San Odón de Cluny, abad
fecha: 18 de noviembre
n.: c. 880 - †: 942 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 880 - †: 942 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Tours, de Neustria, tránsito de san Odón, abad de Cluny, que
instauró la observancia monástica según la Regla de san Benito y la disciplina
de san Benito de Aniano.
Patronazgos: patrono de los músicos, y protector contra la sequía y para pedir
lluvia.
refieren a este santo: San Mayolo de
Cluny
Desde mediados del siglo X hasta
principios del siglo XII, la abadía de Cluny fue sin duda la institución que
mayor influencia ejerció sobre la vida monástica en el occidente de Europa. Su
papel sólo cedía en importancia al del papado, ya que constituía el centro y la
principal autoridad de una vasta «reforma» monástica, por lo que marcó la vida
y el espíritu de los monjes de San Benito durante un período mucho más extenso
y su influencia se deja sentir todavía. La influencia y la autoridad de Cluny
se debieron a siete de sus ocho primeros abades, de los que san Odón fue el
segundo. El santo se educó primero con la familia de Fulko II, conde de Anjou,
y después, con la del duque Guillermo de Aquitania, fundador de la abadía de
Cluny. Odón recibió la tonsura a los diecinueve años, fue nombrado canónigo de
la iglesia de San Martín de Tours y pasó algunos años estudiando en París. Allí
se dedicó con gran entusiasmo a la música con Remigio de Auxerre, su maestro.
Un día, al leer la Regla de San Benito, Odón quedó impresionado al comprobar
cuánto distaba su existencia de la perfección, y entonces determinó ingresar en
la vida religiosa. Poco después, se trasladó al monasterio de
Baume-les-Messieurs, en la diócesis de Bensançon, donde el abad Berno le
concedió el hábito el año 909.
El duque Guillermo fundó al año siguiente
la abadía de Cluny y la confió al abad Berno, quien nombró a San Odón director
de la escuela que el monasterio tenía en Baume. Se cuenta que, en cierta
ocasión cuando san Odón se hallaba de viaje, la hija de su hospedero acudió a
él por la noche a pedirle auxilio, pues su padre quería casarla contra su
voluntad. El santo no pudo resistir a las lágrimas y súplicas de la joven, la
ayudó a escapar de su casa y la llevó consigo a Baume. No sin razón, el abad de
Odón se enojó por la precipitada decisión de su súbdito y le ordenó que velara
cuidadosamente por la joven y la pusiese en sitio seguro. Odón, que llevaba
diariamente de comer a la joven, la instruyó sobre la vida religiosa y la
colocó en un convento de religiosas. Con la edad, el santo se hizo más prudente
y fue nombrado para suceder a Berno en el gobierno de la abadía de Cluny.
El abad Berno había emprendido ya la
reforma de varios monasterios desde Cluny. San Odón continuó la reforma en
mayor escala. Uno de los monasterios que reformó fue el de Fleury sobre el
Loira, que estaba destinado a ejercer una gran influencia en Inglaterra.
Alguien escribió acerca de la escuela de san Odón en Cluny: «En ella se educa
tan bien a los niños como en los castillos de sus padres». La vida en Cluny no
era fácil. Cierto monje se quejó una vez ante san Odón de que Berno gobernaba
la abadía con mano de hierro. Lo cierto es que hacía falta una rígida
disciplina para mantener el orden entre los vigorosos espíritus del siglo X, y
Cluny no era una excepción. San Odón gobernó también con férrea energía y solía
intimidar a los monjes rebeldes hablándoles de métodos de gobierno aún más
severos que el suyo. Pero no siempre procedía así. Por ejemplo, refiriéndose a
los actos de caridad, contó un día que un joven estudiante, al dirigirse a la
iglesia a cantar maitines, en una cruda madrugada de invierno, había encontrado
en la puerta del templo a un mendigo medio desnudo. El estudiante se quitó la
capa y se la echó al mendigo sobre los hombros, de suerte que tiritó de frío
durante el largo oficio. Después de laudes, se acostó en su lecho para
calentarse un poco y encontró entre las sábanas una moneda de oro, con lo que
tenía más que suficiente para comprarse una capa. El biógrafo comenta:
«Entonces yo no sabía quién había sido el héroe de este incidente, pero lo
descubrí más tarde». Naturalmente, el héroe fue el propio Odón, quien en Tours
había aprendido a imitar a San Martín.

