Beato Juan Adalberto Balicki, presbítero
fecha: 15 de marzo
n.: 1869 - †: 1948 - país: Polonia
otras formas del nombre: Jan Wojciech Balicki
canonización: B: Juan Pablo II 18 ago 2002
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
n.: 1869 - †: 1948 - país: Polonia
otras formas del nombre: Jan Wojciech Balicki
canonización: B: Juan Pablo II 18 ago 2002
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
En
Przemysl, en Polonia, beato Juan Adalberto Balicki, presbítero, que se dedicó
con ardor al ejercicio de su ministerio en favor del pueblo de Dios, y demostró
una especial disposición para predicar el Evangelio y asistir a las jóvenes
descarriadas.
refieren a este santo: Beato Ladislao
Findysz
Nació
el 25 de enero de 1869 en Staromiesce, junto a Rzeszów, en la Polonia
meridional, en el seno de una familia modesta y religiosa, e ingresa en 1888 en
el seminario diocesano de Przemysl, ordenándose sacerdote el 20 de julio de
1892. Es destinado como vicepárroco a la parroquia de Polna, donde permanece un
año y muestra ya su celo apostólico. Pasó luego a Roma como alumno del
Pontificio Colegio Polaco y se doctoró en teología en la Universidad Gregoriana
el año 1897.
A
su regreso fue profesor de dogmática y prefecto de estudios en el seminario
diocesano durante muchos años, hasta que en 1928 fue nombrado rector del mismo,
cargo que desempeñó ejemplarmente. Pero su larga estancia en el seminario no le
impidió desarrollar actividades de pastoral directa, como la atención al
confesionario y la dirección de almas así como la predicación de misiones
populares, ejercicios espirituales y numerosas conferencias. Fue también censor
de libros, así como durante un tiempo juez en el tribunal diocesano. Estuvo
igualmente encargado de la atención religiosa a los enfermos del Hospital
Civil. Aquí tuvo ocasión de encontrar muchas jóvenes que habían extraviado su
camino en la vida. Para ofrecerles una respuesta abrió un centro de acogida
para ellas, cuyo sostenimiento le costó numerosos sacrificios y sinsabores y
alguna que otra calumnia.
Terminado
su servicio en el seminario a causa de su mala salud y poca vista, se dedicó a
su ministerio preferido, el de la confesión y dirección espiritual, para el que
estaba magníficamente dotado y en el que hizo un bien inmenso a innumerables
almas. Durante la II Guerra Mundial, tuvo oportunidad de socorrer a numerosos
prófugos y perseguidos, entre ellos un buen número de judíos. Enfermo de
tuberculosis, murió el 15 de marzo de 1948 en Przemysl. Fue beatificado el 18
de agosto de 2002.
fuente: «Año
Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace:http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=894
Beato Artémides Zatti, religioso
fecha: 15 de marzo
n.: 1880 - †: 1951 - país: Argentina
canonización: B: Juan Pablo II 14 abr 2002
hagiografía: Vaticano
n.: 1880 - †: 1951 - país: Argentina
canonización: B: Juan Pablo II 14 abr 2002
hagiografía: Vaticano
En
la localidad de Viedma, en la República Argentina, beato Artémides Zatti,
religioso de la Sociedad de San Francisco de Sales, que se distinguió por su
celo misionero. Establecido en la Patagonia, pasó toda su vida en un hospital
de esa región, ayudando con fortaleza de ánimo, paciencia y humildad a los
necesitados.
Artémides
Zatti nació en Boretto (Reggio Emilia) el 12 de octubre de 1880. No tardó en
experimentar la dureza del sacrificio, tanto que a los nueve años ya se ganaba
el jornal como peón. Obligada por la pobreza, la familia Zatti, a principios
del 1897, emigró a Argentina y se estableció en Bahía Blanca. El joven
Artémides comenzó enseguida a frecuentar la parroquia dirigida por los
Salesianos, encontrando en el párroco don Carlos Cavalli, hombre piadoso y de
extraordinaria bondad, su director espiritual. Fue éste quien lo orientó hacia
la vida salesiana. Tenía 20 años cuando entró en el aspirantado de Bernal.
