San Bernwardo de Hildesheim, obispo
fecha: 20 de noviembre
n.: c. 960 - †: 1022 - país: Alemania
otras formas del nombre: Bernardo, Berenbardo, Berwardo
canonización: C: Celestino III 8 ene 1193
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 960 - †: 1022 - país: Alemania
otras formas del nombre: Bernardo, Berenbardo, Berwardo
canonización: C: Celestino III 8 ene 1193
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Hildesheim, de Sajonia, en Germania, san Bernwardo, obispo, que
defendió a sus fieles de las incursiones, restauró la disciplina del clero en
numerosos sínodos y fomentó la vida monástica.
Patronazgos: patrono de los orfebres.
refieren a este santo: San Gotardo de
Hildesheim
La familia de Bernwardo era sajona. Éste
quedó huérfano cuando era todavía pequeño y su tío, el obispo Volkmaro de
Utrecht, le tomó a su cargo y le envió a la escuela catedralicia de Heidelberg.
Más tarde, Bernwardo fue a terminar sus estudios en Mainz, donde recibió la
ordenación sacerdotal de manos de san Wiligis.
Bernwardo se dedicó a cuidar a su tío y no aceptó ningún beneficio sino hasta
después de la muerte de éste. El anciano murió el año 987. San Bernwardo fue
nombrado entonces capellán imperial y tutor del emperador Otón III, que era
todavía niño. La influencia de san Bernwardo en la vida de Otón III fue muy poderosa,
aunque insuficiente. Seis años más tarde, el santo fue elegido obispo de
Hildesheim. Construyó allí la gran iglesia y el monasterio de San Miguel y
gobernó con prudencia y habilidad. San Bernwardo fue siempre muy aficionado al
arte religioso, particularmente a toda clase de trabajos en metal. Como su
diócesis era muy rica, pudo promover las artes y proteger a los mejores
artistas. Tangmaro, el biógrafo de san Bernwardo, que fue también su preceptor,
afirma que el santo era muy hábil en la pintura, así como en los trabajos en
metal, y que empleaba buena parte de su tiempo en esas artes. A él se atribuyen
algunos objetos muy hermosos de metal labrado, que se conservan en Hildesheim.
Desgraciadamente, el gobierno de san
Bernwardo, que duró treinta años, se vio turbado por una disputa con el
arzobispo de Mainz, san Wiligis, quien reclamaba ciertos derechos sobre el gran
convento de Gandersheim. La disputa había comenzado en tiempos del predecesor
de san Bernwardo. Una religiosa llamada Sofía la reavivó, ya que acudió al
arzobispo de Mainz cuando el obispo de Hildesheim la llamó al orden por su mala
conducta. El conflicto duró más de siete años, por más que ya antes la Santa
Sede había fallado en favor de san Bernwardo, cuya conducta fue irreprochable
durante toda la disputa. Finalmente, san Wiligis se sometió públicamente y
pidió perdón por su falta de prudencia y la obstinación que había mostrado. San
Bernwardo murió el 20 de noviembre de 1022, después de tomar el hábito de San
Benito. Fue canonizado en 1193.
El mejor texto de la biografía escrita por
Tangmaro es el de Monumenta Germaniae Historica, Scriptores, vol. IV, pp.
754-782; puede verse también en Migne, PL., vol. CXL, cc. 393.436. Véase Neues Archiv, vol. xxv, pp. 427 ss.; V.C. Habitcht, Der hl. Berwards
von Hildesheim Kunstwerke (1922); Archiv für Kulturgeschichte, vol. XVII (1921)
, pp. 273-285; y F. J. Tschan, St Bernward of Hildesheim: his Life and Times (2
vols., 1942-1952, University of Notre Dame Press, U.S.A.). La imagen del obispo en su catedral es una
pintura sobre cuero de 1170, de artista anónimo, que se conserva en Hildesheim.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4247
Beata María Fortunata Viti, monja
fecha: 20 de noviembre
n.: 1827 - †: 1922 - país: Italia
canonización: B: Pablo VI 8 oct 1967
hagiografía: Santi e Beati
n.: 1827 - †: 1922 - país: Italia
canonización: B: Pablo VI 8 oct 1967
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: En Veroli, cerca de Frosinone, en el
Lacio, de Italia, beata María Fortunata (Ana Felicia) Viti, de la Orden de San
Benito, que casi toda su vida estuvo al cuidado del ropero, intentando
solamente ajustarse de todo corazón al cumplimiento de la Regla.
En su vida no hay nada de excepcional,
salvo una notable longevidad: casi 96 años. Más bien fue una vida humilde,
escondida, algunos podrían decir insignificante, que es casi difícil de hablar
de ella. Los puntos de partida no son los más felices: el padre es un rico
hacendado de Veroli que arruina su salud y su cartera en su pasión por el juego
y su tendencia a consolarse con beber bastante vino. Su madre muere de
insuficiencia cardíaca a los 36 años, después de dar a luz a nueve hijos, y
ella, a sus 14 años de edad, se vuelve la madre precoz de los otros ocho. Tiene
tanto que hacer, que no puede pensar ni en sí misma ni en su futuro. Su
ocupación principal es garantizar que en la casa todos respeten a ese padre
-colérico, alcoholizado y reducido a la miseria- como es capaz de hacer ella
misma, que cada noche besa su mano y le pide la bendición, tragando lágrimas y
humillación. ¡Y pensar que la habían bautizado Anna Felice, y de hermana se
llamará Fortunata! A los 24 años, de hecho, se decide a entrar en el convento
de las «buenas hermanas», es decir, las benedictinas de su ciudad. Mantiene su
firme propuesta, formulada en ese día, de «ser santa»; no sabe que para
alcanzar el objetivo deberá vivir 70 años más, «sepultada en vida» en el
anonimato de su celda, con días todos idénticos, marcados por acciones
repetitivas que alguien podría incluso definir monótonas: hilar y coser, lavar
y remendar.
Y rezar. Aunque para ella esto no debería
ser un problema, ya que siempre parece absorta en la contemplación de su Dios.
Sólo después se podrá descubrir cuánta aridez espiritual se escondía tras el
fervor, cuántos tormentos y batallas íntimas fueron cubiertas por su
imperturbable aparente serenidad. No sabe leer ni escribir, por su bien
conocida historia familiar, y por lo tanto no puede ser admitida en el coro, es
decir, entre las monjas dedicadas a funciones litúrgicas. Para ella sólo hay
trabajo, con una jornada que comienza a las tres y media de la mañana y
prosigue en acciones laboriosas y humildes, que cumple tan bien que se
transforman en obras maestras, sazonadas con mucha oración aun en medio de la
de la más completa aridez espiritual.
Cargada de trabajo, consumida por la edad,
afectada por un reumatismo que en los últimos años la fuerza a permanecer en la
cama, incapaz de moverse lo mínimo, termina ciega, sorda, y paralítica, después
de 72 años de reclusión, en 1922. De ella parece no darse cuenta nadie y
rápidamente es enterrada, al día siguiente, en la fosa común. Pero la
desentierran 13 años más tarde, por el clamor popular, y la sepultan en la
iglesia: tantos son los milagros que ocurren en su tumba. Y no termina allí:
Pablo VI en 1967, proclamó beata a sor María Fortunata Viti, la monja que,
trabajando y sonriendo, se iba santificando en la monotonía de la vida
cotidiana, en el encierro de un convento, y con una gran cantidad de dolencias.
Traducido para ETF de un artículo de
Gianpiero Pettiti.
fuente: Santi e Beati
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
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