Beata María Bárbara de la Santísima
Trinidad, virgen y fundadora
fecha: 17 de marzo
n.: 1818 - †: 1873 - país: Brasil
otras formas del nombre: Bárbara Maix
canonización: B: Benedicto XVI 6 nov 2010
hagiografía: Zenit.org
n.: 1818 - †: 1873 - país: Brasil
otras formas del nombre: Bárbara Maix
canonización: B: Benedicto XVI 6 nov 2010
hagiografía: Zenit.org
En
Catumbi, Rio de Janeiro, Brasil, beata María Bárbara de la Santísima Trinidad
(Bárbara Maix), virgen, fundadora de la Congregación de Hermanas del Inmaculado
Corazón de María.
Las
condiciones precarias de salud y las dificultades económicas formaban parte de
las cruces diarias de Bárbara, nacida en Viena en 1818. Sufría de asma y
también de problemas cardíacos. Durante su adolescencia trabajaba como auxiliar
de cocina y como camarera en el palacio de Schönbrunn, en la hoy capital
austríaca. Tenía sólo 15 años cuando la futura beata quedó huérfana. A los 18,
tanto ella como su hermana María tuvieron que dejar la casa donde vivían. Se
vieron en la tarea de abrir una pensión destinada a acoger jóvenes y a trabajar
por los más necesitados.
«En Bárbara Maix sobresale el don de la fortaleza superior a su fragilidad física» señala la hermana Richetti, de la congregación fundada por la beata; «permaneció firme en la fe y constante en las tribulaciones. Su esperanza era inquebrantable. Amó hasta el extremo, dejando como herencia el perdón y el amor a la verdad».
«En Bárbara Maix sobresale el don de la fortaleza superior a su fragilidad física» señala la hermana Richetti, de la congregación fundada por la beata; «permaneció firme en la fe y constante en las tribulaciones. Su esperanza era inquebrantable. Amó hasta el extremo, dejando como herencia el perdón y el amor a la verdad».
Bárbara
tuvo la iniciativa de escribir una regla de vida en la que buscaba la promoción
de la dignidad de la mujer. Era el nacimiento de una nueva congregación. Esta
joven viajó a Roma para tener una audiencia con el papa Gregorio XVI, pero el
pontífice falleció exactamente el día anterior a la reunión. Tanto ella como
sus 21 compañeras fueron expulsadas de Austria debido a la revolución
josefinista y a los ecos de la Revolución Francesa que llegaron a este país.
Querían establecerse en Norte América. Pero en Hamburgo, mientras esperaba el
barco, decidió que el destino debería ser Brasil. Allí nació la comunidad de
las Hermanas del Inmaculado Corazón de María en 1849.
«Búsqueda continua de la voluntad de Dios, caracterizada por el seguimiento radical a Jesucristo, que vino para cumplir la voluntad del Padre -dicen las constituciones de la entonces naciente congregación-. Supone una actitud de total y permanente disponibilidad a los llamados de la Iglesia en cada momento histórico».
«Búsqueda continua de la voluntad de Dios, caracterizada por el seguimiento radical a Jesucristo, que vino para cumplir la voluntad del Padre -dicen las constituciones de la entonces naciente congregación-. Supone una actitud de total y permanente disponibilidad a los llamados de la Iglesia en cada momento histórico».
La
madre Bárbara falleció en Catumbi, Río de Janeiro, en 1873. Fue beatificada el
6 de noviembre de 2010.
Breve
noticia extraida del artículo de
Carmen Elena Villa en Zenit.org.
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Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=4886
Beato Juan Nepomuceno Zegri y Moreno, presbítero
y fundador
fecha: 17 de marzo
n.: 1831 - †: 1905 - país: España
canonización: B: Juan Pablo II 9 nov 2003
hagiografía: Vaticano
n.: 1831 - †: 1905 - país: España
canonización: B: Juan Pablo II 9 nov 2003
hagiografía: Vaticano
En
la ciudad de Málaga, en España, beato Juan Nepomuceno Zegri y Moreno,
presbítero, que santificó su vida en el ministerio al servicio de la Iglesia y
de las almas, y para promover más eficazmente la gloria de Dios Padre en
Cristo, fundó la Congregación de Hermanas Mercedarias de la Caridad.
