jueves, 10 de marzo de 2016

San Droctoveo, abad - San Attalo, abad (10 de marzo)

San Droctoveo, abad

fecha: 10 de marzo
†: c. 580 - país: Francia
otras formas del nombre: Droctovée, Drotte, Droctonio
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa

En París, en Francia, san Droctoveo, abad, puesto, por san Germán de Autun, su maestro, al frente en un cenobio de monjes establecido en esa ciudad.
San Droctoveo fue abad en el siglo VI del cenobio recién fundado, que tomó más tarde el nombre de San Germán de París, y perteneció a la congregación benedictina de San Mauro. Un monje anónimo de esa congregación, a mediados del siglo IX, recopiló los escasos datos que se poseían sobre Droctoveo y escribió en elegante latín una «Vita» que ha llegado hasta nosotros. Se lamenta al comenzar que se haya perdido una redacción más antigua que la suya, una «Vita» que estaba entre las obras del monasterio cuando la biblioteca fue incendiada en el curso de las invasiones normandas en ese mismo siglo. No poseemos sobre esa redacción anterior ningún dato.
Droctoveo nació en la Galia, aunque no sabemos nada de él anterior a su ingreso en el monasterio de San Sinfroniano, en Autum, cuando era abad san Germán, de quien nuestro santo fue no sólo monje sino verdadero discípulo. San Germán, y luego san Droctoveo, seguían todavía las reglas de san Antonio Abad y san Basilio, que tiempo más tarde fueron reemplazadas en Occidente por la de san Benito.
En el 555 san Germán se encontraba en París cuando murió el obispo Eusebio, y el santo, que era personalmente apreciado por Childeberto I, rey de París, lo elevó a la sede episcopal. Es en ese momento cuando san Droctoveo pasa a ser abad de San Sinfroniano, en reemplazo de su maestro Germán.
Poco tiempo más tarde Childeberto erigió en París un templo y abadía destinados a ser de los más importantes de Francia: en ese momento fue dedicado a la Santa Cruz y a san Vicente, diácono y mártir, del que Childeberto tenía la reliquia auténtica de su túnica, que había traído de Zaragoza. Era el año 558, y san Germán llamó a París a su discípulo san Droctoveo como abad del nuevo monasterio y organizador de la liturgia de tan importante centro cultual.
En el 576 murió san Germán, y fue enterrado en la capilla de San Sinfroniano de la basílica de San Vicente; aunque las crónicas no lo digan expresamente, es de suponer que la liturgia fue celebrada por su discípulo Droctoveo, rector del templo. Sólo un siglo más tarde san Germán fue trasladado al altar de la capilla, y poco a poco toda la fundación, basílica y monasterio, fue llamándose con el nombre con que se la conoce hasta hoy, Saint-Germain-des-Prés, en reemplazo de su nombre inicial, san Vicente.
Droctoveo sobrevivió a su maestro pocos años; murió el 10 de marzo de aproximadamente el 580, y fue sepultado en la misma capilla de San Sinfroniano que san Germán. La «Vita» alaba sus virtudes, que son un compendio de la vida monástica ideal: espíritu de oración y sacrificio, amor al silencio, inocencia, simplicidad y sinceridad. Su vida, como puede comprobarse, transcurrió a la sombra de san Germán, y también a su amparo se desarrolló su culto. El Martirologio de Floro (860) y otros martirologios históricos lo inscriben, de donde pasó al Martirologio Romano. Sus reliquias se perdieron en la hecatombre de la Revolución Francesa.
Ver Mabillon, Acta Sanctorum OSB, I, pág. 252ss.; la misma Vita se reproduce en Acta Sanctorum, marzo II, pág. 36 (día X, ed. 1865). Debemos decir que la Vita promete al lector mucho más de lo que ofrece, ya que prácticamente habla sobre Germán y Childeberto, no sobre Droctoveo. En la imagen: Maillet, Saint Droctovée, 1854, église Sainte-Clotilde-Sainte-Valère, Paris (tomado de este ábum)

Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: 9-3-2013

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=833





San Attalo, abad

fecha: 10 de marzo
†: 626 - país: Italia
otras formas del nombre: Átalo, Attala, Atala
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En el monasterio de Bobbio, en la Liguria, san Attalo, abad, quien, cultivador de la vida cenobítica, se retiró primero al monasterio de Lérins y después al de Luxeuil, donde fue sucesor de san Columbano, brillando sobremanera por su celo y por su virtud de discernimiento.
refieren a este santo: San Bertulfo
San Attalo, originario de Borgoña, pasó su juventud con Aregio, obispo de Gap, a quien sus padres le habían confiado. Sintiendo que sus progresos en la virtud no correspondían a sus éxitos en el estudio de las letras profanas, Attalo ingresó en el monasterio de Lérins. Sin embargo, más tarde decidió buscar una comunidad aún más estricta. En el célebre monasterio de Luxeuil, fundado por san Columbano en el antiguo pueblo romano de Luxovium, Attalo encontró toda la austeridad que pudiera desear y pronto llegó a ser el discípulo predilecto de san Columbano, quien vio en él a un alma gemela y se esforzó por guiarle a la más alta perfección. Cuando Teodorico, rey de Austrasia, desterró de Francia a san Columbano y a todos los monjes irlandeses, Attalo partió con el santo abad. En Lombardía, el rey Aguilulfo les asignó un solitario rincón de los Apeninos para que fundasen el monasterio de Bobbio. Para entonces, san Columbano tenía ya setenta años de edad. Como sólo vivió un año más, hay que atribuir gran parte de la gloria de haber fundado el famoso monasterio a san Attalo, quien le sucedió en el cargo de abad el año 615. El nuevo superior tuvo que enfrentarse con muchas dificultades, particularmente con la deslealtad de sus monjes, quienes, inmediatamente después de la muerte de san Columbano, empezaron a murmurar contra la severidad de la regla y se rebelaron.
San Attalo, como san Columbano, luchó largo tiempo contra el arrianismo, que había invadido los alrededores de Milán. Dios le había concedido el don de curar a los enfermos; su biógrafo, Jonás el Escocés, presenció algunas de las curaciones milagrosas que hizo. Cincuenta días antes de su muerte, san Attalo recibió aviso del cielo de prepararse para un largo viaje. No sabiendo si se trataba de una expedición al extranjero o del paso a la eternidad, el abad puso en orden los asuntos del monasterio y se preparó como si fuese a partir. Cuando la fiebre empezó a dejarse sentir, san Attalo comprendió que el aviso del cielo se refería a su muerte. La enfermedad se agravó y el santo pidió que le colocasen fuera de su celda, junto a la cruz que se levantaba ante la puerta y que él había tocado siempre al entrar y al salir. Como quisiese estar solo unos momentos, todos se alejaron, excepto Bliomondo (más tarde abad de Saint-Valéry), quien solamente se retiró un poco, por si el santo necesitaba de su ayuda. San Attalo dio gracias a Dios con muchas lágrimas; después vio el cielo abierto y se quedó contemplándolo varias horas. Más tarde, los monjes le introdujeron de nuevo en la celda. El santo murió al día siguiente y fue sepultado en Bobbio, junto a su maestro san Columbano. Posteriormente, se colocó en la misma tumba el cuerpo de san Bertulfo, su sucesor, y los tres varones de Dios fueron venerados conjuntamente.
Ver Mabillon, vol. II, pp. 115-118. La corta biografía de san Attalo escrita por su contemporáneo y discípulo Jonás puede leerse en Acta Sanctorum (marzo, vol. II) y en Migne, PL., vol. LXXXVII, cc. 1055-1062. Pero la mejor edición es la de B. Krusch, en Monumenta Germaniae Historica, Script. merov., vol. IV, pp. 113-119.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=834

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