martes, 15 de marzo de 2016

Beato Juan Adalberto Balicki, presbítero - Beato Artémides Zatti, religioso (15 de marzo)

Beato Juan Adalberto Balicki, presbítero

fecha: 15 de marzo
n.: 1869 - †: 1948 - país: Polonia
otras formas del nombre: Jan Wojciech Balicki
canonización: 
B: Juan Pablo II 18 ago 2002
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003

En Przemysl, en Polonia, beato Juan Adalberto Balicki, presbítero, que se dedicó con ardor al ejercicio de su ministerio en favor del pueblo de Dios, y demostró una especial disposición para predicar el Evangelio y asistir a las jóvenes descarriadas.
refieren a este santo: Beato Ladislao Findysz
Nació el 25 de enero de 1869 en Staromiesce, junto a Rzeszów, en la Polonia meridional, en el seno de una familia modesta y religiosa, e ingresa en 1888 en el seminario diocesano de Przemysl, ordenándose sacerdote el 20 de julio de 1892. Es destinado como vicepárroco a la parroquia de Polna, donde permanece un año y muestra ya su celo apostólico. Pasó luego a Roma como alumno del Pontificio Colegio Polaco y se doctoró en teología en la Universidad Gregoriana el año 1897.
A su regreso fue profesor de dogmática y prefecto de estudios en el seminario diocesano durante muchos años, hasta que en 1928 fue nombrado rector del mismo, cargo que desempeñó ejemplarmente. Pero su larga estancia en el seminario no le impidió desarrollar actividades de pastoral directa, como la atención al confesionario y la dirección de almas así como la predicación de misiones populares, ejercicios espirituales y numerosas conferencias. Fue también censor de libros, así como durante un tiempo juez en el tribunal diocesano. Estuvo igualmente encargado de la atención religiosa a los enfermos del Hospital Civil. Aquí tuvo ocasión de encontrar muchas jóvenes que habían extraviado su camino en la vida. Para ofrecerles una respuesta abrió un centro de acogida para ellas, cuyo sostenimiento le costó numerosos sacrificios y sinsabores y alguna que otra calumnia.
Terminado su servicio en el seminario a causa de su mala salud y poca vista, se dedicó a su ministerio preferido, el de la confesión y dirección espiritual, para el que estaba magníficamente dotado y en el que hizo un bien inmenso a innumerables almas. Durante la II Guerra Mundial, tuvo oportunidad de socorrer a numerosos prófugos y perseguidos, entre ellos un buen número de judíos. Enfermo de tuberculosis, murió el 15 de marzo de 1948 en Przemysl. Fue beatificado el 18 de agosto de 2002.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace:http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=894




Beato Artémides Zatti, religioso

fecha: 15 de marzo
n.: 1880 - †: 1951 - país: Argentina
canonización: 
B: Juan Pablo II 14 abr 2002
hagiografía: Vaticano

