martes, 15 de marzo de 2016

Santa Leocricia, virgen y mártir - San Sisebuto, abad (15 de marzo)

Santa Leocricia, virgen y mártir

fecha: 15 de marzo
†: 859 - país: España
otras formas del nombre: Lucrecia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santa Leocricia, virgen y mártir, que, habiendo nacido de familia musulmana, ocultamente abrazó la fe de Cristo, y detenida en casa junto con san Eulogio, cuatro días después del martirio de éste, pasó a la gloria eterna al ser decapitada.
Santa Leocricia o Lucrecia vivió en Córdoba, cuando esta ciudad estaba en poder de los moros y cuando la conversión de un seguidor del Islam al cristianismo era castigada con la muerte. Sus padres eran ricos e influyentes musulmanes, pero ella fue convertida al cristianismo y bautizada por una pariente suya, llamada Liciosa. Al principio, mantuvo en secreto su religión, pero al transcurrir el tiempo, la practicó más abiertamente y confesó su fe a sus padres. Airados y alarmados, trataron de hacerla apostatar por medio de súplicas, amenazas, y finalmente, a bofetadas y por medio de la reclusión. Leocricia se mantuvo firme y se las arregló para avisar a san Eulogio, solicitando un refugio para ella y para su hermana Anulona. El mensajero regresó con una favorable respuesta y la santa esperó una oportunidad para escapar. Su actitud, pasiva en apariencia, hizo creer a sus padres que estaba dispuesta a satisfacer sus deseos y, en consecuencia, le dieron permiso para asistir a una boda. Ella se dio maña para escapar de la fiesta y se reunió con sus amigos cristianos.
La ausencia de Leocricia fue pronto descubierta y se produjo gran alarma, seguida del arresto y juicio de algunos cristianos, sospechosos de haber tenido comunicación con ella. Leocricia pasó de una casa cristiana a otra, recibiendo a veces la visita de san Eulogio, quien la instruía mejor y la fortalecía para el destino que le esperaba. A la larga, fue descubierta y, tanto ella como san Eulogio, fueron llevados ante el juez. Cuando se le preguntó a san Eulogio por qué la había ocultado, él contestó: «Se me ha confiado el oficio de predicador y tengo el santo deber de iluminar a todos los que buscan la luz de la fe. No me puedo negar a mostrar el camino de la vida a aquellos que lo buscan. Lo que he hecho por ella lo habría hecho por vosotros, si me lo hubieseis pedido». Ambos fueron flagelados y condenados a muerte. Santa Leocricia fue decapitada y su cuerpo arrojado al río Guadalquivir. Fue después rescatado y depositado en Oviedo, al lado del de san Eulogio.
Un corto relato sobre santa Leocricia , se encuentra en el Acta Sanctorum, marzo, vol. II. Cuadro: Dosso Dossi: «Lucrecia», c. 1520, en la National Gallery of Art, Washington.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1289 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=889





San Sisebuto, abad

fecha: 15 de marzo
†: 1086 - país: España
canonización: culto local
hagiografía: Abel Della Costa


Cerca de Burgos, en la región de Castilla, en España, san Sisebuto, abad de Cardeña.
Al hacer Flórez su magnífica crónica de la «España Sagrada», se lamenta de que los contemporáneos de Sisebuto no nos hubieran legado nada sobre los orígenes del santo, siendo que brilló con tal aureola en su época de abad. Evidentemente la sensibilidad de los antiguos y la nuestra frente a la cuestión de la santidad es muy distinta: nosotros los miramos como a héroes, y esperamos conocer su singularidad, los antiguos posiblemente veían con más inmediatez la obra de Cristo en ellos, por eso no les interesaba tanto saber -ni dejar constancia- de cuál había sido el barro de partida, con el que consiguiera el alfarero tan hermosas vasijas. 
Pero así se nos presentan las cosas, y debemos componernos con los datos que tenemos. Sisebuto está perfectamente atestiguado como abad del monasterio de Cardeña, en Burgos, entre el 1056 y el 1086. Varios autores antiguos lo mencionan, y quedan restos de elogios contemporáneos, pero sin que podamos aproximarnos demasiado al detalle de su figura.
El monasterio de San Pedro de Cardeña -que con sucesivas reedificaciones aun existe-, había sido atacado por los musulmanes, sus monjes asesinados en el 953, y el monasterio casi destruido. Sin embargo, con la reconquista a manos de Fernando I de León, el sitio fue reedificado y repoblado, y a lo que es el sentir de los documentos de la época, verdaderamente refundado. 
Efectivamente, Sisebuto es conocido como tercer abad del monasterio, en lo que naturalmente no se cuenta la larga existencia anterior.
Fue, al decir de Flórez, una época de verdadera explosión de la santidad en Burgos: Cardeña, Arlanza, Silos y Oña contaban con sendos santos abades. No han quedado largos relatos de hechos, pero sí la veneración y el recuerdo que permaneció, plasmado de distintas maneras. El Abad Frías, en el siglo XVI, que recopiló las noticias dispersas de los abades anteriores, dice que «S. Sisebuto gobernó el Monasterio cerca de treinta años, viviendo en tanta santidad de costumbres, y poniendo tan gran orden y recado , y aprovechando en tal manera los bienes del Monasterio, que no había memoria de que ninguno le hubiese igualado en la  santidad de costumbres, ni en la observancia y gobierno del Monasterio.»
Esa santidad se manifestó no sólo en vida, sino que una vez muerto y enterrado en el templo (como era en la época un signo visible del reconocimiento de la santidad), la tumba se convirtió en meta de peregrinación y en fuente de gracia y milagros para los peregrinos, de los que cuenta algunos el propio Frías.
Por una cuestión de concordancia cronológica se suele identificar a este abad Sisebuto con el abad Sancho a cuyo cuidado dejó el Cid a su esposa e hijas, y el monasterio conserva efectivamente la tumba de Babieca, y estuvo enterrado también el propio Cid. Aunque en la actualidad se cuestiona la confiabilidad de estos datos.
Las reliquias del santo fueron trasladadas a la catedral de Burgos, y en esa diócesis se celebra su memoria el 9 de febrero.
Ver Enrique Flórez, España Sagrada, XXVII, pág 117ss. Acta Sanctorum, marzo II, pág.407 también dedica una breve noticia, retomando detalles de Tamayo Salazar, fuente imprescindible para el santoral español, pero no demasiado confiable, que trata las supuestas "actas" de Sisebuto en su Anamnesis siue Commemorationis sanctorum hispanorum... tomo II, pág 243ss. Es digno de visita el monasterio, a cargo hoy del Císter, y puede comenzarse por entrar en su web
Abel Della Costa
accedida 748 veces
ingreso o última modificación relevante: 15-3-2013
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=890

No hay comentarios:

Publicar un comentario