Beata Gertrudis, abadesa
fecha: 13 de agosto
n.: 1227 - †: 1297 - país: Alemania
canonización: Conf. Culto: Benedicto XIII 11 jul 1729
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: 1227 - †: 1297 - país: Alemania
canonización: Conf. Culto: Benedicto XIII 11 jul 1729
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En el cenobio de Aldenburg, en la región
de Wetzlar, en Alemania, beata Gertrudis, abadesa de la Orden Premonstratense,
que, siendo todavía una niña, fue ofrecida a Dios por su madre santa Isabel,
reina de Hungría, en este lugar.
refieren a este santo: Santa Isabel de
Hungría
Luis de Otranto murió en septiembre de
1227, en marcha hacia una Cruzada; dos semanas después, su esposa, santa Isabel de
Hungría, dio a luz a su tercera hija, a quien llamó Gertrudis.
Antes de partir, el beato Luis y su esposa habían decidido consagrar al
servicio de Dios a su próximo heredero para agradecer al Señor los años de
felicidad conyugal que les había concedido; si era una mujercita, debía
ingresar en el convento de las canonesas premonstratenses de Altenberg, cerca
de Wetzlar. El director espiritual de Santa Isabel, fray Conrado de Marburgo,
quien tenía mano dura, exigió que la promesa se cumpliese cuando Gertrudis
tenía dos años, de suerte que la niña fue internada en el convento desde esa
temprana edad y, al crecer, ratificó la promesa de sus padres, cuando los dos
habían muerto ya. A los veintidós años fue elegida abadesa del convento.
Siguiendo los pasos de su madre, empleó la herencia que recibió de su tío en
edificar una iglesia para el monasterio y un albergue para los pobres, cuya
construcción dirigió personalmente. En una época en que las abadesas de sangre
real tendían más bien a ser grandes señoras, Gertrudis no se distinguía en nada
del resto de sus religiosas, cuyos trabajos y mortificaciones compartía.
Durante la séptima Cruzada, Gertrudis, en
memoria de su padre, «tomó la Cruz» con toda su comunidad. Naturalmente su
compromiso no consistía en ir a combatir en Tierra Santa, sino en sostener a
los cruzados con oraciones y mortificaciones incesantes. La beata obtuvo
permiso de celebrar la fiesta del Corpus en su convento hacia el año 1270 y,
por consiguiente, fue una de las primeras en introducir la fiesta en Alemania.
El fraile dominico Dietrich, quien escribió en 1289 la «Vida de Santa Isabel de
Hungría», hacía notar en ella que todavía vivía su hija Gertrudis; efectivamente,
ésta no murió sino hasta ocho años más tarde, al cabo de cincuenta años de
superiorato.
Ver Acta Sanctorum, agosto, vol. III: cf. Stimmen aus María Laach (1893), vol. II, pp. 415 ss. Muchas de las biografías
de santa Isabel de Hungría hablan de la beata Gertrudis. El papaa Clemente VI
en 1311 autorizó el culto de la beata en el monasterio, y el papa Benedicto
XIII extendió la autorización a toda la Orden Premonstratense el 11 de julio de
1729, lo que puede considerarse una confirmación de culto (datos tomados de
Enciclopedia dei Santi).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 803 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2843
San Juan Berchmans, religioso
fecha: 13 de agosto
n.: 1599 - †: 1621 - país: Italia
canonización: B: Pío IX 28 may 1865 - C: León XIII 15 ene 1888
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: 1599 - †: 1621 - país: Italia
canonización: B: Pío IX 28 may 1865 - C: León XIII 15 ene 1888
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Roma, san Juan Berchmans, religioso
de la Orden de la Compañía de Jesús, que, amadísimo por todos por su sincera
piedad, caridad auténtica y alegría constante, murió serenamente después de una
breve enfermedad.
patronazgo: patrono de los estudiantes y la
juventud.
