martes, 9 de agosto de 2016

Beato Juan de Fermo, religioso presbítero - Santa Cándida María de Jesús Cipitria, fundadora (9 de agosto)

Beato Juan de Fermo, religioso presbítero

fecha: 9 de agosto
n.: 1259 - †: 1322 - país: Italia
otras formas del nombre: Juan de la Verna
canonización: 
Conf. Culto: León XIII 24 jun 1880
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.

En el monte Alvernia, también en la Toscana, beato Juan de Fermo, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que vivió en soledad, dominando su cuerpo con el ayuno y un admirable espíritu de penitencia.
Juan de la Verna nació en Fermo, en las Marcas, Italia, en 1259, de familia acomodada. A la edad de 10 años fue encomendado a los canónigos regulares de San Agustín, pero después prefirió ingresar entre los Hermanos Menores de San Francisco para satisfacer su deseo de vida retirada y penitente. Su decisión coincidió con un período de inquietud en la Orden de los Hermanos Menores de las Marcas. En este ambiente fue escrito por un marquesano de la misma circunscripción de Fermo, el célebre libro de «Las Florecillas de San Francisco». El autor de las «Florecillas» dedicó algunas narraciones al beato Juan de la Verna, a quien en varios lugares declara haber conocido. He aquí algunas de las tradiciones sobre el beato:
Aspirando a una mayor soledad Juan abandonó en 1292 a sus cohermanos de las Marcas para retirarse a la Verna, la montaña donde san Francisco buscó refugio y recibió los estigmas. Su larga permanencia en el santo monte hasta su muerte le dio el apelativo de «Juan de la Verna».
Un día, estando en oración, se le apareció san Francisco y le dijo: «He aquí, hijo mío, los Estigmas que deseas ver» y le mostró las manos, los pies y el costado dejándolo inundado de celestial consuelo. Por tres meses gozó de la presencia habitual de su Ángel custodio que lo visitaba en su celda y hablaba con él de la Pasión del Salvador y de los gozos del cielo. En la Verna, entre las muchas capillas también está la del beato Juan de la Verna antecedida de un murito que encierra un pequeño espacio rectangular. Varias veces fue visto en aquel lugar paseándose y hablando familiarmente con Jesús. Tenía gran devoción a las almas del Purgatorio, elevaba al Señor fervientes oraciones en sufragio de ellas; entre otras, celebrando la Misa el 2 de noviembre en la conmemoración de todos los difuntos, mientras elevaba la hostia suplicó a Dios, por los méritos de Jesús víctima, librar del Purgatorio a los difuntos, y vio una multitud de almas salir del lugar de expiación y subir al cielo. Era tanta la alegría que inundaba su corazón en la oración, que rogaba al Señor que le quitara tal dulzura.
Los últimos años de su vida los dedicó al ministerio apostólico. Evangelizó ciudades y pueblos en la provincia de Arezzo, recorrió la mayor parte del norte y del centro de Italia: Florencia, Pisa, Siena, convirtiendo pecadores, reduciendo herejes al seno de la madre Iglesia. Hacía prodigios, tuvo el don de profecía e intuición de los corazones, leía en las mentes como en un libro abierto, recordaba a los penitentes las culpas que olvidaban al confesarse. Preparaba las predicaciones en el silencio de la oración. Decía: «Cuando predico, me persuado de que no soy yo quien habla y enseña las verdades divinas, sino Dios mismo quien habla por mí». Fue amigo de Fray Jacopone de Todi y le administró los últimos sacramentos cuando estaba próximo a la muerte.
Juan previó la hora de su propia muerte, por lo cual se apresuró a regresar de Cortona a La Verna y el 9 de agosto de 1322 su bendita alma fue a recibir en el cielo la recompensa de sus trabajos apostólicos y de sus méritos. Tenía 63 años. León XIII el 24 de junio de 1880 aprobó su culto.
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2786




Santa Cándida María de Jesús Cipitria, fundadora

fecha: 9 de agosto
n.: 1845 - †: 1912 - país: España
otras formas del nombre: Cipitria Barriola
canonización: 
B: Juan Pablo II 12 may 1996 - C: Benedicto XVI 17 oct 2010
hagiografía: Vaticano

En Salamanca, en España, santa Cándida María de Jesús (Juana Josefa) Cipitria, fundadora de la Congregación de Hijas de Jesús, para colaborar en la labor de formación cristiana de los niños.

Discurso de SS Juan Pablo II el lunes 13 de mayo de 1996, a los peregrinos que habían acudido a Roma para la beatificación de las dos religiosas, celebrada el día anterior:
La Madre Cándida María de Jesús Cipitria y Barriola (9 de agosto), siendo aún joven, tuvo que cuidar de sus hermanos menores en una familia numerosa, a la vez que daba los primeros pasos en la vida de piedad, Después, en Valladolid, mientras servía en una familia, viviendo en actitud de penitencia y oración, que son dos caminos necesarios para tomar toda decisión importante, piensa en fundar una Congregación con el nombre de Hijas de Jesús, dedicada a la salvación de las almas. Finalmente en Salamanca da el paso definitivo bajo el amparo y particular protección de la Virgen María.
Con una firme aspiración a la santidad, la beata Cándida María de Jesús se entregó a Dios dedicándose a la formación cristiana de la infancia y juventud, respondiendo así a un imperativo pastoral de la Iglesia y a una necesidad de la sociedad de entonces. En efecto, la educación integral es condición indispensable para el crecimiento moral de las personas y para el progreso de los pueblos, lo cual forma parte de la acción evangelizadora de la Iglesia.
Uno de los primeros y más insignes frutos de esa acción educativa fue la figura de la beata María Antonia Bandrés Elósegui (27 de abril), que desde su juventud se ofreció a Dios, siguiendo fielmente los pasos de Madre Cándida y viviendo de forma alegre y fervorosa su servicio al Señor. Los pobres fueron sus predilectos: con ellos compartía ya de niña todo cuanto tenía. Lo había aprendido de sus padres, que le enseñaron que el amor a los otros era un deber, aunque ella supo llevar a cabo las obras de misericordia con sencillez y naturalidad para que nadie se sintiera herido. El desprendimiento de sí misma y de las cosas y el más completo abandono en la Providencia divina templaron su fortaleza y su esperanza. Así preparó su alma para ofrecer su vida por alguien a quien amaba y veía lejos de las prácticas de la fe.
Su testimonio debe ayudar a las jóvenes y a los jóvenes a descubrir la belleza de la vida consagrada totalmente al Señor, a comprender mejor el sentido de la oración y la fecundidad del sufrimiento, ofrecido a Cristo por amor a los demás.
fuente: Vaticano
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2789

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