lunes, 6 de julio de 2015

Beata Nazaria March - San Rómulo Piésole 06072015

lunes 06 Julio 2015

Beata Nazaria March

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Beata Nazaria de Santa Teresa de Jesús March Mesa, virgen y fundadora
En Buenos Aires, en Argentina, beata Nazaria (Ignacia) de Santa Teresa de Jesús March Mesa, virgen, nacida en España y emigrante con su familia a México, que, llena de celo misionero, consagró su vida a la evangelización de los pobres y necesitados en varias naciones de América latina y fundó el Instituto de Misioneras Cruzadas de la Iglesia.
Nazaria Ignacia March Mesa nació el 10 de enero de 1889, en Madrid-España. A la edad de 9 años sintió la primera llamada del Señor: «Tú, Nazaria, sígueme». A la que Nazaria respondió: «Te seguiré, Jesús, lo más cerca que pueda una humana criatura». Por motivos económicos, su familia se trasladó a México y allí ingresó con las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en 1908. Después de unos años fue destinada a Oruro, Bolivia, y, durante más de 12 años, se dedicó con todo fervor al cuidado de los ancianos, viendo en ellos los miembros doloridos del Cuerpo de Cristo.
En los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, en el año 1920, en la meditación del Reino, vio plasmados sus ideales de trabajar con todas su fuerzas por la unión y extensión del Reino de Cristo y concibió una Congregación religiosa como «una cruzada de amor en torno a la Iglesia». El 16 de junio de 1925, Nazaria salió de las Hermanitas, para iniciar la fundación de la nueva Congregación. Y El 12 de febrero de 1927, se declaró erigida canónicamente la Congregación religiosa diocesana de las Hermanas Misioneras de la Cruzada Pontificia. El día 9 de junio de 1947, ya muerta Nazaria Ignacia, el Instituto recibió la aprobación definitiva de las Constituciones y el nombre de Misioneras Cruzadas de la Iglesia.
Según las Constituciones, escritas por la Madre Nazaria Ignacia, «El Instituto de las Misioneras de la Cruzada Pontificia, tiende a realizar la acción social de la mujer». La Madre dirá también: «En amar, obedecer y cooperar con la Iglesia en su obra de predicar el Evangelio a toda criatura, está nuestra vida, el ser lo que somos». «Este es nuestro espíritu: guerrero, fiel, nada de cobardías, todos amores, amor sobre todo a Cristo y en Cristo a todos. Repartirse entre los pobres, animar a los tristes, dar la mano a los caídos; enseñar a los hijos del pueblo, partir su pan con ellos, en fin, dar toda su vida, su ser entero por Cristo, la Iglesia y las almas».
Nazaria Ignacia muere en Buenos Aires, Argentina, el 6 de julio de 1943, dejando gran fama de santidad. Fue beatificada por SS. Juan Pablo II en Roma, el 27 de Septiembre de 1992.
fuente: Congregación




Beata Nazaria Ignacia fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia (1889-1943)
Nació en Madrid (España) en el año 1889 en una familia cuyos padres llegaron a tener 18 hijos. Fue bautizada en la Parroquia de San José de la calle Alcalá. Desde muy joven, el amor de Cristo inspiró en su corazón vivos deseos de darle a conocer. Un revés de fortuna obligó a su familia a emigrar a México donde conoció a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, e ingresando en ellas, se cumplieron sus deseos de inmolar todo por seguir mejor a Cristo. Hizo el noviciado en España, desde donde fue enviada a Oruro (Bolivia), dedicándose al cuidado y a la atención de ancianos. Allí, al conocer la realidad del país y la situación de la Iglesia, se avivó su celo apostólico y el Señor le pidió la fundación de un instituto misionero que lanzara a la mujer al trabajo apostólico en fidelidad máxima a la Iglesia. Después de muchas y grandes dificultades, el Instituto recibió la aprobación definitiva de la Iglesia el 9 de Junio de 1947. Falleció en Buenos Aires el día 6 de Julio de 1943, cuando tenía 54 años. Fue beatificada por el Papa Juan Pablo II.



