San Filogonio de Antioquía, obispo
fecha: 20 de diciembre
†: 324 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 324 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Antioquía de Siria, san
Filogonio, obispo, que, por voluntad de Dios, siendo abogado fue llamado a
regir esta Iglesia, y junto con el obispo san Alejandro y demás compañeros fue
el primero en luchar contra Arrio por la fe católica, tras lo cual descansó en
el Señor lleno de méritos. San Juan Crisóstomo le celebra con gran encomio.
San Filogonio estudió leyes y se
distinguió mucho por su elocuencia, integridad y habilidad para hacer que «los
acusados fuesen más fuertes que los acusadores». Era todavía laico y estaba
casado y tenía una hija, cuando fue elegido obispo de Antioquía a la muerte de
Vidal, el año 319. San Juan Crisóstomo habla del estado floreciente de dicha
diócesis en tiempos de Filogonio, lo cual prueba que era un celoso apóstol y un
administrador excelente. En las persecuciones de Maximino y Licinio, san
Filogonio confesó la fe y estuvo prisionero. La fiesta de Filogonio se celebró
en Antioquía, el 20 de diciembre del año 386; con tal ocasión, san Juan
Crisóstomo pronunció un panegírico, pero habló apenas de las virtudes del
santo, porque quería dejar materia al obispo Flaviano, quien iba a hablar
después de él, y cuyo sermón lamentablemente no se nos ha conservado.
San Juan Crisóstomo habla en términos
conmovedores de la paz de que goza el santo en un mundo en el que no hay
problemas, ni pasiones desordenadas, en el que no existen las frías palabras
«mío y tuyo», de las que nacen las guerras en el mundo, las discordias en las
familias, y el desorden, la envidia y la malicia en los individuos. San
Filogonio había renunciado tan completamente al mundo que, desde esta vida
recibió el premio del espíritu de Cristo en toda su perfección. El alma debe
aprender en este mundo a poseer el espíritu de los bienaventurados y a
practicarlo, si realmente quiere reinar con ellos en la vida futura. El alma
tiene que familiarizarse en este mundo con los misterios de la gracia y con la
práctica del amor y la alabanza de Dios. Como dice San Macario, ni siquiera los
reyes de la tierra permiten que se les acerquen quienes ignoran los modales y
costumbres de palacio.
Nuestra única fuente es el sermón del
Crisóstomo; puede verse en Migne, PG., vol. XLVIII, pp. 747-756. Acerca del
crédito que merecen los panegíricos, véase Delehaye, Les Passions des Martyrs
et les Genres Littéraires (1921), c. II, pp. 183-235.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4567
San Ursicino, eremita
fecha: 20 de diciembre
†: c. 620 - país: Suiza
otras formas del nombre: Ursanne, Uricino
canonización: culto local
hagiografía: Santi e Beati
†: c. 620 - país: Suiza
otras formas del nombre: Ursanne, Uricino
canonización: culto local
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: En el macizo del Jura, en la ribera
del Duby, en la región helvética, san Ursicino, discípulo de san Columbano, que
primero llevó vida eremítica en la soledad, y después de ser descubierto indujo
a muchos a abrazar este género de vida.
El culto de san Ursicino (en francés
Ursanne), un ermitaño del Jura, está atestiguado en esta región de Suiza ya el
tercio final del siglo VII; porque antes del 675 el abad Germano de
Moutier-Grandval había construido una iglesia en su honor en Grandval. También
un antiguo documento reporta que san Vandregisilo Abad
(muerto en 668), construyó hacia el 630 un monasterio en el mismo lugar donde
reposaba Ursicino. El sarcófago del santo ermitaño, que data del siglo VII,
sigue siendo venerado en la hermosa iglesia de San Ursanne, situada en un
recodo del río Doubs, que aunque nace en el Jura francés, penetra un corto
trecho en territorio suizo; en esa orilla se encuentra la iglesia.
En cuanto a la vida de san Ursicino, todo
lo que los hagiografos han considerado y difundido proviene de un antiguo
documento, nombrado por primera vez por el jesuita Claudio Sudán (1579-1665) en
su obra «Basilea sacra», pero es de lamentar que no lo transcribe textualmente.
El documento era una lectura litúrgica en 24 capítulos, que fue compuesta por
disposición del obispo Hugo I de Besançon (inicios del siglo XI), diócesis a la
que pertenecía entonces Ursicino. Esta 'Vita' -que se ha perdido- contaba que
Ursicino era un monje irlandés, compañero de san Columbano (543-615),
el abad que de Irlanda emigró a Francia y luego a Italia, donde fundó el
monasterio de Bobbio en el año 614. Ursicino, que lo había seguido a la Galia
junto a los monjes Gallo, Sigisberto y Fromond, se separó de su maestro cuando
éste tuvo que dejar Luxeuil en el 610, y marchó a Italia. Ursicino se dirigió
con Fromond al Jura franco-suizo, en busca de un lugar adecuado para la vida
eremítica.
La tradición dice que Ursicino propuso a
su compañero lanzar desde la cima de una montaña sus bastones al aire, dejando
que el cielo diera la respuesta correcta sobre el lugar donde habrían de
establecerse. Los bastones cayeron en diferentes lugares y los dos compañeros
se separaron: el de Ursicino cayó cerca de una cueva en el valle del río Doubs,
donde se retiró como ermitaño. En este lugar construyó una capilla dedicada a
San Pedro (que luego llevará el nombre de Saint Ursanne), y pronto su fama
atrajo a muchos seguidores, por lo que Ursicino fundó un monasterio para ellos,
bajo la regla de san Columbano.
Tras una década de ejemplar vida
eremítica, san Ursicino murió, hacia el 620; su nombre se encuentra en las
letanías de los santos venerados en Besançon en el siglo XI, y en el
martirologio de la misma diócesis, el día 20 de diciembre. El monasterio
fundado en el valle del Doubs sufrió varios cambios con el tiempo: pasado a los
benedictinos, en 1040 dependía del de Moutier-Grandval, y luego fue asignado a
los obispos de Basilea en 1077, uno de los cuales instituyó en 1119 una
colegiata, que duró hasta 1793, cuando fue destruida. En torno al monasterio
surgió el pueblo de Saint Ursanne. Es venerado en todo el Jura Norte, Besançon,
Maguncia, Basilea; sus imágenes le muestran con un libro y unos lirios.
Traducido para ETF de un artículo de
Antonio Borrelli en Santi e Beati. La más breve nota del Butler-Guinea (tomo
IV, pág. 593) trae algo de bibliografía, aunque según parece lo que hay sobre
el santo es muy poco, y de escasa fiabilidad. Biographisch-Bibliographisches
Kirchenlexikon (Ursicinus v. St.
Ursitz) amplía un poco más el panorama. La foto: tomamos
del Ökumenisches Heiligenlexikon esta curiosidad, una fotografía de entre 1850
y 1860, que muestra el pueblo de Saint Ursanne con vistas a la ermita del
santo, que está señalada con una flecha. la foto pertenece a Auguste Quiquerez.
fuente: Santi e Beati
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