Juan
Nepomuceno Zegrí y Moreno, fundador de la Congregación religiosa de las
Hermanas Mercedarias de la Caridad, nació en Granada, el 11 de octubre de 1831,
en el seno de una familia cristiana. Sus padres, don Antonio Zegrí Martín y
doña Josefa Moreno Escudero, le dieron una esmerada y cuidada educación.
Forjaron su rica personalidad en los valores humano-evangélicos, haciendo de él
un verdadero cristiano, comprometido con la causa de Jesucristo y de los
pobres, desde su juventud. Fue un excelente estudiante y una gran persona.
Cursó estudios de humanidades y de jurisprudencia, destacando por su
inteligencia, pero, sobre todo, por su gran humanidad y por una intensa vida
cristiana: dedicado a la oración y a la caridad con los pobres.
Dios
Padre, que llama a los que quiere para realizar sus grandes obras, le llamó a
participar del sacerdocio de Jesucristo para servir a los seres humanos el
Evangelio de la caridad redentora. Cursó sus estudios en el Seminario de San
Dionisio de Granada, siendo ordenado sacerdote en la catedral de Granada el día
2 de junio de 1855. Ser sacerdote de Jesucristo fue su gran vocación, de tal
manera que estaba dispuesto a los mayores sacrificios, con tal de realizar este
sueño, alimentado desde su temprana juventud.
Fue
un evangelizador infatigable. Le gustaba orar, reflexionar y escribir sus
sermones. No decía lo que no oraba, y proclamaba lo que estaba en el centro de
su corazón, inflamado por el amor de Dios. Anunciaba lo que creía. Su palabra
invitaba a todos a vivir la vida cristiana con radicalidad y los sagrados
vínculos de la religión cristiana. Toda su vida fue Eucaristía, pan partido
para ser comido; celebración del amor de Dios en la entrega de su propia
existencia. Y fue, también, reconciliación. Celebró el sacramento del perdón
haciéndose perdón, misericordia y compasión para todos, especialmente para sus
enemigos y para aquellos que le calumniaron.
Ostentó
cargos importantes, pero él vivió la maravillosa humildad de Dios, revelada en
el himno de la carta a los Filipenses 2,5. Fue examinador sinodal en las
diócesis de Granada, Jaén y Orihuela; juez sinodal y secretario en oposiciones
a curatos en la diócesis de Málaga; Canónigo de la catedral de Málaga y
visitador de religiosas. También fue formador de seminaristas, predicador de su
Majestad la Reina, Isabel II, y capellán real.
Impactado
por los problemas sociales y por las necesidades de los más desfavorecidos, se
sintió llamado a fundar una Congregación religiosa para liberar a los seres
humanos de sus esclavitudes. La funda bajo la protección e inspiración de María
de la Merced, la peregrina humilde de la gratuidad de Dios, en Málaga, el 16 de
marzo de 1878. El fin:Practicar todas las obras de misericordia espirituales
y corporales en la persona de los pobres, pidiendo a las religiosas que
todo cuanto hicieran fuera en bien de la humanidad, en Dios, por Dios y para
Dios. La Congregación, en pocos años, se extiende por muchas diócesis españolas
bajo la exigencia de la dinamicidad de su inspiración carismática: Curar
todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar
todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera
en todo el mundo, un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación
religiosa y sin recursos. El P. Zegrí, inflamado en el amor de Dios, llegó
a decir que la caridad es la única respuesta a todos los problemas
sociales y que no concluirá mientras haya un solo dolor que curar, una sola
desgracia que consolar, una sola esperanza que derramar en los corazones
ulcerados; mientras haya regiones lejanas que evangelizar, sudores que verter y
sangre que derramar para fecundar las almas y engendrar la verdad en la tierra.
Probado
como oro en el crisol, y enterrado en el surco de la tierra, como el grano de
trigo, pues fue calumniado y apartado de la obra por él fundada, primero por la
Iglesia, y después, por las mismas religiosas, muere un 17 de marzo de 1905 en
la ciudad de Málaga, solo y abandonado, como él había decidido morir; a ejemplo
del Crucificado, fijos los ojos en el autor y consumador de nuestra fe. Muere
como fiel hijo de la Iglesia, y bajo el signo de la obediencia de la fe, como
los grandes testigos y los grandes creyentes.
fuente: Vaticano
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fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
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