San Frigidiano de Lucca, obispo
fecha: 18 de marzo
†: c. 588 - país: Italia
otras formas del nombre: Frediano, Frigdiano
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
†: c. 588 - país: Italia
otras formas del nombre: Frediano, Frigdiano
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
En Lucca, en la Toscana, san Frigidiano,
obispo, el cual, oriundo de Irlanda, reunió clérigos en un monasterio, y por el
bien del pueblo desvió el curso del río Serchio para conseguir un fértil nuevo
territorio, y convirtió a la fe católica a los lombardos que habían invadido el
territorio.
En las inscripciones más antiguas el nombre es
Frigianu o Frigdianus. Su fecha de nacimiento se desconoce, y como tierra de
origen se indica Irlanda, tierra de evangelización de Occidente, la llamada
«isla de los santos». Probablemente se había hecho monje en su patria; después
vino a Roma como peregrino y estudiante; y más tarde lo encontramos como
eremita en los alrededores de Lucca. Y allí lo van a buscar el clero y el
pueblo de la ciudad para hacerlo su obispo, hacia el 560. Este hecho no resulta
tan insólito en realidad: su vida austera y su cultura eran notorias, lo mismo
que su energía. Cualidades todas siempre preciosas, pero además esenciales en
aquellos años tormentosos.
En el 568 la invasión longobarda (ejército y pueblo:
solados con sus familias, e incluso animales...) pone fin a la unidad de
Italia. El territorio entero resulta dividido irregularmente, con una parte más
extensa conquistada por los longobardos, y con las regiones más ricas en manos
bizantinas. En las tierras ya pobres la pobreza crece, agravada por la rapiña
de los recién llegados, que destruyen incluso el monasterio de Montecassino, y
por la baja productividad de los terrenos, favorecida por el desorden en los
regadíos. En el territorio de Lucca, las aguas del Serchio, afluente del Arno,
transforman a menudo los cultivos en pantanos.
Y aquí interviene Frigidiano, que sabe también de
hidráulica: de acuerdo con los dirigentes de la ciudad, proyecta y hace abrir
un canal que lleva al Serchio hasta el mar, regenerando el territorio. Y la voz
popular transforma la sabia iniciativa en milagro: con un rastrillo -se cuenta-
el obispo trazó para el Serchio un nuevo curso, y el río le obedeció.
Frigidiano trabaja también en poner orden en su diócesis, en construir
iglesias, y se esfuerza además -como tantos obispos de su época- en llevar a la
fe a los longobardos, en gran parte arrianos, o incluso paganos. Por obra suya
nace una comunidad monástica que tendrá una vida multisecular; de ella se
derivarán los «Canónigos de San Frediano», a los que Anselmo de Baggio, luego
papa Alejandro II, llamará a guiar a los canónigos de San Juan de Letrán, en
Roma.
Los acontecimientos han casi abolido las autoridades
civiles tradicionales, y de hecho las suple Frigidiano, como ocurre con otros
obispos de la época en otros sitios. Él está con la gente, mezclado con los
agricultores y los pescadores, en una intimidad continua y cordial. Su gran
popularidad, el aura de prodigios que parece siempre acompañarlo, tantos
milagros a él atribuidos, hacen perdurar su culto de siglo en siglo. Frigidiano
muere, según la tradición, el 18 de marzo del 588. Aunque el año no es seguro.
En el culto local, su fiesta se celebra el 18 de noviembre, aniversario de la
traslación del cuerpo a la iglesia de la que es titular. Esto ocurrirá entre el
1024 y el 1032, época de Juan XIX.
Traducido, con escasos cambios, de un artículo de
Domenico Agasso en «Famiglia cristiana».
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant
2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=916
San Leobardo, recluso
fecha: 18 de marzo
fecha en el calendario anterior: 18 de enero
†: c. 593 - país: Francia
otras formas del nombre: Leopardo, Liberto
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 18 de enero
†: c. 593 - país: Francia
otras formas del nombre: Leopardo, Liberto
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Tours, de Neustria, san Leobardo,
que, recluido en la celda llamada Mayor cercana a un monasterio, brilló por su
admirable abstinencia y humildad.
patronazgo: protector
contra las fiebres.
