Beatos Claudio José Jouiffret de Bonnefont, Francisco Frangois y Lázaro
Tiersot, presbíteros y mártires
fecha: 10 de agosto
†: 1794 - país: Francia
canonización: B: Juan Pablo II 1 oct 1995
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
†: 1794 - país: Francia
canonización: B: Juan Pablo II 1 oct 1995
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
En el mar, frente a la costa de
Rochefort, en Francia, beatos Claudio José Jouiffret de Bonnefont, de la
Sociedad de San Sulpicio, Francisco Frangois, de la Orden de los Hermanos
Menores Capuchinos, y Lázaro Tiersot, de la Orden de los Padres Cartujos, todos
presbíteros y mártires, que durante la Revolución Francesa, encarcelados en una
vieja nave, consumaron su martirio por el hecho de ser sacerdotes.
Ver más información en:
64 mártires de la Revolución Francesa en Rochefort
64 mártires de la Revolución Francesa en Rochefort
El 10 de agosto de 1794 perecieron en los
pontones de Rochefort, por su fidelidad a Cristo y a su Iglesia, tres
sacerdotes: Claudio José Jouffret de Bonnefont, perteneciente a la Sociedad de
San Sulpicio, Francisco Francois, franciscano capuchino, y Lázaro Tiersot,
monje cartujo. Los tres fueron beatificados el 1 de octubre de 1995 por Juan
Pablo II. Éstos son sus datos personales:
Claudio José Jouffret De Bonnefont nació
en Gannat, Allier, Francia, el 23 de diciembre de 1752. Con veintitrés años
entra en el seminario diocesano de Clermont, del que pasa muy pronto a la
Sociedad de San Sulpicio, en la que se ordenará sacerdote. Fue superior del
filosofado en el seminario de Orleáns, hizo su tiempo de soledad en la casa
sulpiciana de Issy, luego pasó a Tulle y luego a Clermont; por fin el 23 de
febrero de 1790 fue nombrado superior del seminario menor de Autun. Al llegar
el «obispo constitucional» en 1791, los superiores y alumnos de su seminario lo
recibieron muy mal y terminan por irse, yéndose Claudio José el 10 de mayo.
Seguidamente abandona Autun y se instala en Moulins. En carta suya del 16 de
septiembre de 1792 explica al ministro de Justicia por qué no se le puede
exigir el juramento de fidelidad a la constitución civil del clero. Jouffret
estaba bajo sospecha, se interceptaba su correspondencia y, al descubrirse que
se carteaba con un deportado, fue arrestado y llevado a la cárcel de Moulins.
Para impedir que lo envíen a Rochefort, alega su mala salud y pide que se le
haga un examen médico. El médico que lo examina determina que tiene una doble
hernia y que no debe ser deportado, pero pese a ello sale para Rochefort en el
convoy que deja Moulins el 25 de noviembre de 1793. Pasa un tiempo en Saintes,
y está en abril en Rochefort. Llevado al barco Les Deux Associés, se preparó a
la muerte con total entrega a la voluntad de Dios y gran paciencia. Persona
afable y de dulce carácter, prudente y pacífico, dejó por sus virtudes una
honda impresión en sus compañeros. Fue enterrado en la isla de Aix.
Francisco Francois nació en Nancy el 17 de
enero de 1749, y en su adolescencia ingresó en la Orden capuchina. Hecho el
noviciado, profesó solemnemente el 24 de enero de 1769 con el nombre de fray
Sebastián en el convento capuchino de Saint-Mihiel en Lorena. Como escolástico
estuvo en Pont-á-Mousson, pasando luego por los conventos de Nancy y Commercy,
y recibiendo oportunamente el sacerdocio. Su último destino fue Nancy. Se
presentó espontáneamente al Comité de vigilancia de Nancy, que el 9 de
noviembre de 1793 lo arrestó y envió a la cárcel. El 26 de enero de 1794 era
declarado sano y capaz por tanto de ir a la deportación, al haberse negado a
prestar el juramento constitucional. En mayo de ese año ya estaba en Rochefort.
Religioso lleno de piedad y que había cumplido con mucha escrupulosidad sus
deberes conventuales, dio gran ejemplo de piedad, vida de oración y paciencia.
Llevado al llamado pequeño hospital, se le halló muerto, de rodillas y con las
manos juntas. Fue enterrado en la isla de Aix.
Lázaro Tiersot nació el 29 de marzo de
1739 en Semuren-Auxois, Cóte-d'Or, Francia, hijo de un comerciante. Ingresó en
la cartuja de Nuestra Señora de Fontenay, en la que profesó el 18 de diciembre
de 1769. Recibió oportunamente la ordenación sacerdotal, y vivía la vida
profunda y escondida de los monjes cartujos cuando la Revolución Francesa
suprimió los monasterios y se vio obligado a dejar su cartuja. En su convento
tenía el cargo de vicario. Se retiró a la ciudad de Avallon. Habiéndose negado
a prestar el juramento constitucional, fue arrestado el 19 de abril de 1793.
Pero los administradores del distrito, comprobando que los sacerdotes detenidos
no habían perturbado el orden público, aconsejaron enviarlos a los consejeros
generales para confirmar la medida. Llevado a Auxerre, se le juzgó apto para la
deportación y con otros catorce compañeros sacerdotes fue enviado en abril de
1794 a los pontones de Rochefort, siendo embarcado en el Washington. Se cree
que su enfermedad se debió a que no se acostaba de noche para no quitar sitio a
sus compañeros vecinos que lamentaban que apenas se podían estirar cuando se
acostaban. Se le propuso ir al hospital pero él respondía que quería morir
entre sus hermanos. Obligado a ir, pareció mejorar, pero él mismo anunció su
muerte. Mostró gran paciencia, dulzura y espiritualidad.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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