El año 936, san Odón fue a Roma por
primera vez, convocado por el papa León VII. La ciudad estaba entonces sitiada
por Hugo de Provenza, quien se daba a sí mismo el nombre de rey de Italia y
profesaba gran respeto a san Odón. El Papa había llamado al santo para que
tratase de concluir la paz entre Hugo de Provenza y Alberico, «el patricio de
los romanos». San Odón logró un triunfo provisional, negociando el matrimonio
de Alberico con la hija de Hugo. En la abadía de San Pablo Extramuros
«reglamentó en forma apostólica la vida espiritual del monasterio y, con sus
exhortaciones, fomentó en todos los corazones la fe, la piedad y el amor de la
verdad». El espíritu de Cluny se había extendido ya más allá de las fronteras
de Francia, y la influencia de san Odón se dejó sentir particularmente en los
monasterios de Monte Cassino, Pavía, Nápoles y Salerno. En cierta ocasión, el
santo estuvo a punto de perecer apedreado por un campesino que pretendía que
los monjes de San Pablo le debían dinero. San Odón pagó al campesino lo que se
le debía y olvidó el incidente. Pero pronto se enteró de que Alberico había
sentenciado a aquel hombre a perder el brazo derecho. Inmediatamente, el santo
fue a pedir la anulación de la sentencia y consiguió que el campesino fuese
puesto en libertad. Durante los seis años siguientes, Odón tuvo que volver dos
veces a Roma a tratar de mantener la paz entre Hugo y Alberico y aprovechó
ambas ocasiones para ensanchar el campo de su celo de reforma. Entre tanto, la
empresa iba ganando terreno en Francia, donde los nobles devolvían al santo los
monasterios que hasta entonces habían gobernado ilegalmente, y los superiores
le invitaban a visitar sus abadías y a reformarlas. Naturalmente, no faltaron
monjes que no se resignaban a perder su cómoda situación y obstaculizaban
cuanto podían el trabajo del santo. Por ejemplo, algunos acusaron a los de
Cluny de lavar su ropa interior los sábados después de las vísperas. Como los
religiosos de Cluny no respondiesen nada y continuasen con su tarea semanal,
uno de los acusadores exclamó: «Yo no soy una serpiente que silba ni un buey
que muge, sino un hombre que habla. ¿Acaso queréis enseñarnos la regla de San
Benito guardando silencio?». Dicho esto, fue a quejarse a su abad. Los monjes
de Fleury recibieron al santo con piedras y espadas y aun le amenazaron con
darle muerte si entraba en la iglesia. San Odón les habló con cariño, les dio
tres días para tranquilizarse y, al cabo de ese plazo, penetró montado en su
asnillo como si nada hubiese sucedido. «Le recibieron como a un padre y su
escolta partió sin necesidad de intervenir». El año 942, Odón fue a Roma por
última vez. Al regreso, se detuvo en el monasterio de San Julián de Tours.
Después de asistir a las ceremonias de la fiesta de su patrono, San Martín,
tuvo que guardar cama y falleció el 18 de noviembre. Uno de sus últimos actos
fue componer un himno en honor de san Martín, que se conserva todavía. A pesar
de la enorme actividad de su vida, san Odón encontró todavía tiempo para
escribir otro himno, doce antífonas en verso, en honor de san Martín, tres
libros de estudios de moral, una biografía de san Geraldo de Aurillac y un
largo poema sobre la Redención. Sus biógrafos afirman también unánimemente que
escribió varias obras sobre la música sagrada, pero no se conserva ninguna, por
más que se le han atribuido falsamente ciertas partituras.
Un monje de Cluny, llamado Juan, y otro
monje, llamado Malgodo, escribieron sendas biografías de san Odón; pueden verse
en Mabillon, vol. V, y en Migne, PL., vol. CXXXIII. E. Sackur, en Neues Archiv,
vol. XV, pp. 105.112, habla de otra recensión de la biografía escrita por Juan,
pero es de fecha posterior. La biografía moderna de O. Ringholz (1885) es
excelente. El artículo original menciona al antecesor de Odón como «san Berno»;
efectivamente, el iniciador de Cluny era venerado como santo en el Martirologio
anterior (13 de enero), y puede verse en Acta Sanctorum enero I, pág. 824 y ss.
lo que hay sobre él; sin embargo, ha sido retirado del Martirologio actual, que
pone el énfasis en Odón como el auténtico fundador de Cluny, aaunque haya sido
su segundo abad. En todo caso, la historia inicial de la reforma clunianence
sigue siendo objeto de investigación. Hay una hermosa catequesis de Benedicto
XVI, del 2 de septiembre
de 2009, sobre la figura de san Odón, así como una del 11 de noviembre
del mismo año dedicada a la reforma clunianense, iniciada
en la abadía que en 2010 cumple 1100 años de existencia.
