jueves, 12 de mayo de 2016

Santa Rictrudis, abadesa - San Germán de Constantinopla, obispo (12 de mayo)

Santa Rictrudis, abadesa

fecha: 12 de mayo
n.: c. 614 - †: c. 688 - país: Francia
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En el monasterio de Marchiennes, en la región de Cambray, en Austrasia, santa Rictrudis, abadesa, que, después de la violenta muerte de su esposo Adalbaldo, tomó el velo religioso por consejo de san Amando y gobernó con gran acierto a sus monjas en el citado monasterio.
refieren a este santo: Santa Eusebia de HamaySan MaurontoSan Ricario
La familia de santa Rictrudis era una de las más ilustres de Gascuña. Los padres de la santa eran tan devotos como ricos. Cuando niña, Rictrudis conoció en la casa de su padre al que, con el tiempo, habría de ser su director espiritual: san Amando, a quien desterró el rey Dagoberto por haberle echado en cara su conducta licenciosa. El santo prelado evangelizaba entonces la Gascuña, cuyos habitantes eran todavía paganos. Más tarde, los padres de Rictrudis recibieron a otro ilustre personaje, Adabaldo, noble francés que gozaba del favor del rey Clodoveo. Los padres de la joven le concedieron la mano de su hija, a pesar de la oposición de los que veían con malos ojos toda alianza con los francos. Adalbaldo se transladó con su esposa a Ostrevant de Flandes. Dios los bendijo con cuatro hijos: Mauronte, Eusebia, Clotsinda y Adalsinda, destinados también a alcanzar el honor de los altares.
Al término de su destierro, san Amando pasaba algunas temporadas con sus antiguos amigos, cuya vida santa y feliz describió en términos idílicos, en el siglo X, el biógrafo de santa Rictrudis. Después de dieciséis años de matrimonio, Adalbaldo fue asesinado en Gascuña por algunos parientes de su esposa que nunca le perdonaron su matrimonio con ella. Fue un golpe terrible para santa Rictrudis, quien decidió entrar inmediatamente en el convento; pero san Amando le aconsejó que esperase hasta que su hijo pudiera establecerse en la corte. La dilación provocó más tarde serias dificultades a santa Rictrudis, pues el rey Clodoveo II, al verla tan rica y atractiva, determinó casarla con uno de sus favoritos. En tales casos, los deseos del rey eran órdenes. Santa Rictrudis se defendió en vano; pero al fin san Amando persuadió al monarca de que dejase a su protegida seguir su vocación. Santa Rictrudis se trasladó entonces a Marchiennes, donde fundó un monasterio para hombres y otro para mujeres; en éste último recibió el velo de manos de san Amando.
Sus dos hijas menores, Clotsinda y Adalsinda, la siguieron al convento, en tanto que Eusebia fue a vivir con santa Gertrudis, su abuela paterna, en Hamage. Tras de pasar algunos años en la corte, Mauronte determinó también abandonar el mundo; recibió la tonsura en Marchiennes, en presencia de su madre. Adalsinda murió joven. Clotsinda sucedió a santa Rictrudis en el gobierno del convento. Santa Rictrudis murió a los sesenta y seis años de edad.
Hubaldo de Elnone, que escribió la vida de santa Rictrudis el año 907, trató de exponer realmente la verdad histórica, a pesar de que casi todos los documentos se habían perdido cuando los normandos saquearon e incendiaron Marchiennes, en 881. Ver el admirable estudio que hizo sobre el tema L. Van der Essen, en Revue d'histoire ecclésiastique, vol. XIX (1923), sobre todo pp. 543-550, y Etu.de Critique... des Sainls Mérovingiens (1907, pp. 260-267) del mismo autor. La biografía de Hubaldo y otros documentos se hallan en Acta Sanctorum, mayo, vol. III. W. Levison, en Monumenta Germaniae Historica, Scriptores Merov., vol. VI, reeditó únicamente el prólogo. Algunas veces se confunde a Santa Rictrudis con Santa Rotrudis; se venera a esta última en Saint-Bertin y Saint-Omer, pero no sabemos nada de su vida.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1593





