San Ceferino, papa
fecha: 20 de diciembre
fecha en el calendario anterior: 26 de agosto
†: 217/218 - país: Italia
otras formas del nombre: Zeferino
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
fecha en el calendario anterior: 26 de agosto
†: 217/218 - país: Italia
otras formas del nombre: Zeferino
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: En Roma, junto al cementerio de Calixto, en la
vía Apia, sepultura de san Ceferino, papa, el cual gobernó la Iglesia durante
dieciocho años y mandó a su diácono san Calixto construir el citado cementerio
para la Iglesia Romana.
refieren a este santo: San Calixto I, Santos Mapálico
y compañeros, Santos Ponciano
e Hipólito

Su fecha de nacimiento
es desconocida, pero sabemos que falleció el 20 de diciembre del 217 o 218. Fue
elegido papa (el nº 15 en la sucesión) y consagrado después de la muerte del
papa Víctor, en 198 o 199. Como veremos luego, había en la Iglesia del momento
grandes tensiones por disputas teológicas, y en especial trinitarias, en las
que el santo intervino, incluso negándose a aceptar las tesis de un prestigioso
presbítero del momento (que luego de graves problemas con la Iglesia, se
reconcilió y fue mártir), san Hipólito.
Por eso no debe tenerse como demasiado imparcial el juicio que Hipólito en sus
«Philosophoumena» (IX, 11) vierte sobre Ceferino, diciendo que era «un hombre
simple, sin educación». Hipólito fue un intelectual y erudito de gran cultura
griega, pero acérrimo enemigo de Ceferino, y sobre todo, del diácono de
éste, Calixto,
que llegó más tarde también a ser papa. Este mismo Calixto había servido al
papa Víctor, y se desconoce por qué motivo, vivía en Ancio, dotado con una
pensión mensual por aquel Papa. Inmediatamente después de su elevación a la
Sede de Roma, Ceferino llamó a Calixto a su servicio. Según parece, la
comunidad cristiana se había convertido, también con el papa anterior, en
propietaria de un lugar común de enterramiento en la Via Appia (quizás la
primera propiedad de la Iglesia romana), y Ceferino encomendó a Calixto la
organización de ese cementerio, que se conoce ahora como «Cementerio
calixtino». Además, Ceferino lo ordenó diácono.
La situación de los
cristianos en Roma, que se mantuvo favorable en los primeros años del gobierno
del emperador Septimio Severo (193-211), fue empeorando, y en el 202 o 203
-posiblemente relacionado con la falta de participación de los cristianos en
las celebraciones del décimo aniversario del emperador- un edicto imperial
prohibía la conversión al cristianismo bajo las más severas sanciones. No se
sabe, sin embargo, nada en cuanto a la ejecución del edicto en la misma Roma,
ni de los mártires de la Iglesia romana en esta época. La tradición posterior
consignó a Ceferino como mártir, pero no hay pruebas de ello, y actualmente no se
le tributa tal culto, sino solamente como papa.
Más conocidos son
ciertos aspectos relativos a las disputas internas en la Iglesia romana sobre
la doctrina de la Trinidad. El papa Víctor había excomulgado a un hereje,
Teodoto el Curtidor, que profesaba una doctrina trinitaria de tipo monarquiana
(es decir, que era incompatible con la doctrina de las tres divinas Personas),
y a sus seguidores, que formaron en la misma Roma una comunidad gobernada por
otro Teodoto, llamado «el cambista», y un tal Aselepodotus. Estos hombres
convencieron a un confesor romano llamado Natal, que había reconocido su fe sin
vacilar ante el juez pagano y había sufrido tortura -y por tanto era
seguramente prestigioso entre los creyentes-, que fuera hecho obispo de la
secta por un pago mensual de 170 denarios. Natal, sin embargo, fue presa de
remordimientos, y se afirma que recibió muchas advertencias en sueños y en una
ocasión creyó haber sido severamente golpeado por los ángeles. Temprano en la
mañana se puso un sayal de penitente, se cubrió de cenizas, y se lanzó con
lágrimas a los pies de Ceferino; confesó su mal proceder y le pidió ser
recibido de nuevo en la comunión de la Iglesia, que finalmente le fue
concedido. Este episodio nos lo narra Eusebio de Cesarea. Esa política misericordiosa
encarnada por esta serie de papas, Víctor, Ceferino y Calixto, que no dudaban
en -con las adecuadas penitencias- permitir la vuelta a la comunión de quienes
se arrepentían de sus pecados luego de haber sido bautizados, era resistida y
fuertemente atacada por muchos, y especialmente por el representante de la
«línea dura» del momento, que era el prestigioso san Hipólito, a quien ya
mencionamos.
Ceferino fue sepultado
en una cámara sepulcral separada en el cementerio de Calixto en la Via Appia.
El «Liber Pontificalis» -de manera arbitraria y sin ningún fundamento
histórico- le atribuye dos decretos: uno sobre la ordenación del clero y otro
sobre la liturgia eucarística en las iglesias romanas. De hecho el artículo del
Liber Pontificalis dedicado al santo es confuso, y ni siquiera ha podido ser
satisfactoriamente aclarado por el gran comentador del texto, Mons. Duchesne.
El artículo se basa en
el de J.P. Kirsch (1912)
en Catholic Encyclopedia y el correspondiente en Butler-Guinea (26 de agosto),
tomo III, pág. 411-12. Véase Eusebio de Cesarea, Hist Ecl. V,32 y Liber
Pontificalis, ed. Duchesne (vol. I, pp. 139-140). Acerca del sitio de la
sepultura del santo el Butler remite a Marucchi, en Nuovo bullettino di arch,
crist. (1910), pp. 205-225.
Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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