lunes, 18 de julio de 2016

Santos Sinforosa y siete compañeros, mártires - San Filastrio de Brescia, obispo (18 de julio)

Santos Sinforosa y siete compañeros, mártires

fecha: 18 de julio
†: s. III/ IV - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa

En la vía Tiburtina, a nueve miliarios de la ciudad de Roma, conmemoración de los santos Sinforosa y sus siete compañeros: Crescente, Julián, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio, todos mártires, que quedaron hermanados en Cristo tras padecer el sacrificio bajo diversas formas de tortura.

Esta memoria recibía tradicionalmente el nombre de «Santa Sinforosa y sus siete hijos», basándose en la leyenda que enseguida comentaremos, y que dio lugar a unas «Actas de martirio» que se tuvieron por auténticas durante mucho tiempo, y que incluso Ruinart clasificó dentro de las que él denominaba «Acta sincera». Como en tantas otras ocasiones, debemos distinguir el nivel de los hechos que con signos fiables de veracidad han llegado hasta nosotros, de los que la memoria popular transformó en leyenda y que, por muy pintorescos y tradicionales que puedan ser, no forman parte de la memoria del santo, es decir, de la obra de santificación de Cristo en él, y a través de él, en la Iglesia. El entramado legendario es, sin embargo, importante conocerlo -así sea para descartarlo-, porque de él suele tomar cuerpo la iconografía y la veneración popular.
La leyenda de Sinforosa ubica los hechos n la primera mitad del siglo II, en Roma, bajo el emperador Adriano (117-138). Éste acaba de terminar su palacio en Tibur, pero al invocar a los dioses se le revela que estos no están demasiado contentos; la causa es, tal como lo dice el oráculo, una cristiana: «La viuda Sinforosa y sus hijos nos atormentan diariamente invocando a su Dios. Si ella y sus hijos ofrecen sacrificios, prometemos darte todo lo que pidas.» Sinforosa era una matrona romana, viuda del tribuno Getulio, también mártir. A partir de ese momento, el Emperador intentará por todos los medios hacer que Sinforosa y sus hijos sacrifiquen a los dioses de Roma. Puesto que no tiene éxito con la madre, la arroja al río Anio con una pesada piedra al cuello. Con los hijos lo sigue intentando, y naturalmente que la Passio despliega los detalles de las diferentes torturas infligidas a cada uno, hasta que acaba con todos. Son enterrados cerca del noveno miliario camino de Roma en la vía Tiburtina, y con el tiempo una basílica se construye en ese lugar.
Las tumbas de Sinforosa y otros siete mártires existen en el noveno miliario de la vía Tiburtina, y hay restos de una basílica, por lo que puede aceptarse como perfectamente ajustado a los hechos la base del culto. Sin embargo, no hay la menor evidencia de que formaran parte de una misma familia, y más bien el cuadro de la madre y siete hermanos hace pensar en la gesta de la madre macabea y sus siete hijos, sobre cuyo fundamento se tejieron muchas leyendas de santos, como la de «Los siete hijos de santa Felicitas». H Delehaye lo sintetiza de esta manera: «siete santos, cuya única relación consistía probablemente en la proximidad de sus tumbas o del aniversario de su muerte, se convirtieron en hermanos entre sí y en hijos de Santa Sinforosa.»
El nuevo Martirologio Romano renuncia, desde luego, a la leyenda, pero, no sin un punto de ironía, expresará en el elogio que estos mártires «quedaron hermanados en Cristo tras padecer el sacrificio bajo diversas formas de tortura».
Artículo basado en el Butler-Guinea de la fecha (tomo III, pág. 136) y en el de Michael Ott, «St. Symphorosa», en la Catholic Encyclopedia (1912).
Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2442



San Filastrio de Brescia, obispo

fecha: 18 de julio
†: c. 397 - país: Italia
otras formas del nombre: Filastro
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Brescia, en la región de Venecia, san Filastrio, obispo, cuya vida y muerte fueron alabadas por su sucesor, san Gaudencio.
refieren a este santo: San Gaudencio de Brescia

No sabemos exactamente dónde nació san Filastro. Lo cierto es que abandonó su país natal, su herencia y la casa de sus padres, como Abraham, para cortar todos los lazos que le ataban al mundo. Viajó por varias provincias haciendo la guerra a los infieles y a los herejes, particularmente a los arrianos, cuyos errores se habían propagado por toda la Iglesia. Tan grandes eran el celo y la fe de Filastro, que se regocijaba, como el Apóstol, de sufrir por la verdad y de llevar en su cuerpo las marcas de los terribles latigazos que había recibido por afirmar la divinidad de Jesucristo. En Milán se opuso vigorosamente al arriano Auxencio, quien estaba tratando de acabar con la Iglesia en aquella diócesis. Igualmente predicó y discutió con los herejes en Roma. Después se trasladó a Brescia, donde fue elegido obispo y cumplió sus deberes pastorales con un celo inmenso. Alban Butler dice que Filastro no igualaba en ciencia a San Ambrosio y San Agustín, sus contemporáneos, pero lo compensaba abundantemente con el ejemplo de su vida, con su espíritu de humildad y piedad y con su entrega infatigable a sus deberes pastorales. San Filastro demostró claramente que un hombre de cualidades normales es capaz de obrar maravillas cuando posee una gran virtud.
Para defender a sus fieles contra los errores en materia de fe, Filastro escribió el «Catálogo de Herejías». En dicha obra no toma la palabra «herejía» en su sentido teológico estricto, ya que incluye entre las herejías algunas opiniones simplemente discutibles y llega hasta a llamar «herejes» a los que dan a los días de la semana sus nombres paganos (esta extensión tan amplia del término hereje era bastante común en la antigüedad). La obra carece de valor en sí misma, pero es interesante por la luz que arroja sobre las obras de otros escritores de la época, como por ejemplo, la de san Hipólito. En su panegírico de san Filastro, san Gaudencioalabó su modestia y su trato apacible y bondadoso. La liberalidad de san Filastro no alcanzaba sólo a los pobres, sino que se extendía también a los comerciantes y negociantes para que pudiesen ensanchar sus empresas. San Agustín conoció a san Filastro en Milán, junto con san Ambrosio, hacia el año 384. san Filastro murió antes que su metropolitano, san Ambrosio, el cual nombró a san Gaudencio para sucederle en la sede de Brescia.
Ver Acta Sanctorum, julio, vol. IV. Los escasos datos que poseemos sobre san Filastro provienen en gran parte del panegírico de san Gaudencio, cuya autenticidad ha sido puesta en duda; pero Knappe y Poncelet la defendieron victoriosamente. Cf. Analecta Bollandiana, vol. XXVIII (1909), p. 224; y Bardenhewer, Patrologie, n. 89.
Cuadro de Ponziano Lovarini da Bergamo - 1881, en el pueblo de Ludriano, del que el santo es patrono principal.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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