«Si no llego a santo mientras soy joven
-había dicho Juan Berchmans- nunca llegaré a serlo». Murió cuando tenía veintidós
años y fue un santo, uno de los tres santos jóvenes de la Compañía de Jesús. Se
distinguió de los otros dos, san Luis Gonzaga y san Estanislao de Kostka, por
sus orígenes, ya que éstos pertenecían a la aristocracia, mientras que Juan era
el hijo mayor de un zapatero, un modesto artesano de la ciudad de Diest, en
Brabante. Ahí vino al mundo Juan, en 1599, en la trastienda del taller de su
padre que, según rezaba el rótulo colgado sobre la puerta, se llamaba «La Luna
Grande y la Luna Chica». El chiquillo aprendió las primeras letras con un
maestro laico y quedó después en manos del padre Peter Emmerich, canónigo
premonstratense de la abadía de Tongerloo quien, además de enseñar al niño el
latín y los elementos de las ciencias, lo llevaba consigo en sus visitas a los
santuarios y a los sacerdotes de los alrededores. Aquellos contactos
desarrollaron en Juan la tendencia a la soledad, o bien a buscar la compañía de
los mayores y no la de los chicos de su edad, pero no por eso se puede decir
que se aislase de éstos, ya que participaba gustosamente en sus juegos y, sobre
todo, en las representaciones teatrales que organizaban los muchachos, y aun
llegó a distinguirse en el desempeño del papel del profeta Daniel,
particularmente en la escena donde defendía a Susana de las acusaciones de los
ancianos. Por aquel entonces, había cumplido los trece años, los negocios de su
padre prosperaban y éste creyó conveniente sacar a Juan de la escuela para
ponerlo a trabajar y para que aprendiese el oficio. El muchacho, que ya tenía
pensado dedicarse al sacerdocio, protestó con tanta energía que, a fin de
cuentas, el zapatero accedió a dejarle partir a Malinas para servir como criado
en la casa de uno de los canónigos de la catedral, el padre Juan Froymont y
asistir, al mismo tiempo, a las clases del seminario archiepiscopal.
El canónigo secular Froymont era un hombre
muy distinto al canónigo regular Emmerich y en su compañía, el joven Juan iba a
cazar patos en vez de visitar santuarios. El trabajo principal de Juan en la casa
del canónigo era el de disponer la comida y servir la mesa, pero también se le
confió la educación de los perros para que aprendieran a recuperar las piezas
cobradas por el padre Froymont. En el año de 1615, los jesuitas abrieron un
colegio en Malinas, y Juan Berchmans fue uno de los primeros en sentirse
atraído hacia él, «no sin provocar un gran resentimiento en el que había sido
su maestro y tutor, a raíz del cual quedó establecido un distanciamiento entre
ellos y nosotros», según escribió más tarde el padre De Greeff, confesor y
profesor de griego de Juan. Este en su nuevo colegio se dedicó al estudio con
extraordinaria aplicación, participó con entusiasmo en la representación de los
dramas sacros y, con mucha frecuencia, pasada la media noche, se le encontraba
arrodillado al pie de su lecho, donde le había sorprendido el sueño mientras se
hallaba entregado a la plegaria. Un año después, superadas algunas objeciones
por parte de su padre, ingresó en el noviciado. Una semana antes, escribió a su
casa de esta manera: «Os suplico humildemente, a vos, mi respetado padre, y a
vos, mi amada madre, que, en nombre de vuestro afecto paternal por mí y de mi
amor filial por vosotros, vengáis aquí el miércoles por la tarde a más tardar,
ya sea por la diligencia de Malinas desde Montaigu o en el coche de Esteban,
para que yo pueda deciros: 'Os saludo y adiós', lo mismo que vosotros a mí,
cuando entreguéis a este vuestro hijo al Señor Dios, quien me dio a vosotros».
Tal como lo esperaban todos aquellos que
le conocían a fondo, Juan Berchmans fue un novicio admirable. A través de sus
notas ascéticas y otros escritos de aquella época, se advierte que él se había
trazado desde el principio un camino de perfección que se proponía seguir
inquebrantablemente y que expresaba con su frase favorita: «Hagamos un almacén
de pequeñas cosas». Sus propósitos de poner por escrito todas sus reflexiones
le ejercitaron notablemente y así pudo hacer un análisis de la obra del padre
Alfonso Rodríguez sobre la perfección cristiana, tan valioso que fue publicado
poco después de haber sido escrito. A poco de haberse iniciado su noviciado,
murió su madre (existe una conmovedora carta que Juan le escribió durante su
última enfermedad) y, dieciocho meses después, su padre, el zapatero, recibió la
ordenación sacerdotal y obtuvo una canonjía en su ciudad natal. El 2 de
septiembre de 1618, el hermano Juan escribió a su padre, el canónigo Berchmans,
para anunciarle que estaba a punto de hacer sus primeros votos y para pedirle,
en una posdata, que tuviese a bien mandarle, «por intermedio de su reverencia
el chantre, once aleas de tela, seis aleas de franela, tres aleas de lino y dos
cueros de becerro para confeccionar mis ropas». El canónigo Berchmans murió un
día antes de que su hijo hiciera sus votos, pero Juan no lo supo hasta el día
en que le escribió para concertar una cita con él en Malinas, a fin de
despedirse antes de partir a Roma para iniciar sus cursos de filosofía. En
vísperas de emprender el viaje, escribió a sus parientes y les expresó su asombro
y su disgusto por no haber tenido noticias sobre el fallecimiento de su padre;
también escribió entonces a su antiguo maestro, el canónigo Froymont, para
pedirle que vigilara la conducta de sus hermanos menores, Carlos y Bartolomé,
«a los que tal vez no vuelva a ver en esta vida».