Leobardo (vulgarmente Liberto), nació en Auvernia. Se
entregó al estudio y consagraba su tiempo libre a estudiar algunos salmos de
David. Se preparaba así para el servicio de Dios, con la práctica de la
oración. Sus padres le convencieron para que adoptara el estado matrimonial,
pero la muerte repentina de su padre y de su madre, suspendió la realización
efectiva del contrato. Pasado el período de duelo, Leobardo traspasó a su
hermano los compromisos contraídos y, contando con la intervención de la
Providencia para la realización de sus designios, marchó a la tumba de san
Martín. Después de haber orado allí prolongadamente, se fue a encerrar cerca de
la abadía de Marmoutier, y se instaló en una celda que dejó vacante un recluso
llamado Alarico. Se dedicó a fabricar membranas o pergaminos para escribir los
pasajes de la Sagrada Escritura y de los salmos que comenzaban a escapársele de
la memoria. Como encontraba la celda un poco estrecha, la agrandó cavando en la
roca con sus manos. Tuvo algunas dificultades con otro solitario de las
cercanías, y ya meditaba en trasladarse más lejos, cuandoGregorio de
Tours, quien vino a visitarle, le dijo que todos aquellos
trastornos eran artimañas del demonio. Al mismo tiempo, le dejó las vidas de
los padres del desierto y algunos libros más que trataban de la vida religiosa:
«Encontraréis -le dijo- los modelos a seguir para la dirección de vuestra
conducta».
Leobardo sacó de aquellas lecturas tanto provecho, que
pasó veintidós años en su celda, llevando una vida útil para su salvación y
para la santificación de los demás, pues Dios le concedió el don de los
milagros, en favor de quienes venían a visitarlo. Sintiendo que se avecinaba su
fin, hizo venir a Gregorio de Tours y le pidió los Eulogios (bendiciones), es
decir, el santo viático. «Ha llegado el tiempo -dijo- en que, por orden del
Señor, voy a ser separado de los lazos de este cuerpo mortal; sin embargo,
todavía viviré algunos días y el Señor me llamará antes de Pascua». «Hombre
dichoso -comentó Gregorio de Tours-, su fidelidad a Dios le permitió conocer,
por divina revelación, el momento de su muerte. Estábamos entonces en el décimo
mes y, dos meses más tarde, Leobardo tuvo una recaída». Habiendo llegado el
domingo, despidió al hermano que le servía, porque deseaba morir sin testigos.
Sin duda que los ángeles, a falta de los hombres, recogieron su último suspiro.
Los detalles que da Gregorio de Tours bastan para
indicar que el 18 de enero no fue el día en que Leobardo murió, pero algunos lo
creyeron así y situaron su muerte en el año 593, que fue cuando el 18 de enero
cayó en domingo. Con mayor probabilidad esa fecha, que fue la tradicional de su
celebración, fue el aniversario de la traslación de su cuerpo. En la actualidad
el nombre de Leobardo está inscrito en el Martirologio Romano en el más
probable mes de muerte, marzo, el día tradicional del 18. La ciudad de Tours
tiene una iglesia construida en su honor, donde iban a curarse los atacados por
la fiebre. La capilla de San Leobardo dependía del rey de Francia por hallarse
comprendida en el castillo de Tours. Cada año, el Viernes de Pasión, el
capítulo de la catedral hacía una estación en la mencionada capilla. Estas
peregrinaciones se interrumpieron en el año 1793 y, desde entonces, el
santuario perdió el afecto de las gentes.
Ver Acta sanctorum, 18 de enero. Gregorio de Tours,
obras en P.L., vol. LXXI, col. 1092, y la ed. B. Krusch, en Mon. Germ. Hist.
Scriptores rerum merovingicarum, vol. I, p. 741.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla
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