Santa Tecla, abadesa
fecha: 15 de octubre
†: c. 790 - país: Alemania
otras formas del nombre: Thekla
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 790 - país: Alemania
otras formas del nombre: Thekla
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Kitzingen,
lugar de Germania, santa Tecla, abadesa, que, enviada desde Inglaterra para
ayudar a san Bonifacio, presidió primero el monasterio de Ochsenfurt y después
el de Kitzingen.
refieren
a este santo: San Bonifacio de
Maguncia, Santa Leoba
Santa
Tecla fue una de las religiosas enviadas por santa Tetta a Alemania para ayudar
a san Bonifacio en
su empresa de evangelización. Probablemente, santa Tecla hizo el viaje junto
con su pariente, santa Lioba;
en todo caso, es cosa cierta que fue súbdita suya en la abadía de Bischofsheim,
hasta que san Bonifacio la nombró abadesa de Ochsenfurt. Cuando murió santa
Hadeloga, fundadora y primera abadesa del convento de Kitzingen-auf-Main, santa
Tecla fue elegida para sucederle, sin dejar por ello de gobernar la abadía de Ochsenfurt.
La santa desempeñó ese cargo muchos años, con gran fervor y espíritu religioso.
Su nombre no figura en la lista de las abadesas de Kitzingen, pero
probablemente se alude a ella con el apelativo de Heilga, es decir, «la santa».
Santa Tecla dio gran ejemplo de humildad y caridad, no sólo a sus súbditas,
sino a Iodos los habitantes de la región. Las reliquias de la santa y de sus
predecesoras, que se hallaban en la abadía de Kitzingen, fueron vergonzosamente
profanadas y destruidas durante la Guerra de los Campesinos, en el siglo XVI.
El
artículo de Acta Sanctorum, oct., vol. VI, reúne una serie de alusiones a santa
Tecla, que se hallan desperdigadas en diferentes obras. Los nombres de santa
Tetta y santa Hadeloga ya noe stán inscriptos en el Martirologio Romaano, por
lo que no los podemos referenciar (n. de ETF).
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1110 veces
ingreso o última modificación relevante: ant
2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3766
Santa Eduvigis, religiosa
fecha: 15 de octubre
n.: c. 1174 - †: 1243 - país: Polonia
otras formas del nombre: Hedwig, Eduviges
canonización: C: Clemente IV 26 marzo 1267
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 1174 - †: 1243 - país: Polonia
otras formas del nombre: Hedwig, Eduviges
canonización: C: Clemente IV 26 marzo 1267
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En el monasterio
de Trebnitz, en Silesia, muerte de santa Eduvigis, religiosa, cuya memoria se
celebra mañana.
Patronazgos: patrona
de Silesia y Polonia, de Berlín, Wroclaw, Trebnitz y Cracovia, de las personas
que migran y los cónyuges.
Oración: Señor,
por intercesión de santa Eduvigis, cuya vida fue para todos un admirable
ejemplo de humildad, concédenos siempre los auxilios de tu gracia. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).
Eduviges
era hija del conde Bertoldo de Andechs. Nació en Andechs, de Baviera, hacia
1174. Su hermana Gertrudis fue la madre de santa Isabel de Hungría. Sus padres
la confiaron, de niña, a las religiosas del monasterio de Kintzingen, en
Franconia. A los doce años de edad, Eduviges contrajo matrimonio con el duque
Enrique de Silesia, quien sólo tenía dieciocho años y Dios los bendijo con
siete hijos, pero sólo uno de ellos, Gertrudis, sobrevivió a su madre y llegó a
ser abadesa de Trebnitz. El marido de Eduviges heredó el ducado a la muerte de
su padre, en 1202. Inmediatamente, a instancias de su esposa, fundó el gran
monasterio de religiosas cistercienses de Trebnitz, a cinco kilómetros de
Breslau. Se cuenta que todos los malhechores de Silesia fueron condenados a
trabajar en la construcción del monasterio, que fue el primer convento de
religiosas en Silesia. El duque y su mujer fundaron además otros muchos
monasterios, con lo cual no sólo propagaron en sus territorios la vida
religiosa, sino también la cultura germánica. Entre los monasterios fundados
por los duques, los había de cistercienses, de canónigos de San Agustín, de
dominicos y de franciscanos. Enrique fundó el hospital de la Santa Cruz en
Breslau, y santa Eduviges, un hospital para leprosas en Neumarkt donde solía
asistir personalmente a las enfermas. Después del nacimiento de su último hijo,
en 1209, Eduviges instó a su marido para que hiciesen voto de continencia
perpetua y, en adelante, vivieron separados durante largos períodos. Según se
cuenta, en los treinta años que le restaban de vida, Enrique no volvió a
cortarse la barba ni a llevar oro, plata o púrpura. Por ello se le llamó
Enrique el Barbado.
