domingo, 13 de marzo de 2016

Beato Pedro II, abad - Beato Agnelo de Pisa, religioso presbítero (13 de marzo)

Beato Pedro II, abad

fecha: 13 de marzo
†: 1208 - país: Italia
canonización: 
Conf. Culto: Pío XI 16 may 1928
hagiografía: Santi e Beati

En el monasterio de Cava dei Tirreni, en la Campania, beato Pedro II, abad.
refieren a este santo: San Alferio de La Cava
Es poco lo que sabemos de este beato abad, ninguno de sus contemporáneos se tomó la molestia de escribir una biografía que nos transmitiera sus orígenes, sus hechos, y sus actos como abad. Gobernó desde 1195 hasta 1208, sucediendo al beato abad Benincasa. Fue el octavo sucesor de san Alferio y noveno de los once abades beatos o santos de la histórica abadía de la Santísima Trinidad de Cava dei Tirreni, la única en Occidente que ha estado ocupada de manera ininterrumpida por monjes, desde su fundación por san Alferio, hace ahora un milenio. Pero la sucesión no ocurrió sin oposición: en un primer momento una fracción de la comunidad eligió como abad a un tal Rogerio, pero luego la fracción más comprensiva y obediente prevaleció, y así, al final de 1194, se reconstituyó la paz y la armonía, con Pedro II como abad.

Su gobierno ocurrió en circunstancias políticas convulsas en todo el sur de Italia; él procuró ganar la benevolencia del emperador Enrique VI, hijo de Federico Barbarroja, que se mostró generoso con la abadía; de hecho, con una cédula de septiembre de 1195, confirmó al monasterio los bienes que poseían, y los privilegios concedidos por sus predecesores. Sin embargo sufrió una disputa con el arzobispo de Salerno y con el obispo de Capaccio, y varios abusos de los barones locales, que trajeron pérdidas de muchos bienes feudales y varios derechos de naturaleza económica. Sin embargo, en 1201 se produjo la fundación del hospital de Vietri sul Mare, que formó, con su puerto, uno de las más útiles dependencias de la abadía madre.
Después de 13 años de gobierno, Pedro II murió el 13 de marzo de 1208. Para prevenir disturbios, designó él mismo su sucesor, el beato Balsamo (1208-1232). Su cuerpo fue depositado en la «Cripta Arsicia», la cueva del primer eremitorio del fundador de la abadía, san Alferio; pero ahora las reliquias reposan bajo uno de los altares de la magnífica basílica abacial. El 16 de mayo de 1928 el papa Pío XI confirmó el culto inmemorial que se le venía tributando.
Traducción y adaptación para ETF de un artículo de Antonio Borrelli. Sitio oficial de la Abadía, de la que la imagen muestra una vista.
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=874





