San Quirico, presbítero
fecha: 6 de marzo
†: s. IV inc. - país: Alemania
otras formas del nombre: Quiriaco, Quiriace, Ciríaco, Cyriaco
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
†: s. IV inc. - país: Alemania
otras formas del nombre: Quiriaco, Quiriace, Ciríaco, Cyriaco
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En
Tréveris, en la Galia Bélgica, san Quirico, presbítero.
patronazgo: protector contra
las enfermedades infantiles.
San
Quirico está unido a la historia del célebre obispo de Tréveris san Maximino;
nació, al igual que el obispo, posiblemente en Poitiers, y se trasladó a
Tréveris junto con este. La leyenda tradicional cuenta que fue a Quirico a
quien se apareció un ángel para que le fuera comunicado a Maximinino la
voluntad de Dios de que fuera obispo de Tréveris.
Era
un hombre de gran piedad y devoción, cuyo deleite era la visita frecuente a
iglesias y monasterios. Como presbítero servía al altar del obispo, y a la vez
pasaba las noches en oración y estudio, para evitar las distracciones del día.
Un
día le fueron a Maximino con el rumor de que su presbítero Quirico prefería las
noches porque se entregaba en ellas a la lujuria. Maximino no quería creer lo
que le contaban, pero apartó a Quirico del altar. El santo aceptó con humildad
y paciencia la prueba, pero un día, en una celebración solemne, vio Maximino a
un ángel que realizaba la tarea de Quirico, y supo entonces que los rumores
eran injustos, ya que el propio cielo proclamaba su inocencia.
El
nombre de Quirico se recoge en todos los santorales antiguos, e incluso en
algunos está inscripto como "presbítero y confesor", lo que
normalmente suele significar que sufrió por al fe sin llegar al martirio. Su
cuerpo fue trasladado (posiblemente junto con otros traslados en el siglo IX)
al monasterio de San Maximino en Tréveris, en cuya cripta quedó enterrado junto
a su obispo.
Ver
Acta Sanctorum, marzo I, pág. 425-426, que cita el breviario trevirense;
también Guerin, en Petits Bollandistes, tomo III, pág. 215, trae una breve
noticia.
Abel Della Costa
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o última modificación relevante: 6-3-2013
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=784
San Evagrio de Constantinopla, obispo
y confesor
fecha: 6 de marzo
†: c. 378 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
†: c. 378 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
Conmemoración
de san Evagrio, obispo de Constantinopla, que, desterrado por el emperador
Valente, descansó en el Señor como confesor eximio.
refieren a este santo: San Gregorio de
Nacianzo
No
hay propiamente un culto antiguo y local de este santo obispo, sino apenas un
recuerdo, que el Cardenal Baronio, al elaborar el primer Martirologio Romano,
tomó, según apunta él mismo, de los listados de obispos de Constantinopla en el
«Chronicón» del obispo Nicéforo (siglo IX): «Evagrio recibió la imposición de
manos de Eustaquio de Antioquía, y seguidamente fue exterminado por Valente.».
La noticia tal como la contó Nicéforo no resulta del todo exacta, pero
parece referirse a esta circunstancia, cuya única fuente es el historiador
eclesiástico Sócrates, casi contemporáneo de los hechos:
El
emperador Valente dejó Constantinopla para dirigirse a Antioquía; pero al
llegar a Nicomedia, ciudad de Bitinia, su marcha fue detenida por la siguientes
circunstancias: Eudoxio, el obispo arriano que había estado en posesión de la
sede de Constantinopla por diecinueve años, murió a poco de partir Valente de
la ciudad, en el tercer consulado de Valentiniano y Valente. Los arrianos
tenían pensado a Demófilo para sucederle, pero los homoousios [es decir, los
del partido ortodoxo], consideraron que se les ofrecía una oportunidad, y
eligieron a cierto Evagrio, alquien que mantenía sus mismos prioncipios.