Los
hijos de Enrique y Eduviges hicieron sufrir mucho a sus padres. Por ejemplo, en
1212, el duque repartió sus posesiones entre Enrique y Conrado, sus hijos
varones, pero ninguno de los dos quedó contento con su parte. A pesar de que
santa Eduviges hizo cuanto pudo por reconciliarlos, los dos hermanos y sus
partidarios trabaron batalla, y Enrique derrotó a su hermano Conrado. Esa pena
ayudó a santa Eduviges a comprender y deplorar la vanidad de las cosas del
mundo y a despegarse más y más de él. A partir de 1209, la santa fijó su
principal residencia en el monasterio de Trebnitz, a donde solía retirarse con
frecuencia. Durante sus retiros, dormía en la sala común con las otras
religiosas y observaba exactamente la distribución. No usaba más que una túnica
y un manto, lo mismo en invierno que en verano y llevaba, sobre sus carnes una
camisa de pelo con mangas de seda blanca para que nadie lo sospechase. Como
acostumbraba caminar hasta la iglesia con los pies desnudos sobre la nieve, los
tenía destrozados, pero llevaba siempre en la mano un par de zapatos para
ponérselos si encontraba a alguien por el camino. Un abad le regaló en cierta
ocasión un par de zapatos nuevos y le arrancó la promesa de que los usaría.
Algún tiempo después, el abad volvió a ver a la santa descalza y le preguntó
dónde estaban los zapatos. Eduviges los sacó de entre los pliegues de su manto,
diciendo: «Siempre los llevo aquí».
En
1227, los duques Enrique de Silesia y Ladislao de Sandomir se reunieron para
organizar la defensa contra el ataque del «svatopluk» de Pomerania. Pero el
svatopluk se enteró y cayó sobre ellos, precisamente durante la reunión, y
Enrique, que estaba en el baño, apenas logró escapar con vida. Santa Eduviges
acudió lo más pronto posible a cuidar a su marido, pero éste había partido ya
con Conrado de Masovia para defender los territorios de Ladislao, quien había
perecido a manos del svatopluk. La victoria favoreció a Enrique, el cual se
estableció en Cracovia. Pero al poco tiempo fue nuevamente atacado por sorpresa
en Mass, y Conrado de Plock le tomó prisionero. La fiel Eduviges intervino y
consiguió que ambos duques llegasen a un acuerdo, mediante el matrimonio de las
dos nietas de Enrique con los dos hijos de Conrado. Así se evitó el encuentro
entre las fuerzas de ambos, con gran regocijo de santa Eduviges, quien siempre
hacía cuanto estaba en su mano para evitar el derramamiento de sangre. En 1238,
murió el marido de santa Eduviges y fue sucedido por su hijo Enrique, apodado
«el Bueno». Cuando la noticia de la muerte del duque llegó al monasterio de
Trebnitz, las religiosas lloraron mucho; Eduviges fue la única que permaneció
serena y reconfortó a las demás: «¿Por qué os quejáis de la voluntad de; Dios?.
Nuestras vidas están en sus manos, y todo lo que ÉI hace está bien hecho, lo
mismo si se trata de nuestra propia muerte que de la muerte de los seres
amados». La santa tomó entonces el hábito religioso de Trebnitz, pero no hizo
los votos para poder seguir administrando sus bienes en favor de los pobres. En
cierta ocasión, santa Eduviges encontró a una pobre mujer que no sabía el Padrenuestro
y comenzó a enseñárselo; como la infeliz aldeana no consiguiese aprenderlo, la
santa la llevó a dormir en su propio cuarto para aprovechar todos los momentos
libres y repetirle la oración hasta que la mujer consiguió aprenderla de
memoria y entender lo que decía.
En
1240, los tártaros invadieron Ucrania y Polonia. El duque Enrique II les
presentó la batalla cerca de Wahlstadt. Se dice que los tártaros emplearon
entonces los gases venenosos: «un humo espeso y nauseabundo brotaba en forma de
serpiente de unos tubos de cobre y embrutecía a los soldados polacos». Enrique
pereció en la batalla. Santa Eduviges tuvo una revelación sobre la muerte de su
hijo tres días antes de que llegase la noticia y dijo a su amiga Dermudis: «He
perdido a mi hijo; se me ha escapado de las manos como un pajarillo y jamás
volveré a verle». Cuando el mensajero trajo la triste noticia, santa Eduviges
consoló a su hija Gertrudis y a Ana, la esposa de Enrique. Dios premió la fe de
su sierva con el don de milagros. Una religiosa ciega recobró la vista cuando
la santa trazó sobre ella la señal de la cruz. El biógrafo de Eduviges relata
varias otras curaciones milagrosas obradas por ella y menciona diversas
profecías de la santa, entre las que se contaba la de su propia muerte. Durante
su última enfermedad, santa Eduviges pidió la extremaunción cuando todos la
creían fuera de peligro. Murió en octubre de 1243 y fue sepultada en Trebnitz.
Su canonización se llevó a cabo en 1267. En 1706 la fiesta de santa Eduviges
fue incluida en el calendario general de la Iglesia de Occidente.
Existe
en latín una biografía o leyenda de santa Eduviges, escrita probablemente a
fines del siglo XIII; el autor, anónimo, afirma que se basó principalmente en
las memorias del cisterciense Engelberto de Leubus. Existen dos versiones: la
corta y la larga; ambas pueden verse en Acta Sanctorum, oct., vol. VIII, y en
otras obras. En Schlakenwert se conserva una copia manuscrita, que data de 1353
y es particularmente interesante por las miniaturas con que está iluminada;
dichas miniaturas han sido reproducidas con frecuencia, por ejemplo en la obra
de Riesch, Die hl. Hedwig (1926). Las principales biografías alemanas son las
de F. H. GSrlich (1854); F. Becker (1872); F. Promnitz (1926); K. y F. Metzger
(1927). En la imagen, una de las miniaturas de la edición de la Vida de 1353
mencionada en la bibliografía.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1850 veces
ingreso o última modificación relevante: ant
2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla
con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3767
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