martes, 10 de mayo de 2016

Beato Nicolás Albergati, monje y obispo - Beato Iván Merz, laico (10 de mayo)

Beato Nicolás Albergati, monje y obispo

fecha: 10 de mayo
fecha en el calendario anterior: 9 de mayo
n.: 1375 - †: 1443 - país: Italia
canonización: 
Conf. Culto: Benedicto XIV 25 sep 1744
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Siena, en la región de Toscana, beato Nicolás Albergati, obispo de Bolonia, que ingresó de joven en la Orden de Padres Cartujos y, una vez ordenado obispo, prestó un gran servicio a la Iglesia con su celosa labor pastoral y con su participación en legaciones pontificias.
patronazgo: patrono del estudio.
El culto del beato fue aprobado en 1744, pero los cartujos y los agustinos le tenían, desde mucho antes, en gran veneración. Nicolás Albergati era un boloñés de buena familia. Había empezado a estudiar leyes, pero a los veinte años decidió entrar en la cartuja. Llegó a ser superior de varias casas y, en 1417, fue elegido obispo por el clero y el pueblo de Bolonia. Nicolás se vio obligado a aceptar el cargo por orden de sus superiores. Conservó durante toda su vida la austeridad monástica. Vivía en una modesta casita e iba, con frecuencia, a visitar a los pobres. El papa Martín V y sus sucesores en la Cátedra de San Pedro le confiaron varias misiones diplomáticas de importancia, que el beato desempeñó con gran éxito. En 1426, recibió el capelo cardenalicio. Se lo confirió Tomás Parentucelli de Sarzana, su antiguo discípulo, que al ser elegido papa -con el nombre de Nicolás V-, no olvidó la gratitud y la veneración que de niño le había profesado.
El cardenal Albergati gozaba de gran fama de mediador; el papa le envió a diversas cortes de Italia y del extranjero a negociar la paz, y el éxito con que ejerció sus funciones le mereció el título de «el ángel pacificador». Como legado pontificio, el beato tomó parte con el Concilio de Ferrara, y la reconciliación de los griegos, en Florencia, se debió en gran parte a él. El papa Eugenio IV le profesaba gran estima, le consultaba con mucha frecuencia, le nombró penitenciario mayor y fue a visitarle muchas veces cuando se hallaba enfermo. El beato Nicolás murió en Siena, durante una visita a un convento de los agustinos, de los que era protector. Aunque era inaudito que un papa acudiese a las exequias de un cardenal, Eugenio IV asistió al entierro del purpurado Albergati en Bolonia. El beato fue un gran protector de la cultura y escribió varios libros.
En Acta Sanctorum hay una extensa bibliografía y un panegírico (mayo, vol. II), Pueden verse otros panegíricos en Analecta Bollandiana, vol. VII (1888), pp. 381-386. Le Couteulx, Annales Ordins Cartusiensis, vol. VII, consagra un largo artículo al beato. Véase, Pastor, Historia de los Papas, vol. II. N.ETF: reproduzco el artículo, sin embargo tengo dudas con la frase «En 1426, recibió el capelo cardenalicio. Se lo confirió Tomás Parentucelli de Sarzana...», es verdad que Tomás Parentucelli (Nicolás V) fue discípulo del beato Nicolás, pero no fue papa sino hasta 1447, por lo que no se entiende cómo le pudo haber conferido el capello cardenalicio en 1426, salvo que quiera decir que le hizo entrega, no que se lo haya dado con su autoridad.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1571





Beato Iván Merz, laico

fecha: 10 de mayo
n.: 1896 - †: 1928 - país: Croacia
canonización: 
B: Juan Pablo II 22 jun 2003
hagiografía: Vaticano