San Rómulo Piésole

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San Rómulo, diácono
En Fiésole, en la Toscana, san Rómulo, diácono, celebrado como primer mártir de esta ciudad.
San Rómulo es el héroe de un romance bastante pesado, de origen desconocido; se trata de una obra de imaginación, probablemente no anterior al siglo XII. En ella se cuenta que cierto ciudadano romano tenía una hija llamada Lucerna, la cual se enamoró de Ciro, uno de los esclavos de su padre. Lucerna y Ciro tuvieron un hijo, al que abandonaron en un bosque, donde una loba se encargó de amamantarle. Unos pastores de los rebaños del emperador Nerón, que vieron a la loba amamantando al niño, dieron la noticia a su amo, el cual les ordenó que le llevasen al niño. Los pastores persiguieron durante tres días a la loba, sin poder darle caza. Entonces, el emperador consultó a san Pedro, el cual con otros cristianos armados de redes, partió al bosque a cazar a la loba. En el bosque, san Pedro conjuró al niño: «Si eres hijo de una loba, ve con tu madre; pero si naciste de una mujer, ven aquí». El niño no se movió; entonces los cristianos tendieron sus redes y apresaron a la loba y al niño. Para que no pereciesen de hambre, dieron una oveja a la loba, la cual la despedazó y compartió el banquete con el niño. Después, san Pedro ordenó que dejasen en libertad a la loba y bautizó al niño. A instancias de uno de los cristianos, le puso el nombre de Rómulo. Una noble romana se encargó de la educación de Rómulo. Justino, el cristiano que había sugerido el nombre de Rómulo, le tomó más tarde por su cuenta. Rómulo resultó un niño prodigio: a los ocho años predicaba, exorcizaba y obraba milagros. Más tarde fue consagrado obispo y evangelizó las ciudades de Fiésole, Sitri, Nepi, Florencia, Pistoia, etc. Finalmente, después de numerosas aventuras, Rómulo fue condenado a muerte por el gobernador Repertiano. En el camino hacia el sitio de la ejecución, Rómulo pidió un vaso de agua a una joven que se hallaba junto a una fuente; la doncella, temiendo la ira de los soldados, le rehusó el favor. Entonces, el santo la reprendió y predijo que, de ahí en adelante, la fuente proveería de agua a los cristianos, pero se convertiría en sangre cuando los paganos se acercasen a beber. Los mártires Carísimo, Dulcísimo y Crescencio fueron ejecutados junto con San Rómulo.

A pesar de la absurda leyenda que acabamos de resumir, existen pruebas de la historicidad del culto que se tributaba desde antiguo, en Fiésole, a san Rómulo, donde se le tenía no por diácono sino por obispo, que es como estaba inscripto en el Martirologio Romano anterior. En muchos casos puede ser interesante conocer las leyendas, aun las más inverosímiles, relacionadas con un santo, no porque a través de ellas conozcamos mejor su biografía, ni los méritos propios de un santo, sino porque son las leyendas, más que los datos de la historia, los que suelen dar lugar a la más abundante iconografía. Así, por ejemplo, aunque el santo que nos ocupa haya sido diácono -o hasta ese grado de sacerdocio se pueda probar-, la iconografía lo representa como obispo. Asimismo es importante también atender a los matices de la redacción del Martirologio: no nos dice que haya sido mártir, sino que en Fiésole es «celebrado como» mártir, lo que es una manera elegante de indicar que no tenemos pruebas de que realmente haya sido mártir. De hecho, su paso a la categoría de mártir está documentado recién a inicios del siglo XI. En la lista de mártires publicada en el site del Vaticano no figura san Romulo como mártir.

A. Cocchi, San Romolo, vescovo de Fiesole: Storia e Leggende (1905), hizo un estudio crítico sobre el santo. El único documento histórico de interés es el fragmento de un epitafio, que data, según se dice, del siglo IV, aunque hay opiniones en contrario; cf. M. C. Cipolla, en Rivista storico-critica delle scienze teologiche, vol. I, pp. 422-428. N.ETF: artículo del Butler complementado con notas extraídas de A. Borrelli en «Santi e beati».
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI




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