martes, 15 de marzo de 2016

Del Tratado de San Ambrosio, Obispo.15032016


REFLEXIÓN ESPIRITUAL 

Del Tratado de San Ambrosio, Obispo.
(CSEL 32, 192. 198-199. 204)
Donde está el corazón del hombre allí está también su tesoro; pues el Señor no suele negar la dádiva buena a los que se la han pedido. Y ya que el Señor es bueno, y mucho más bueno todavía para los que le son fieles, abracémonos a Él, estemos de su parte con toda nuestra alma, con todo el corazón, con todo el empuje de que seamos capaces, para que permanezcamos en su luz, contemplemos su gloria y disfrutemos de la gracia del deleite sobrenatural.
Conque si Dios es nuestro refugio y se halla en el cielo y sobre los cielos, es hacia allí hacia donde hay que huir, donde está la paz, donde nos aguarda el descanso de nuestros afanes y la saciedad de un gran Sábado. Pues la saciedad, el placer y el sosiego están en descansar en Dios y contemplar su felicidad. Huyamos, pues, como los ciervos, hacia las fuentes de las aguas. ¿Cuál es aquella fuente? Pues Dios es esa fuente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario