domingo, 20 de noviembre de 2016

San Bernwardo de Hildesheim, obispo - Beata María Fortunata Viti, monja (20 de noviembre)

San Bernwardo de Hildesheim, obispo

fecha: 20 de noviembre
n.: c. 960 - †: 1022 - país: Alemania
otras formas del nombre: Bernardo, Berenbardo, Berwardo
canonización: 
C: Celestino III 8 ene 1193
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Elogio: En Hildesheim, de Sajonia, en Germania, san Bernwardo, obispo, que defendió a sus fieles de las incursiones, restauró la disciplina del clero en numerosos sínodos y fomentó la vida monástica.
Patronazgos: patrono de los orfebres.
refieren a este santo: San Gotardo de Hildesheim

La familia de Bernwardo era sajona. Éste quedó huérfano cuando era todavía pequeño y su tío, el obispo Volkmaro de Utrecht, le tomó a su cargo y le envió a la escuela catedralicia de Heidelberg. Más tarde, Bernwardo fue a terminar sus estudios en Mainz, donde recibió la ordenación sacerdotal de manos de san Wiligis. Bernwardo se dedicó a cuidar a su tío y no aceptó ningún beneficio sino hasta después de la muerte de éste. El anciano murió el año 987. San Bernwardo fue nombrado entonces capellán imperial y tutor del emperador Otón III, que era todavía niño. La influencia de san Bernwardo en la vida de Otón III fue muy poderosa, aunque insuficiente. Seis años más tarde, el santo fue elegido obispo de Hildesheim. Construyó allí la gran iglesia y el monasterio de San Miguel y gobernó con prudencia y habilidad. San Bernwardo fue siempre muy aficionado al arte religioso, particularmente a toda clase de trabajos en metal. Como su diócesis era muy rica, pudo promover las artes y proteger a los mejores artistas. Tangmaro, el biógrafo de san Bernwardo, que fue también su preceptor, afirma que el santo era muy hábil en la pintura, así como en los trabajos en metal, y que empleaba buena parte de su tiempo en esas artes. A él se atribuyen algunos objetos muy hermosos de metal labrado, que se conservan en Hildesheim.
Desgraciadamente, el gobierno de san Bernwardo, que duró treinta años, se vio turbado por una disputa con el arzobispo de Mainz, san Wiligis, quien reclamaba ciertos derechos sobre el gran convento de Gandersheim. La disputa había comenzado en tiempos del predecesor de san Bernwardo. Una religiosa llamada Sofía la reavivó, ya que acudió al arzobispo de Mainz cuando el obispo de Hildesheim la llamó al orden por su mala conducta. El conflicto duró más de siete años, por más que ya antes la Santa Sede había fallado en favor de san Bernwardo, cuya conducta fue irreprochable durante toda la disputa. Finalmente, san Wiligis se sometió públicamente y pidió perdón por su falta de prudencia y la obstinación que había mostrado. San Bernwardo murió el 20 de noviembre de 1022, después de tomar el hábito de San Benito. Fue canonizado en 1193.
El mejor texto de la biografía escrita por Tangmaro es el de Monumenta Germaniae Historica, Scriptores, vol. IV, pp. 754-782; puede verse también en Migne, PL., vol. CXL, cc. 393.436. Véase Neues Archiv, vol. xxv, pp. 427 ss.; V.C. Habitcht, Der hl. Berwards von Hildesheim Kunstwerke (1922); Archiv für Kulturgeschichte, vol. XVII (1921) , pp. 273-285; y F. J. Tschan, St Bernward of Hildesheim: his Life and Times (2 vols., 1942-1952, University of Notre Dame Press, U.S.A.). La imagen del obispo en su catedral es una pintura sobre cuero de 1170, de artista anónimo, que se conserva en Hildesheim.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 690 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4247






Beata María Fortunata Viti, monja

fecha: 20 de noviembre
n.: 1827 - †: 1922 - país: Italia
canonización: 
B: Pablo VI 8 oct 1967
hagiografía: Santi e Beati

Elogio: En Veroli, cerca de Frosinone, en el Lacio, de Italia, beata María Fortunata (Ana Felicia) Viti, de la Orden de San Benito, que casi toda su vida estuvo al cuidado del ropero, intentando solamente ajustarse de todo corazón al cumplimiento de la Regla.

En su vida no hay nada de excepcional, salvo una notable longevidad: casi 96 años. Más bien fue una vida humilde, escondida, algunos podrían decir insignificante, que es casi difícil de hablar de ella. Los puntos de partida no son los más felices: el padre es un rico hacendado de Veroli que arruina su salud y su cartera en su pasión por el juego y su tendencia a consolarse con beber bastante vino. Su madre muere de insuficiencia cardíaca a los 36 años, después de dar a luz a nueve hijos, y ella, a sus 14 años de edad, se vuelve la madre precoz de los otros ocho. Tiene tanto que hacer, que no puede pensar ni en sí misma ni en su futuro. Su ocupación principal es garantizar que en la casa todos respeten a ese padre -colérico, alcoholizado y reducido a la miseria- como es capaz de hacer ella misma, que cada noche besa su mano y le pide la bendición, tragando lágrimas y humillación. ¡Y pensar que la habían bautizado Anna Felice, y de hermana se llamará Fortunata! A los 24 años, de hecho, se decide a entrar en el convento de las «buenas hermanas», es decir, las benedictinas de su ciudad. Mantiene su firme propuesta, formulada en ese día, de «ser santa»; no sabe que para alcanzar el objetivo deberá vivir 70 años más, «sepultada en vida» en el anonimato de su celda, con días todos idénticos, marcados por acciones repetitivas que alguien podría incluso definir monótonas: hilar y coser, lavar y remendar.
Y rezar. Aunque para ella esto no debería ser un problema, ya que siempre parece absorta en la contemplación de su Dios. Sólo después se podrá descubrir cuánta aridez espiritual se escondía tras el fervor, cuántos tormentos y batallas íntimas fueron cubiertas por su imperturbable aparente serenidad. No sabe leer ni escribir, por su bien conocida historia familiar, y por lo tanto no puede ser admitida en el coro, es decir, entre las monjas dedicadas a funciones litúrgicas. Para ella sólo hay trabajo, con una jornada que comienza a las tres y media de la mañana y prosigue en acciones laboriosas y humildes, que cumple tan bien que se transforman en obras maestras, sazonadas con mucha oración aun en medio de la de la más completa aridez espiritual.
Cargada de trabajo, consumida por la edad, afectada por un reumatismo que en los últimos años la fuerza a permanecer en la cama, incapaz de moverse lo mínimo, termina ciega, sorda, y paralítica, después de 72 años de reclusión, en 1922. De ella parece no darse cuenta nadie y rápidamente es enterrada, al día siguiente, en la fosa común. Pero la desentierran 13 años más tarde, por el clamor popular, y la sepultan en la iglesia: tantos son los milagros que ocurren en su tumba. Y no termina allí: Pablo VI en 1967, proclamó beata a sor María Fortunata Viti, la monja que, trabajando y sonriendo, se iba santificando en la monotonía de la vida cotidiana, en el encierro de un convento, y con una gran cantidad de dolencias.
Traducido para ETF de un artículo de Gianpiero Pettiti.
fuente: Santi e Beati
accedida 688 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4250

No hay comentarios:

Publicar un comentario