San Germán de Constantinopla, obispo

fecha: 12 de mayo
†: 733 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Constantinopla, san Germán, obispo, el cual, insigne por su doctrina y virtudes, refutó con gran persuasión el edicto contra las imágenes sagradas promulgado por el emperador León Isáurico.
San Germán era hijo de un senador de Constantinopla. Después de su ordenación sacerdotal ejerció, durante algún tiempo, un cargo en la iglesia metropolitana; pero, a la muerte de su padre, fue elegido obispo de Cízico, aunque no sabemos exactamente la fecha. Nicéforo y Teófanes afirman que no se opuso abiertamente a la divulgación de la herejía monotelita por parte del emperador Filípico; pero esto cuadra mal con la actitud posterior del santo respecto de la herejía, y con las alabanzas que le tributó el segundo Concilio Ecuménico de Nicea, el año 787. Durante el reinado de Anastasio II, San Germán fue trasladado de Cízico a la sede de Constantinopla. Un año después, convocó un sínodo de cien obispos, que definió la doctrina católica frente a la herejía monotelita, que suprimía en Jesús su voluntad humana.
El año 717, San Germán coronó en Santa Sofía al emperador León el Isáurico, quien juró solemnemente defender la fe católica. Diez años más tarde, cuando el emperador empezó a favorecer a los iconoclastas y se opuso a la veneración de las imágenes, san Germán le recordó su juramento. No obstante, León el Isáurico promulgó un decreto por el que prohibió el culto público a las imágenes y mandó que éstas fuesen colocadas de tal modo que el pueblo no pudiese besarlas. Poco después, con un decreto más drástico, ordenó la destrucción de las sagradas imágenes. El patriarca, que era ya muy anciano, predicó sin temor en defensa de las imágenes y escribió para recordar la tradición cristiana a los obispos que se inclinaban a favorecer a los iconoclastas. En una carta al obispo Tomás de Claudiópolis, decía: «Las imágenes son la concretización de la historia y no tienen más fin que el de dar gloria al Padre celestial. Quien venera las imágenes de Jesucristo, no adora la forma de la madera, sino que rinde homenaje al Dios invisible que está en el seno del Padre; a Él es a quien adora en espíritu y en verdad». El papa san Gregorio II respondió a san Germán con una carta que se conserva todavía, en la que le felicita por el valor con que había defendido la doctrina y la tradición católicas.
León el Isáurico hizo cuanto pudo por ganar para su causa al anciano patriarca, hasta que, al ver que todos sus esfuerzos resultaban inútiles, obligó a renunciar a san Germán, el año 730. El santo se retiró entonces a la casa paterna, donde pasó el resto de su vida apegado a las reglas monacales y preparándose para la muerte. Fue a recibir el premio celestial cuando tenía ya más de noventa años. La mayor parte de sus escritos se han perdido. El más famoso de ellos es una defensa de san Gregorio de Nissa contra los origenistas. Baronio dice que los escritos de san Germán eran como un faro que iluminaba a toda la Iglesia.
A. Papadópulos Kerameus editó en 1881 una biografía medieval de san Germán, escrita en griego; pero se trata de un documento sin valor. Por ejemplo, el autor de esa biografía cuenta que el patriarca, huyendo de la ira de León el Isáurico, se refugió en un convento de religiosas en Cízico y que, con el hábito de las monjas parecía realmente una viejecita; ahora bien, esto es muy poco verosímil, teniendo en cuenta que todos los obispos de oriente se dejaban crecer la barba. La mejor fuente de información es la colección de cartas de la época y las actas de los concilios. En Dictionnaire de Théologie Catholique, vol. VI (1920), ce. 1300-1309, hay un excelente artículo sobre san Germán, con una bibliografía muy abundante; ver también Bardenhewer, Geschichte der altkirchlichen Literatur, vol. v, pp. 48-51, y Hefele-Leclercq, Histoire des Conciles, vol. ni, pp. 599 ss.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1594

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