martes, 20 de diciembre de 2016

San Filogonio de Antioquía, obispo - San Ursicino, eremita (20 de diciembre)

San Filogonio de Antioquía, obispo

fecha: 20 de diciembre
†: 324 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Elogio: En Antioquía de Siria, san Filogonio, obispo, que, por voluntad de Dios, siendo abogado fue llamado a regir esta Iglesia, y junto con el obispo san Alejandro y demás compañeros fue el primero en luchar contra Arrio por la fe católica, tras lo cual descansó en el Señor lleno de méritos. San Juan Crisóstomo le celebra con gran encomio.
San Filogonio estudió leyes y se distinguió mucho por su elocuencia, integridad y habilidad para hacer que «los acusados fuesen más fuertes que los acusadores». Era todavía laico y estaba casado y tenía una hija, cuando fue elegido obispo de Antioquía a la muerte de Vidal, el año 319. San Juan Crisóstomo habla del estado floreciente de dicha diócesis en tiempos de Filogonio, lo cual prueba que era un celoso apóstol y un administrador excelente. En las persecuciones de Maximino y Licinio, san Filogonio confesó la fe y estuvo prisionero. La fiesta de Filogonio se celebró en Antioquía, el 20 de diciembre del año 386; con tal ocasión, san Juan Crisóstomo pronunció un panegírico, pero habló apenas de las virtudes del santo, porque quería dejar materia al obispo Flaviano, quien iba a hablar después de él, y cuyo sermón lamentablemente no se nos ha conservado.
San Juan Crisóstomo habla en términos conmovedores de la paz de que goza el santo en un mundo en el que no hay problemas, ni pasiones desordenadas, en el que no existen las frías palabras «mío y tuyo», de las que nacen las guerras en el mundo, las discordias en las familias, y el desorden, la envidia y la malicia en los individuos. San Filogonio había renunciado tan completamente al mundo que, desde esta vida recibió el premio del espíritu de Cristo en toda su perfección. El alma debe aprender en este mundo a poseer el espíritu de los bienaventurados y a practicarlo, si realmente quiere reinar con ellos en la vida futura. El alma tiene que familiarizarse en este mundo con los misterios de la gracia y con la práctica del amor y la alabanza de Dios. Como dice San Macario, ni siquiera los reyes de la tierra permiten que se les acerquen quienes ignoran los modales y costumbres de palacio.
Nuestra única fuente es el sermón del Crisóstomo; puede verse en Migne, PG., vol. XLVIII, pp. 747-756. Acerca del crédito que merecen los panegíricos, véase Delehaye, Les Passions des Martyrs et les Genres Littéraires (1921), c. II, pp. 183-235.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4567




San Ursicino, eremita

fecha: 20 de diciembre
†: c. 620 - país: Suiza
otras formas del nombre: Ursanne, Uricino
canonización: culto local
hagiografía: Santi e Beati

Elogio: En el macizo del Jura, en la ribera del Duby, en la región helvética, san Ursicino, discípulo de san Columbano, que primero llevó vida eremítica en la soledad, y después de ser descubierto indujo a muchos a abrazar este género de vida.
El culto de san Ursicino (en francés Ursanne), un ermitaño del Jura, está atestiguado en esta región de Suiza ya el tercio final del siglo VII; porque antes del 675 el abad Germano de Moutier-Grandval había construido una iglesia en su honor en Grandval. También un antiguo documento reporta que san Vandregisilo Abad (muerto en 668), construyó hacia el 630 un monasterio en el mismo lugar donde reposaba Ursicino. El sarcófago del santo ermitaño, que data del siglo VII, sigue siendo venerado en la hermosa iglesia de San Ursanne, situada en un recodo del río Doubs, que aunque nace en el Jura francés, penetra un corto trecho en territorio suizo; en esa orilla se encuentra la iglesia.
En cuanto a la vida de san Ursicino, todo lo que los hagiografos han considerado y difundido proviene de un antiguo documento, nombrado por primera vez por el jesuita Claudio Sudán (1579-1665) en su obra «Basilea sacra», pero es de lamentar que no lo transcribe textualmente. El documento era una lectura litúrgica en 24 capítulos, que fue compuesta por disposición del obispo Hugo I de Besançon (inicios del siglo XI), diócesis a la que pertenecía entonces Ursicino. Esta 'Vita' -que se ha perdido- contaba que Ursicino era un monje irlandés, compañero de san Columbano (543-615), el abad que de Irlanda emigró a Francia y luego a Italia, donde fundó el monasterio de Bobbio en el año 614. Ursicino, que lo había seguido a la Galia junto a los monjes Gallo, Sigisberto y Fromond, se separó de su maestro cuando éste tuvo que dejar Luxeuil en el 610, y marchó a Italia. Ursicino se dirigió con Fromond al Jura franco-suizo, en busca de un lugar adecuado para la vida eremítica.
La tradición dice que Ursicino propuso a su compañero lanzar desde la cima de una montaña sus bastones al aire, dejando que el cielo diera la respuesta correcta sobre el lugar donde habrían de establecerse. Los bastones cayeron en diferentes lugares y los dos compañeros se separaron: el de Ursicino cayó cerca de una cueva en el valle del río Doubs, donde se retiró como ermitaño. En este lugar construyó una capilla dedicada a San Pedro (que luego llevará el nombre de Saint Ursanne), y pronto su fama atrajo a muchos seguidores, por lo que Ursicino fundó un monasterio para ellos, bajo la regla de san Columbano.
Tras una década de ejemplar vida eremítica, san Ursicino murió, hacia el 620; su nombre se encuentra en las letanías de los santos venerados en Besançon en el siglo XI, y en el martirologio de la misma diócesis, el día 20 de diciembre. El monasterio fundado en el valle del Doubs sufrió varios cambios con el tiempo: pasado a los benedictinos, en 1040 dependía del de Moutier-Grandval, y luego fue asignado a los obispos de Basilea en 1077, uno de los cuales instituyó en 1119 una colegiata, que duró hasta 1793, cuando fue destruida. En torno al monasterio surgió el pueblo de Saint Ursanne. Es venerado en todo el Jura Norte, Besançon, Maguncia, Basilea; sus imágenes le muestran con un libro y unos lirios.
Traducido para ETF de un artículo de Antonio Borrelli en Santi e Beati. La más breve nota del Butler-Guinea (tomo IV, pág. 593) trae algo de bibliografía, aunque según parece lo que hay sobre el santo es muy poco, y de escasa fiabilidad. Biographisch-Bibliographisches Kirchenlexikon (Ursicinus v. St. Ursitz) amplía un poco más el panorama. La foto: tomamos del Ökumenisches Heiligenlexikon esta curiosidad, una fotografía de entre 1850 y 1860, que muestra el pueblo de Saint Ursanne con vistas a la ermita del santo, que está señalada con una flecha. la foto pertenece a Auguste Quiquerez.
fuente: Santi e Beati
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4568

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