Asistiendo
a un joven sacerdote enfermo de tuberculosis, contrajo esta enfermedad. La
paternal solicitud del P. Cavalli -que aun viviendo lejos continuaba en
contacto con él- hizo que le buscaran la Casa salesiana de Viedma, de clima más
propicio, y donde, sobre todo, había un hospital misionero con un estupendo
enfermero salesiano que hacía prácticamente de «médico»: el P. Evasio Garrone.
Este invitó a Artémides a rezar a María Auxiliadora para obtener la curación,
sugiriéndole hiciera esta promesa: «Si Ella te cura, tu te dedicarás toda la
vida a estos enfermos». Artémides hizo de buen gusto tal promesa; y se curó
misteriosamente. Más tarde dirá «Creí, prometí, curé». Estaba ya trazado su
camino con claridad y él lo comenzó con entusiasmo. Aceptó con humildad y
docilidad el no pequeño sufrimiento de renunciar al sacerdocio. Emitió como
hermano coadjutor su primera Profesión el 11 de enero de 1908 y la Perpetua el
8 de febrero de 1911. Coherente con la promesa hecha a la Virgen, se consagró
inmediata y totalmente al Hospital, ocupándose en un primer momento de la
farmacia aneja, pero después, cuando en 1913 murió el P. Garrone, toda la
responsabilidad del hospital cayó sobre sus espaldas. Fue en efecto
vicedirector, administrador, diestro enfermero apreciado por todos los enfermos
y por todo el personal sanitario, que poco a poco le fue dando mayor libertad
de acción.
Su
servicio no se limitaba al hospital sino que se extendía a toda la ciudad, y
hasta a las dos localidades situadas en las orillas del río Negro: Viedma y
Patagones. En caso de necesidad se movía a cualquier hora del día y de la
noche, sin preocuparse del tiempo, llegando a los tugurios de la periferia y
haciéndolo todo gratuitamente. Su fama de enfermero santo se propagó por todo
el Sur y de toda la Patagonia le llegaban enfermos. No era raro el caso de
enfermos que preferían la visita del enfermero santo a la de los médicos.
Artémides
Zatti amó a sus enfermos de manera verdaderamente conmovedora. Veía en ellos a
Jesús mismo, hasta tal punto que cuando pedía a las hermanas ropa para otro
muchacho recién llegado, decía: «Hermana, ¿tiene ropa para un Jesús de 12
años?». La atención hacia sus enfermos alcanzaba rasgos muy delicados. Hay
quien recuerda haberlo visto llevarse a la espalda hacia la cámara mortuoria el
cuerpo de algún acogido muerto durante la noche, para sustraerlo a la vista de
los otros enfermos: y lo hacía recitando el De Profundis. Fiel al espíritu
salesiano y al lema dejado como herencia por D. Bosco a sus hijos -«trabajo y
templanza»- desarrolló una actividad prodigiosa con habitual prontitud de
ánimo, con heroico espíritu de sacrificio, con despego absoluto de toda
satisfacción personal, sin tomarse nunca vacaciones ni reposo. Hay quien ha
dicho que sus únicos cinco días de descanso fueron los que transcurrió...¡en la
cárcel! Sí, conoció también la prisión por la fuga de un preso recogido en el
Hospital, fuga que se la quisieron atribuir a él. Salió absuelto y su vuelta a
casa fue un triunfo.
Fue
hombre de fácil relación humana, con una visible carga de simpatía, alegre
cuando podía entretenerse con la gente humilde. Pero sobre todo, fue un hombre
de Dios. Artémides Lo irradiaba. Un médico más bien incrédulo del Hospital,
decía: «Cuando veía al señor Zatti, vacilaba mi incredulidad». Y otro: «Creo en
Dios desde que conozco al señor Zatti».
En
1950 el infatigable enfermero cayó de una escalera y fue en esa ocasión cuando
se manifestaron los síntomas de un cáncer que él mismo lúcidamente diagnosticó.
Continuó sin embargo cuidando de su misión todavía un año más, hasta que tras
sufrimientos heroicamente aceptados, se apagó el 15 de marzo de 1951 con total
conocimiento, rodeado del afecto y del agradecimiento de toda la población. Fue
beatificado por SS Juan Pablo II el 14 de abril del 2002.
fuente: Vaticano
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biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
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