San Mayulo, mártir
fecha: 11 de mayo
fecha en el calendario anterior: 4 de enero
†: s. II/III - país: África Septentrional
otras formas del nombre: Maiulo, Mavulo, Majulo
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
fecha en el calendario anterior: 4 de enero
†: s. II/III - país: África Septentrional
otras formas del nombre: Maiulo, Mavulo, Majulo
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En Bizacena, san Mayulo, mártir en
Adrumeto, que fue condenado a ser devorado por las fieras.
Este santo es mencionado una única vez en
un escrito apologético de Tertuliano, dirigido a Scapula, Proconsul de Cartago,
en el que el escritor cristiano le presenta al magistrado pagano la causa
cristiana, y cómo, oponiéndose a ella, los paganos tan sólo excitan la ira de
Dios, que los aguarda en su Juicio.
En el capítulo 3 relaciona algunas
enfermedades terribles ocurridas a magistrados paganos, con las persecuciones y
muertes ordenadas o provocadas por estos. En ese conjunto, menciona al final a
Mayolo de Adrumento, arrojado a las fieras por ser cristiano, un martirio que
parece haber ocurrido recientemente en Bizacena (en el actual Túnez), una de
las ciudades importantes, poco inferior a Cartago, y que se convertiría más tarde
en capital de una de las tres provincias del Africa Proconsular que serán
creadas a fines del siglo III.
El martirio de Mayolo, según parece,
inició una persecución más generalizada, aunque no hay un acuerdo de lo que
significa la rara expresión que utiliza Tertuliano: "nunc ex eadem causa
interpellatio sanguinis", que se suele entender en el sentido de que llevó
a un "juicio de sangre" de los cristianos, es decir, a una
persecución formal. Aparentemente esa persecución no había terminado aun, y por
ese motivo Tertuliano exhorta al magistrado a tener presente que el Juicio
divino se cierne sobre aquellos que persiguen a los cristianos.
Este testimonio es, como puede verse,
contemporáneo y cercano de los hechos. Como no tenemos más referencias que ese nombre,
con él evocamos, en realidad, toda una persecución, la mayoría de cuyas
víctimas han permanecido anónimas. Este mártir se celebraba antes el día 4 de
enero.
El día 11 de mayo en el Martirologio
Romano anterior se inscribió otro Mayolo, mártir de África, con escasísimas
referencias, y mezclado en distintos grupos de nombres, y que aparecen en
varias copias del Jeronimiano y de allí a otros martirologios posteriores.
En la actualidad se considera que lo que
se inscribió en el Jeronimiano no es otro que el Mayolo del que habla
Tertuliano, por lo que en la nueva edición del Martirologio Romano las dos
inscripciones se han fusionado: en la fecha del 11 de mayo, atestiguada en la
tradición martirológica se ha inscripto el Mayolo del que con certeza habla Tertuliano.
Ver Acta Santorum, enero I, pág. 165 y
mayo II, pág. 625. Para el texto de Tertuliano: Ad Scapulam, cap. 3. Sobre la
identidad entre el Mayolo de Tertuliano y el del Jeronimiano, ver Delehaye,
"Les origines...", pág 431
Abel Della Costa
accedida 142 veces
ingreso o última modificación relevante: 11-5-2014
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=1575
San Antimo, mártir
fecha: 11 de mayo
†: s. III - país: Italia
otras formas del nombre: Anthimo
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
†: s. III - país: Italia
otras formas del nombre: Anthimo
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En Roma, en el vigésimo segundo miliario
de la vía Salaria, san Antimo, mártir.

Si se compara la inscripción de san Antimo en
el Martirologio Romano actual (2001) con el anterior puede verse que este santo
figuraba como cabeza de un grupo muy numeroso de mártires bajo Diocleciano:
Máximo, Baso, Fabio, Sisinia, y varios nombres más, que se celebraban
conjuntamente en esta fecha.
La razón es que había unas Actas de
martirio, que contaba la historia y conversión de cada uno de ellos, y cómo
iban recibiendo el martirio. No obstante esas actas, aunque antiguas (entre el
siglo V y el IX), y atestiguadas en distintos manuscritos, no pueden reputarse
como auténticas, sino como parte de esa vasta corriente de literatura piadosa
que floreció por esos siglos, y que del recuerdo oral y auténtico de un mártir
terminaba sacando grupos enteros, con lujo de detalles (extravagantes en
muchísimos casos) sobre cada uno, pero que en lo profundo consistían en repetir
de uno a otro las mismas "maravillas": cielos que se abren, cabezas
que hablan, fieras que no comen, etc.
Toda esa amplísima literatura tiene un
fondo cierto: los martirios de los auténticos santos, que quedan en muchos
casos ocultos tras el "festival de maravillas". Por este motivo, la
depuración del santoral tuvo como principal interés llegar a poder establecer
quiénes son aquellos santos de los que podemos decir que su culto es antiguo y
auténtico, aunque a veces de un nombre no haya quedado más que eso: el nombre.
Es muy posible que en el caso de este
Antimo, la aparición de un grupo de compañeros sea una contaminación narrativa
con san Antimo de
Nicomedia, que se celebra el 24 de abril y él sí como auténtica
cabeza de un grupo martirial bajo Diocleciano. Así opina el hagiógrafo
Delehaye.
Pero aunque las actas del Antimo de hoy
sean falsas, su nombre no aparece sólo en ellas, sino que está inscripto en
distintos testimonios de un martirologio tan antiguo y prestigioso como el
Jeronimiano (entre siglos IV y VI). Además, varias iglesias de la región del
Piceno en Italia (al centro-este del país) están dedicadas a su nombre.
Bien es verdad que no podemos establecer
de su vida nada con certeza: aparece a veces como presbítero, otras como
obispo, otras como mártir sin mención de su oficio eclesiástico, y heredera de
esta variedad es que en la iconografía aparece a veces con mitra de obispo, a
veces con ornamentos sacerdotales, etc.
Pero lo que sí podemos tener por seguro es
que la variedad y persistencia de su culto -sin compañeros en las versiones más
antiguas, con compañeros más tarde- es un indicativo de la certeza de su
martirio, del que lamentablemente no podemos saber ni siquiera la fecha con
exactitud: posiblemente a mitad del siglo III (Decio) o en la persecución de
fines del III inicios del IV (Diocleciano).
El culto recibió un fuerte impulso en
época de Carlo Magno (s VIII-IX), gracias a algunas fundaciones monásticas
patrocinadas por la corona y puestas bajo su advocación.
Ver Acta Sanctorum, mayo II, 614; allí se
recopilan las Actas, aunque planteando ya muchas dudas sobre su autenticidad,
hoy el carácter legendario está fuera de toda duda. En Enciclopedia dei
Santi, art. de I Daniele, se hace un recorrido por las distintas
posibilidades de identificación de san Antimo.
Abel Della Costa
accedida 125 veces
ingreso o última modificación relevante: 11-5-2014
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1576
No hay comentarios:
Publicar un comentario