domingo, 13 de marzo de 2016

Santos Rodrigo y Salomón, mártires - San Ansovino de Camerino, obispo (13 de marzo)

Santos Rodrigo y Salomón, mártires

fecha: 13 de marzo
†: 857 - país: España
otras formas del nombre: Roderico
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Córdoba, en Andalucía, pasión de los santos Rodrigo, presbítero, y Salomón, mártires. El primero, al negarse a aceptar a Mahoma como el verdadero profeta enviado por el Omnipotente, fue encarcelado. En el cautiverio coincidió con Salomón, que algún tiempo antes había pertenecido a la religión mahometana, y al ser decapitados ambos a la vez, finalizaron gloriosamente el curso de su combate.
La historia de los dos mártires Rodrigo y Salomón se conserva gracias a su contemporáneo san Eulogio de Córdoba, quien escribió, basado en sus propios conocimientos y en las declaraciones de testigos presenciales, todos los actos de aquellos que murieron por la fe, durante la persecución en la cual él mismo fue martirizado. Debe admitirse que estas «Actas» dan una impresión desfavorable sobre la retirada general de los cristianos, cuando España estaba dominada por los moros. En efecto, las familias se hallaban divididas, era común la apostasía y los moros mismos se escandalizaban por la infidelidad de los cristianos, a quienes echaban en cara su inconstancia. No es de extrañar que san Eulogio comience su libro con estas palabras: «En aquellos días, por un justo designio de Dios, España estaba oprimida por los moros». La historia de san Rodrigo puede servir de ilustración a lo dicho.
Rodrigo, natural de Cabra, Córdoba, era sacerdote y tenía dos hermanos, uno de ellos se había hecho mahometano y el otro era un mal cristiano, que prácticamente había abandonado su fe. Una noche, los dos hermanos tuvieron un altercado y se acaloraron tanto, que llegaron a las manos; Rodrigo se apresuró a separarlos y al punto, ellos se volvieron contra él y lo golpearon hasta dejarlo sin sentido. El mahometano lo puso sobre una camilla e hizo que lo llevaran por las calles, en tanto que él caminaba al lado, proclamando a voces que Rodrigo había apostatado y que deseaba se le reconociera públicamente como un mahometano antes de morir. La víctima no se atrevía a protestar, pero tan pronto como se presentó una oportunidad, saltó de la camilla y emprendió la huida. Poco después, su hermano el mahometano se lo encontró en las calles de Córdoba y acto seguido se precipitó sobre él, lleno de odio, y lo llevó a rastras ante el Cadí, acusándolo de haber vuelto a la fe cristiana después de haberse declarado él mismo mahometano. Rodrigo negó con indignación haber renegado de la religión cristiana, pero el Cadí rehusó creerle y mandó que lo encerraran en un siniestro calabozo. Ahí encontró Rodrigo a otro prisionero, llamado Salomón, recluido por la misma causa. Los dos se alentaban mutuamente durante su largo y tedioso encierro, con el cual esperaba el Cadí acabar con su constancia. Como nada de eso consiguió, los amigos fueron separados, pero cuando aquella medida resultó igualmente ineficaz, entonces el Cadí los condenó a morir decapitados. San Eulogio, que vio los cadáveres de Rodrigo y Salomón expuestos en la orilla del río, notó que los guardias arrojaban a la corriente los guijarros teñidos con la sangre de los mártires para que la gente no los recogiera y los conservara como reliquias.
Nuestra principal autoridad es la Apología de San Eulogio, de la cual los bolandistas extrajeron los pasajes más apropiados para el Acta Sanctorum (marzo, vol. II). Véase también España Sagrada, de Florez, vol. XII, p. 36 ss.
Cuadro: «Rodrigo de Córdoba», obra de Bartolomé Murillo, en la Galería de Dresden.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1617 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=872





San Ansovino de Camerino, obispo

fecha: 13 de marzo
†: 868 - país: Italia
otras formas del nombre: Answin, Oswin
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Camerino, del Piceno, san Ansovino, obispo.
Tan pronto como Ansovino, natural de Camerino, en Umbría, recibió la ordenación sacerdotal, se retiró a un lugar solitario de Castel Raimondo, cerca de Torcello, donde no tardó en adquirir renombre por su santidad y los milagros que obraba. A raíz de su fama, el emperador Luis el Piadoso (Ludovico Pío) escogió al padre Ansovino como su confesor y luego, promovió su nombramiento para ocupar la sede episcopal de Camerino. El sacerdote se rehusaba a aceptar la dignidad y, cuando al fin consintió, puso la condición de que no habría de suministrar soldados para el ejército imperial (un servicio obligatorio para el obispo en los estados feudales), por considerar que ese suministro era inadecuado y contrario a las leyes de la Iglesia.
Desde que asumió el cargo, Ansovino demostró ser un pastor sabio y prudente. Su extraordinaria liberalidad para socorrer a los pobres le procuró el amor de todos y, su fama de obrar curaciones y otros milagros, le valió la veneración general. Se hallaba en Roma cuando le atacó una fiebre que, desde un principio, él mismo calificó de fatal. Al sentirse enfermo, insistió en volver a su sede para morir entre sus fieles. A caballo viajó hasta Camerino y aún pudo impartir su postrera bendición y recibir el viático, antes de expirar serenamente.
La biografía impresa en el Acta Sanctorum, marzo, vol. II, fue escrita probablemente por un tal Eginus alrededor de un siglo después de la muerte del santo y es un documento poco convincente desde el punto de vista histórico. Sin embargo, el culto a san Ansovino está reconocido y su nombre figura en el Martirologio Romano.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace:http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=873

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