San Droctoveo, abad
fecha: 10 de marzo
†: c. 580 - país: Francia
otras formas del nombre: Droctovée, Drotte, Droctonio
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
†: c. 580 - país: Francia
otras formas del nombre: Droctovée, Drotte, Droctonio
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En
París, en Francia, san Droctoveo, abad, puesto, por san Germán de Autun, su
maestro, al frente en un cenobio de monjes establecido en esa ciudad.
San Droctoveo fue abad en el siglo VI del
cenobio recién fundado, que tomó más tarde el nombre de San Germán de París, y
perteneció a la congregación benedictina de San Mauro. Un monje anónimo de esa
congregación, a mediados del siglo IX, recopiló los escasos datos que se
poseían sobre Droctoveo y escribió en elegante latín una «Vita» que ha llegado
hasta nosotros. Se lamenta al comenzar que se haya perdido una redacción más
antigua que la suya, una «Vita» que estaba entre las obras del monasterio
cuando la biblioteca fue incendiada en el curso de las invasiones normandas en
ese mismo siglo. No poseemos sobre esa redacción anterior ningún dato.
Droctoveo
nació en la Galia, aunque no sabemos nada de él anterior a su ingreso en el
monasterio de San Sinfroniano, en Autum, cuando era abad san Germán,
de quien nuestro santo fue no sólo monje sino verdadero discípulo. San Germán,
y luego san Droctoveo, seguían todavía las reglas de san Antonio Abad y san
Basilio, que tiempo más tarde fueron reemplazadas en Occidente por la de san
Benito.
En
el 555 san Germán se encontraba en París cuando murió el obispo Eusebio, y el
santo, que era personalmente apreciado por Childeberto I, rey de París, lo
elevó a la sede episcopal. Es en ese momento cuando san Droctoveo pasa a ser
abad de San Sinfroniano, en reemplazo de su maestro Germán.
Poco
tiempo más tarde Childeberto erigió en París un templo y abadía destinados a
ser de los más importantes de Francia: en ese momento fue dedicado a la Santa
Cruz y a san Vicente, diácono y mártir, del que Childeberto tenía la reliquia
auténtica de su túnica, que había traído de Zaragoza. Era el año 558, y san
Germán llamó a París a su discípulo san Droctoveo como abad del nuevo
monasterio y organizador de la liturgia de tan importante centro cultual.
En
el 576 murió san Germán, y fue enterrado en la capilla de San Sinfroniano de la
basílica de San Vicente; aunque las crónicas no lo digan expresamente, es de
suponer que la liturgia fue celebrada por su discípulo Droctoveo, rector del
templo. Sólo un siglo más tarde san Germán fue trasladado al altar de la
capilla, y poco a poco toda la fundación, basílica y monasterio, fue llamándose
con el nombre con que se la conoce hasta hoy, Saint-Germain-des-Prés, en
reemplazo de su nombre inicial, san Vicente.
Droctoveo
sobrevivió a su maestro pocos años; murió el 10 de marzo de aproximadamente el
580, y fue sepultado en la misma capilla de San Sinfroniano que san Germán. La
«Vita» alaba sus virtudes, que son un compendio de la vida monástica ideal:
espíritu de oración y sacrificio, amor al silencio, inocencia, simplicidad y
sinceridad. Su vida, como puede comprobarse, transcurrió a la sombra de san
Germán, y también a su amparo se desarrolló su culto. El Martirologio de Floro
(860) y otros martirologios históricos lo inscriben, de donde pasó al
Martirologio Romano. Sus reliquias se perdieron en la hecatombre de la
Revolución Francesa.
