Santos Pedro, Doroteo y Gorgonio, mártires
fecha: 12 de marzo
†: 303 - país: Turquía
otras formas del nombre: Pedro «Cubiculario»
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 303 - país: Turquía
otras formas del nombre: Pedro «Cubiculario»
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
la misma ciudad de Nicomedia, pasión de san Pedro, mártir, que, siendo ayudante
de cámara del emperador Diocleciano, se lamentó con cierta libertad de los
suplicios de los mártires, y por mandato del mismo augusto fue detenido y
colgado, siendo torturado primero con prolongados azotes y después a fuego, en
una parrilla. Doroteo y Gorgonio, servidores también del emperador, por haber
protestado fueron sometidos a los mismos suplicios y, finalmente,
estrangulados.
Cuando
el emperador Diocleciano residía en Nicomedia, Asia Menor, se le informó que
había cristianos entre los de su servidumbre y, acto seguido, ordenó que se
trajeran imágenes de los dioses para que todos los criados ofrecieran
sacrificios. Los cristianos se negaron con audacia y absoluta firmeza. El
primero en quien Dioclecano descargó su cólera, fue Pedro, su mayordomo.
Leemos
en Eusebio y en otros autores detalles sobre las terribles torturas que debió
soportar. Desnudo, fue colgado por las muñecas y se le azotó, hasta dejar los
huesos al descubierto; después le aplicaron vinagre mezclado con sal en las
heridas. Al ver tanta crueldad, Doroteo, que estaba al servicio en la cámara
imperial y Gorgonio, otro siervo de alta jerarquía exclamaron: «Señor, ¿por qué
castigas a Pedro? Sus sentimientos los compartimos nosotros. Su fe, sus
opiniones y su religión son nuestras también. Hasta ahora te hemos servido;
pero en adelante serviremos sólo a Dios, como creación suya que somos».
Doroteo,
Gorgonio y otro servidor cristiano fueron torturados y después ejecutados.
Pedro, cuyo espíritu permanecía inquebrantable, fue descolgado, pisoteado y
finalmente asado a fuego lento, en un agujero, cortándole pedazos de carne de
vez en cuando. En medio de su agonía, no lanzó un grito de dolor, antes bien
exclamó con regocijo: «Los dioses de los paganos son sólo demonios: es el Señor
quien creó el cielo» [Salmo 96,5].
Prácticamente
no sabemos nada de estos mártires excepto lo que se encuentra en la Historia
Ecleciástica de Eusebio, libro VIII, c. 6. Pero debe hacerse notar que el
Calendario Siríaco o Breviarium de fines del siglo IV, menciona en este día los
nombres de mártires que sufrieron en Nicomedia y entre estos hallamos los de
Pedro y Doroteo, a quienes Eusebio les da mayor importancia. Es probable que
Mígdono y los otros 6 mencionados en el grupo de Nicomedia anteriro a este,
pertenezcan al mismo contexto.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=854
San Inocencio I, papa
fecha: 12 de marzo
fecha en el calendario anterior: 28 de julio
†: 417 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 28 de julio
†: 417 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Roma, en el cementerio de Ponciano, sepultura de san Inocencio I, papa, que
defendió a san Juan Crisóstomo, consoló a san Jerónimo y aprobó a san Agustín.
refieren a este santo: San Gaudencio de
Brescia, San Juan Casiano
En
el 400, el bárbaro Alarico entró en Italia. En el 399, con la idea de atajar
los estragos que hacía, el emperador nombró a este rey de los visigodos
gobernador militar de la región de Iliria. Los bárbaros se acercaban cada vez
más a Roma y llegaron al pie de su muralla en el año 408. El 24 de agosto del
410, a la misma hora en que el papa discutía con el emperador la oportunidad de
hacer a Alarico comandante en jefe de las fuerzas imperiales de Occidente, los
visigodos se apoderaron de Roma sometiéndola durante tres días al pillaje de la
soldadesca.
Inocencio
I nació en Albano, cerca de Roma, y había sucedido en el pontificado a San
Anastasio I el año 401. Durante dieciséis años participó activamente en los
asuntos eclesiásticos. Apenas sabemos algo de la vida personal de San
Inocencio, pero su obra demuestra que era un hombre muy capaz, enérgico y
vigoroso. El santo Pontífice ordenó a San Victricio, obispo de Rouen, que
refiriese a Roma las causas de mayor importancia y en el mismo sentido se
expresó en una carta que dirigió a los obispos de España. También aconsejó a
algunos prelados en el sentido de que el clero observase más rigurosamente el
celibato, siguiendo la costumbre de Roma. San Inocencio apoyó a San Juan
Crisóstomo, quien había sido injustamente removido de la sede de Constantinopla
por el sínodo de "La Encina"; en efecto, el Pontífice no sólo se negó
a reconocer a los sucesores de San Juan Crisóstomo, sino que trató en vano de
persuadir al emperador Arcadio de que le restituyese a su sede. Los obispos de
África que habían condenado el pelagianismo en los Concilios de Cartago y
Milevis el año 416, escribieron al Papa para que confirmase sus decisiones. En
su respuesta, San Inocencio les dijo que "en las cuestiones de fe, los
obispos de todo el mundo deben consultar a San Pedro" y les alabó por
haberlo hecho así. San Agustín anunció la confirmación pontificia en su
diócesis de Hipona con estas palabras: «Dos concilios habían escrito a la Sede
Apostólica sobre la cuestión. Roma ha hablado. La cuestión está zanjada». Tal
es el origen del adagio: «Roma locuta, causa finita». El santo Pontífice murió
el 12 de marzo del año 417.
La
vida de San Inocencio I, como la de San Víctor I, pertenece más bien a la
historia general que a la hagiografía. En las cartas de San Inocencio y en los
documentos de la época hay muchos datos sobre su pontificado. Véase Acta
Sanctorum, julio, vol. VI; L. Duchesne, Historia de la primitiva Iglesia, vol.
III; DCB., vol. III, pp. 243-247. Acerca de los decretos litúrgicos de San Inocencio,
cf. R. Connolly en Journal of Theological Studies vol. XX (1919), pp. 215-226.
Nota de ETF: La breve noticia inicial sobre el marco histórico la hemos tomado de la «Historia de los Papas» de Mathieu-Rosay, Rialp; el resto del Butler. En la misma historia de Mathieu se señala: «San Jerónimo era amigo de Anastasio. Hay razones, por tanto, para creer lo que él dijo: que Inocencio era hijo del papa difunto.» No sería, por supuesto, imposible, ni extraño en la época, sin embargo debe tenerse presente que el uso antiguo de la palabra "hijo" podía abarcar también la filiación "espiritual", es decir, el discipulado; es más: es bastante frecuente que se lo utilice en ese sentido. Me ha llamado la atención que -de haber sido hijo carnal de Anastasio I- el Butler no lo mencione.
Nota de ETF: La breve noticia inicial sobre el marco histórico la hemos tomado de la «Historia de los Papas» de Mathieu-Rosay, Rialp; el resto del Butler. En la misma historia de Mathieu se señala: «San Jerónimo era amigo de Anastasio. Hay razones, por tanto, para creer lo que él dijo: que Inocencio era hijo del papa difunto.» No sería, por supuesto, imposible, ni extraño en la época, sin embargo debe tenerse presente que el uso antiguo de la palabra "hijo" podía abarcar también la filiación "espiritual", es decir, el discipulado; es más: es bastante frecuente que se lo utilice en ese sentido. Me ha llamado la atención que -de haber sido hijo carnal de Anastasio I- el Butler no lo mencione.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
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