En la ciudad de Zagreb, en Croacia, beato Iván Merz, que, dedicado al estudio de las letras y a la enseñanza, dio a los jóvenes el ejemplo de un maestro fiel a Cristo y de un laico creyente entregado al bien de la sociedad.
Nació en Banja Luka el 16 de diciembre de 1896, en la Bosnia ocupada por el imperio austro-húngaro, en una familia liberal; fue bautizado el 2 de febrero de 1897. En el ambiente multi-étnico y multi-religioso de su ciudad natal realizó sus estudios de primaria y secundaria, que terminó cuando en Sarajevo era asesinado el príncipe heredero Francisco Fernando (28 de junio de 1914). Por voluntad de sus padres, y no suya, entró en la Academia militar de Wiener Noustadt, que abandonó después de tres meses, molesto por la corrupción del ambiente. En 1915 inició los estudios en la universidad de Viena, aspirando a ser profesor, para poder dedicarse a la instrucción y educación de los jóvenes en Bosnia, siguiendo el ejemplo de su profesor Ljubomir Marakovic, hacia el que sentía una profunda gratitud por haberle ayudado a descubrir las riquezas del catolicismo.
En marzo de 1916 tuvo que enrolarse en el ejército. Fue enviado al frente italiano, donde pasó la mayor parte de los años 1917 y 1918. Al concluir la primera guerra mundial se encontraba en Banja Luka, donde vivió el cambio político y el nacimiento del nuevo Estado yugoslavo. La experiencia de la guerra le hizo madurar espiritualmente, pues, impresionado por los horrores de los que fue testigo, poniéndose en las manos de Dios, se propuso tender con todas sus fuerzas a la perfección cristiana. Se puede seguir su desarrollo espiritual gracias a su diario íntimo, que comenzó a escribir durante sus estudios de secundaria y prosiguió en el ejército, en el frente y durante los estudios universitarios. En él se aprecia que su santidad no fue fácil, que tuvo que luchar mucho por su ideal. Lo atormentaba el problema del amor y luego el del dolor y la muerte, que resolvía a la luz de la fe:
«No tengo la santa Eucaristía -escribe el 9 de septiembre de 1917-. Vivo aquí como un pagano o una fiera, como si el Agnus no fuera ya el centro del cosmos, como si no existiera para nada. Dios Consolador, ven a compenetrar mi naturaleza con átomos de eternidad, para que, más semejante a ti, comprenda el curso de mi existencia».
El 5 de febrero de 1918, estando en el frente de batalla, escribió en su diario: «Nunca olvidarse de Dios. Desear siempre unirse a él. Cada día, preferentemente al alba, dedicarse a la meditación, a la oración, tal vez cerca de la Eucaristía o durante la santa misa. En esos momentos se han de hacer los proyectos para la jornada que comienza, se examinan los propios defectos, y se pide la gracia para superar todas las debilidades. Sería terrible que esta guerra no me produjera ningún efecto positivo... Debo comenzar una vida regenerada con el espíritu del nuevo conocimiento del catolicismo. Confío sólo en la ayuda del Señor, porque el hombre no puede hacer nada por sí mismo».
Después de la primera guerra mundial prosiguió sus estudios de filosofía en Viena (1919-1920); luego se trasladó a París, donde estudió en la Sorbona y el Instituto Católico (1920-1922). Con su tesis sobre «La influencia de la liturgia en los escritores franceses desde Chateaubriand hasta nuestros días», obtuvo el doctorado en filosofía en la universidad de Zagreb (1923). Durante el resto de su breve vida fue profesor de lengua y literatura francesa y alemana en el Instituto arzobispal de Zagreb, realizando con entrega ejemplar sus deberes de estado.
Colaboró como apóstol de los jóvenes, primero en la Liga de los jóvenes católicos croatas, y luego en la Liga croata de las Águilas, que impulsó y con la que inauguró en Croacia la Acción católica promovida por el Papa Pío XI. Según él, la organización debía contribuir ante todo a formar una élite de apóstoles de la santidad. Con ese fin debía servir también para la renovación litúrgica, de la que fue uno de los primeros promotores en Croacia, anticipando cuatro décadas las directrices del concilio ecuménico Vaticano II en esa materia. En su trabajo no le faltaron incomprensiones y dificultades de diversos tipos, que afrontaba con una serenidad admirable, fruto de su continua unión con Dios en la oración. En opinión de quienes lo conocían bien, «con su mente y su corazón se hallaba inmerso en lo sobrenatural».
Convencido de que el medio más eficaz para la salvación de las almas es el sufrimiento ofrecido al Señor, ofrecía sus penas físicas y morales para obtener la bendición de sus actividades apostólicas, y, ya cerca de su muerte, ofreció también su joven vida por sus Águilas. Murió en Zagreb el 10 de mayo de 1928, a los 32 años de edad, con fama de santidad. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 22 de junio de 2003.
fuente: Vaticano
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1573

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