Juan llegó a Roma la víspera del año nuevo
de 1618, después de haber hecho a pie, con un compañero, la jornada desde
Amberes, en diez semanas. Inmediatamente, inició sus estudios en el Colegio
Romano, bajo la dirección del padre Cepari, quien posteriormente escribió su
biografía. De acuerdo con uno de los profesores, el padre Piccolomini,
"Berchmans tiene mucho talento, es capaz de abarcar distintos temas al
mismo tiempo y, en mi opinión, su entusiasmo y su aplicación para el trabajo
rara vez habrán sido igualados y nunca superados ... No se ahorra ningún
esfuerzo ni rehuye las dificultades o las fatigas para llegar a dominar los
varios idiomas y materias de conocimiento que habrán de hacer de él un hombre
sabio y estudioso». El padre Massucci, director espiritual de los estudiantes,
declaró por su parte: «Después del bendito Luis Gonzaga, con quien yo viví en
el Colegio Romano durante los últimos años de su existencia, no había conocido
a un joven de vida más ejemplar, de conciencia más pura y de más alta
perfección que a Juan». Sin duda que por eso, «sus hermanos le amaban y le
reverenciaban como a un ángel del cielo». Durante dos años y medio, San Juan
avanzó por «su caminito», sin singularizarse por los excesos de su mortificaciones.
«Mi penitencia -decía- consiste en llevar la vida de la comunidad» y agregaba a
manera de observación: «Me gusta ser gobernado y manejado como un niño recién
nacido».
El éxito que obtuvo Juan en sus exámenes,
en mayo de 1621, le valió ser elegido para sostener una tésis contra todos los
que quisiesen rebatirla durante un debate público. Pero ya la tensión de los
prolongados estudios durante el sofocante verano romano le afectó profundamente
y, desde entonces, su salud comenzó a declinar rápidamente. El 6 de agosto se
sentía enfermo, pero tomó parte activa en una discusión pública en el Colegio
Griego y, al día siguiente, tuvo que ser enviado al hospital. No perdió el buen
ánimo y se mostró alegre, como de costumbre (el padre Cepari afirma que siempre
había una sonrisa en sus labios). Cuando tuvo que tomar un medicamento de sabor
particularmente desagradable, pidió al padre enfermero, medio en broma y medio
en serio, que rezara la acción de gracias por los alimentos, después de la
comida y no antes y, en el mismo tono, comentó con el padre rector que tenía la
esperanza de que la muerte reciente de otro jesuita, flamenco como él, en Roma,
no provocase alguna fricción entre las dos provincias de la Compañía de Jesús;
también cuando los médicos ordenaron que se le pusiesen compresas de vino añejo
en las sienes, observó que, por gracia de Dios, una enfermedad tan costosa como
la suya, no iba a durar mucho. Al cabo de cuatro días, en el hospital, el padre
Cornelio a Lapide, el gran exégeta, le preguntó si tenía algo en la conciencia.
Nihil omnino («Absolutamente nada»), repuso san Juan y recibió los últimos
sacramentos con profunda devoción. Dos días más estuvo en estado de agonía (los
médicos fueron incapaces de diagnósticar el mal que le agotó con tanta rapidez)
y murió tranquilamente en la mañana del 13 de agosto de 1621.
Durante sus funerales hubo escenas
conmovedoras, se atribuyeron numerosos milagros a la intercesión de Juan, y la
fama de su santidad se extendió tan de prisa que, a los pocos años, el padre
Bauters, S.J., escribía desde Flandes: «No obstante que murió en Roma y a pesar
de que muy pocos de sus compatriotas le conocieron de vista, diez de nuestros
mejores grabadores hicieron ya su retrato, y de sus originales se han sacado ya
más de 24.000 copias. Eso, sin contar las obras de artistas menos diestros ni
los lienzos de los grandes pintores». Sin embargo, si bien su causa se inició
el mismo año de su muerte, la beatificación de san Juan Berchmans no tuvo lugar
hasta el año de 1865 y su canonización en el de 1888.
La contribución más valiosa de que
tengamos conocimiento sobre san Juan Berchmans, es la biografía escrita por A.
Poncelet e impresa en Analecta Bollandiana, vol. XXXIV (1921), pp. 1 -227. Ahí
mismo se discute la cuestión de las distintas fuentes de información y se hacen
observaciones sobre los trabajos de sus biógrafos más acreditados. Entre éstos
se menciona especialmente al padre V. Cepari (1627), a L. J. M. Cros (1894), a
H. P. Vanderspecten (1886) y a N. Angelini (1888) . El artículo de Fr.
Poncelet, incluye también copias de algunos documentos y cartas inéditos.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1657 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2846
No hay comentarios:
Publicar un comentario