Beato Carlos Leisner, presbítero y mártir
fecha: 12 de agosto
n.: 1915 - †: 1945 - país: Alemania
canonización: B: Juan Pablo II 23 jun 1996
hagiografía: Aciprensa
n.: 1915 - †: 1945 - país: Alemania
canonización: B: Juan Pablo II 23 jun 1996
hagiografía: Aciprensa
En la localidad de Planegg, cercana a
Munich, de nuevo en Alemania, beato Carlos Leisner, presbítero y mártir, que,
siendo aún diácono, fue encarcelado por su pública proclamación de fe y por su
constante servicio en favor de las almas. Ordenado sacerdote en el campo de
concentración de Dachau, una vez recobrada la libertad al finalizar la guerra,
murió a causa de los sufrimientos soportados durante su cautividad.
Nació en Rees/Niederrhein el 28 de febrero
de 1915, se crió en Kleve y de estudiante de bachillerato ingresó en el
Movimiento Juvenil Católico. En dicho Movimiento, además de disfrutar de la
comunidad con los jóvenes y de poder realizar largos viajes, adquiere
conocimientos de las Sagradas Escrituras y sobre todo de la Eucaristía. En su
diario escribe: «Cristo, Tú eres mi pasión!».
Karl Leisner desea ser sacerdote. El
obispo de Münster le asigna el cargo de director de la juventud diocesana. La
Gestapo le observa. Durante el año de estancia en Friburgo le conmueven duras
luchas interiores: sacerdocio o matrimonio y familia? El 25 de marzo de 1939 es
ordenado diácono. En pocos meses debería recibir las sagradas órdenes.
La Divina Providencia designa otra cosa:
Una repentina tuberculosis le obliga a permanecer en St. Blasien en la Selva
Negra. Allá, el 8 de noviembre de 1939, es detenido por la Gestapo a causa de
un comentario hecho en relación con el atentado contra Hitler: cárcel en
Friburgo.
Internamiento en el campo de concentración
de Sachsenhausen y de allá, en 1940, traslado al campo de concentración de
Dachau en el que sucede lo inesperado: el 17 de diciembre de 1994, en el bloque
26, y con gran peligro para todos los participantes, el moribundo diácono, Karl
Leisner, es ordenado sacerdote por el obispo Gabriel Piguet, recluso francés.
El nuevo sacerdote celebra su primera y única Santa Misa el día de San Esteban,
en el año 1944. El 4 de mayo de 1945 es puesto en libertad.
Pasa sus últimas semanas en el sanatorio
antituberculoso de Planegg en Munich. Sólo dos pensamientos absorben su mente:
el amor y la penitencia. Entregado al amor de Dios, a ese amor en el que él
creyó y que deseó transmitir a los hombres, fallece el 12 de agosto. La última
inscripción de su diario reza: «Bendice, Oh Altísimo también a mis enemigos!».
Sus restos mortales reposan en la cripta
de la Catedral de Xanten.
El 23 de junio de 1996 Karl Leisner fue
beatificado por el Papa Juan Pablo II, quién en parte de su homilía señaló:
«La prueba de un seguimiento auténtico de
Cristo no consiste en las lisonjas del mundo, sino en dar testimonio fiel de
Cristo Jesús. El Señor no pide a sus discípulos una confesión de compromiso con
el mundo, sino una confesión de fe, que esté dispuesta incluso a ofrecerse en
sacrificio. Karl Leisner dio testimonio de esto no sólo con palabras, sino
también con su vida y su muerte: en un mundo que se había vuelto inhumano.
(...) Cristo es la vida: ésta fue la convicción por la que vivió y por la que,
finalmente, murió Karl Leisner. Apóstol de una profunda devoción mariana, a la
que lo impulsó el padre Kentenich y el movimiento de Schoenstatt.»
fuente: Aciprensa
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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