Del no tan largo camino hacia el aborto obligatorio | |||||||||||
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Recuerdo que mientras se tramitaba la ley que convertía el del aborto de un simple supuesto despenalizado a un verdadero y real derecho de la mujer, en uno de las muchas entrevistas en los que entonces participaba, el Sr. Rubalcaba, a la sazón ministro de Interior del Gobierno Zapatero, afirmaba que la nueva ley de aborto “sólo brindaba un derecho”, y no obligaba a nadie a abortar. La pregunta que me hago hoy es: ¿de verdad estamos tan lejos del aborto obligatorio? La primera fase en el proceso del aborto es la que podemos denominar “el aborto despenalizado”, aquélla en que se procede a su despenalización en una serie de supuestos que acostumbran a ser tres, a saber: en caso de “tara” del feto (“aborto eugenésico”), en caso de violación (“aborto ético”, como si no se tratara de una contradictio in terminis); y en caso de que “peligre la vida o la salud de la embarazada” (aborto terapéutico). En esta primera fase, la verdadera clave del proceso, la verdadera batalla, consiste en incluir dentro del aborto terapéutico, solapado, disfrazado, escondido, un subsupuesto para el caso de que peligre la llamada “salud psíquica de la madre” (sic), sin el cual, el resto de los supuestos proporcionan escaso beneficio al proceso, pues este último subsupuesto ampara 95 de cada 100 casos de aborto, y es el que verdaderamente abre la puerta a realizar el segundo paso del proceso: el aborto como derecho, el derecho al aborto. El aborto como derecho (pinche aquí para conocer mejor las muchas diferencias existentes entre un aborto despenalizado y un aborto-derecho), fase en la que teóricamente nos hallamos, parte del principio de que la mujer (y sólo la mujer, ojo, nunca el padre) decida si quiere continuar con el embarazo, un derecho que le asiste hasta que éste alcanza un determinado plazo, más o menos largo según las legislaciones, dándose algunas que permiten abortar fetos que con la tecnología actual son incluso viables fuera del seno materno (pinche aquí para conocer un caso particularmente aberrante). La tercera fase es el aborto como decisión responsable: para acometerla no hace falta cambiar la legislación, valiendo la ley de plazos que convierte el aborto en un derecho de la mujer, y en ella, el trabajo se realiza a nivel de calle, en la sociedad. Esta es la fase en la que verdaderamente nos hallamos en España y en casi todos los países occidentales mediante una pedagogía que se transmite a través de los medios de comunicación y hasta desde la literatura o el cine (pinche aquí para conocer un reveladro ejemplo de lo que le cuento). Buen ejemplo de lo que les digo es el caso que yo mismo viví hace ya unos añitos: iba yo por la calle y escuché casualmente una conversación que sostenía una pareja en su cuarta o quinta década. Hablando de una tercera persona (vaya Vd. a saber si su propia hija), ella le decía a él algo así como lo siguiente: “Pues no será porque no se lo han avisado. Todo el mundo le dice que lo aborte, que puede venir defectuoso, y ella que no. Ahora que no se queje y apechugue”. Superada esta fase, la inercia del proceso puede conducirnos sin ningún problema a lo que sería la cuarta, la que cabe llamar -y a la que ya se refería sin citarla el Sr. Rubalcaba- el “aborto obligatorio”, curiosamente, muy relacionada con la que dábamos en llamar primera fase del proceso, la del “aborto despenalizado”, pues en ella se resucitarían los mismos supuestos, el ético (violación), el eugenésico (tara física), y el terapéutico, con especial énfasis en aquél que defiende la eufemística “salud psicológica de la madre”, pero con una única diferencia: que mientras en aquélla el aborto era optativo, en ésta, el aborto es obligatorio. Llegados a este punto, traspasada la frontera, la quinta fase del proceso ni siquiera se presenta ni tan descartable. ¿Que cual es esa fase de la que hablo? Pues bien, aquélla en la que la reproducción se halle sujeta a permisos administrativos basados en la idoneidad de los progenitores, y en atención a criterios de salud, intelectuales y hasta económicos. Y si no, al tiempo. Y bien amigos, poco más por hoy: que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos. Seguimos viéndonos por esta columna que nos ampara con su sombra y a mi me proporciona la inestimable compañía de todos Vds.. ©L.A. Si desea suscribirse a esta columna y recibirla en su correo cada día, o bien ponerse en contacto con su autor, puede hacerlo en encuerpoyalma@movistar.es. En Twitter @LuisAntequeraB
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martes, 8 de marzo de 2016
Del no tan largo camino hacia el aborto obligatorio 08032016
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