Imágenes:
superior: ícono griego (fragmento correspondiente a Odón, de una serie)
inferior: Innocenz Waräthi: «Odón leyendo a Virgilio», fresco del techo en la biblioteca del monasterio de Meppen, ca. 1720.
Imágenes:
superior: ícono griego (fragmento correspondiente a Odón, de una serie)
inferior: Innocenz Waräthi: «Odón leyendo a Virgilio», fresco del techo en la biblioteca del monasterio de Meppen, ca. 1720.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4222
Beato Grimoaldo de la Purificación Santamaría, religioso
fecha: 18 de noviembre
n.: 1883 - †: 1902 - país: Italia
otras formas del nombre: Fernando Santamaría
canonización: B: Juan Pablo II 29 ene 1995
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
n.: 1883 - †: 1902 - país: Italia
otras formas del nombre: Fernando Santamaría
canonización: B: Juan Pablo II 29 ene 1995
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
Elogio: En Ceccano, junto a Frosinone, en
Italia, beato Grimoaldo de la Purificación (Fernando) Santamaría, religioso de
la Congregación de la Pasión de Jesucristo, que, cuando se preparaba con fervor
y alegría al sacerdocio, consumido por la enfermedad murió santamente.
Fernando Santamaría nació el 4 de mayo de
1883 en Pontecorvo, Italia, en el seno de una familia que llegaría a tener
cinco hijos y de los cuales Fernando fue el primero. Su padre se llamaba Pietro
Paolo y su madre Cecilia Ruscio. Se le brindó en la casa una sólida formación
religiosa, completada con la catcquesis parroquial, a la que el niño asistía
asiduamente. En mayo de 1891 recibió la primera comunión y desde entonces
frecuentó este sacramento del que fue muy devoto. A los siete años, además, se
ofrece como monaguillo en su parroquia; y a los nueve ingresa en la
Congregación de la Inmaculada, siendo muy fiel a sus prácticas de piedad.
Igualmente fue miembro del coro parroquial. A los doce años ya daba catecismo a
los niños más pequeños y mostraba sus habilidades como posible futuro
predicador.
Su vocación religiosa surgió cuando a los
trece años comenzó a frecuentar los retiros que daban los padres pasionistas en
el Santuario de la Virgen de las Gracias, en el propio Pontecorvo. Cuando le
manifestó a su padre su deseo de ser pasionista, su padre le mostró su
contrariedad porque él tenía otros planes para su hijo, trató de disuadirlo con
halagos y también con castigos, pero, viendo la constancia de su hijo, se avino
a la voluntad del muchacho y le dio su licencia. Pudo así ingresar el día 15 de
febrero de 1899 en la congregación pasionista en Santa María de Pugliano, junto
a Paliano, y empezar su noviciado el 5 de marzo siguiente, tomando el nombre de
Grimoaldo de la Purificación. Este nombre de Grimoaldo lo tomaba del santo
patrono de su pueblo.
El 6 de marzo de 1900 hizo la profesión
religiosa. Marchó entonces al estudiantado de Santa María de Corniano, cerca de
Ceccano, para hacer allí los estudios eclesiásticos. Vivía con gran intensidad
los votos religiosos, singularmente el cuarto: vivir y propagar la devoción a
la pasión del Señor. Era sumamente devoto de la Virgen María. Llevaba una vida
sencilla y sin hechos extraordinarios pero totalmente entregada a Dios, siendo
sus compañeros testigos de la pureza, humildad, piedad y espíritu de mortificación
y exquisita caridad fraterna con que Grimoaldo vivía la vida religiosa. Tenía
sólo 19 años cuando le sobrevino una meningitis aguda y se vio que su vida
corría muy serio peligro. Él aceptó con serenidad y alegría la voluntad de
Dios, y se dispuso al encuentro con el Señor con una ejemplar confianza y
entrega en su divina providencia. Y así le llegó la muerte el 18 de noviembre
de 1902. Fue beatificado por Juan Pablo II el 29 de enero de 1995.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
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