Eustaquio, que había sido obispo de Antioquía, lo ordenó en forma. Él [es
decir, Eustaquio] había sido llamado desde el exilio por Joviano, y había
llegado secretamente a Constantinopla con el propósito de confirmar a quienes
adherían a la doctrina del homoousios.
Cuando ocurrió esto, los arrianos renovaron su persecución de los homoousios, y el emperador fue muy pronto informado de lo que había ocurrido, y temiendo una revuelta en la ciudad como consecuencia de los tumultos populares, inmediatamente envió tropas desde Nicomedia a Constantinopla. Ordenó también que los dos, el que había sido ordenado y el que lo había ordenado, fueran apresados y enviados al exilio en diferentes regiones. Eustacio fue expulsado a Bizya, ciudad de Tracia; y Evagrio lo fue a otro sitio. Después de esto los arrianos, fortalecidos, hostigaron duramente a la parte ortodoxa, los zarandeaban, insultaban, los hacían llevar prisioneros y multar...
Cuando ocurrió esto, los arrianos renovaron su persecución de los homoousios, y el emperador fue muy pronto informado de lo que había ocurrido, y temiendo una revuelta en la ciudad como consecuencia de los tumultos populares, inmediatamente envió tropas desde Nicomedia a Constantinopla. Ordenó también que los dos, el que había sido ordenado y el que lo había ordenado, fueran apresados y enviados al exilio en diferentes regiones. Eustacio fue expulsado a Bizya, ciudad de Tracia; y Evagrio lo fue a otro sitio. Después de esto los arrianos, fortalecidos, hostigaron duramente a la parte ortodoxa, los zarandeaban, insultaban, los hacían llevar prisioneros y multar...
Bravos
tiempos para la fe católica. Hoy casi no podemos imaginar esta lucha entre
arrianos y «homoousios», es decir, quienes sostenían la doctrina nicena de la
consustancialidad del Padre y el Hijo, esto es, la ortodoxia católica. En
muchas sedes episcopales -y de las más importantes, como Constantinopla- había
cierta «alternancia» entre unos y otros, aunque nunca pacífica. Se trataba verdaderamente
de dos iglesias, aunque no estaban formalmente separadas, y cada una impugnaba
a la otra de ser herejes. En un momento los católicos conseguían el favor
imperial, y lograban recuperar sedes e iglesias, en otras lo conseguían los
arrianos, y vuelta a lo mismo, hasta el triunfo definitivo de la fe católica en
el 381. La situación que se nos plantea con san Evagrio es de un momento
especialmente bajo para la ortodoxia en Constantinopla, cuando lo era además
también en Antioquía, de donde san Eustacio había sido expulsado.
De
Evagrio, quien, como hemos visto, no llegó a gobernar, no sabemos nada más, ni
el lugar de su destierro, ni su fecha de muerte, e incluso la escasa cronología
disponible resulta problemática: por un lado la mención de Valente sitúa los
acontecimientos hacia el 375, pero la referencia a san Eustacio de
Antioquía parece que obligaría a llevarla a décadas
anteriores. Nuestro santo no debe ser confundido con un tocayo casi
contemporáneo, Evagrio del Ponto (Evagrio Póntico), mucho más conocido, que fue
diácono en Constantinopla por la misma época, y cuyos escritos místicos han
sido fuente de inspiración para el monacato, especialmente el oriental, y se
leen aun hoy con provecho, pero que lamentablemente, por ciertas doctrinas
origenistas que parece que sostuvo, no alcanzó la gloria de los altares.
Ver
Acta Sanctorum, marzo, I, pág 427, donde trae la traducción latina del texto de
Sócrates, y las demás citas. El contexto histórico pertenece a la historia
general de la Iglesia, ver por ejemplo Jedin y otros: Manual de
Historia de la Iglesia, tomo II, Herder, 1980, esp. pág. 67ss.
Hay una buena edición en línea, en inglés, de la obra del historiador Sócrates;
el fragmento citado pertenece al libro IV, caps. 16-17. Sobre Evagrio Póntico
hay una breve
introducción de Ramón Trevijano en Mercabá.
Abel Della Costa
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Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=785
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