Ver
Mabillon, Acta Sanctorum OSB, I, pág. 252ss.; la misma Vita se reproduce en
Acta Sanctorum, marzo II, pág. 36 (día X, ed. 1865). Debemos decir que la Vita
promete al lector mucho más de lo que ofrece, ya que prácticamente habla sobre
Germán y Childeberto, no sobre Droctoveo. En la imagen: Maillet, Saint
Droctovée, 1854, église Sainte-Clotilde-Sainte-Valère, Paris (tomado de este ábum)
Abel Della Costa
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o última modificación relevante: 9-3-2013
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=833
San Attalo, abad
fecha: 10 de marzo
†: 626 - país: Italia
otras formas del nombre: Átalo, Attala, Atala
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 626 - país: Italia
otras formas del nombre: Átalo, Attala, Atala
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En el monasterio de Bobbio, en la
Liguria, san Attalo, abad, quien, cultivador de la vida cenobítica, se retiró
primero al monasterio de Lérins y después al de Luxeuil, donde fue sucesor de
san Columbano, brillando sobremanera por su celo y por su virtud de
discernimiento.
refieren a este santo: San Bertulfo
San Attalo, originario de Borgoña, pasó su juventud
con Aregio, obispo de Gap, a quien sus padres le habían confiado. Sintiendo que
sus progresos en la virtud no correspondían a sus éxitos en el estudio de las
letras profanas, Attalo ingresó en el monasterio de Lérins. Sin embargo, más
tarde decidió buscar una comunidad aún más estricta. En el célebre monasterio de
Luxeuil, fundado por san Columbano en
el antiguo pueblo romano de Luxovium, Attalo encontró toda la austeridad que
pudiera desear y pronto llegó a ser el discípulo predilecto de san Columbano,
quien vio en él a un alma gemela y se esforzó por guiarle a la más alta
perfección. Cuando Teodorico, rey de Austrasia, desterró de Francia a san
Columbano y a todos los monjes irlandeses, Attalo partió con el santo abad. En
Lombardía, el rey Aguilulfo les asignó un solitario rincón de los Apeninos para
que fundasen el monasterio de Bobbio. Para entonces, san Columbano tenía ya
setenta años de edad. Como sólo vivió un año más, hay que atribuir gran parte
de la gloria de haber fundado el famoso monasterio a san Attalo, quien le
sucedió en el cargo de abad el año 615. El nuevo superior tuvo que enfrentarse
con muchas dificultades, particularmente con la deslealtad de sus monjes,
quienes, inmediatamente después de la muerte de san Columbano, empezaron a
murmurar contra la severidad de la regla y se rebelaron.
San Attalo, como san Columbano, luchó largo tiempo
contra el arrianismo, que había invadido los alrededores de Milán. Dios le
había concedido el don de curar a los enfermos; su biógrafo, Jonás el Escocés,
presenció algunas de las curaciones milagrosas que hizo. Cincuenta días antes
de su muerte, san Attalo recibió aviso del cielo de prepararse para un largo
viaje. No sabiendo si se trataba de una expedición al extranjero o del paso a
la eternidad, el abad puso en orden los asuntos del monasterio y se preparó
como si fuese a partir. Cuando la fiebre empezó a dejarse sentir, san Attalo
comprendió que el aviso del cielo se refería a su muerte. La enfermedad se
agravó y el santo pidió que le colocasen fuera de su celda, junto a la cruz que
se levantaba ante la puerta y que él había tocado siempre al entrar y al salir.
Como quisiese estar solo unos momentos, todos se alejaron, excepto Bliomondo
(más tarde abad de Saint-Valéry), quien solamente se retiró un poco, por si el
santo necesitaba de su ayuda. San Attalo dio gracias a Dios con muchas
lágrimas; después vio el cielo abierto y se quedó contemplándolo varias horas.
Más tarde, los monjes le introdujeron de nuevo en la celda. El santo murió al
día siguiente y fue sepultado en Bobbio, junto a su maestro san Columbano.
Posteriormente, se colocó en la misma tumba el cuerpo de san Bertulfo,
su sucesor, y los tres varones de Dios fueron venerados conjuntamente.
Ver Mabillon, vol. II, pp. 115-118. La corta biografía
de san Attalo escrita por su contemporáneo y discípulo Jonás puede leerse en
Acta Sanctorum (marzo, vol. II) y en Migne, PL., vol. LXXXVII, cc. 1055-1062.
Pero la mejor edición es la de B. Krusch, en Monumenta Germaniae Historica,
Script. merov., vol. IV, pp. 113-119.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
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