesia y códices, construyendo poco después una iglesia
nueva.
Desde el monasterio de San Millán de la
Cogolla, se seguía con interés la obra que Domingo realizaba en Cañas, por lo
que a finales de 1038, Domingo fue nombrado prior mayor del monasterio, casi a
la fuerza, porque la humildad del santo rehuía los honores de tan alto cargo.
Desgraciadamente ocurrió que a los pocos meses de ser nombrado prior, murió el
abad don García y en su lugar fue nombrado el anterior prior don Gomesano. Si
la elección hubiese sido libre y estado en manos de los monjes, es indudable
que hubiera recaído en la persona de Domingo.
Gobernaba por entonces los reinos de
Navarra y La Rioja don García, hijo mayor del rey don Sancho. Pródigo a veces
con los monasterios e iglesias, cuando se veía apurado por las necesidades de
la guerra, no respetaba ni derechos sagrados ni sus propias donaciones, ni
siquiera las de San Millán. En el año 1040, exhausto su tesoro y creyendo que
el nuevo abad le apoyaría en sus pretensiones, se dirigió al monasterio
exigiendo una fuerte suma por sus pretendidos derechos reales. La negativa de
Domingo fue respetuosa pero rotunda. Esta obstinación exacerbó de tal manera la
cólera del monarca, que apenas salió de la iglesia, el rey tuvo una larga
entrevista con el abad, quien consintió en deponer a Domingo del cargo de prior
y enviarle desterrado al priorato de San Cristóbal, llamado también Tres
Celdas. En 1041, Domingo se dirige hacia Castilla. El rey don Fernando le
ofreció su protección y una morada en palacio, pero el santo pidió al monarca
licencia para vivir retirado en la ermita que pertenecía al monasterio de San
Millán, sirviendo en ella a la Virgen María.
A principios del año 1041, el monasterio de
San Sebastián de Silos estaba casi abandonado. Perdido su antiguo prestigio y
gran parte del patrimonio, todo anunciaba un fin poco glorioso, pues el puñado
de monjes que lo habitaba, vegetaba y languidecía tristemente. Fue entonces
cuando el rey don Fernando, movido tal vez por los ruegos del padre del Cid
Campeador, que tenía sus posesiones colindantes con las de Silos, encomendó a
Domingo la resturación del monasterio de San Sebastián de Silos y le propuso
como abad. En una mañana de invierno, Santo Domingo entraba en la iglesia
acompañado del obispo y de algunos nobles, para tomar posesión del cargo.
Comenzó la restauración material del
monasterio por la iglesia, de tal modo que, completada con la cúpula y atrio
por sus sucesores, llegó a ser una de las más bellas basílicas románicas de
España, parecida a la catedral antigua de Salamanca. Hacia 1056, se comenzó la
construcción de la sala capitular en el sitio llamado hoy el "gallinero
del santo", así como el maravilloso claustro románico, que es la joya más
original en su estilo y que eternizará en la historia del arte el nombre de
santo Domingo de Silos.
Corrían los años, y con ellos la actividad
material y espiritual del monasterio de Silos iba aumentando. En los últimos
años, la muerte se había llevado a sus mejores amigos: al rey don Fernando y a
su hijo don Sancho, y finalmente a su amigo y vecino el abad de Arlanza, en
1072. Las fuerzas de su cuerpo se rendían al peso de sus 72 años, tan cargados
de fatigas; su cuerpo, necesitaba el apoyo de aquel báculo sencillo de
avellano, que aún se conserva en el Monasterio como preciosa reliquia. Su
espíritu se mantenía firme y sereno, pero las fatigas del otoño de 1073,
después de los últimos esfuerzos para la distribución de las cosechas, le
rindieron del todo y cayó enfermo. Santo Domingo, murió el viernes 20 de
diciembre de 1073.
He tomado esta sencilla y bien contada
hagiografía del web del Monasterio de
Santo Domingo de Silos, en el que se puede encontrar además
otros documentos y un nutrido archivo fotográfico. En el texto se decía dos
veces que santo Domingo asistía a los "Oficios Pinos" (sic). Yo
desconozco por completo el significado de esa expresión, y no he podido hallar
en internet ningún otro lugar en que se la use sino aquí; la he reemplazado por
"Oficios Divinos", que es lo que contextualmente correspondía, pero
lo consigno porque es raro que sea un error estando dos veces en el mismo
texto, salvo que se trate de un error debido al escaneo. Si algún lector conoce
la expresión y sabe que es correcta, ruego me lo haga saber, ya sea en un
comentario al texto o por mail al sitio.