Beato Agnelo de Pisa, religioso presbítero

fecha: 13 de marzo
n.: c. 1194 - †: c. 1236 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Angelo
canonización: 
Conf. Culto: León XIII 4 sep 1892
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Oxford, en Inglaterra, beato Agnelo de Pisa, presbítero, que enviado por san Francisco a Francia y después a Inglaterra, estableció allí la Orden de los Hermanos Menores y promovió las ciencias sagradas.
El fundador de la provincia inglesa franciscana, el beato Agnello, fue admitido en la orden por el mismo san Francisco en ocasión de su estancia en Pisa. Fue enviado al convento de frailes en París, del cual llegó a ser el guardián y, en 1224, san Francisco lo escogió para fundar una provincia en Inglaterra, aunque por entonces sólo era diácono. De los ocho hermanos seleccionados para acompañarlo, tres eran ingleses, pero sólo uno, Ricardo de Ingworth, había recibido las órdenes sacerdotales. Fieles a los preceptos de san Francisco, no tenían dinero y los monjes de Fécamp pagaron los pasajes a los nueve hermanos hasta Dover. Se detuvieron en Canterbury, desde donde Ricardo de Ingworth, Ricardo de Devon y dos de los italianos prosiguieron hasta Londres para ver en dónde podían establecerse. Los restantes se hospedaron en la Casa de los Sacerdotes Pobres, durmiendo en un edificio que se utilizaba como escuela durante el día. Mientras los escolares trabajaban, los frailes permanecían encerrados en un cuartito que se hallaba al fondo y, sólo después de que los muchachos se habían ido, podían salir y hacer fuego.
Era el invierno de 1224 y los frailes sufrían grandes incomodidades y penurias, especialmente en vista de que su comida diaria era pan y un poco de cerveza, tan espesa, que era necesario diluirla para poderla tragar. Sin embargo, nada abatió sus espíritus y su piedad sencilla. Su jovialidad y su entusiasmo les conquistaron pronto muchos amigos. Lograron obtener del papa Honorio III una carta de recomendación, de modo que el arzobispo de Canterbury, Stephen Langton, les dijo al saludarles: «Algunos religiosos han venido a mí llamándose a sí mismos Penitentes de la Orden de Asís, pero yo los llamo de la Orden de los Apóstoles». Por este nombre fueron conocidos, al principio, en Inglaterra y, cuando algunos de los franciscanos iban a ser ordenados acólitos en Canterbury, cuatro meses después de su desembarco, el archidiácono invitó a los candidatos a adelantarse con estas palabras: «Acercáos, vosotros, hermanos de la Orden de los Apóstoles».
Mientras tanto, Ricardo de Ingworth y su grupo habían sido bien recibidos en Londres. Tenían alquilada una casa en Cornhill y se disponían a proseguir su misión en Oxford. Con tal motivo, Agnello vino de Canterbury para hacerse cargo de la comunidad en Londres. Desde entonces, la casa franciscana floreció extraordinariamente. A pesar de que el bueno de Agnello no era precisamente un hombre culto, estableció en Londres un centro de enseñanza que después ejerció enorme influencia en la universidad. En aquella escuela, donde el famoso Grosseteste, más tarde obispo de Lincoln, era conferencista, se congregaban muchos jóvenes que deseaban ser educados para frailes y quienes, antes de que transcurrieran muchos años, ayudaron a elevar a Oxford a una categoría apenas inferior a la de París, como centro de enseñanza.
Agnello parece haber muerto a la edad de cuarenta y un años, sólo once después de haber desembarcado en Dover, pero su reputación de santidad y prudencia permaneció muy en alto entre sus compañeros. Se asegura que su amor por la pobreza era tan grande, «que jamás autorizó la ampliación de un jardín o la construcción de una casa, si no era estrictamente necesario». Se cuenta en especial la historia de que él construyó el hospital de Oxford «con hechura tan modesta, que el grueso de las paredes era menor que el ancho de un hombre». Durante la misa y cuando se decía el oficio divino, derramaba lágrimas constantemente, «empero de tal manera, que ni por el ruido de gemidos, ni por cualquier gesto de la cara podría saberse que lloraba». Se mostraba severo en contra de cualquier quebrantamiento de la regla, pero debido a su delicadeza y tacto, lo escogieron, en 1233, para intentar un arreglo con el rebelde conde alguacil del distrito. Se dice que su salud se resinlió por los esfuerzos para cumplir con esta misión, pero sobre todo debido a un penoso viaje por tierra a Italia. A su regreso, fue atacado de disentería y murió en Oxford, después de haber estado exclamando continuamente durante tres días: «Ven, dulce Jesús». El culto al beato Agnello se confirmó en 1892.
La narración de Thomas de Eccleston, De adventu Fratrum Minorum, junto con la Cronicle, de Lanercost, y el De conformitate, de Bartolomé de Pisa, son las fuentes de información más dignas de confianza. Véase especialmente la traducción de Thomas de Eccleston con sus suplementos, por el padre Cuthbert y el texto editado por A.G. Little. Ver también The Grey Friars in Oxford (1892); The Franciscans in England, de E. Hutton (1933); y Bd. Agnellus and the English Grey Friars del padre Gilbert (1937). 
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=875

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