En la localidad de Viedma, en la República Argentina, beato Artémides Zatti, religioso de la Sociedad de San Francisco de Sales, que se distinguió por su celo misionero. Establecido en la Patagonia, pasó toda su vida en un hospital de esa región, ayudando con fortaleza de ánimo, paciencia y humildad a los necesitados.
Artémides Zatti nació en Boretto (Reggio Emilia) el 12 de octubre de 1880. No tardó en experimentar la dureza del sacrificio, tanto que a los nueve años ya se ganaba el jornal como peón. Obligada por la pobreza, la familia Zatti, a principios del 1897, emigró a Argentina y se estableció en Bahía Blanca. El joven Artémides comenzó enseguida a frecuentar la parroquia dirigida por los Salesianos, encontrando en el párroco don Carlos Cavalli, hombre piadoso y de extraordinaria bondad, su director espiritual. Fue éste quien lo orientó hacia la vida salesiana. Tenía 20 años cuando entró en el aspirantado de Bernal.
Asistiendo a un joven sacerdote enfermo de tuberculosis, contrajo esta enfermedad. La paternal solicitud del P. Cavalli -que aun viviendo lejos continuaba en contacto con él- hizo que le buscaran la Casa salesiana de Viedma, de clima más propicio, y donde, sobre todo, había un hospital misionero con un estupendo enfermero salesiano que hacía prácticamente de «médico»: el P. Evasio Garrone. Este invitó a Artémides a rezar a María Auxiliadora para obtener la curación, sugiriéndole hiciera esta promesa: «Si Ella te cura, tu te dedicarás toda la vida a estos enfermos». Artémides hizo de buen gusto tal promesa; y se curó misteriosamente. Más tarde dirá «Creí, prometí, curé». Estaba ya trazado su camino con claridad y él lo comenzó con entusiasmo. Aceptó con humildad y docilidad el no pequeño sufrimiento de renunciar al sacerdocio. Emitió como hermano coadjutor su primera Profesión el 11 de enero de 1908 y la Perpetua el 8 de febrero de 1911. Coherente con la promesa hecha a la Virgen, se consagró inmediata y totalmente al Hospital, ocupándose en un primer momento de la farmacia aneja, pero después, cuando en 1913 murió el P. Garrone, toda la responsabilidad del hospital cayó sobre sus espaldas. Fue en efecto vicedirector, administrador, diestro enfermero apreciado por todos los enfermos y por todo el personal sanitario, que poco a poco le fue dando mayor libertad de acción.
Su servicio no se limitaba al hospital sino que se extendía a toda la ciudad, y hasta a las dos localidades situadas en las orillas del río Negro: Viedma y Patagones. En caso de necesidad se movía a cualquier hora del día y de la noche, sin preocuparse del tiempo, llegando a los tugurios de la periferia y haciéndolo todo gratuitamente. Su fama de enfermero santo se propagó por todo el Sur y de toda la Patagonia le llegaban enfermos. No era raro el caso de enfermos que preferían la visita del enfermero santo a la de los médicos.
Artémides Zatti amó a sus enfermos de manera verdaderamente conmovedora. Veía en ellos a Jesús mismo, hasta tal punto que cuando pedía a las hermanas ropa para otro muchacho recién llegado, decía: «Hermana, ¿tiene ropa para un Jesús de 12 años?». La atención hacia sus enfermos alcanzaba rasgos muy delicados. Hay quien recuerda haberlo visto llevarse a la espalda hacia la cámara mortuoria el cuerpo de algún acogido muerto durante la noche, para sustraerlo a la vista de los otros enfermos: y lo hacía recitando el De Profundis. Fiel al espíritu salesiano y al lema dejado como herencia por D. Bosco a sus hijos -«trabajo y templanza»- desarrolló una actividad prodigiosa con habitual prontitud de ánimo, con heroico espíritu de sacrificio, con despego absoluto de toda satisfacción personal, sin tomarse nunca vacaciones ni reposo. Hay quien ha dicho que sus únicos cinco días de descanso fueron los que transcurrió...¡en la cárcel! Sí, conoció también la prisión por la fuga de un preso recogido en el Hospital, fuga que se la quisieron atribuir a él. Salió absuelto y su vuelta a casa fue un triunfo.
Fue hombre de fácil relación humana, con una visible carga de simpatía, alegre cuando podía entretenerse con la gente humilde. Pero sobre todo, fue un hombre de Dios. Artémides Lo irradiaba. Un médico más bien incrédulo del Hospital, decía: «Cuando veía al señor Zatti, vacilaba mi incredulidad». Y otro: «Creo en Dios desde que conozco al señor Zatti».
En 1950 el infatigable enfermero cayó de una escalera y fue en esa ocasión cuando se manifestaron los síntomas de un cáncer que él mismo lúcidamente diagnosticó. Continuó sin embargo cuidando de su misión todavía un año más, hasta que tras sufrimientos heroicamente aceptados, se apagó el 15 de marzo de 1951 con total conocimiento, rodeado del afecto y del agradecimiento de toda la población. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 14 de abril del 2002.
fuente: Vaticano
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=895

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