Imagen: de Martín Bernat y Bartolomé
Bermejo: Fernando I de Castilla acoge a santo Domingo de Silos, Museo del
Prado, siglo XV.
fuente: Monasterio de Santo Domingo de Silos
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4569
Beato Vicente Romano, presbítero
fecha: 20 de diciembre
n.: 1751 - †: 1831 - país: Italia
canonización: B: Pablo VI 17 nov 1963
hagiografía: Santi e Beati
n.: 1751 - †: 1831 - país: Italia
canonización: B: Pablo VI 17 nov 1963
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: En Torre del Greco, cerca de
Nápoles, beato Vicente Romano, presbítero, que, siendo párroco, se dedicó
esforzadamente a la educación de los niños y a las necesidades de los obreros y
pescadores.
Nació el 3 de junio de 1751 en Torre del
Greco, Nápoles, ciudad marinera al centro del Golfo de Nápoles, en las laderas
del Vesubio, celebre por su apreciadísimo arte del coral, y por el gran número
de navegantes. Fue párroco por treinta y tres años, del 1799 al 1831, de la
única parroquia que en ese momento abarcaba la población entera: la iglesia de
la Santa Cruz, hoy basílica pontificia. Estudió en el seminario diocesano de
Nápoles, recibiendo su enseñanza de san Alfonso María de Ligorio. Fue ordenado
sacerdote el 10 de junio de 1775, y desarrolló su apostolado por veinte años en
su natal Torre del Greco, dedicándose a todas las actividades religiosas y
sociales que esta populosa ciudad del extremo de la diócesis de Nápoles
requería. Era tanto su celo que mereció el apodo de «célebre trabajador»,
asistiendo en especial a tantos marineros torreses que navegaban por el mundo,
y a sus familias, en angustiosa espera de un regreso no siempre cierto. El 15
de junio de 1794 una terrible erupción del Vesubio destruyó casi completamente
la ciudad, incluida la iglesia de la Santa Cruz. Él rápidamente se abocó a la
difícil tarea de reconstrucción material y moral de la ciudad y de la iglesia,
que deseó hacer más grande y más segura.
El «ministerio de la palabra» y el
«evangelio de la caridad» fueron las bases de su actividad pastoral. Tenía una
predicación fluida, no ampulosa, fácil de entender, y los fieles la escuchaban,
pero sobre todo la seguían y ponían en práctica. Instó a la recitación del
Santo Rosario de la tarde, y escribió un folleto para poder seguir mejor la
celebración de la Santa Misa. A la búsqueda de siempre nuevos métodos para
acercar a los fieles, introdujo en Torre la estrategia misional llamada
«sciabica» (un tipo de red de pescador), que consistía en aproximarse a un
paseante individual, improvisando una predicación, mientras se lo acompañaba,
si aceptaba, a la iglesia más próxima, a rezar juntos. Tenía una escuela de
niños, dividida en clases, en su casa. Actuaba también de mediador en los
conflictos entre los armadores de objetos de coral, y los marineros que
aafrontaban la fatigosa y riesgosa pesca del coral. Procuraba acercarse a las
cuevas de los bandidos, para evitar que cometieran sus crímenes, y estaba
siempre pronto a procurar el rescate de los torreses caídos en esclavitud de
los piratas berberiscos.
Tuvo la satisfacción de ver terminada, en
1827, la construcción de la majestuosa basílica. Murió santamente el 20 de
diciembre de 1831, resultando un faro de ejemplo sacerdotal y pastoral para los
párrocos de Nápoles y de Italia, por lo que fue beatificado por SS Pablo VI el
17 de noviembre de 1963. Su cuerpo reposa en una artística urna en la propia
basílica de la Santa Cruz. En Nápoles y Torre del Greco se celebra su memoria
litúrgica el 29 de noviembre.
Traducido, con escasos cambios, de un
artículo de Antonio Borrelli, allí mismo puede
verse una amplia bibliografía; mayor información aun puede verse en el sitio oficial de la
postulación para la canonización, con iconografía, bibliografía,
escritos, etc. (en italiano).
fuente: Santi e Beati
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como
fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que
siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla
con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4570
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