Beato Jacobo Cusmano, presbítero
y fundador
fecha: 14 de marzo
n.: 1834 - †: 1888 - país: Italia
otras formas del nombre: Santiago Cusmano
canonización: B: Juan Pablo II 30 oct 1983
hagiografía: Santi e Beati
n.: 1834 - †: 1888 - país: Italia
otras formas del nombre: Santiago Cusmano
canonización: B: Juan Pablo II 30 oct 1983
hagiografía: Santi e Beati
En
Palermo, en la región de Sicilia, en Italia, beato Jacobo Cusmano, presbítero,
que fundó la Congregación de Siervos y Siervas de los Pobres, y se destacó por
su caridad hacia los necesitados y enfermos.
El
beato padre Santiago Cusmano nació en Palermo, Italia, el 15 de marzo de 1834.
Huérfano de madre a la corta edad de tres años, fue educado por su hermana
mayor Vincentina. Desde la infancia mostró una gran sensibilidad ante el
sufrimiento de los demás. Después de completar sus estudios superiores en el
Colegio Máximo de los Jesuitas, se matriculó en la Facultad de Medicina,
graduándose a los 21 años. Rápidamente se convirtió en el «médico de los
pobres», por su generosidad y abnegación.
Pero
la voz de Dios, cada vez más imperiosa, instaba al joven médico a complementar
y enriquecer aun más la noble profesión con su dedicación y consagración total
a Dios, y por él, a los pobres. Abraza el estado eclesiástico y el 22 de
diciembre de 1860 es ordenado sacerdote. El 21 de febrero 1867 da inicio a la
Asociación del Bocado de los Pobres, compuesta por sacerdotes y laicos de ambos
sexos, bajo la presidencia del Arzobispo de Palermo, Mons. Naselli, que bendijo
la obra y, después de la aprobación pontificia, la instituyó canónicamente en
1868.
El
23 de mayo de 1880, Fiesta de la SS. Trinidad, vistió a la primera Hermana. El
4 de octubre de 1884 da el hábito a los primeros hermanos, y el 21 de noviembre
de 1887 reune en comunidad a los misioneros que desde hacía tiempo se le habían
unido trabajando para los pobres: funda así oficialmente las dos congregaciones
de las Siervos y de los Siervos de los Pobres. Abre hospitales, hogares de
ancianos pobres y abandonados y huérfanos. Le llaman el «Padre de los Pobres».
Murió el 14 de marzo de 1888 en Palermo, con fama de santidad, querido por
todos, sin distinción de clases sociales, ideologías o partidos. Fue beatificado
por SS Juan Pablo II el 30 de octubre de 1983. La obra por él fundada se
extiende hoy, además de en Italia, por Rumania, América (Estados Unidos,
México, Brasil), África (República Democrática del Congo, Camerún, Uganda), y
Asia (Filipinas y la India).
Traducido
para ETF de un artículo de Silvestre Terranova.
fuente: Santi e Beati
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o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=884
Beata María Josefina de Jesús
Crucificado, virgen
fecha: 14 de marzo
n.: 1894 - †: 1948 - país: Italia
otras formas del nombre: Josefina Catanea
canonización: B: Benedicto XVI 1 jun 2008
hagiografía: Vaticano
n.: 1894 - †: 1948 - país: Italia
otras formas del nombre: Josefina Catanea
canonización: B: Benedicto XVI 1 jun 2008
hagiografía: Vaticano
En
Nápoles, Italia, beata María Josefina de Jesús Crucificado (Josefina) Catanea,
virgen de la Orden de las Carmelitas Descalzas.
Nació
en Nápoles el 18 de febrero de 1894, en el seno de una familia de nobles, los
marqueses Grimaldi. Desde su niñez mostró una predilección particular por los
pobres y los más necesitados, destinándoles el dinero que le daban para
juguetes o para merendar, y ayudando a dos viejecitas que vivían solas. El
testimonio ejemplar de su abuela y de su madre fue la escuela donde aprendió a
conocer a Jesús y a enamorarse de él. Tuvo particular devoción a la Eucaristía
y a la Virgen María, especialmente con el rezo del rosario.
Después
de realizar estudios de comercio, el 10 de marzo de 1918, superando la
oposición de su madre y de sus familiares, entró en el Carmelo de Santa María,
en "Ponti Rossi", lugar así llamado porque allí se encontraban los
restos de un acueducto romano. Allí aprendió a amar a Cristo en medio del
sufrimiento, ofreciéndose como víctima por los sacerdotes. Supo aceptar la voluntad
de Dios, aunque implicara gran dolor físico: se vio afectada por una forma
grave de tuberculosis en la espina dorsal, con dolores en las vértebras, que la
paralizó completamente. El 26 de junio de 1922 se curó milagrosamente, de forma
instantánea, después del contacto con el brazo de san Francisco Javier, que le
llevaron a su celda.
La
"monja santa", como la llamaba la gente, inició un largo apostolado
principalmente en el locutorio del convento, acogiendo a todo tipo de personas
enfermas y necesitadas de ayuda tanto material como espiritual, a los que
proporcionaba consuelo y consejo, para encontrar el amor de Dios. Incluso
realizó milagros. Su abnegación prosiguió, también cuando llegaron otras
enfermedades, obligándola a estar en silla de ruedas, crucificándose con Jesús
por la Iglesia y por las almas.
En
1932 la Santa Sede reconoció la casa de "Ponti Rossi" como convento
de la segunda orden de Carmelitas Descalzos, y Josefina Catanea recibió el
hábito de santa Teresa de forma oficial, tomando el nombre de María Josefina de
Jesús Crucificado. El 6 de agosto de ese mismo año hizo la profesión solemne
según la Regla carmelitana, que ya vivía desde 1918. Desde 1934 el cardenal
Alessio Ascalesi, arzobispo de Nápoles, la nombró subpriora; luego, en 1945,
vicaria; y el 29 de septiembre de ese mismo año, en el primer capítulo general,
fue elegida priora de la comunidad, cargo que desempeñó hasta su muerte.
Su
espiritualidad, su docilidad amorosa, su humildad y sencillez, le granjearon
gran estima durante los años de la segunda guerra mundial. Oraba sin cesar,
alimentando así su confianza en Dios, de la que contagiaba a todos los que se
dirigían en peregrinación a "Ponti Rossi" para escuchar su palabra de
aliento, consuelo y estímulo a superar las pruebas y los dolores de las tristes
situaciones debidas a la guerra. El día de su toma de hábito dijo: "Me he
ofrecido a Jesús crucificado para ser crucificada con él", y el Señor le
tomó la palabra. Compartió los sufrimientos de Cristo de forma silenciosa, pero
alegre. Soportó durante largos años duras pruebas y persecuciones con espíritu
de abandono a la voluntad de Dios. También gozó de carismas místicos
extraordinarios. Por obediencia y por consejo de su director espiritual,
escribió su "Autobiografía" (1894-1932) y su "Diario"
(1925-1945), así como numerosas cartas y exhortaciones para las religiosas.
Desde
1943 comenzó a sufrir varias enfermedades especialmente dolorosas, que
incluyeron la pérdida progresiva de la vista. Convencida de que esas
enfermedades eran voluntad de Dios, las acogía como "un don
magnífico" que la unía cada vez más a Jesús crucificado. Con una sonrisa
en los labios, ofrecía su cuerpo como altar de su sacrificio por las almas.
Murió el 14 de marzo de 1948 en su ciudad natal. Fue beatificada el 1 de junio de
2008, en Nápoles.
fuente: Vaticano
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fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
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